Las navidades pasadas tuve la que posiblemente será mi última experiencia en El Corte Inglés. Y lo voy a dejar así, no quiero volver… es como volver al lugar de vacaciones de tu infancia y encontrarlo destrozado…
Resulta que fui a por unos recambios de fotografía Polaroid para regalar, y me atendió un señor que se veía veterano y a punto de jubilarse. Envolvió el regalo como sólo allí lo saben (o sabían) hacer, y el tipo me dijo… “espéreme un momento que enseguida regreso” y para rematar la faena me trajo una pegata con una bonita estrella roja, verde y dorada, colgando de una cuerda para así poner el nombre del que iba a recibir el regalo. Aquella atención estilo antiguo de hace cuarenta años no creo que se vuelva a repetir… por si acaso no pienso regresar.
Resulta que fui a por unos recambios de fotografía Polaroid para regalar, y me atendió un señor que se veía veterano y a punto de jubilarse. Envolvió el regalo como sólo allí lo saben (o sabían) hacer, y el tipo me dijo… “espéreme un momento que enseguida regreso” y para rematar la faena me trajo una pegata con una bonita estrella roja, verde y dorada, colgando de una cuerda para así poner el nombre del que iba a recibir el regalo. Aquella atención estilo antiguo de hace cuarenta años no creo que se vuelva a repetir… por si acaso no pienso regresar.
