Vaya tela los comentarios. O un extremo u otro.
Los que justifican los videojuegos porque es peor la fiesta, el alcohol o el tabaco... ¿No pueden ser malas todas las opciones si se llevan al exceso? El "mal de muchos" no es un argumento válido.
Está demostrado que los videojuegos potencian la plasticidad cerebral, la creatividad y la resolución de problemas.
Sin embargo, el problema actual no es el medio en sí, sino el modelo de negocio.
Gran parte de la industria —especialmente en juegos online y móviles— utiliza mecánicas de recompensa idénticas a las de las redes sociales y los casinos para generar un enganche artificial.
Ahí está el verdadero debate, separar el valor cultural y educativo del videojuego de aquellas prácticas diseñadas explícitamente para explotar la adicción.