Don Redondón
GAME OVER
Lo de los genéricos y no genéricos es algo que me hace pensar y creo, por propia experiencia, que depende del cuerpo de cada cual y, sobre todo, de algo que se me escapa.
Entiendo el concepto de genérico y, en principio, puede parecer una idea acertada (el mismo compuesto a un precio más barato).
Sin embargo, en algunas ocasiones, por la razón que sea y que desconozco por completo (por eso decía lo de que "se me escapa"), el medicamento no genérico o de marca, produce resultados más efectivos en el mismo cuerpo que otro genérico. Esto me ha pasado a mí con cosas sin importancia (herpes labial, por ejemplo), en donde el de marca —una en concreto—, en mi caso, resulta mucho más efectivo que el genérico (y no que haya pasado una o dos veces, sino siempre).
Caso similar, pero al contrario era la famosa "aspirina" genérica que nos daban en la mili para casi cualquier cosa, que, en este caso, ocurría al contrario: tal genérico te curaba lo que fuera (incluso síntomas más importantes de los habituales para tratar con aspirina) y que era mejor que la aspirina de marca o cualquier otro producto parecido de cualquier marca (ibuprofeno, paracetamol, etc.). Era tal su eficacia que el que tuviera la posibilidad, intentaba hacerse con aquellas cajas blancas para tenerlas en su botiquín.
Lo que no entiendo es, si se tiene tal experiencia y comprobación empírica con millones de personas, no sea de uso habitual genérico.
Nota: por ejemplo, se daba esa "aspirina genérica militar" para resfriados, gripes, dolor de muelas (habitual entre los soldados; jóvenes que empiezan a echar las muelas del juicio), contusiones, esguinces, dolor por ampollas, rozaduras o abrasiones en la piel, dolor de cabeza (incluso los que producían los golpes en la nuca de los mandos por moverte en formación)...
Recuerdo que me curó un resfriado o gripe en una sola noche como nunca lo hizo una aspirina (y me sentía fatal, tanto que dije que no podía hacer la guardia del día siguiente con garantías de poder ejercer mi función... y, aunque me quisiera librar de la guardia, al día siguiente estaba como si no hubiera estado moqueando, tosiendo y estornudando de manera continuada 12 horas antes, por lo que no quedó más remedio que hacer la guardia).
Habían dos, aspirinas y antigripales. El antigripal te quitaba hasta la resaca si hacía falta, qué cosa más maravillosa.
La pomada de golpes igual, se quitaban los sarracena en dos días, y como fueras al botiquín con un grano rellenito, te ponían penicilina directamente y adiós grano; lo malo era la molestia posterior.
