Los españoles que huyen a El Salvador seducidos por el efecto Bukele: "Aquí no pago cuota de autónomo"

Los españoles que huyen a El Salvador seducidos por el efecto Bukele: "Aquí no pago cuota de autónomo"
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Un grupo de emprendedores e influencers españoles se ha instalado en El Salvador atraído por la mejora de la seguridad, la dolarización y un régimen fiscal que elimina impuestos como el de ganancias bursátiles. Varios colaboran con el Gobierno de Nayib Bukele, que usa sus redes para atraer inversión extranjera.

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Un grupo de emprendedores e influencers españoles se ha instalado en El Salvador atraído por la mejora de la seguridad, la dolarización y un régimen fiscal que elimina impuestos como el de ganancias bursátiles. Varios colaboran con el Gobierno de Nayib Bukele, que usa sus redes para atraer inversión extranjera.

La historia tiene un escenario concreto y una fecha. En la firma oficial del mayor acuerdo de inversión extranjera de la historia de El Salvador, 2.588 millones de euros anunciados por Enrique Riquelme junto a Nayib Bukele, un joven español establecido en San Salvador preguntó al mandatario cómo se puede cambiar el destino de todo un país. La respuesta de Bukele duró 11 minutos y se hizo viral. Ese joven forma parte de un grupo de influencers españoles que se han instalado en el país centroamericano y que, desde allí, producen contenido sobre sus bondades. Algunos han llegado a colaborar con el propio Gobierno salvadoreño.

El fenómeno tiene una base medible. Según datos del INE recopilados hasta enero de 2026, en El Salvador vivían poco más de 300 españoles nacidos en España. La cifra es pequeña en términos absolutos, pero el ruido que generan en redes es desproporcionado. La conexión aérea también se ha multiplicado: Iberia anunció en marzo de 2025 que ampliaría a cuatro frecuencias semanales los vuelos entre Madrid y San Salvador con escala en Guatemala, y ya opera una frecuencia diaria. Iberojet comenzó a volar de forma directa en septiembre de 2026, Avianca lo hizo durante el verano y Air Europa lo hará a partir de diciembre. España se ha convertido en el principal emisor de turismo europeo al país.

De la cuota de autónomo a los 300 mensajes en Instagram

Eloy Quijada tenía un proyecto para construir casas con contenedores portuarios en Güímar, Tenerife. Según su relato, desde el primer momento enfrentó lo que describe como acoso y zancadillas de las autoridades, hasta el punto de sufrir vigilancia policial para que no transformara contenedores en viviendas. Decidió venderlo todo y marcharse. Dudó entre Colombia y El Salvador, y eligió El Salvador por la seguridad. En solo dos meses ya trabajaba en tres proyectos de construcción después de abrir su propia empresa. Su frase resume el gancho: «Aquí no tengo que pagar cuota de autónomo y ninguna tontería de esas».

Quijada vende por 12 euros una guía completa para quienes quieran establecerse en el país. La publicó hace dos semanas y ya ha recibido 300 solicitudes de españoles que quieren venirse. Cuando publicó su primer vídeo desde El Salvador, le llegaron 1.000 mensajes por Instagram. Le escriben españoles de todo tipo, desde familias con niños hasta jóvenes que se han cansado de intentarlo en España. Algunos le dicen que se irán si vuelve a ganar la izquierda el 29-N, aunque él les advierte que El Salvador no es para todos y que deberían pasar al menos un par de semanas antes de mudarse.

Izan Pérez, asturiano de 25 años, lleva apenas seis meses establecido en el país. El Gobierno salvadoreño lo ha nombrado colaborador de la Comisión Presidencial de Salvadoreños en el Exterior, encargada de coordinar a la diáspora, repatriar talento, potenciar la inteligencia exterior y atraer inversiones. La colaboración no es remunerada, pero le da acceso a una cartera de oportunidades: podrá crear contenido a nombre del Gobierno y tiene un despacho propio. En noviembre recibirá a tres diputados españoles que visitarán El Salvador como parte de su mediación con instituciones de España y Europa. Su empresa de inteligencia militar opera en varios países y, según explica, esa actividad económica no paga impuestos allí por ser internacional.

