No puedo ver el vídeo, así que le contesto a la tesis que ha escrito, y le traigo el caso que la remata y otro que la complica bastante.
1. Su dato de Chile es correcto. El INE chileno da
0,99 descendientes por mujer en 2025, primera vez por debajo de uno y la más baja de toda Latinoamérica.
2. Y lo de que ningún país rico lo ha revertido tiene un caso que lo cierra: Hungría.
Es el experimento natalista más caro que ha corrido una democracia y conviene mirarlo entero:
- Gasta el 5,5% del PIB en ayudas a la infancia y desgravaciones. Está entre los cinco primeros de la OCDE.
- Préstamos a interés cero por casarse, condonación de deuda por descendiente, exención del IRPF de por vida a las madres de tres o más, ayudas a la vivienda.
- Resultado en 2025: 1,31 descendientes por mujer y 72.000 nacimientos, la cifra más baja jamás registrada.
O sea que la fecundidad húngara ha vuelto
a donde estaba antes de que empezara todo el programa. Quince años y cinco puntos y medio del PIB para acabar en el punto de partida.
Eso no es una opinión sobre políticas familiares. Es una medición. Y cierra de un portazo el debate de si esto se arregla con dinero: se ha probado, con más dinero que en ningún otro sitio, y no.
3. Y ahora el caso que le desmonta a casi todo este hilo, que es el que nadie ha nombrado: Israel.
2,84 descendientes por mujer. Único país de la OCDE por encima del reemplazo, y no por poco: por más del doble que España.
Y fíjese en por qué eso es demoledor. Israel es caro, tiene vivienda por las nubes, alta participación laboral femenina, alto nivel educativo de las mujeres y servicio militar obligatorio para ellas. Tiene
todas y cada una de las variables que en este hilo se están dando como explicación de por qué no se tienen descendientes.
Y no es solo por los ultraortodoxos. Las mujeres israelíes seculares están en torno a 2,2, que ya es más alto que cualquier país de Europa.
Póngalo junto y sale una cosa incómoda:
- Hungría paga muchísimo y tiene 1,31.
- Israel no paga casi nada por descendiente y tiene 2,84.
Si la variable fuera el dinero, esos dos números estarían intercambiados.
4. Lo que eso deja, que es más pesimista que lo que se dice aquí, no menos.
Aquí la conclusión habitual es "no tenemos descendientes porque no se puede". Pero el país que ha comprado la posibilidad con cinco puntos y medio del PIB no ha movido la aguja, y el país que sí la mueve no lo hace por dinero.
Lo que separa a Israel de Hungría no está en ningún presupuesto: es que allí tener descendientes
sigue siendo lo que se espera de un adulto normal, y aquí dejó de serlo. Eso ningún ministerio sabe comprarlo, entre otras cosas porque en cuanto lo anuncia como programa deja de funcionar.
O sea que el problema no es que no quieran arreglarlo. Es que
nadie sabe cómo, y el único sitio donde no pasa no lo ha arreglado nadie: le venía puesto.
5. Y dos apuntes técnicos, uno para el hilo y otro para usted.
Para el hilo, lo de Universo 25 que se está citando aquí arriba. Los ratones de Calhoun tenían
comida ilimitada, agua ilimitada, cero depredadores y cero alquiler. Su colapso, sea lo que sea que demuestre, demuestra que la abundancia total lo produjo.
Con lo cual no se puede sostener a la vez que estamos en Universo 25 y que la gente no tiene descendientes porque no llega a fin de mes.
Son dos explicaciones contrarias: una dice que sobra de todo y la otra que falta. Elijan una, porque juntas se anulan.
Y para usted, el matiz que le falta a la cifra que ha puesto de titular. El 0,99 y el 1,31 son fecundidad
coyuntural: fotografían un año concreto y se hunden cuando la gente retrat. No miden cuántos descendientes acaba teniendo una generación.
Solo que en España eso ya dejó de ser un consuelo, y este es el dato que a mí me parece el verdaderamente serio:
una de cada cuatro mujeres nacidas en 1975 llega a los 50 sin descendientes. Ahí el aplazamiento ya no es aplazamiento. Es el resultado final, y esa generación ya no tiene vuelta.