Se abrió un portal interdimensional, y allí le dieron un palizón tranquilamente. Después, volvieron de la otra dimensión y dejaron al abuelo ya moribundo en Lorca. Así nadie oyó los gritos ni los golpes ni nadie pudo grabarlo. El plan perfecto.
¿De verdad os tragasteis la película de Torre Pacheco?
Pero si el viejo al día siguiente no tenía ni heridas ni la cara hinchada.
¿De verdad os tragasteis la película de Torre Pacheco?
Pero si el viejo al día siguiente no tenía ni heridas ni la cara hinchada.