El FBI permitirá tener relaciones con animales a sus agentes

El FBI permitirá tener relaciones con animales a sus agentes
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

El FBI y el ICE han rebajado sus requisitos de contratación para cubrir plazas, con cambios en las normas de selección y despidos posteriores de agentes no cualificados. El FBI ha modificado sus criterios de selección para paliar la falta de agentes, eliminando la expulsión automática por ciertas conductas pasadas y permitiendo una valoración individual.

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El FBI relaja sus filtros de contratación ante la falta de personal.

El FBI y el ICE han rebajado sus requisitos de contratación para cubrir plazas, con cambios en las normas de selección y despidos posteriores de agentes no cualificados.

El FBI ha modificado sus criterios de selección para paliar la falta de agentes, eliminando la expulsión automática por ciertas conductas pasadas y permitiendo una valoración individual. Por su parte, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha despedido a personal contratado sin las debidas comprobaciones, evidenciando una urgencia por cubrir puestos que ha llevado a flexibilizar los procesos en ambas agencias.

La urgencia por cubrir plantillas

El FBI se enfrenta a una fuga de talento considerable, con más de 1.100 agentes especiales abandonando la agencia en el presente año. Esta cifra, sumada a la necesidad de mantener una fuerza operativa robusta, ha llevado a una revisión de los requisitos de contratación. La agencia, bajo la dirección de Kash Patel, nombrado por Donald Trump, ha decidido suavizar algunas de las normas que hasta ahora suponían una barrera insalvable para potenciales candidatos. El objetivo es claro: atraer y retener personal cualificado en un contexto de alta demanda y competencia.

Los cambios más notorios se refieren a la eliminación de vetos automáticos para ciertos antecedentes. Si bien la norma anterior excluía de plano a quienes hubieran incurrido en determinadas conductas, la nueva política permite una evaluación individualizada. Esto significa que, si bien ciertas acciones pasadas siguen siendo motivo de escrutinio, ya no implican una descalificación inmediata. La agencia argumenta que esta medida busca evitar la exclusión de aspirantes que, a pesar de errores cometidos en el pasado, puedan demostrar ser aptos para el servicio.

Esta flexibilización de los criterios de selección no es un fenómeno aislado. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), otra agencia clave en el entramado de seguridad, ha seguido un camino similar, aunque con matices distintos. Ante la ambición de aumentar significativamente su plantilla operativa, el ICE ha optado por acelerar los procesos de contratación, llegando a ofrecer puestos antes de completar todas las verificaciones de antecedentes necesarias. Esta estrategia, si bien ha permitido incorporar miles de nuevos agentes rápidamente, ha derivado en la posterior identificación y despido de personal que no cumplía con los requisitos básicos.

Unas normas bajo la lupa

La modificación de las directrices del FBI salió a la luz durante una comparecencia del director Kash Patel ante el Senado. El senador demócrata Dick Durbin planteó preguntas específicas sobre los cambios, entre los que se incluían la sustracción a un superior, el pago por servicios sexuales y las relaciones sexuales con animales. Fue este último punto el que generó un mayor debate. La antigua norma consideraba la implicación en actos sexuales con animales como una causa automática de expulsión. Sin embargo, la nueva política permite que estos casos, si ocurrieron antes de los 18 años, sean sometidos a una valoración individualizada.

Kash Patel defendió esta modificación argumentando que la regla anterior podía perjudicar a víctimas de trata de personas o a menores obligados a participar en tales actos. La intención, según él, es distinguir entre el explotador y la víctima. No obstante, la letra pequeña de la norma ha sido objeto de escrutinio. La posibilidad de una valoración individualizada abre la puerta a que aspirantes con este tipo de antecedentes puedan ser considerados, siempre y cuando superen el resto de los controles.

La explicación no satisfizo a todos los presentes. El senador republicano John Kennedy cuestionó directamente la decisión de la agencia de entrar en un terreno tan sensible. Patel, en un intento por aclarar la postura del FBI, afirmó que la agencia contaba con "perros estupendos" y "ningún interés en el sexo con animales", buscando desvincular la norma de cualquier práctica actual o deseada por la institución. A pesar de las risas, la pregunta fundamental persistió: ¿podría alguien que voluntariamente hubiese mantenido relaciones sexuales con un animal terminar trabajando como agente? La respuesta de Patel fue que no era un "no necesariamente", dejando entrever la complejidad de la evaluación individual.

