azkunaveteya
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para crear empleo neto, españa debe crecer 2,8% al año
cosa imposible a 2 años vista
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para crear empleo neto, españa debe crecer 2,8% al año
cosa imposible a 2 años vista
Bueno siendo.... "generoso" con el autor, habría que verlo ahora, con las reducciones de PIB. A menos PIB hace falta un mayor porcentaje de ese PIB para crecer..... aunque implica menos dinero en inversión. Obiando la población activa, sus fluctuaciones....
Anyway, un escenario "medio-optimista" es 5 años de no caída de la economía y pelusilla a modo de crecimiento siempre por debajo el 0,5% ó 1% en el mejor de los casos. Pero quedando la de porquería que queda por sacar de bancos, cajas, CCAA.... y la asfixia de empresas y particulares.... dudo muy mucho que la pelusilla llegue en 2014. Repito; ojala me coma el owned, pero no tiene pinta ninguna.
La gente realista está hablando de 4-5 años aún de DOLOR y caida en picado de todo, pero de verdad. y luego estabilizacion durante 10 años, con dientes de sierra.
En una reflexión, diría que implicaría una deflacción en casi todo excepto los grandes oligopolios como energía, teleco (oh wait :ouch🙂.... sin embargo, creo que en eso ya nos llevan ventaja, y van al desmantelamiento de "la cosa pública" que diría el sargeto matrículas, para sacar ingresos vía necesidades: sanidad, educación, y tasas por cualquier tipo de trámite administrativo a nivel autonómico o estatal que encima son obligatorios. De hecho esto ya lo estamos viendo y sufriendo.
En este escenario, la economía no puede hacer más que caer y no deja otra a la "demanda" más que elegir entre comer porquería o no comer.
y gastan melena y buen tipo... y se casan con bomberos
Le he dado un THANKS, la fabula esta bien. Yo creo que muchos pensamos que en algun momento puede ser interesante comprarse un piso, pero hacerlo en plena bajada es un quitarse la vida. Cuando se empiezce a estabilizar en torno a los 1.200 euros el m^2 o quizas menos, sera interesante comprar, ahora es mejor tener algo ahorrado que habra que pagar el 35% del precio del piso a tocateja.
Y estiraros un poco y darle un thanks, que el cuento estaba bien. 😉
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Paquito Burbujo: los pisos siempre bajan
Los pisos siempre bajan, los pisos nunca suben.
Corria el año 2006, y Paquito se encontraba con sus dos amigos de la infancia, Pepito y Manolo. España iba bien, la gente ganaba mucho dinero, apenas había paro, el motor de la economía era la construcción y los pisos estaban en boca de todo el mundo. Paquito no entendía mucho de economía, pero sí que visitaba muchos foros de internet y una idea corría por su cabeza, la burbuja inmobiliaria. En esos foros ya le había avisado del próximo desplome de los pisos, de una destrucción del empleo, de una crisis inevitable… y ahí se encontraba tomando cervezas con sus amigos, hablando de estos temas mientras le miraban con cara rara.
Pepito no había caído en la fiebre de trabajar en la construcción como su hermano, él había apostado por hacer una oposición, “1600 euros al mes y estabilidad laboral” con eso se conformaba y su novia se dedicaba a comprar cosas por internet de China y venderlas aquí. Manolo por su parte, hizo una FP2 de cerrajería, sus padres le habían aconsejado que sin una carrera le costaría más destacar en la vida, además su novia era funcionaria de la administración. Ambos se recogijaban ante Paquito, se acababan de comprar un piso por 180.000 euros en las afueras de la ciudad, una de esas urbanizaciones de ahora, ambos financiados al 100%, incluso Pepito y su novia habían incluido en el préstamo una operación de pecho para ella, a la novia de Manolo no le hacía falta, por eso se compraron una moto.