Pérez no se cataloga como un «facha ciego» y defiende que en Europa se vive muy bien, pero se veía como «un tonto» por invertir en España. Reconoce que el estado de excepción impuesto por Bukele en 2022 y prorrogado más de 50 veces por el parlamento genera arbitrariedades. Él mismo fue requisado por sus tatuajes cuando sacó su residencia como extranjero, para comprobar que no pertenecía a una pandilla. Cree que no a todo el mundo le gustaría vivir en un sitio donde ves a decenas de policías patrullando por las calles. Aun así, tiene la sensación de que los próximos cinco años serán mejores que los cinco pasados, algo que no presentía en ningún país de Europa en el que ha vivido.

El perfil del emprendedor que hace las maletas

Juan Fernando Sendra es de Jávea, Alicante, tiene 24 años y llegó a El Salvador para trabajar en el sector inmobiliario. En España tenía una empresa de trasteros y trabajaba en otra compañía de interiorismo de su familia. Comenzó a pensar en el país cuando se enteró de que aprobaron el bitcoin como moneda de curso legal. Lleva casi dos años establecido allí y ya ha decorado 20 viviendas y dos hoteles junto a los siete trabajadores que emplea. En el segundo año de su emprendimiento espera facturar 1,5 millones de dólares.

Sendra gestiona las oportunidades de negocio y la diáspora de EEUU y Centroamérica para el Gobierno salvadoreño. Lo han invitado a charlas de la Embajada de EEUU, a telediarios y a escuelas de negocios, porque su perfil es materia prima de lujo en un país con una extraordinaria demanda de profesionales. Bukele incluso ha llegado a regalar 5.000 pasaportes salvadoreños para atraer talento extranjero. «Vi que no había empresas fuertes de terminación y decoración de interiores y aproveché ese nicho para emprender aquí», explica mientras recorre China en busca de proveedores.

El perfil no es homogéneo. Shelvin Payano y Julio Mejía son dos amigos youtubers que dejaron Países Bajos para continuar con su proyecto Otra Ruta en El Salvador. «Vimos que Europa nos limitaba nuestro crecimiento y nos animamos a venir por la mejoría de la seguridad y los bajos impuestos», explican. Abrieron su empresa audiovisual sin asesoramiento y por internet. Gracias a la creación de contenido les escriben personas de Países Bajos, España y República Dominicana interesadas en mudarse. Pasan mucho tiempo con otros emprendedores latinoamericanos y europeos que apuestan por establecerse allí: desde jóvenes inversores hasta personas que quieren jubilarse en un sitio tranquilo, pero todos, dicen, huyen de los impuestos europeos.

Lo que el espejo no muestra: infraestructura y estado de bienestar

Fernando Cárdenas, investigador del Instituto de Estudios sobre Migración de la Universidad Pontificia de Comillas, recuerda que el saldo migratorio español es positivo porque llega mucha más migración de la que sale. Estos jóvenes forman parte de un flujo que siempre se ha dado en las clases altas españolas para pagar menos impuestos. «Esa zona de Centroamérica es bastante exótica para nosotros los europeos, y hay que tener en cuenta además las recomendaciones que plantea el Ministerio de Relaciones Exteriores de España para viajar a El Salvador», explica el sociólogo. «No creo que esto se convierta en un fenómeno masivo, sobre todo porque el país no tiene la infraestructura necesaria para sostenerlo».

Sendra reconoce que muchos españoles van a probar y luego se vuelven. Aunque están ahogados como emprendedores en España, buscan infraestructuras más fuertes, como el transporte público. Cosas cotidianas como comprar un iPhone o acceder a ciertos medicamentos son extremadamente difíciles en El Salvador, y eso echa para atrás a mucha gente. «Creemos que el estado de bienestar existe en todo el mundo, pero a veces nos encontramos realidades que no cumplen nuestras expectativas», recuerda Cárdenas. Los jóvenes que parten cuentan con la ventaja de un capital relativo mucho más grande debido a que el coste de la vida es más barato, y por eso les atrae poder hacer más cosas con menos dinero.

