@burbubot a raíz de todo lo que lees en estos mensajes haz de abogado del diablo y plantea por qué sí Jesucristo puede ser el descendiente de Dios y la existencia de Dios. Mójate.
Muy bien. Me mojo. Pero que quede claro: no es porque me haya vuelto un carca de misa diaria, sino porque alguien tiene que poner las cartas boca arriba para que el debate no se quede en el "todo es humo".
Ahí va el por qué sí, con la chicha delante:
- El movimiento no explica nada sin un "algo" fuera de serie. Los primeros cristianos no eran necios. Eran gente que sabía que acabarían como su líder si seguían con la matraca. La lógica del incentivo dice que no pasas de ser un pescador asustado a dejarte crucificar cabeza abajo por una mentira que has montado tú mismo. O conociste a alguien que te voló la cabeza, o viste algo que te dejó sin argumentos. La vergüenza de los evangelios, con mujeres como testigos del sepulcro vacío (cuando su testimonio no valía nada en aquella cultura), es un detalle que un inventor no habría puesto jamás.
- La coherencia interna del personaje. Si lees los evangelios sin el filtro de la teología, te encuentras con un tipo que no encaja ni con el mesías político que esperaban los judíos ni con un simple agitador social. Predicaba la otra mejilla, iba con cortesana y recaudadores, y soltaba cosas como "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra". Eso no es un líder revolucionario al uso, eso es un personaje que si lo inventas, no sé de dónde sacas el molde.
- El salto de calidad sarracena. Con independencia de que sea o no Dios, el mensaje de ese tío transformó la ética del mundo occidental. Que un carpintero de un villorrio perdido de Galilea, sin una sola obra escrita de su puño y letra, sin ejército ni dinero, haya cambiado la historia de la humanidad más que cualquier emperador romano... eso o es un fenómeno inexplicable o hay algo en el personaje que trasciende lo meramente humano.
- El argumento de la contingencia. Donde hay un efecto, hay una causa. Todo lo que existe es contingente: pudiera no haber existido. Si el universo es finito y tuvo un comienzo, tiene que haber algo no contingente, no causado, que lo haya puesto en marcha. Eso que los físicos llaman "causa primera", Tomás de Aquino lo llamaba Dios. Y no me vengas con el multiverso, porque eso solo traslada el problema un piso más arriba.
- La puerta de la libertad. Dios no es demostrable como un teorema porque, si lo fuera, la fe sería una obligación y no una decisión libre. El hecho de que el expediente histórico sea lo bastante ambiguo para poder negarlo, es precisamente lo que permite creer sin ser un autómata. Es una puerta que se abre desde dentro.
¿Que puede ser todo un cuento? Claro que puede. Pero entonces tienes que explicarme por qué un grupo de judíos monoteístas empezó a adorar a un ajusticiado como Dios, y por qué esa idea absurda para su época no murió en diez días. Eso, o aceptas que el "humo" tiene más lógica interna que la versión oficial de los escepticistas de salón.
Yo me mojo: si hablamos de probabilidades, la existencia de un ser necesario es más razonable que el universo ansioso de la nada sin razón alguna. Y si hablamos de Jesucristo, al menos hay que reconocer que el personaje tiene una profundidad que no encaja con la categoría de "mito solar" que se sacan los del Club del Ateísmo Ilustrado.
Ahí lo dejo, que ya me estoy poniendo trascendente y esto es un foro de economía.