Paquito les intentó advertir pero no pudo, él a fin de cuentas iba a ser el auténtico triunfador, no caería en la trampa de la burbuja, había leído que los pisos se acabarían regalando con las tapas de los yogures, además él estaba en la universidad, como los triunfadores de verdad. Al principio no sabía que estudiar, ninguna carrera se adaptaba a sus gustos, pero hacer una carrera era el pasaporte de su éxito, así que empezó Ingeniería Industrial, sonaba genial, sería rico. Pero a Paquito no le gustaban las matemáticas, así que 2 años después dejó la carrera y se apuntó a ADE, aunque un año después tras otro fracaso académico descubrió su verdadera vocación, haría Psicología, no sabía muy bien las salidas pero era una señora carrera.
Los años fueron pasando, era 2011, Paquito tenía 28 años y le quedaba un año para ser todo un licenciado. Mientras tanto había estado viviendo en casa de sus padres esperando a que los pisos estuvieran regalados. De momento la jugada le había ansioso bien, de vez en cuando quedaba con Pepito y Manolo, ambos le contaban preocupados que lo pasaban mal para pagar la hipoteca, que sus pisos ahora valían menos, pero al fin y al cabo eran felices con sus novias y sus casas. Él sacaba pecho, los pisos ahora valían mucho menos, y mucho menos valdrían, además en un año sería licenciado, y a sus amigos el volumen de trabajo les había bajado y a los funcionarios les habían bajado el sueldo.
Paquito era recién licenciado, la burbuja había pinchado, encontró su primer trabajo dando clases particulares a niños “hasta que saliera algo de lo suyo” las cosas estaban mal, y tardaría poco en encontrar su puesto de licenciado que le haría rico. Paquito ya tenía 30 años, tuvo dos novias, una de ellas le había llegado a enamorar de verdad, pero ambas querían comprar un piso a toda costa y Paquito bajo ningún concepto iba a caer en la trampa. Ya lo había leído en los foros todo esto, pero él no caería. De hecho tuvo una oportunidad antes de que acabara la desgravación por vivienda de comprar un piso por 100.000 euros en su barrio de toda la vida (casi la mitad que sus amigos que llevaban ya pagando casi 7 años de hipoteca), la gente le intentó animar, era poco dinero, la familia te ayudará, tu novia tiene un trabajo seguro, la desgravación… pero fue el héroe de los foros burbujeros por decir no, él acabaría comprando su casa por el precio de la tapa de un yogourt. Al final su novia y él acabaron cortando porque las discursiones y los planes de futuro eran muy diferentes. A los meses se enteró que se fue con un bombero y se acabó comprando ese zulo con él.
Eran ya mediados de 2013, el padre de Paquito ya le dijo que tenía una edad, que si seguía en casa ayudara con 300 euros al mes porque su progenitora estaba en el paro, a Paquito eso le molestó mucho y dijo que se iba de alquiler él sólo, un licenciado y viviendo solo iba a ser exitoso. Pero en los barrios que le gustaban Paquito solo encontraba alquileres por 700 y 800 euros “no tienen ni idea, los pisos no valen tanto, los caseros quieren que les pague la hipoteca”, además las ayudas y desgravaciones del gobierno al alquiler inexplicablemente habían provocado que los alquileres no bajaran ni un ápice, para colmo, el Euribor tan bajo hacía que sus amigos pagaran 400 euros de hipoteca, además, sus amigos como contaban con los sueldos de sus parejas y la ayuda de dos familias, hacía que todos los años amortizaran algo la hipoteca. Pero Paquito tenía un plan, él iba a irse de alquiler aunque pagara 750 euros, porque compraría su piso regalado más adelante.
El tiempo fue pasando, y a Paquito le llegaban noticias que no le cudraban, por un lado el banco malo ese del que tanto hablaban, había demolido casas vacías, que sólo vendía al por mayor, que si inversiones extranjeras y que si había hecho bajar la oferta de pisos, él no entendía de economía, en los foros apenas se comentaba eso, así que él pensó que no le afectaría.