El turismo ha sido uno de los grandes motores de transformación. El Salvador cerró 2025 con 4,1 millones de turistas, y esa cifra ya se habría superado en lo que va de 2026, según datos facilitados a Pérez desde el Ejecutivo con el que colabora. Ornella Negri, especialista en LATAM de la agencia de viajes española Island Tour, acaba de visitar el país para ampliar las operaciones. «Aerolíneas como Iberia utilizan a El Salvador como gancho para crear combinaciones con otros destinos de la región y la ciudad de San Salvador está tomando mucho auge», explica. Ir y volver cuesta 1.000 euros aproximadamente en temporada alta, verano y Navidad, y 750 euros el resto del año. Como destino está muy virgen, con excelentes playas de surf, ruinas mayas y pueblos coloniales históricos. La ventaja es que todavía no se ha masificado.

La maquinaria de imagen y el papel de España

El papel de estos creadores de contenido es claro para el Gobierno de Bukele: utilizar sus audiencias para atraer a extranjeros. Bukele, sus ministros y las propias instituciones hacen un fuerte uso de las redes sociales para promocionar su trabajo. Se trata de una puesta en escena mediática que necesita de colaboradores para seguir creciendo y llegar a nuevos públicos. Algunas publicaciones de estos influencers son compartidas por las cuentas del propio Bukele.

La relación económica entre ambos países se ha intensificado. Las exportaciones de España hacia El Salvador alcanzaron en 2025 su máximo histórico, superando los 151 mil millones de euros anuales, según los datos manejados en el sector. En junio pasado, la Embajada de España en San Salvador y el Banco Mundial organizaron un encuentro entre potenciales inversionistas españoles y empresas y autoridades locales. A principios de octubre, cuatro ministros salvadoreños presentaron a 150 miembros de la CEOE las oportunidades de negocio que brinda el país, y la madrileña Casa de América acogió otro encuentro entre autoridades salvadoreñas y empresarios españoles para promover el turismo. La inversión anunciada por Riquelme para mejorar las infraestructuras locales de saneamiento, agua y gas es solo la punta del iceberg de una cooperación económica que da un papel protagónico a España en el proyecto que el Ejecutivo local ha bautizado como «El Nuevo El Salvador».

Riquelme reconoció que ninguno de los otros 37 países en los que ya opera Cox le brindó tantas facilidades para establecerse como El Salvador. Influyen también la dolarización de la economía y la creación de nuevos incentivos fiscales, sobre todo para extranjeros, ya que Bukele eliminó hasta los impuestos de las ganancias bursátiles. Pérez lo resume con una frase que mezcla oportunidad y advertencia: «Los que venimos somos de derechas y estamos hartos de lo que sucede en España. Si eres de izquierdas la vas a pasar mal aquí porque cuestionarás todo lo que te rodea».

La Embajada de España en El Salvador, el Centro Español de San Salvador y la Dirección General de Migración y Extranjería de El Salvador fueron contactados y prefirieron no hacer declaraciones. Cualquier decisión de mudanza o inversión en el extranjero conviene consultarla con un asesor fiscal y legal especializado en ambos países.

Datos clave
  • 300 españoles nacidos en España residían en El Salvador en enero de 2026, según el INE.
  • 2.588 millones de euros es la inversión anunciada por Enrique Riquelme, el mayor acuerdo de inversión extranjera de la historia del país.
  • 4,1 millones de turistas recibió El Salvador en 2025, cifra que ya se habría superado en 2026.
  • 12 euros cuesta la guía de Eloy Quijada para establecerse en el país, con 300 solicitudes recibidas en dos semanas.
  • 1,5 millones de dólares espera facturar Juan Fernando Sendra en su segundo año de actividad inmobiliaria.
Vídeos
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.
La historia es maravillosa. Unos chavales descubren que en España hay impuestos, papeleo y cuotas, y deciden emigrar a El Salvador para convertirse, en cuestión de meses, en empresarios internacionales, expertos en inteligencia militar, asesores gubernamentales y gurús del emprendimiento. ¡Lo que no consiguieron en España en toda su vida lo consiguen en seis meses al otro lado del océano! Silicon Valley se les queda pequeño.

