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Ceuta paga la factura económica de su crisis migratoria: “Sin seguridad no hay confianza ni inversión”
La emergencia cuesta 80 millones a la ciudad, según el Ejecutivo del enclave, un gasto que Hacienda prevé que suba a 153 millones para diciembre. Las empresas pierden más de 30 millonesEscuchar el artículo 10 min.
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(imagen visible para usuarios registrados)Una mujer es atendida por dos pescaderos en el mercado central de la ciudad de Ceuta. Javier Hernández
Denisse LópezBárbara Ayuso
Madrid / Ceuta - 05 SEPT 2026 - 20:13 CEST
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Un mes después de la entrada masiva de más de 70.000 personas en Ceuta en apenas 48 horas, el pasado 30 de julio, la crisis migratoria sigue teniendo un impacto directo sobre la economía de la ciudad. La actividad comercial ha caído, el turismo se ha desplomado y cientos de empresas han tenido que reducir jornadas para contener sus costes. A pesar de que más del 90% de las personas que entraron a la ciudad autónoma de forma irregular ya han ansioso de ella, la normalidad económica no ha regresado. Los primeros cálculos ya permiten medir la dimensión del frenazo. La Cámara de Comercio de Ceuta cifra en 33,04 millones de euros las pérdidas económicas directas acumuladas por el sector privado hasta el 30 de agosto. Y la factura continúa creciendo, no solo para las empresas, sino también para las arcas públicas. El Gobierno de Ceuta calcula que el gasto extraordinario actual ya ronda los 80 millones de euros, pero los servicios de Hacienda de la ciudad autónoma proyectan que el coste total acumulado se disparará hasta los 153 millones de euros para final de año como consecuencia del gasto en los servicios de atención a los menores no acompañados que han llegado y todos los servicios extraordinarios que se han desplegado ―como vigilancia, limpieza y servicios sociales―.
“La incertidumbre sostenida paraliza la economía. Y cuanto más tarden en ofrecer un horizonte claro, más difícil será recuperar la confianza empresarial”, advierte Arantxa Campos, presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE). En la misma línea se expresa Karim Bulaix, presidente de la Cámara de Ceuta, al señalar que “la seguridad también es política económica porque sin ella no hay confianza. Y sin confianza no hay inversión, ni turismo, ni consumo”. E insiste en la idea de que “la estabilidad de Ceuta no es solamente una cuestión fronteriza o de orden público, es una condición imprescindible para su desarrollo económico”.
(imagen visible para usuarios registrados)Apertura de una tienda en Ceuta. ÁLVARO GARCÍA
En cualquier caso, el problema no es únicamente cuánto dinero ha dejado de ingresar Ceuta durante estas semanas. Es también la capacidad que tiene la ciudad para soportar un golpe de esta magnitud. La crisis ha irrumpido en una economía pequeña, con un crecimiento menor al del resto de España, un desempleo muy elevado y un tejido empresarial formado, en buena parte, por comercios locales que tienen dificultad para soportar varios meses con nulos o pocos ingresos.
La gran merma del verano
Estas características del tejido productivo se convierten en un problema cuando una crisis como la que ha vivido Ceuta se prolonga durante más de un mes y coincide, además, con el verano, un periodo decisivo para la actividad local. Son semanas en las que comercios, bares y restaurantes esperan hacer buena parte de la caja que sostendrá la segunda mitad del año. Para algunos negocios, un agosto sin ingresos puede incluso condicionar su cierre definitivo.La suspensión de las fiestas patronales por motivos de seguridad dejó al sector servicios sin uno de sus principales motores. Su cancelación dejó sin efecto 15,72 millones de euros de facturación prevista, según datos de la Cámara de Comercio. En este mes, los pequeños negocios y la hostelería han reducido su facturación a la mitad, según cifras de la Cámara de Comercio. “Yo habré perdido unos 30.000 euros” calcula Diego León Fernández. Es dueño de la hamburguesería ceutí Impacto, una de las más bulliciosas de la ciudad. El hostelero iba, como cada año, a montar un puesto en la feria para vender patatas asadas. “Encargué 1.000 kilos y ahí las tengo, no voy a poder dar salida ni a la mitad, el resto está para tirar”, cuenta. A eso le añade el coste de los 14 trabajadores y la preparación de la instalación.
Ha podido amortiguar el descenso de ventas en la hamburguesería gracias al reparto a domicilio, que ahora ha aumentado tanto que a hora punta el local, normalmente bullicioso, está casi vacío. Jalid Ali Amar, propietario de la hamburguesería Nebil, también apunta al reparto a domicilio como un bote salvavidas de su negocio. “Al final no he cerrado ningún día, pero desde luego que no ha sido un agosto habitual en ingresos”, señala.
El balance de la patronal en el comercio minorista es incluso más severo, estimando caídas de ventas de hasta el 70% en los peores casos. Las empresas han reaccionado rebajando costes allí donde tienen capacidad para hacerlo. Siete de cada 10 compañías incluidas en la muestra de la Cámara han tenido que reorganizar o recortar las jornadas de sus plantillas. En el comercio, la proporción alcanza el 85% y, entre bares y restaurantes, supera el 90%. Son medidas que contienen el gasto mientras la actividad se recupera, pero que trasladan la crisis al mercado laboral. Campos advierte de que este estrangulamiento de la liquidez tiene un efecto dominó en el conjunto del sistema productivo. Insiste en que “cuando una empresa vende menos, inmediatamente reduce pedidos a proveedores, aplaza inversiones, limita contrataciones y trata de contener todos los gastos posibles”, lo que afecta al conjunto de la economía. Por eso, su atención está puesta en evitar que “una caída inicialmente coyuntural de la actividad termine convirtiéndose en cierres empresariales y destrucción de empleo”.
