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Marcos, funcionario de prisiones.
Trabajar en una cárcel supone convivir diariamente con situaciones difíciles, una elevada carga emocional y la posibilidad de sufrir una agresión. Estas condiciones han vuelto a abrir el debate sobre el salario que reciben los funcionarios de prisiones en España y si compensa realmente los riesgos que asumen.
Marcos, funcionario de prisiones, ha hablado sobre esta cuestión en el canal de YouTube de David Fernández. Al ser preguntado por su nómina, respondió: “Un funcionario de media puede venir ganando unos 2.200, 2.300 euros al mes”.
Aunque reconoce que esa cantidad se encuentra por encima del salario medio, considera que resulta insuficiente por las características de su profesión. “Sí, yo creo que es poco. Desempeñamos un trabajo que conlleva riesgo”, afirmó en el canal de David Fernández. El funcionario describe las cárceles como lugares donde la tensión y los episodios violentos forman parte de una realidad que puede dejar consecuencias graves. A la dificultad de controlar determinadas situaciones se suma el desgaste psicológico de trabajar durante años en ese ambiente.
“Al final, pues es un medio violento, tiene mucha carga emocional, nos agreden, porque nos agreden”, señaló Marcos durante la conversación con el youtuber. Para mostrar la dimensión del problema, recurrió al número de incidentes registrados durante el año anterior: “Tuvimos 529 agresiones, cada 14 horas agreden a un funcionario de prisiones”.
A su juicio, valorar económicamente estas situaciones no depende únicamente del daño físico. Una agresión también puede afectar emocional y psicológicamente al trabajador incluso después de que las heridas hayan desaparecido.
“Y ya no son las secuelas físicas, son las secuelas emocionales y psíquicas que conlleva eso”, añadió el funcionario. Por esta razón, entiende que el salario debe analizarse junto con la responsabilidad, la dureza y los peligros propios del puesto, y no solo mediante una comparación con los ingresos de otros trabajadores.
Su valoración final fue contundente. “Al final, es un trabajo duro y penoso”, sostuvo Marcos en el canal de David Fernández. Tras describir las condiciones en las que desarrolla su actividad, concluyó: “Yo creo que no estamos bien pagados, para nada”.
Marcos, funcionario de prisiones.
Trabajar en una cárcel supone convivir diariamente con situaciones difíciles, una elevada carga emocional y la posibilidad de sufrir una agresión. Estas condiciones han vuelto a abrir el debate sobre el salario que reciben los funcionarios de prisiones en España y si compensa realmente los riesgos que asumen.
Marcos, funcionario de prisiones, ha hablado sobre esta cuestión en el canal de YouTube de David Fernández. Al ser preguntado por su nómina, respondió: “Un funcionario de media puede venir ganando unos 2.200, 2.300 euros al mes”.
Aunque reconoce que esa cantidad se encuentra por encima del salario medio, considera que resulta insuficiente por las características de su profesión. “Sí, yo creo que es poco. Desempeñamos un trabajo que conlleva riesgo”, afirmó en el canal de David Fernández. El funcionario describe las cárceles como lugares donde la tensión y los episodios violentos forman parte de una realidad que puede dejar consecuencias graves. A la dificultad de controlar determinadas situaciones se suma el desgaste psicológico de trabajar durante años en ese ambiente.
“Al final, pues es un medio violento, tiene mucha carga emocional, nos agreden, porque nos agreden”, señaló Marcos durante la conversación con el youtuber. Para mostrar la dimensión del problema, recurrió al número de incidentes registrados durante el año anterior: “Tuvimos 529 agresiones, cada 14 horas agreden a un funcionario de prisiones”.
Las consecuencias físicas y emocionales
Marcos también puso como ejemplo el caso reciente de uno de sus compañeros, que sufrió lesiones importantes. “Yo tengo un compañero que hace poco le han roto la tibia y el peroné, ¿eso cómo se paga?”, planteó en el canal de David Fernández.A su juicio, valorar económicamente estas situaciones no depende únicamente del daño físico. Una agresión también puede afectar emocional y psicológicamente al trabajador incluso después de que las heridas hayan desaparecido.
“Y ya no son las secuelas físicas, son las secuelas emocionales y psíquicas que conlleva eso”, añadió el funcionario. Por esta razón, entiende que el salario debe analizarse junto con la responsabilidad, la dureza y los peligros propios del puesto, y no solo mediante una comparación con los ingresos de otros trabajadores.
Su valoración final fue contundente. “Al final, es un trabajo duro y penoso”, sostuvo Marcos en el canal de David Fernández. Tras describir las condiciones en las que desarrolla su actividad, concluyó: “Yo creo que no estamos bien pagados, para nada”.