Situación de mercado, caso SANTANDER:
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Estos días leo en el hilo cierto nerviosismo e incertidumbre, así que por mi parte voy a intentar explicar un poco cuál es mi visión del mercado y el por qué durante estas semanas he dicho lo que he dicho, ya sea acertado o no.
En primer lugar, considerar que mi único objetivo en bolsa es ganar dinero, pero mucho antes que eso lo que siempre haré es poner todo mi empeño en evitar perderlo, aunque ello a veces suponga dejar de ganar. Si no puedo acotar el riesgo, por ejemplo, al no detectar objetivos fiables o puntos de salida adecuados, simplemente me abstengo de entrar. Dicho esto, vayamos al gráfico del pricipal valor fetiche del foro.
A finales de verano del 2011 hasta marzo de 2012, se puede ver como la cotización entró en un movimiento lateral que coincidía con el IBEX en el rango de los 7500-8.800 puntos apróximadamente. Durante este periodo fueron muchos los que se atrevieron a entrar compradores pensando que el mercado todavía apuntaba a subidas debido a la tranquilidad aparente en las bolsas y la ausencia de miedo entre los inversores. Ello llevó a un fulminante episodio de histeria en verano del 2012 en el que nuevamente se nos decía que la salida del euro era inminente y que la prima de riesgo sería la primera astronauta en llegar a Marte debido al despegue que efectuó, pero sin embargo lo que pasó es que tras unos meses de enormes sustos y acondicionamiento negativo, las bolsas formaron un suelo consolidado al romper de nuevo los 7.000 puntos. Si os acordáis, dije que aunque nos sorprendiera -de hecho precisamente por ello-, tocaba cambiar de chip y pensar en los 8.000.
El guión entonces pasaba a ser subir hasta ahí, y poco a poco a medida que se subía fueron sonando mucho los 8.400-600, cosa que compartí, pero ya llegados a los 8.200 puntos con las bolsas haciendo el simple el mercado hizo un amago más o menos generalizado de giro a la baja, si bien pasaba una cosa: el sentimiento no acompañaba, porque tras acercarnos a las resistencias empezamos a recelar de la continuidad de las subidas. Este hecho me llevó a aclarar que era vital para el giro no recuperar los 7.900 del IBEX y 7.250 en DAX, porque de otra forma el escenario de caídas quedaría anulado. En el gráfico se ve la trampa bajista que se formó en casi todos los índices y principales valores.
Con el giro, pues, anulado, fui el primero en comentar que tocaba pensar nuevamente en subidas, por eso que tras un movimiento fallido solía pasar lo contrario de lo incialmente previsto, pero que tampoco podíamos tener en mente un cambio de escenario de fondo, es decir, lo suyo era volver a recordar esos 8.400-8.600 que con la calma ayudarían a formar un techo a medida que el sentimiento cambiase. Y vaya si cambió.
El caso es que mientras se llegaba a los 8.400 se activaban una serie de objetivos alcistas de envergadura, como se aprecia por la aparición de segundos impulsos en la canalización señalada y, no obstante, sugerí salir preventivamente, al ver que se alcanzaban los objetivos más fiables. ¿Por qué pensé en salir entonces, si el gráfico decía que todavía todo estaba OK?
Tuve en mente tres cosas. La primera, que comentaba al principio del post, es que antes de ganar dinero, va no perderlo, y da la triste casualidad que casi toda la gente compró a precios muy cercanos al punto de ruptura de la resistencia y, por lo tanto, activación del segundo impulso. Un stop adecuado situaría nuevamente la cartera en pérdidas, justo cuando acababa de ponerse en verde. Este es un criterio discutible, pero hay que tener en cuenta que la mayor parte de esas compras, que aguantaron muchos puntos en contra, estaban mal efectuadas desde un principio, de forma que si existía la posibibilidad de salir en verde y dejar de sufrir (que para muchos inversores era así), valía la pena largar las acciones.
La segunda, el sentimiento, pues luego de un verano agitado en el que casi daba miedo quedarse abierto el fin de semana, ahora todo el mundo se anima a intentar alguna que otra escaramuza, aún cuando el mercado lleva una subida impresionante a sus espaldas. Alerta roja, que aquí ya ha cambiado algo importante.
Por último, y esto ya es un criterio de análisis del gráfico, la verticalidad de la estructura alcista, que precisamente por ser bastante pronunciada podría quedar fácilmente comprometida por la aparición de volatilidad en las duras resistencias en las que estamos con los característicos movimientos rápidos y de envergadura que conlleva y que podrían romper la directriz.
Considerando estos puntos expuestos, que es imposible determinar cuál será el máximo del precio antes del giro y que las dilataciones existen, personalmente he preferido ser prudente y recomendar estar ya al margen a pesar de las enormes perspectivas pepónicas que se advierten. Aún en un supuesto alcista -que no confirmo-, pienso que primero tocaría una corrección que dejaría más recorrido por abajo que por arriba, por lo que mi posición, aunque pueda estar equivocada, tiene cierta lógica.
Claca out.