Tenemos al muchacho de 25 años que se dedica a la inteligencia militar internacional, al emprendedor inmobiliario que decora viviendas y hoteles, al de los contenedores marítimos reconvertidos en casas y al vendedor de una guía de 12 euros para enseñar a otros cómo escapar de España. Solo falta el que venda un curso de cómo vender cursos para financiar el curso anterior.

Lo mejor es lo de la cuota de autónomos. ¡Qué descubrimiento! Resulta que la libertad consiste en no pagar una cotización social. Estos genios han resuelto en un vuelo transatlántico el problema de las cotizaciones, las pensiones y el Estado del bienestar. Newton formuló la gravedad; Einstein, la relatividad; y estos chavales han descubierto que, si te vas suficientemente lejos, la factura de autónomos tarda más en encontrarte.

Eso sí, la cuota no se paga, pero tampoco se cotiza por ella. La pensión futura ya se improvisará cuando llegue la edad de jubilarse. La cobertura por cese de actividad, lo mismo. Y cuando aparezca un problema médico serio, esperemos que el espíritu emprendedor también cubra la factura del hospital. Porque el capitalismo es fantástico cuando facturas millones y bastante menos romántico cuando te llega una factura de cinco cifras.

Aunque lo más llamativo no es que se vayan. Cada cual es libre de vivir donde le dé la gana y de buscar las condiciones fiscales que considere mejores. Lo verdaderamente curioso es el discurso épico con el que algunos presentan una decisión económica bastante prosaica. No dicen «me salen mejor las cuentas». No. Ellos están participando en una transformación histórica, construyendo el futuro, cambiando el destino de las naciones y liderando una revolución empresarial. Todo porque la cuota de autónomos les parece demasiado cara.

Y luego está el muchacho que lleva seis meses en El Salvador y ya colabora con una comisión presidencial. ¡Seis meses! Hay gente que lleva treinta años trabajando y todavía no ha conseguido que le cojan el teléfono en el ayuntamiento, y este ya tiene despacho y una cartera de oportunidades. Eso sí que es networking. En España eres un desconocido; en cuanto aterrizas en San Salvador con una cámara, un perfil de LinkedIn y cuatro vídeos sobre emprendimiento, te conviertes en una figura institucional.

El artículo habla de jóvenes inversores, pero echo de menos un pequeño detalle: ¿cuánto dinero han invertido realmente algunos de estos supuestos grandes inversores? Porque una cosa es invertir capital propio, crear empresas y asumir riesgos, y otra muy distinta es hacer vídeos explicando las oportunidades de inversión, vender una guía por doce euros y vivir de contarle a otros lo maravilloso que es emigrar.

A ver si al final el negocio más rentable no consiste en construir edificios, sino en convencer a los españoles de que construyan su futuro comprando tu manual de supervivencia fiscal.

¡Y atención al vendedor de la guía! Dice que ha recibido 300 solicitudes de españoles que quieren irse. Maravilloso. Pero recibir 300 mensajes no significa tener 300 empresarios preparados para abrir negocios. Significa que hay 300 personas interesadas, curiosas o desesperadas por cambiar de vida. Ya veremos cuántas terminan instaladas allí y cuántas regresan después de descubrir que vivir en un país no es lo mismo que consumir vídeos de YouTube sobre ese país.

Porque esa es otra: te venden la emigración como si fuera una mezcla entre unas vacaciones permanentes, una conferencia de emprendimiento y un anuncio inmobiliario. Playas, oportunidades, seguridad, impuestos bajos, edificios nuevos y un futuro esplendoroso. Todo muy bonito hasta que empiezas a echar cuentas de verdad, necesitas determinados servicios, tienes una urgencia médica o descubres que las infraestructuras y el coste de ciertas cosas no son exactamente los de tus vídeos promocionales.

