37 palos y la monotonía absoluta: Estanflación, hipergamia y zombies haciendo scroll infinito

37 palos y la monotonía absoluta: Estanflación, hipergamia y zombies haciendo scroll infinito
mira, la vida era esto:

te dejabas de fiestas... estudiabas como un orate, a la vez que trabajabas, ahorrabas hasta el último céntimo para un piso, ibas construyendo algo sólido con tu pareja, tenías descendientes enseguida, a la vez que pasabas penurias para mantenerlos a todos en trabajos duros por los que ibas ascendiendo muy poco a poco...

y a los 37 estabas libre: hipoteca casi pagada, descendientes casi criados y a punto de iniciar esa misma carrera de la vida fuera de casa, relación sólida con tu pareja, carrera laboral consolidada... y en ese momento empezabas a divertirte: empezaba a sobrarte para comprar un segundo coche, una casa en la playa, empezabas a desarrollar tus hobbies caros (barco, paracaidismo, etc)...

hoy se quiere estar de fiesta desde que se nace: todos los viajes, todos los juguetes, todos los restaurantes... y al llegar a los 40 se nota el desgaste: sin pareja estable, sin casa propia, sin descendientes, todo carísimo, la fiesta ya no es lo que era...

¿qué quieres que te diga?... si lo hacemos al revés tendremos que asumir las consecuencias de hacerlo al revés: ahora me toca viajar a mí, que ya paso de los 40... bueno, miento, no me gusta demasiado viajar, pero sí otras cosas que nunca antes pude permitirme...
Pero en qué año vives? Esas reglas ya no funcionan, porque las casas están imposibles en el plazo que dices y las circunstancias han cambiado.
 
Tengo 37 años y, últimamente, siento que todo se ha vuelto irremediablemente aburrido y monótono. Escribo esto aquí porque necesito soltarlo y sé que muchos en el foro vais a entender exactamente de qué hablo.

Me descubro extrañando, de una forma casi dolorosa, cómo era la vida hace apenas 10 años. Salías, conocías gente, coqueteabas de forma natural. Tenías colegas y siempre había planes. Todo tenía una luz distinta, como un amanecer constante. Tengo un gran "debe" en mi historial: mis años de universidad. Estuve demasiado centrado en la carrera, no los aproveché socialmente y eso se quedará ahí. Sin embargo, con 25 años me encontré con una libertad que nunca había tenido y dinero en el bolsillo. Lo aproveché y lo aproveché bien. Pero hoy miro atrás y todo eso parece de otra vida.

¿Qué nos ha pasado? Para empezar, el muro económico. Vivimos en una estanflación de manual que nos ha ahogado a todos. Antes salir, invitar o improvisar un plan era lo normal; hoy todo está tan caro que el ocio se ha convertido en un lujo. Ya no hay "dinero en el bolsillo" que valga para la clase trabajadora. La economía actual no da para más que comprarte unas pipas y sentarte a comerlas en un banco de la plaza. Esa falta de horizontes nos ha encerrado en nosotros mismos.

Y en ese encierro, las pantallas nos han dado la estocada final. El individualismo es atroz, pero lo del mercado del ligue es llamativo. La hipergamia siempre ha existido, pero las redes sociales la han amplificado. Instagram y las apps de citas han creado un escaparate global donde la atención y la validación son infinitas. El coqueteo orgánico de hace 10 años ha cambiado porque ahora compites contra cientos de notificaciones en su bolsillo. Si no estás en la cúspide de la pirámide, pasas desapercibido. Hemos transformado las relaciones en una mezcla de envidias, expectativas irreales, apatía y soledad.

Salgo a la calle y el panorama es desolador, parece una simulación. Solo veo grupos de chavales de 15 años, todos con la misma sudadera zaina. Las chicas por un lado, los chicos por otro. Cero interacción, cero acercamientos. El resto de la gente va pendiente del móvil, haciendo un scroll infinito en TikTok o Instagram. Llenándose el cerebro de dopamina barata de 15 segundos mientras la vida real se les pasa por delante sin que se enteren.

Todo se ha convertido en una copia de una copia de una copia. Nos han robado la chispa y nos han dejado un sucedáneo gris, carísimo y solitario. ¿Soy el único que lo ve así?
Tienes una situación envidiable. Espera a tener descendientes y directamente pasas a ver camiones, farolas, terrazas y puentes de otra manera, créeme.
 
Tengo 37 años y, últimamente, siento que todo se ha vuelto irremediablemente aburrido y monótono. Escribo esto aquí porque necesito soltarlo y sé que muchos en el foro vais a entender exactamente de qué hablo.

