A mí me ha pasado como al de los Simpson, siempre esforzándome en los trabajos para que no me dieran más que patadas, mientras veía cómo personas sin méritos tenían el trabajo fijo y ascendían. Todo por no haber tenido nunca un buen enchufe, que es por lo que todos esos intocables seguían ahí, mientras que yo, al haber entrado directamente de la calle sin ninguna recomendación, a menudo por medio de una ETT, era al que chuleaban y le hacían la vida imposible. Hasta que llegaba algún otro enchufado y tú, como eras el que tenía la menor antigüedad en la empresa, te veías nuevamente en la calle, y así una y otra vez. Además, cuando vas así pillas los peores puestos, porque nadie llegado de una ETT va a pillar un puesto algo bueno, que ese es nuevamente para el enchufado intocable y no para el que realmente lo merece. Esto es devastador para cualquier persona medio normal, de hecho si le hicieras algo equivalente a un animal se dejaría morir dejando de comer y languideciendo penosamente hasta perecer. Te puede llevar fácilmente a las drojas y al alcohol por desesperación, dilapidando los pocos ahorros que puedas tener. Y finalmente te lleva al aislamiento social y a acumular mucho repruebo como bien dijo el op. Y a dejar de buscar, porque además si a los 50 no has conseguido "enchufarte" en ningún sitio estás perecid laboralmente. Y por supuesto ya no tienes la energía ni el empuje de los 20 o los 30 años. Yo porque me he conseguido independizar, más o menos, que si llego a tener que seguir viviendo en casa de mis padres a esta edad seguramente ya me habría suicidado. Y sí, ya solo espero heredar y espero que caiga algo, porque si no, probablemente el futuro va a ser bastante complicado y el final bastante trágico. Los nacidos en los 70 vivimos unos cambios brutales y demoledores. Mi padre, sin apenas estudios, tuvo trabajo toda su vida, nunca conoció la cola del paro y, como bien sabemos en este foro, pudo mantener a toda una familia con su solo sueldo comprando casa, coche, etc. Todo cambió cuando las mujeres, antes amas de casa, comenzaron a acceder masivamente al mundo laboral, lo que rápidamente supuso el cortar los sueldos por la mitad. Se pensaron que ellas iban a ganar lo mismo que sus maridos, cuando en realidad consiguieron que nos engañaran a todos necesitándose a partir de entonces juntar 2 sueldos como mínimo para poder mantener un hogar. Por eso hay tantísima mujer trabajando amargada y con cara de pocos amigos, con esos aires de empoderamiento que lo que realmente esconde es su tremendo repruebo a lo que están haciendo y su enorme frustración. Y hombres también, por supuesto. Pero como ya se dijo, sin enchufe no hay nada. Y aún así hay dos tipos de enchufe: el monofásico y el trifásico. Y por si fuera poco tenemos el país invadido por personas que han supuesto una competencia añadida y una rebaja aún mayor de los salarios. Todo esto también explica por qué la competitividad de las empresas españolas es en general tan baja y por qué funcionan tan mal: porque están plagadas de enchufados ineptos que además no se esfuerzan porque se consideran (y de hecho son) intocables.