Y no lo digo por El Salvador, que tendrá sus oportunidades y sus problemas como cualquier otro país. Lo digo por los vendedores de paraísos que convierten cualquier destino en la tierra prometida cuando tienen algo que promocionar.

El artículo incluso cuenta que algunos reconocen las dificultades del país, desde el acceso a determinados medicamentos hasta las limitaciones de sus infraestructuras. ¡Qué cosas! Resulta que el mundo real no funciona como un vídeo de 18 minutos con música épica y un dron sobrevolando los edificios de San Salvador.

Y lo de estar hartos de España también tiene su gracia. Todos los males del país se resumen en una especie de conjura fiscal contra el emprendedor. Si algo sale mal, es culpa de Hacienda, de la burocracia, de los políticos y de la cuota de autónomos. Jamás será porque el negocio no funciona, porque el modelo empresarial era una fantasía o porque emprender consiste precisamente en asumir riesgos y no en esperar que el Estado te garantice que todo salga bien.

España es un desastre cuando toca pagar, pero algunos de sus problemas dejan de parecer tan graves cuando toca aprovecharse de su mercado, de sus clientes o de las oportunidades que ofrece haber crecido y trabajado aquí. Qué casualidad.

Y me hace especial gracia la pose ideológica de algunos: «Somos de derechas y estamos hartos de lo que sucede en España». Perfecto. Que se vayan, que emprendan y que les vaya estupendamente. Pero que no nos vendan una mudanza por motivos fiscales como si estuvieran desembarcando en Normandía para liberar a la humanidad de la tiranía del recibo de la Seguridad Social.

Porque algunos no están buscando la libertad: están buscando el país donde la calculadora les dé el resultado que quieren. Y eso es perfectamente legítimo. Lo que resulta llamativo es envolverlo en una epopeya civilizatoria.

Mi favorito sigue siendo el de las viviendas hechas con contenedores marítimos. En España, según cuenta el artículo, se encontró con problemas de las autoridades cuando intentó convertir contenedores en viviendas. Y terminó marchándose. Hombre, no sé qué ocurrió exactamente en aquel proyecto, pero una cosa es defender una regulación razonable y otra pensar que cualquier contenedor con ventanas, aislamiento y cuatro muebles se convierte automáticamente en una vivienda legal. Si no te dejan hacer algo, quizá haya que revisar el proyecto antes de concluir que todo el país está conspirando contra tu talento.

Pero claro, es mucho más cinematográfico presentarse como un emprendedor perseguido que reconocer que construir viviendas tiene requisitos técnicos, urbanísticos y administrativos.

Y ahora llega la parte más divertida: todos quieren enseñar a los demás cómo emigrar, invertir y triunfar. Uno vende una guía; otro hace contenido; otro presume de oportunidades empresariales; otro consigue un puesto de colaboración institucional. Se está formando un ecosistema de expertos en oportunidades cuyo principal producto, en algunos casos, parece ser explicar lo buenas que son las oportunidades.

¡La gallina de los cigot de oro! Si el país es tan maravilloso, los negocios tan rentables y las oportunidades tan extraordinarias, ¿para qué necesitas dedicar tanto tiempo a convencer a otros españoles de que se vayan contigo? ¿No sería más sencillo estar ocupado ganando millones?

Eso sí, si vendes una guía de doce euros y consigues colocarla a mil personas, ya tienes 12.000 euros de facturación potencial sin necesidad de construir un solo edificio. Y si después vendes asesorías, cursos y suscripciones, el negocio puede ser todavía más interesante. No afirmo que todos hagan eso, pero conviene distinguir entre el empresario que gana dinero con su actividad y el creador de contenido que gana dinero hablando de la actividad empresarial.

Y, por favor, que alguien les explique que tener una empresa internacional no te convierte automáticamente en un genio de las finanzas. Que un negocio facture mucho tampoco significa que deje mucho beneficio. Y que pagar menos impuestos no convierte una mala inversión en una buena inversión. La calculadora sigue funcionando en El Salvador.

