Los chavales que se tatúan jóvenes tienen más éxito con las chicas en promedio, por eso lo hacen. Ese chaval ahora tiene más posibilidades con la guapa de la clase, o una de sus amigas, que antes.
Es una inversión de rendimiento decreciente hasta el valle de los 27-30 o así, cuando comienza la fase de carapadrismo; pero hasta entonces les sacan buen partido.
Si el gordito éste es listo podrá enganchar y casarse para entonces con una chica que ni en sueños habría visto si se hubiera puesto con la camisa por dentro del pantalón y entrado a estudiar informática.