Era 2014, unos señores trajeados salieron en la prensa, eran Merkel y Hollande, dieron una rueda de prensa larga, lo que él pudo entender es que la recesión había pasado al fin, dijeron algo de que la expansión monetaria de la Fed les había obligado a imprimir billetes a ellos también y que se esperaba un pequeño repunte de la inflación que traería cosas buenas como generar puestos de trabajo. A Paquito eso le gustó, pero España iba un paso por detrás, era un país que rebotaba mucho por la influencia exterior, y sabía que aunque macroeconómicamente ya funcionaba, a la gente de a pie le costaría algún año más notarlo.
Pasaron los años, y Paquito tenía ya cerca de 40 años, el paro había descendido poco a poco, estaba algo alopécico y con barriga, su licenciatura no le había conseguido colocar aún donde él quería pero al menos trabajaba en una librería que le permitía pagar el alquiler que no había bajado por culpa de la inflación. Paquito hacía años que no veía a sus amigos de siempre hasta que un buen día se encontró con Pepito y tras una rápida llamada telefónica a Manolo quedaron para comer. Ambos parecían felices, Pepito había capeado la crisis manteniendo su puesto de funcionario y su mujer había ganado mucho dinero con su empresa que traía cosas de china. Manolo le dijo que su negocio de cerrajero iba bien, que la crisis le había hecho facturar más poniendo rejas y cerraduras nuevas a viviendas antiguas, aunque tuvo que trabajar de cerrajero 24 horas una temporada, además su mujer la administrativa, aunque hubo algún año en el que cobró menos, había ingresado su sueldo religiosamente mes a mes.
Paquito le preguntó a Pepito por las oposiciones a funcionario, pero al parecer Pepito fue muy pesimista “desde que despidieron a los interinos no han vuelto a sacar ni una sola plaza, y me puedo dar con un canto en los dientes con que me han ido actualizando el sueldo tarde, mal y nunca con la inflación” Paquito dijo que no le interesaba que es que le había preguntado un primo suyo sin estudios por el sistema de oposiciones.
Siguieron hablando entre los postres, ambos habían hecho una familia, y cuando salió el tema de la hipoteca Paquito se preparó para entonar el discurso, pero para sorpresa suya de esos 185.000 euros que habían pedido hace ya casi 20 años, entre los sueldos, las amortizaciones, y las ayudas de la familia, a Pepito le quedaban 22.000 euros por pagar y Manolo ya se había quitado la hipoteca. Además Pepito recordaba con aquella sonrisa que tanto desquiciaba a Paquito lo mal que lo pasó al principio, pero que el no pagar ya nunca más por su casa y el flamante pecho que se puso su mujer, merecieron la pena con creces los años malos que pasaron. Ambos coincidían en lo que disfrutaban viendo crecer a sus pequeños, lo guapas que estaban sus mujeres y lo mucho que les gustaba disfrutar de su vida de padres de familia. A Paquito aún le costaba entender como Manolo tenía esa mujer, pero ya sabía como eran las cosas, pisito, descendientes y buen coche, lo suficiente para hacerlas sentir seguras y felices.
Paquito volvió a su piso de alquiler cabizbajo y un poco confuso, no entendía nada, y mientras se miraba en el espejo del ascensor, veía esas arrugas en la piel y esa incipiente calvicie y es que cada día que pasaba tenía menos éxito y las mujeres que encontraba “tenían ya demasiados kilómetros hechos” decía.
Pero Paquito no pensaba darse por vencido, decidió irse a la zona donde su ex compró el piso por 95.000 euros, ya era hora de resurgir de sus cenizas, tenía ahorrado 15.000 euros y con eso podría comprarse el piso seguro. Al llegar estuvo viendo algún piso en venta por medio de agencias y su sorpresa fue cuando pisos como los de su ex valían 137.000 euros. No entendía nada, el de la agencia le explicó algo de la inflación, del banco malo, de la baja oferta, de la nueva oleada de forasteros… y por curiosidad pidió información sobre una hipoteca. Casi se cayó de […], con su edad se la daban a 25 años, ya no era a tipo variable con un pequeño diferencial, ahora eran a tipo fijo al 9%, muchos impuestos y con su empleo y su sueldo no se la iban a conceder a él sólo.