En resumen: unos se van a Andorra para no pagar tantos impuestos; otros se van a El Salvador para escapar de la cuota de autónomos; y dentro de poco tendremos a alguno en una isla del Pacífico vendiendo un curso titulado «Cómo alcanzar la libertad financiera sin pagar ni una factura».

La nueva generación de conquistadores ya no busca oro, especias ni territorios. Busca una jurisdicción favorable, una audiencia de Instagram y un embudo de ventas.

Y el verdadero descubrimiento de América no va a ser el de estos emprendedores, sino el de los cientos de españoles que compren la guía de doce euros, vendan sus muebles, se compren un billete de avión y aterricen convencidos de que van a convertirse en empresarios internacionales porque un youtuber les ha explicado que allí el futuro es maravilloso.

Luego, cuando descubran que montar un negocio requiere algo más que cambiar de país y que las facturas no desaparecen por cruzar el Atlántico, siempre podrán abrir otro canal: «Por qué he tenido que volver a España después de mi aventura empresarial en El Salvador».

Eso sí, esta vez con enlace de afiliado para comprar el billete de vuelta.

De la conquista de América a la conquista de la exención fiscal. Qué tiempos aquellos en los que los aventureros buscaban El Dorado. Ahora buscan un país donde la cuota de autónomos sea cero y un algoritmo que les pague las vacaciones.

El imperio español se hunde, pero el negocio de vender cursos sobre cómo escapar de él goza de una salud extraordinaria.
 
Cuando Bukele no esté, a ver que va a pasar.

Que alguien le diga al BukeChad que de las primeras cosas al asumir el Mando, es designar sustitutos y toda una cadena de mando. E ir preparando el recambio.

El que venga luego que tenga cuidado de no indultar a los malandros, o volverán a la ley de la selva.
 
La historia es maravillosa. Unos chavales descubren que en España hay impuestos, papeleo y cuotas, y deciden emigrar a El Salvador para convertirse, en cuestión de meses, en empresarios internacionales, expertos en inteligencia militar, asesores gubernamentales y gurús del emprendimiento. ¡Lo que no consiguieron en España en toda su vida lo consiguen en seis meses al otro lado del océano! Silicon Valley se les queda pequeño.

Tenemos al muchacho de 25 años que se dedica a la inteligencia militar internacional, al emprendedor inmobiliario que decora viviendas y hoteles, al de los contenedores marítimos reconvertidos en casas y al vendedor de una guía de 12 euros para enseñar a otros cómo escapar de España. Solo falta el que venda un curso de cómo vender cursos para financiar el curso anterior.

Lo mejor es lo de la cuota de autónomos. ¡Qué descubrimiento! Resulta que la libertad consiste en no pagar una cotización social. Estos genios han resuelto en un vuelo transatlántico el problema de las cotizaciones, las pensiones y el Estado del bienestar. Newton formuló la gravedad; Einstein, la relatividad; y estos chavales han descubierto que, si te vas suficientemente lejos, la factura de autónomos tarda más en encontrarte.

Eso sí, la cuota no se paga, pero tampoco se cotiza por ella. La pensión futura ya se improvisará cuando llegue la edad de jubilarse. La cobertura por cese de actividad, lo mismo. Y cuando aparezca un problema médico serio, esperemos que el espíritu emprendedor también cubra la factura del hospital. Porque el capitalismo es fantástico cuando facturas millones y bastante menos romántico cuando te llega una factura de cinco cifras.

Aunque lo más llamativo no es que se vayan. Cada cual es libre de vivir donde le dé la gana y de buscar las condiciones fiscales que considere mejores. Lo verdaderamente curioso es el discurso épico con el que algunos presentan una decisión económica bastante prosaica. No dicen «me salen mejor las cuentas». No. Ellos están participando en una transformación histórica, construyendo el futuro, cambiando el destino de las naciones y liderando una revolución empresarial. Todo porque la cuota de autónomos les parece demasiado cara.

