FerminDeLeguia
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La Biblia hebrea, en la forma en que la conocemos hoy, es en gran medida el resultado de un proceso de redacción y fijación textual que se intensifica a partir del Exilio de Babilonia (siglo VI a. C.) y se consolida en el período persa. Los redactores —especialmente los círculos deuteronomistas y sacerdotales— no se limitaron a recopilar tradiciones antiguas: llevaron a cabo una profunda relectura teológica orientada a depurar el pasado israelita conforme al paradigma del monoteísmo exclusivo que se estaba consolidando.
Este proyecto redaccional tuvo implicaciones decisivas. Todo aquello que no se adecuaba ya a la nueva teología fue objeto de eliminación, silenciamiento o reinterpretación justificadora. Un ejemplo especialmente revelador es el de los sacrificios de niños. En textos relativamente antiguos, como ciertos pasajes de Isaías (primera parte del libro), la práctica apenas recibe condena explícita, lo que sugiere que todavía se percibía como un uso ritual compartido con otras poblaciones cananeas y, por tanto, no necesariamente escandaloso. Sólo en etapas posteriores —sobre todo en Jeremías, Ezequiel y la historiografía deuteronomista— estos sacrificios son reprobados con dureza y atribuidos a “malas influencias extranjeras”, es decir, a las costumbres de los pueblos vecinos cananeos.
El mismo mecanismo se aplica al politeísmo realmente existente en Israel y Judá antes del Exilio. La evidencia arqueológica e epigráfica (inscripciones de Kuntillet Ajrud, Khirbet el-Qom, cultos a Aserá junto a Yahvé, etc.) muestra una religiosidad mucho más plural de lo que el texto canónico admite. Los redactores posenspo no niegan del todo esos datos, pero los reinterpretan: el culto a otros dioses deja de ser una expresión genuina de la religión israelita antigua y pasa a explicarse como contaminación foránea, desviación o influencia corruptora de los pueblos circundantes.
La Biblia hebrea no es un simple registro neutral del pasado religioso de Israel, sino el producto de una reescritura teológica que, a partir del trauma del Exilio, proyecta hacia atrás un monoteísmo estricto y explica las prácticas discordantes como errores inducidos desde el exterior.
Qué pasajes de Isaias si nada más empezar el capitulo 1 precisamente lo que dice es que a Jehova ya no le placen los sacrificios DE ANIMALES:
11 ¿Para qué á mí, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de animales gruesos: no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
12 ¿Quién demandó esto de vuestras manos, cuando vinieseis á presentaros delante de mí, para hollar mis atrios?
13 No me traigáis más vano presente: el perfume me es abominación: luna nueva y sábado, el convocar asambleas, no las puedo sufrir: son iniquidad vuestras solemnidades.
14 Vuestras lunas nuevas y vuestras solemnidades tiene aborrecidas mi alma: me son gravosas; cansado estoy de llevarlas.
15 Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos: asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré: llenas están de sangre vuestras manos.
16 Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos; dejad de hacer lo malo:
17 Aprended á hacer bien: buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al huérfano, amparad á la viuda.
Sucede que como la Biblia no dice lo que nos interesa pues nos lo inventamos.
Si Isaías no dice nada en absoluto de sacrificios humanos pues me inventó que es porque eran algo normal y aprobado en los primeros tiempos de la religión alubia. Si en la Biblia dice que se hacían sacrificios a Moloc (coherente con otras fuentes clásicas) pues me invento que es que Moloc no significa el dios Moloc y en realidad significa otra cosa y los judíos comen niños...
Fabulaciones conspiracionistas.