Y allá en la década de los 20, Paquito estaba sólo en su piso de alquiler, con su letra de 810 euros que al menos era algo inferior a los nuevos alquileres de su barrio, viendo las noticias, una nueva crisis se avecinaba, esta vez por el petróleo, y avisaban de que las pensiones bajarían. Paquito se puso a echar cuentas y a temblar, no sabía como pagaría su piso de alquiler con las futuras pensiones y menos aún de que viviría… llamó a la chica con la que quedó el otro día, una mujer con casi 50 años, viuda y con 2 descendientes de 15 años, y la dijo que no podía quedar, que se encontraba mal. Pero eso no fue lo peor de ese día, su casero se presentó en casa de improviso, ya había pagado la hipoteca, le invitó para celebrarlo a Paquito a unas cervezas para poco después comunicarle que fuera buscando otro piso, que su descendiente se quería independizar y le quería regalar el piso para ver si así le daba pronto descendencia.
Paquito Burbujo: Los pisos siempre bajan.
(mensaje citado en revisión)
Paquito Burbujo: los pisos siempre bajan
Los pisos siempre bajan, los pisos nunca suben.
Corria el año 2006, y Paquito se encontraba con sus dos amigos de la infancia, Pepito y Manolo. España iba bien, la gente ganaba mucho dinero, apenas había paro, el motor de la economía era la construcción y los pisos estaban en boca de todo el mundo. Paquito no entendía mucho de economía, pero sí que visitaba muchos foros de internet y una idea corría por su cabeza, la burbuja inmobiliaria. En esos foros ya le había avisado del próximo desplome de los pisos, de una destrucción del empleo, de una crisis inevitable… y ahí se encontraba tomando cervezas con sus amigos, hablando de estos temas mientras le miraban con cara rara.
Pepito no había caído en la fiebre de trabajar en la construcción como su hermano, él había apostado por hacer una oposición, “1600 euros al mes y estabilidad laboral” con eso se conformaba y su novia se dedicaba a comprar cosas por internet de China y venderlas aquí. Manolo por su parte, hizo una FP2 de cerrajería, sus padres le habían aconsejado que sin una carrera le costaría más destacar en la vida, además su novia era funcionaria de la administración. Ambos se recogijaban ante Paquito, se acababan de comprar un piso por 180.000 euros en las afueras de la ciudad, una de esas urbanizaciones de ahora, ambos financiados al 100%, incluso Pepito y su novia habían incluido en el préstamo una operación de pecho para ella, a la novia de Manolo no le hacía falta, por eso se compraron una moto.
Paquito les intentó advertir pero no pudo, él a fin de cuentas iba a ser el auténtico triunfador, no caería en la trampa de la burbuja, había leído que los pisos se acabarían regalando con las tapas de los yogures, además él estaba en la universidad, como los triunfadores de verdad. Al principio no sabía que estudiar, ninguna carrera se adaptaba a sus gustos, pero hacer una carrera era el pasaporte de su éxito, así que empezó Ingeniería Industrial, sonaba genial, sería rico. Pero a Paquito no le gustaban las matemáticas, así que 2 años después dejó la carrera y se apuntó a ADE, aunque un año después tras otro fracaso académico descubrió su verdadera vocación, haría Psicología, no sabía muy bien las salidas pero era una señora carrera.
Los años fueron pasando, era 2011, Paquito tenía 28 años y le quedaba un año para ser todo un licenciado. Mientras tanto había estado viviendo en casa de sus padres esperando a que los pisos estuvieran regalados. De momento la jugada le había ansioso bien, de vez en cuando quedaba con Pepito y Manolo, ambos le contaban preocupados que lo pasaban mal para pagar la hipoteca, que sus pisos ahora valían menos, pero al fin y al cabo eran felices con sus novias y sus casas. Él sacaba pecho, los pisos ahora valían mucho menos, y mucho menos valdrían, además en un año sería licenciado, y a sus amigos el volumen de trabajo les había bajado y a los funcionarios les habían bajado el sueldo.