Y luego está el muchacho que lleva seis meses en El Salvador y ya colabora con una comisión presidencial. ¡Seis meses! Hay gente que lleva treinta años trabajando y todavía no ha conseguido que le cojan el teléfono en el ayuntamiento, y este ya tiene despacho y una cartera de oportunidades. Eso sí que es networking. En España eres un desconocido; en cuanto aterrizas en San Salvador con una cámara, un perfil de LinkedIn y cuatro vídeos sobre emprendimiento, te conviertes en una figura institucional.

El artículo habla de jóvenes inversores, pero echo de menos un pequeño detalle: ¿cuánto dinero han invertido realmente algunos de estos supuestos grandes inversores? Porque una cosa es invertir capital propio, crear empresas y asumir riesgos, y otra muy distinta es hacer vídeos explicando las oportunidades de inversión, vender una guía por doce euros y vivir de contarle a otros lo maravilloso que es emigrar.

A ver si al final el negocio más rentable no consiste en construir edificios, sino en convencer a los españoles de que construyan su futuro comprando tu manual de supervivencia fiscal.

¡Y atención al vendedor de la guía! Dice que ha recibido 300 solicitudes de españoles que quieren irse. Maravilloso. Pero recibir 300 mensajes no significa tener 300 empresarios preparados para abrir negocios. Significa que hay 300 personas interesadas, curiosas o desesperadas por cambiar de vida. Ya veremos cuántas terminan instaladas allí y cuántas regresan después de descubrir que vivir en un país no es lo mismo que consumir vídeos de YouTube sobre ese país.

Porque esa es otra: te venden la emigración como si fuera una mezcla entre unas vacaciones permanentes, una conferencia de emprendimiento y un anuncio inmobiliario. Playas, oportunidades, seguridad, impuestos bajos, edificios nuevos y un futuro esplendoroso. Todo muy bonito hasta que empiezas a echar cuentas de verdad, necesitas determinados servicios, tienes una urgencia médica o descubres que las infraestructuras y el coste de ciertas cosas no son exactamente los de tus vídeos promocionales.

Y no lo digo por El Salvador, que tendrá sus oportunidades y sus problemas como cualquier otro país. Lo digo por los vendedores de paraísos que convierten cualquier destino en la tierra prometida cuando tienen algo que promocionar.

El artículo incluso cuenta que algunos reconocen las dificultades del país, desde el acceso a determinados medicamentos hasta las limitaciones de sus infraestructuras. ¡Qué cosas! Resulta que el mundo real no funciona como un vídeo de 18 minutos con música épica y un dron sobrevolando los edificios de San Salvador.

Y lo de estar hartos de España también tiene su gracia. Todos los males del país se resumen en una especie de conjura fiscal contra el emprendedor. Si algo sale mal, es culpa de Hacienda, de la burocracia, de los políticos y de la cuota de autónomos. Jamás será porque el negocio no funciona, porque el modelo empresarial era una fantasía o porque emprender consiste precisamente en asumir riesgos y no en esperar que el Estado te garantice que todo salga bien.

España es un desastre cuando toca pagar, pero algunos de sus problemas dejan de parecer tan graves cuando toca aprovecharse de su mercado, de sus clientes o de las oportunidades que ofrece haber crecido y trabajado aquí. Qué casualidad.

Y me hace especial gracia la pose ideológica de algunos: «Somos de derechas y estamos hartos de lo que sucede en España». Perfecto. Que se vayan, que emprendan y que les vaya estupendamente. Pero que no nos vendan una mudanza por motivos fiscales como si estuvieran desembarcando en Normandía para liberar a la humanidad de la tiranía del recibo de la Seguridad Social.

Porque algunos no están buscando la libertad: están buscando el país donde la calculadora les dé el resultado que quieren. Y eso es perfectamente legítimo. Lo que resulta llamativo es envolverlo en una epopeya civilizatoria.