La agencia insiste en que retirar el veto automático no garantiza la plaza. Los candidatos siguen debiendo superar una exhaustiva investigación de antecedentes, un polígrafo y los controles necesarios para acceder a información clasificada. Patel ha señalado que funcionarios del FBI le presentaron expedientes de víctimas que posteriormente intentaron ingresar a la agencia, aunque no especificó cuántos ni cuándo.

La prisa por llenar las filas del ICE

La situación en el ICE es un reflejo de la presión por cubrir puestos de manera rápida. La gran ley presupuestaria impulsada por la administración Trump destinó miles de millones de dólares para aumentar la plantilla operativa de unos 10.000 a 22.000 agentes. El objetivo era contar con la fuerza necesaria para ejecutar las promesas de deportaciones masivas. La campaña de reclutamiento fue ambiciosa, ofreciendo incentivos de hasta 50.000 dólares, eliminando el límite de edad de 40 años y reduciendo los tiempos de formación. Incluso se permitió que algunos policías con experiencia saltaran directamente la academia.

Esta ofensiva de contratación atrajo más de 220.000 solicitudes en los primeros meses del mandato presidencial, resultando en la oferta de puestos a unas 12.000 personas. La avalancha de candidaturas desbordó las capacidades de las oficinas de reclutamiento. La falta de recursos, como mesas, ordenadores y baños, se sumó a la escasez de tiempo para revisar cada expediente. En algunos casos, los aspirantes recibieron la notificación de su puesto y destino por correo electrónico sin haber pasado siquiera una entrevista personal.

Una denuncia interna en agosto de 2025 alertó sobre la autorización de candidatos para trabajar sin haber completado verificaciones de huellas, identidad o historial crediticio, pasos esenciales para cualquier empleo federal en Estados Unidos. A pesar de la advertencia, la contratación continuó. Los problemas no tardaron en manifestarse: aspirantes con órdenes de detención en vigor, sospechas de vínculos con organizaciones criminales y, en última instancia, el despido de más de 200 personas pocos meses después de su incorporación. La agencia ha calificado estos despidos como "rutinarios", pero la secuencia de eventos sugiere una brecha significativa en los procesos de selección inicial.

Consecuencias de la contratación acelerada

El caso de Joseph Moore, un reservista de los Marines y padre de dos hijos, ilustra las peligrosas consecuencias de esta contratación apresurada. Moore, que había tenido problemas en departamentos de policía anteriores y había sido despedido del Servicio de Impuestos Internos por ocultar información, fue contratado por el ICE como agente de deportaciones. No pasó por la academia y completó parte de su formación en línea antes de comenzar sus labores de localización y detención de inmigrantes. En mayo, el ICE descubrió que sus antecedentes no eran compatibles con el puesto, pero Moore continuó trabajando durante tres meses más.

A finales de agosto, se le comunicó su despido. Poco después, Moore falleció de un disparo en el aparcamiento de la oficina del ICE en Filadelfia. La policía determinó que se trataba de un suicidio. Dos excompañeros expresaron su convicción de que Moore nunca debió haber sido contratado, dado que su historial, que finalmente le costó el puesto y la vida, ya estaba documentado antes de su incorporación al ICE.

El FBI defiende su nuevo enfoque de evaluación individualizada para cada aspirante, mientras que el ICE sostiene que despedir a quienes no cumplen los requisitos es parte del funcionamiento normal de cualquier empresa. El problema reside, sin embargo, en la rectificación de errores una vez que las plazas se han cubierto y los agentes, armados y con autoridad para realizar detenciones, ya están en servicio. La administración Trump pudo exhibir miles de incorporaciones en un tiempo récord, pero ahora se enfrenta a la tarea de revisar, expediente por expediente, si estas nuevas incorporaciones suponen un riesgo para la seguridad ciudadana.

* El FBI ha rebajado sus requisitos de contratación.

* Más de 1.100 agentes especiales han dejado el FBI este año.

* El ICE ha contratado a unas 12.000 personas.

* La norma sobre sexo con animales ya no es causa automática de expulsión.

* El límite de edad para el ICE se eliminó.

Datos clave
  • El FBI ha rebajado sus requisitos de contratación.
  • Más de 1.100 agentes especiales han dejado el FBI este año.
  • El ICE ha contratado a unas 12.000 personas.
  • La norma sobre sexo con animales ya no es causa automática de expulsión.
  • El límite de edad para el ICE se eliminó.
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El FBI rebaja sus requisitos porque no encuentra agentes: tener sesso con animales ya no es causa directa de expulsión​


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Kash Patel, director del FBI, en la comisión de investigación.