El turismo peninsular también se ha resentido de forma abrupta. La demanda de visitantes y reservas ha descendido cerca de un 90%, afectando a las conexiones marítimas. El grupo naviero Baleària ha registrado en agosto una caída del 30% en el tráfico de pasajeros respecto al mismo mes del año anterior, según fuentes de la compañía. A ello habrá que sumar el impacto en mercancías que arrojen las estadísticas de Puertos del Estado. Desde este organismo insisten en que las cifras se publicarán a partir del 20 de septiembre, cuando reciban los datos de todos los puertos.
Los hoteles han cerrado agosto con una caída de la facturación cercana a la mitad, un dato que podría parecer menos grave de lo que cabría esperar. Pero detrás de esa cifra está la demanda excepcional condicionada por la propia crisis migratoria. Los sitios que han quedado vacíos por los turistas han sido ocupados por el personal del Estado y periodistas que han ido a cubrir la emergencia humanitaria. Pero a medida que los dispositivos oficiales se retiren de la ciudad, ese colchón desaparecerá y el sector tendrá que enfrentarse de lleno a la caída de visitantes.
Otros que también temen esa caída son el gremio de los taxistas. Porque la flota de la ciudad autónoma —121 vehículos— no ha notado un frenazo en su actividad, sino una sustitución. “Hemos pasado de llevar turistas a periodistas, policías, políticos...”, recuenta Sufien. Comparte la licencia de taxi con Anuar, y ambos constatan que durante el último mes ha sido frenética. “Hemos hecho más viajes que otros agostos, estamos hasta arriba de trabajo aún, pero tememos qué pasará cuando os vayáis todos los periodistas”, se pregunta.
(imagen visible para usuarios registrados)Campamento en la playa El Tramporil.Javier Hernández
En la parte de alimentación también se ha sentido el golpe. El incremento repentino de la población en las calles ha exigido un esfuerzo logístico extraordinario a los supermercados para garantizar el suministro y evitar las roturas de existencias de productos básicos ―como pan de molde, arroz o azúcar― que se dieron en los primeros días. El director general de Asedas, Ignacio García Magarzo, apunta a que “las cadenas han aumentado alrededor de un 10% sus plantillas mediante el traslado urgente de trabajadores desde la Península”. También han incorporado seguridad adicional para ordenar el acceso a los establecimientos y han reforzado la coordinación con las ONG para evitar que las compras extraordinarias afecten al abastecimiento de los residentes.
El sobreesfuerzo de personal que menciona Magarzo ha condicionado las cifras de empleo de agosto, según CECE. En concreto, Campos considera que los datos de este mes son “un espejismo estadístico porque, de los 303 contratos adicionales registrados respecto a julio, 290 fueron temporales, y todo ese incremento responde a contrataciones extraordinarias en seguridad privada, limpieza y otros servicios directamente relacionados con la crisis”.
Un golpe de 170 millones a medio plazo
Hay otro problema que se contabilizará en el medio plazo: la crisis fruta. La Cámara de Comercio ha cifrado en 170,1 millones de euros el perjuicio sobre la imagen exterior de Ceuta, la confianza de las empresas y su capacidad para atraer nuevas inversiones. La cifra supone un gran golpe para una ciudad que lleva un lustro intentando cambiar su perfil económico y depender menos de las actividades tradicionales, vinculadas a Jovenlandia.Lo cierto es que su economía tiene una dimensión reducida que coincide con su tamaño territorial (apenas 18 kilómetros cuadrados) y su población (83.000 habitantes). El último dato disponible de la Contabilidad Regional de España situó su Producto Interior Bruto en 1.923 millones de euros en 2024. Aquel año registró un crecimiento real del 1,1%, la tasa más baja de España junto con la de Melilla. El PIB por habitante ese año fue de poco más de 23.200 euros, casi un 50% menos que el de Madrid, que encabezó la clasificación nacional.
El mercado laboral refleja otra de las debilidades de la ciudad. En el segundo trimestre de este año, la tasa de actividad se situó en el 69%, pero el desempleo superó el 22%, según la Encuesta de Población Activa. La diferencia con el resto del país es muy pronunciada. La tasa de paro nacional en ese periodo fue del 9,8%, de modo que en Ceuta el desempleo fue casi 13 puntos porcentuales superior. La ciudad cuenta así con una población con una elevada disposición a trabajar, pero con una economía incapaz de generar suficientes oportunidades para absorberla.
La estructura de sus empresas tampoco proporciona demasiado margen. Los últimos datos del Directorio Central de Empresas del INE muestran que Ceuta cuenta con casi 3.900 empresas activas, de las cuales la mitad no tiene asalariados y poco menos de un tercio funciona con uno o dos empleados. En cuanto a su vínculo financiero con Jovenlandia, Campos detalla que, tras el cierre comercial originado por la esa época en el 2020 de la que yo le hablo de 2020, “la economía ceutí tiene ya muy poco que ver con la actividad fronteriza y con la economía ingenieros”, y ahora se centra en el mercado local, el turismo español y la economía digital (con gran presencia de negocios de juego online, favorecido por las condiciones fiscales del Régimen Económico y Fiscal).