Paquito era recién licenciado, la burbuja había pinchado, encontró su primer trabajo dando clases particulares a niños “hasta que saliera algo de lo suyo” las cosas estaban mal, y tardaría poco en encontrar su puesto de licenciado que le haría rico. Paquito ya tenía 30 años, tuvo dos novias, una de ellas le había llegado a enamorar de verdad, pero ambas querían comprar un piso a toda costa y Paquito bajo ningún concepto iba a caer en la trampa. Ya lo había leído en los foros todo esto, pero él no caería. De hecho tuvo una oportunidad antes de que acabara la desgravación por vivienda de comprar un piso por 100.000 euros en su barrio de toda la vida (casi la mitad que sus amigos que llevaban ya pagando casi 7 años de hipoteca), la gente le intentó animar, era poco dinero, la familia te ayudará, tu novia tiene un trabajo seguro, la desgravación… pero fue el héroe de los foros burbujeros por decir no, él acabaría comprando su casa por el precio de la tapa de un yogourt. Al final su novia y él acabaron cortando porque las discursiones y los planes de futuro eran muy diferentes. A los meses se enteró que se fue con un bombero y se acabó comprando ese zulo con él.
Eran ya mediados de 2013, el padre de Paquito ya le dijo que tenía una edad, que si seguía en casa ayudara con 300 euros al mes porque su progenitora estaba en el paro, a Paquito eso le molestó mucho y dijo que se iba de alquiler él sólo, un licenciado y viviendo solo iba a ser exitoso. Pero en los barrios que le gustaban Paquito solo encontraba alquileres por 700 y 800 euros “no tienen ni idea, los pisos no valen tanto, los caseros quieren que les pague la hipoteca”, además las ayudas y desgravaciones del gobierno al alquiler inexplicablemente habían provocado que los alquileres no bajaran ni un ápice, para colmo, el Euribor tan bajo hacía que sus amigos pagaran 400 euros de hipoteca, además, sus amigos como contaban con los sueldos de sus parejas y la ayuda de dos familias, hacía que todos los años amortizaran algo la hipoteca. Pero Paquito tenía un plan, él iba a irse de alquiler aunque pagara 750 euros, porque compraría su piso regalado más adelante.
El tiempo fue pasando, y a Paquito le llegaban noticias que no le cudraban, por un lado el banco malo ese del que tanto hablaban, había demolido casas vacías, que sólo vendía al por mayor, que si inversiones extranjeras y que si había hecho bajar la oferta de pisos, él no entendía de economía, en los foros apenas se comentaba eso, así que él pensó que no le afectaría.
Era 2014, unos señores trajeados salieron en la prensa, eran Merkel y Hollande, dieron una rueda de prensa larga, lo que él pudo entender es que la recesión había pasado al fin, dijeron algo de que la expansión monetaria de la Fed les había obligado a imprimir billetes a ellos también y que se esperaba un pequeño repunte de la inflación que traería cosas buenas como generar puestos de trabajo. A Paquito eso le gustó, pero España iba un paso por detrás, era un país que rebotaba mucho por la influencia exterior, y sabía que aunque macroeconómicamente ya funcionaba, a la gente de a pie le costaría algún año más notarlo.
Pasaron los años, y Paquito tenía ya cerca de 40 años, el paro había descendido poco a poco, estaba algo alopécico y con barriga, su licenciatura no le había conseguido colocar aún donde él quería pero al menos trabajaba en una librería que le permitía pagar el alquiler que no había bajado por culpa de la inflación. Paquito hacía años que no veía a sus amigos de siempre hasta que un buen día se encontró con Pepito y tras una rápida llamada telefónica a Manolo quedaron para comer. Ambos parecían felices, Pepito había capeado la crisis manteniendo su puesto de funcionario y su mujer había ganado mucho dinero con su empresa que traía cosas de china. Manolo le dijo que su negocio de cerrajero iba bien, que la crisis le había hecho facturar más poniendo rejas y cerraduras nuevas a viviendas antiguas, aunque tuvo que trabajar de cerrajero 24 horas una temporada, además su mujer la administrativa, aunque hubo algún año en el que cobró menos, había ingresado su sueldo religiosamente mes a mes.
