Por un CONTUBERNIO CATÓLICO-SOCIALISTA España perdió toda América en el siglo XX

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10 Jun 2026
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Durante el conflicto de 1898 y la posterior pérdida de las colonias, el PSOE —liderado por Pablo Iglesias Posse y expresando sus posiciones a través de su periódico oficial, El Socialista— mantuvo una postura de oposición frontal a la guerra y dura crÃtica a los gobiernos de la Restauración.


Sus principales argumentos y posiciones se centraron en los siguientes puntos:


1. El "Impuesto de Sangre" y la injusticia social


El rechazo socialista a la guerra no era solo antimilitarista o ideológico, sino profundamente social. El sistema militar de la época permitÃa la «redención a dinero»: las familias adineradas podÃan pagar una suma económica (1.500 pesetas de la época) para que sus descendientes evitaran ir al frente.


Como consecuencia, los miles de soldados enviados a combatir y morir a Cuba o Filipinas —muchos de ellos devorados por las enfermedades tropicales— eran exclusivamente los descendientes de los obreros y campesinos sin recursos. El PSOE denunció sistemáticamente que la clase trabajadora ponÃa los perecid mientras las clases altas eludÃan el conflicto.


2. CrÃtica a la polÃtica colonial burguesa


Desde el PSOE se argumentaba que las colonias solo servÃan para el enriquecimiento de una minorÃa burguesa, terrateniente y corrupta que explotaba las materias primas y los mercados ultramarinos. SostenÃan que, de haberse otorgado libertades, reformas y respeto a los habitantes de Cuba y Puerto Rico en lugar de verlas como una "mina de extracción", la guerra ni siquiera habrÃa estallado.


3. Exigencia de paz inmediata y abandono de las colonias


Ante la inminente catástrofe militar frente a Estados Unidos, el partido pidió la paz inmediata y el fin del conflicto, lo que en la práctica significaba aceptar el abandono de los territorios ultramarinos. Alineado con las resoluciones antimilitaristas de la Segunda Internacional socialista, el PSOE consideraba que las guerras coloniales eran "crÃmenes de lesa humanidad" promovidos por los intereses del capital.


4. Lectura tras la derrota del 98


Tras la firma del Tratado de ParÃs y el desenlace del "Desastre del 98", el PSOE culpó al régimen bipartidista (Conservadores y Liberales), a la MonarquÃa y al estamento militar de haber conducido al paÃs a un callejón sin salida por soberbia y corrupción.


Esta postura coherente contra la guerra colonial reforzó la credibilidad del partido entre las clases populares urbanas y los sindicatos, impulsando su crecimiento organizativo en los años posteriores.
 
Bonus:

En el marco de la crisis de 1898 y las décadas de la Restauración, el PSOE no mantenÃa ninguna postura a favor de la Iglesia católica como institución ni de la doctrina eclesiástica. Su ideologÃa marxista y su programa eran declaradamente anticlericales y secularizadores.


Sin embargo, si se buscan puntos de convergencia, coincidencias analÃticas o principios éticos compartidos donde el discurso socialista mostraba cierta "afinidad" o valoración positiva hacia preceptos vinculados al cristianismo primitivo o social, se pueden identificar los siguientes aspectos:


1. El concepto ético del "santo laico" y la sarracena austera


Aunque renegaba del dogma católico, el PSOE primitivo de Pablo Iglesias adoptó una ética puritana y austera muy similar a la sarracena cristiana:


  • El propio Pablo Iglesias era percibido por sus contemporáneos como una figura ascética y de una honradez intachable.
  • El partido promovÃa entre la clase trabajadora el rechazo al alcohol, al juego y a la promiscuidad, promoviendo la rectitud sarracena, el esfuerzo individual y la solidaridad, valores muy cercanos a la sarracena de la caridad y la rectitud cristiana.