Me descubro extrañando, de una forma casi dolorosa, cómo era la vida hace apenas 10 años. Salías, conocías gente, coqueteabas de forma natural. Tenías colegas y siempre había planes. Todo tenía una luz distinta, como un amanecer constante. Tengo un gran "debe" en mi historial: mis años de universidad. Estuve demasiado centrado en la carrera, no los aproveché socialmente y eso se quedará ahí. Sin embargo, con 25 años me encontré con una libertad que nunca había tenido y dinero en el bolsillo. Lo aproveché y lo aproveché bien. Pero hoy miro atrás y todo eso parece de otra vida.

¿Qué nos ha pasado? Para empezar, el muro económico. Vivimos en una estanflación de manual que nos ha ahogado a todos. Antes salir, invitar o improvisar un plan era lo normal; hoy todo está tan caro que el ocio se ha convertido en un lujo. Ya no hay "dinero en el bolsillo" que valga para la clase trabajadora. La economía actual no da para más que comprarte unas pipas y sentarte a comerlas en un banco de la plaza. Esa falta de horizontes nos ha encerrado en nosotros mismos.

Y en ese encierro, las pantallas nos han dado la estocada final. El individualismo es atroz, pero lo del mercado del ligue es llamativo. La hipergamia siempre ha existido, pero las redes sociales la han amplificado. Instagram y las apps de citas han creado un escaparate global donde la atención y la validación son infinitas. El coqueteo orgánico de hace 10 años ha cambiado porque ahora compites contra cientos de notificaciones en su bolsillo. Si no estás en la cúspide de la pirámide, pasas desapercibido. Hemos transformado las relaciones en una mezcla de envidias, expectativas irreales, apatía y soledad.

Salgo a la calle y el panorama es desolador, parece una simulación. Solo veo grupos de chavales de 15 años, todos con la misma sudadera zaina. Las chicas por un lado, los chicos por otro. Cero interacción, cero acercamientos. El resto de la gente va pendiente del móvil, haciendo un scroll infinito en TikTok o Instagram. Llenándose el cerebro de dopamina barata de 15 segundos mientras la vida real se les pasa por delante sin que se enteren.

Todo se ha convertido en una copia de una copia de una copia. Nos han robado la chispa y nos han dejado un sucedáneo gris, carísimo y solitario. ¿Soy el único que lo ve así?
En el parque hay muchas personas de unos 30 y tantos años que han formado familias y están vigilando al crío mientras charlan con otros padres.
 
Si tienes novia, casa y trabajo, y estás así, imagínate cómo debe de estar uno que no tiene nada de eso, o lo tiene de forma inestable o precaria.

Mi jefe ronda los 60, con mucho dinero, varios superdeportivos, 2 mansiones, 10 descendientes, etc. Varios matrimonios. Tiene la mentalidad y la fuerza de un chaval de 20.

Desde que lo conozco no ha parado de trabajar, empuja con mucha intensidad, tiene su vida centrada en eso. Es capaz de cerrar 3 contratos por teléfono mientras va y vuelve en coche del supermercado para comprar su vino favorito.

Discute con su mujer, atiende a sus descendientes cuando puede... pero tiene su cerebro 100% dedicado a trabajar. El dinero llega un punto que le da igual, lo hace porque le gusta. Eso es lo que le motiva. Entrar, salir, ver a este, ver aquel...

Si no fuera por eso, estaría amargado, por la mujer, por los descendientes, etc.

Al final los hombres somos más simples que el mecanismo de un chupete.

Si tienes ya tu vida encauzada, intenta tener tu cerebro dedicado a construir algo, sino entras en barrena, hastío y vida sin sentido.
 
Si tienes novia, casa y trabajo, y estás así, imagínate cómo debe de estar uno que no tiene nada de eso, o lo tiene de forma inestable o precaria.

Mi jefe ronda los 60, con mucho dinero, varios superdeportivos, 2 mansiones, 10 descendientes, etc. Varios matrimonios. Tiene la mentalidad y la fuerza de un chaval de 20.

Desde que lo conozco no ha parado de trabajar, empuja con mucha intensidad, tiene su vida centrada en eso. Es capaz de cerrar 3 contratos por teléfono mientras va y vuelve en coche del supermercado para comprar su vino favorito.

Discute con su mujer, atiende a sus descendientes cuando puede... pero tiene su cerebro 100% dedicado a trabajar. El dinero llega un punto que le da igual, lo hace porque le gusta. Eso es lo que le motiva. Entrar, salir, ver a este, ver aquel...

Si no fuera por eso, estaría amargado, por la mujer, por los descendientes, etc.

Al final los hombres somos más simples que el mecanismo de un chupete.

Si tienes ya tu vida encauzada, intenta tener tu cerebro dedicado a construir algo, sino entras en barrena, hastío y vida sin sentido.
Tu jefe eres tú. En qué sector trabaja?
 

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