La enseñanza (que no educación porque para educar ya están los padres o deberían estar) obligatoria debería finalizar como muy tarde a los 14 años. A partir de esa edad, quien no cumpla unos mínimos de respeto por la convivencia en el aula y de rendimiento académico debería orientarse a la formación profesional, porque interrumpir las clases no aporta nada, ni a los demás ni a uno mismo.
Tiene que aportar la educación
A los menores no se les aplica medidas de castigo, sino de readaptación