Kash Patel, director del FBI, en la comisión de investigación. REUTERS/Evan Vucci

Su director, Kash Patel, pasó un mal trago en el Senado para explicar los cambios en las normas de selección.​

En paralelo, el ICE comienza a despedir a agentes que contrató sin comprobar antes si estaban cualificados.​

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Itziar Nodal
Denver
Publicada19 septiembre 202620:03h ET

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Durante años, mantener relaciones sensual con animales era una de las líneas rojas para trabajar en el FBI. Si aparecía en el historial de un aspirante, su candidatura se descartaba automáticamente. Pero ahora Kash Patel, el director nombrado por Donald Trump, ha decidido darle una vuelta a la norma.

Si ocurrió antes de los 18 años, el candidato ya no queda automáticamente descartado. Con más de 1.100 agentes especiales saliendo de la agencia este año, hasta los antecedentes más difíciles de explicar merecen una segunda oportunidad.

Las prisas por contratar personal no afectan solo al FBI. El Servicio de Inmi gración y Control de Aduanas, el famoso ICE, ha incorporado también a miles de agentes antes de completar todos los controles. Ahora está despidiendo discretamente a parte de ellos, al descubrir problemas que deberían haberse detectado antes.

Uno ha flexibilizado los filtros, el otro ha ofrecido contratos antes de aplicarlos. Dos formas similares de favorecer la contratación de agentes que llevan una placa y una pistola.

La pregunta que atrapó a Patel​

La reforma salió a relucir durante una sesión parlamentaria de control al FBI. El senador demócrata Dick Durbin repasó los tres cambios que ya no cierran automáticamente las puertas de la agencia: robar a un jefe, pagar por sesso y practicarlo con animales. Era difícil que la última pasara de puntillas.

Patel agradeció que sacara el tema, en sus propias palabras. Según explicó, la antigua norma podía expulsar tanto al explotador como al menor obligado a hacerlo por una red de trata. Durbin señaló la letra pequeña, y es que ese matiz no aparece sobre el papel. Cualquier caso ocurrido antes de los 18 años ya puede someterse a una valoración individual.

La explicación no convenció a la oposición, pero tampoco a los suyos. John Kennedy, senador republicano por Luisiana y poco sospechoso de participar en una emboscada contra Trump, quiso saber por qué el FBI había decidido meterse en semejante jardín.

Patel le explicó que la regla anterior excluía a cualquiera que hubiera participado "en cualquiera de los dos lados". Kennedy quiso saber si eso significaba que también quedaba descalificado el animal del proceso de selección. El director se rió y respondió que el FBI tenía "perros estupendos" y "ningún interés en el sesso con animales". Sin duda, no fue su mejor interrogatorio.

El republicano volvió entonces a la pregunta importante: si alguien había mantenido voluntariamente relaciones sensual con un animal, ¿podía terminar trabajando como agente? Patel respondió que no. La realidad es que era más bien un "no necesariamente”.

Retirar el veto automático, insistió, no garantiza una plaza. Los candidatos todavía deben superar una investigación de antecedentes, un polígrafo y los controles para acceder a información secreta.

Según el director, funcionarios del FBI le habían mostrado expedientes de víctimas que después intentaron entrar en la agencia. No dijo cuántos ni especificó cuándo habían llegado esas solicitudes.

La realidad es que, a lo largo de 62 años, ha habido 472 detenciones relacionadas con estas prácticas en Estados Unidos y solo en 38 de ellas alguien había obligado o convencido a otra persona para que participara. No parece una avalancha de candidatos, aunque se trate de una conducta difícil de detectar y denunciar.

El cambio de las normas no ha sido reciente, aunque haya ansioso ahora a la luz. Ocho días después de que el Senado confirmase a Patel como director de la agencia, en febrero de 2025, estas conductas desaparecieron de la guía pública como motivos automáticos de expulsión.

Los demócratas han dado al FBI hasta final de mes para entregar los criterios internos, revelar cuántos aspirantes se han beneficiado y explicar si se han estudiado los riesgos de chantaje, infiltración o pérdida de credibilidad ante un tribunal.

Doce mil puestos a toda prisa​

Los cambios del FBI no han surgido de la nada. Patel reconoce que la agencia está perdiendo candidatos por culpa de "requisitos anticuados". Sus críticos añaden otro dato: en algo más de un año, se han marchado más de 1.100 agentes especiales que llevaban más de 21 años trabajando para la agencia.