Paquito le preguntó a Pepito por las oposiciones a funcionario, pero al parecer Pepito fue muy pesimista “desde que despidieron a los interinos no han vuelto a sacar ni una sola plaza, y me puedo dar con un canto en los dientes con que me han ido actualizando el sueldo tarde, mal y nunca con la inflación” Paquito dijo que no le interesaba que es que le había preguntado un primo suyo sin estudios por el sistema de oposiciones.
Siguieron hablando entre los postres, ambos habían hecho una familia, y cuando salió el tema de la hipoteca Paquito se preparó para entonar el discurso, pero para sorpresa suya de esos 185.000 euros que habían pedido hace ya casi 20 años, entre los sueldos, las amortizaciones, y las ayudas de la familia, a Pepito le quedaban 22.000 euros por pagar y Manolo ya se había quitado la hipoteca. Además Pepito recordaba con aquella sonrisa que tanto desquiciaba a Paquito lo mal que lo pasó al principio, pero que el no pagar ya nunca más por su casa y el flamante pecho que se puso su mujer, merecieron la pena con creces los años malos que pasaron. Ambos coincidían en lo que disfrutaban viendo crecer a sus pequeños, lo guapas que estaban sus mujeres y lo mucho que les gustaba disfrutar de su vida de padres de familia. A Paquito aún le costaba entender como Manolo tenía esa mujer, pero ya sabía como eran las cosas, pisito, descendientes y buen coche, lo suficiente para hacerlas sentir seguras y felices.
Paquito volvió a su piso de alquiler cabizbajo y un poco confuso, no entendía nada, y mientras se miraba en el espejo del ascensor, veía esas arrugas en la piel y esa incipiente calvicie y es que cada día que pasaba tenía menos éxito y las mujeres que encontraba “tenían ya demasiados kilómetros hechos” decía.
Pero Paquito no pensaba darse por vencido, decidió irse a la zona donde su ex compró el piso por 95.000 euros, ya era hora de resurgir de sus cenizas, tenía ahorrado 15.000 euros y con eso podría comprarse el piso seguro. Al llegar estuvo viendo algún piso en venta por medio de agencias y su sorpresa fue cuando pisos como los de su ex valían 137.000 euros. No entendía nada, el de la agencia le explicó algo de la inflación, del banco malo, de la baja oferta, de la nueva oleada de forasteros… y por curiosidad pidió información sobre una hipoteca. Casi se cayó de […], con su edad se la daban a 25 años, ya no era a tipo variable con un pequeño diferencial, ahora eran a tipo fijo al 9%, muchos impuestos y con su empleo y su sueldo no se la iban a conceder a él sólo.
Y allá en la década de los 20, Paquito estaba sólo en su piso de alquiler, con su letra de 810 euros que al menos era algo inferior a los nuevos alquileres de su barrio, viendo las noticias, una nueva crisis se avecinaba, esta vez por el petróleo, y avisaban de que las pensiones bajarían. Paquito se puso a echar cuentas y a temblar, no sabía como pagaría su piso de alquiler con las futuras pensiones y menos aún de que viviría… llamó a la chica con la que quedó el otro día, una mujer con casi 50 años, viuda y con 2 descendientes de 15 años, y la dijo que no podía quedar, que se encontraba mal. Pero eso no fue lo peor de ese día, su casero se presentó en casa de improviso, ya había pagado la hipoteca, le invitó para celebrarlo a Paquito a unas cervezas para poco después comunicarle que fuera buscando otro piso, que su descendiente se quería independizar y le quería regalar el piso para ver si así le daba pronto descendencia.
Paquito Burbujo: Los pisos siempre bajan.
Me encanta ver como todos estáis de acuerdo, me recuerda a allá por el 2006, entonces todo el mundo también estaba de acuerdo con el mantra del momento.
Como la mayoría actual esté igual de acertada que la de entonces......