Mi favorito sigue siendo el de las viviendas hechas con contenedores marítimos. En España, según cuenta el artículo, se encontró con problemas de las autoridades cuando intentó convertir contenedores en viviendas. Y terminó marchándose. Hombre, no sé qué ocurrió exactamente en aquel proyecto, pero una cosa es defender una regulación razonable y otra pensar que cualquier contenedor con ventanas, aislamiento y cuatro muebles se convierte automáticamente en una vivienda legal. Si no te dejan hacer algo, quizá haya que revisar el proyecto antes de concluir que todo el país está conspirando contra tu talento.

Pero claro, es mucho más cinematográfico presentarse como un emprendedor perseguido que reconocer que construir viviendas tiene requisitos técnicos, urbanísticos y administrativos.

Y ahora llega la parte más divertida: todos quieren enseñar a los demás cómo emigrar, invertir y triunfar. Uno vende una guía; otro hace contenido; otro presume de oportunidades empresariales; otro consigue un puesto de colaboración institucional. Se está formando un ecosistema de expertos en oportunidades cuyo principal producto, en algunos casos, parece ser explicar lo buenas que son las oportunidades.

¡La gallina de los cigot de oro! Si el país es tan maravilloso, los negocios tan rentables y las oportunidades tan extraordinarias, ¿para qué necesitas dedicar tanto tiempo a convencer a otros españoles de que se vayan contigo? ¿No sería más sencillo estar ocupado ganando millones?

Eso sí, si vendes una guía de doce euros y consigues colocarla a mil personas, ya tienes 12.000 euros de facturación potencial sin necesidad de construir un solo edificio. Y si después vendes asesorías, cursos y suscripciones, el negocio puede ser todavía más interesante. No afirmo que todos hagan eso, pero conviene distinguir entre el empresario que gana dinero con su actividad y el creador de contenido que gana dinero hablando de la actividad empresarial.

Y, por favor, que alguien les explique que tener una empresa internacional no te convierte automáticamente en un genio de las finanzas. Que un negocio facture mucho tampoco significa que deje mucho beneficio. Y que pagar menos impuestos no convierte una mala inversión en una buena inversión. La calculadora sigue funcionando en El Salvador.

En resumen: unos se van a Andorra para no pagar tantos impuestos; otros se van a El Salvador para escapar de la cuota de autónomos; y dentro de poco tendremos a alguno en una isla del Pacífico vendiendo un curso titulado «Cómo alcanzar la libertad financiera sin pagar ni una factura».

La nueva generación de conquistadores ya no busca oro, especias ni territorios. Busca una jurisdicción favorable, una audiencia de Instagram y un embudo de ventas.

Y el verdadero descubrimiento de América no va a ser el de estos emprendedores, sino el de los cientos de españoles que compren la guía de doce euros, vendan sus muebles, se compren un billete de avión y aterricen convencidos de que van a convertirse en empresarios internacionales porque un youtuber les ha explicado que allí el futuro es maravilloso.

Luego, cuando descubran que montar un negocio requiere algo más que cambiar de país y que las facturas no desaparecen por cruzar el Atlántico, siempre podrán abrir otro canal: «Por qué he tenido que volver a España después de mi aventura empresarial en El Salvador».

Eso sí, esta vez con enlace de afiliado para comprar el billete de vuelta.

De la conquista de América a la conquista de la exención fiscal. Qué tiempos aquellos en los que los aventureros buscaban El Dorado. Ahora buscan un país donde la cuota de autónomos sea cero y un algoritmo que les pague las vacaciones.

El imperio español se hunde, pero el negocio de vender cursos sobre cómo escapar de él goza de una salud extraordinaria.
Estos son unos listos como el tío blanco hetero en Andorra.
y como nuestro país es un descontrol internacional

no se les da un portazo en las narices cuando intentan abusar.
 
Vi el video de fabricar tu sueño que es el que hace contenedores uno de Albacete creo que es y salía buscando terrenos en el Salvador y era un espectáculo porque la mayoría no tenía ni siquiera acceso por pista de tierra o sea tenías que llegar andando imagínense lo de las comunicaciones allí tiene que ser un show
 

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