Con los veteranos saliendo por una puerta, algunas de las antiguas líneas rojas comienzan a parecer negociables para que los nuevos entren por la otra. La misma urgencia recorre el resto del aparato de seguridad de Trump.

Mientras en el FBI se han eliminado vetos automáticos, en el ICE, directamente se ha empezado a contratar antes de pasar las revisiones básicas de antecedentes. Las decisiones no son iguales, pero ambos responden a la misma prioridad: llenar las plantillas cuanto antes.

En la policía migratoria el objetivo ha sido especialmente ambicioso. La gran ley presupuestaria de Trump ha destinado miles de millones de dólares a elevar su plantilla operativa de unos 10.000 a 22.000 agentes. En su primer año de mandato había que levantar, casi desde cero, la fuerza necesaria para liquidar las deportaciones masivas prometidas por el presidente.

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Kash Patel, director del FBI, en la comisión de investigación. REUTERS/Evan Vucci
La campaña era suculenta. Ofrecía incentivos de contratación de hasta 50.000 dólares, se eliminaba el límite de edad de 40 años y se recortaban las semanas de formación. Incluso algunos policías pudieron saltarse directamente la academia. En los primeros meses de mandato del presidente llegaron más de 220.000 solicitudes y la agencia ha terminado ofreciendo puestos a unas 12.000 personas.

La avalancha desbordó las oficinas. Las tandas de uno o dos fichajes se convirtieron en 60. No había suficientes mesas, ordenadores ni baños. Tampoco tiempo para revisar cada expediente. Algunos agentes recibieron por correo electrónico el puesto y el lugar de destino sin haber pasado siquiera una entrevista personal.

Una denuncia interna advirtió en agosto de 2025 que había candidatos autorizados para trabajar antes de comprobar sus huellas, verificar su identidad o revisar su historial de crédito, algo imprescindible para conseguir un empleo federal en EEUU. Su responsable pidió detener las incorporaciones hasta recuperar los controles básicos. La contratación continuó.

Los problemas se empezaron a multiplicar. Cinco aspirantes fueron expulsados del cuerpo al descubrirse que tenían órdenes de detención en vigor. Otros dos despertaron sospechas por posibles vínculos con la Mara Salvatrucha. Más de 200 fueron despedidos pocos meses después del comienzo de la campaña. Y la lista continúa. La agencia, ante la polémica, asegura que son despidos rutinarios.

Despedidos tras recibir la placa​

Entre quienes superaron aquella primera ronda de contrataciones masivas estaba Joseph Moore, reservista de los Marines y padre de dos descendientes. Había ansioso mal parado de dos departamentos de Policía y el Servicio de Impuestos Internos ya lo había despedido como investigador tras concluir que ocultó parte de su historial.

El ICE lo contrató como agente de deportaciones. No tuvo que pasar por la academia y completó por Internet parte de la formación antes de empezar a localizar y detener forasteros. En mayo, la agencia descubrió que sus antecedentes no eran compatibles con el puesto, aunque siguió trabajando durante otros tres meses.

A finales de agosto le comunicaron que iban a despedirlo. Inmediatamente después, Moore murió de un disparo en el aparcamiento de la oficina del ICE en Filadelfia. La Policía lo consideró un quitarse la vida. Dos antiguos compañeros creen que nunca debió llegar a trabajar ahí. El historial que terminó costándole el puesto y la vida no había aparecido de repente: estaba documentado antes de que el ICE le contratara.

El FBI defiende la evaluación individual de cada aspirante. El ICE sostiene que despedir a quien no cumple los requisitos forma parte del funcionamiento normal de cualquier empresa. El problema no está en revisar o rectificar, sino en hacerlo cuando las plazas ya se han repartido y algunos agentes llevan meses armados y practicando detenciones.

La Administración Trump pudo presumir de miles de incorporaciones en tiempo récord. Ahora comprueba, expediente a expediente, si suponen un riesgo para la seguridad ciudadana.

https://www.elespanol.com/usa/20260...-causa-directa-expulsion/1003744388843_0.html
 

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En los servicios de inteligencia de China, Rusia e Irán deben de estar tomando buena nota de estas noticias que vienen de América.
 
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Así como hay guarderías para que los empleados lleven a sus descendientes, pondrán corrales, donde puedan dejar a sus cabras.
 

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