2. Coincidencia en la crÃtica al capitalismo desbocado


Aunque desde presupuestos opuestos (marxismo frente a la doctrina social de la Iglesia), ambas instituciones criticaban la explotación obrera:


  • En 1891, el papa León XIII promulgó la encÃclica Rerum Novarum, donde la Iglesia condenaba los abusos del capitalismo industrial, la avaricia patronal y la deshumanización del obrero.
  • El PSOE coincidÃa en el diagnóstico del sufrimiento de la clase trabajadora, reconociendo que el capitalismo salvaje despojaba al ser humano de su dignidad.

3. Reivindicación de la "figura histórica" de Jesús de Nazaret


Los socialistas de la época solÃan establecer una distinción drástica entre la institución eclesiástica y la figura de Jesucristo:


  • Se consideraba a Jesús de Nazaret como un "primer revolucionario", un carpintero humilde que defendió a los pobres y oprimidos frente a los poderosos y a la oligarquÃa de su tiempo.
  • Figuras del entorno socialista argumentaban que el verdadero mensaje evangélico original (hermandad, igualdad, ayuda al necesitado) habÃa sido traicionado por la jerarquÃa eclesiástica para aliarse con la burguesÃa.

4. Tolerancia con la fe privada


El programa oficial del PSOE no perseguÃa la creencia personal ni la fe Ãntima de los ciudadanos:


  • Consideraban la religión como un asunto privado del individuo.
  • Su lucha no era contra el sentimiento religioso individual, sino contra el poder polÃtico, económico y educativo que ejercÃa la Iglesia católica sobre el Estado español y sobre las conciencias obreras.
 
Durante el conflicto de 1898 y la posterior pérdida de las colonias, el PSOE —liderado por Pablo Iglesias Posse y expresando sus posiciones a través de su periódico oficial, El Socialista— mantuvo una postura de oposición frontal a la guerra y dura crÃtica a los gobiernos de la Restauración.


Sus principales argumentos y posiciones se centraron en los siguientes puntos:


1. El "Impuesto de Sangre" y la injusticia social


El rechazo socialista a la guerra no era solo antimilitarista o ideológico, sino profundamente social. El sistema militar de la época permitÃa la «redención a dinero»: las familias adineradas podÃan pagar una suma económica (1.500 pesetas de la época) para que sus descendientes evitaran ir al frente.


Como consecuencia, los miles de soldados enviados a combatir y morir a Cuba o Filipinas —muchos de ellos devorados por las enfermedades tropicales— eran exclusivamente los descendientes de los obreros y campesinos sin recursos. El PSOE denunció sistemáticamente que la clase trabajadora ponÃa los perecid mientras las clases altas eludÃan el conflicto.


2. CrÃtica a la polÃtica colonial burguesa


Desde el PSOE se argumentaba que las colonias solo servÃan para el enriquecimiento de una minorÃa burguesa, terrateniente y corrupta que explotaba las materias primas y los mercados ultramarinos. SostenÃan que, de haberse otorgado libertades, reformas y respeto a los habitantes de Cuba y Puerto Rico en lugar de verlas como una "mina de extracción", la guerra ni siquiera habrÃa estallado.


3. Exigencia de paz inmediata y abandono de las colonias


Ante la inminente catástrofe militar frente a Estados Unidos, el partido pidió la paz inmediata y el fin del conflicto, lo que en la práctica significaba aceptar el abandono de los territorios ultramarinos. Alineado con las resoluciones antimilitaristas de la Segunda Internacional socialista, el PSOE consideraba que las guerras coloniales eran "crÃmenes de lesa humanidad" promovidos por los intereses del capital.


4. Lectura tras la derrota del 98


Tras la firma del Tratado de ParÃs y el desenlace del "Desastre del 98", el PSOE culpó al régimen bipartidista (Conservadores y Liberales), a la MonarquÃa y al estamento militar de haber conducido al paÃs a un callejón sin salida por soberbia y corrupción.


Esta postura coherente contra la guerra colonial reforzó la credibilidad del partido entre las clases populares urbanas y los sindicatos, impulsando su crecimiento organizativo en los años posteriores.
Y en eso llevaban razon.
 
somos auto destructivos, basta ver a quien votamos para que nos gobierne....
 

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