Produce un continuo vértigo la evolución de algunas acciones e índices bursátiles
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Exuberancia irracional: cuando los mercados disparatan
Pedro Pablo Valero
5 - 7 minutes
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Publicado: 08/08/2026 · 04:45 CEST
Sobresaltos en Wall Street
La expresión “exuberancia irracional” se hizo famosa en los mercados al ser pronunciada por el recientemente fallecido expresidente de la Reserva Federal Alan
Greenspan. Con ella pretendía advertir del vértigo que sentía al ver las cotizaciones de las cotizadas de Wall Street muy por encima de lo que consideraba era su valor real. En realidad esa apreciación fue un gran error (al menos de
timing) porque hizo la advertencia en un discurso en diciembre de 1996 y la bolsa siguió subiendo con fuerza hasta el pico de la burbuja “puntocom” en marzo del año 2000. Desde entonces ha habido otras
dos grandes crisis bursátiles importantes: la de 2008 (el peor año en décadas y de momento el que tiene el récord negativo en este siglo) y la de 2020, aunque ésta apenas se prolongó unos meses. Los fuertes desplomes del año pasado a propósito de los aranceles y de este mismo en el que estamos debido a la fuerte subida del precio del crudo, fueron retrocesos para tomar impulso.
El récord de Nvidia
En la actualidad sigue dando vértigo el nivel de algunas acciones e índices bursátiles. Sin embargo, lo que más llama la atención es la extrema volatilidad registrada en compañías cotizadas de gran tamaño, que se comportan como si fueran “chicharros”. En las dos últimas semanas hemos visto subir en una sola sesión un 15,5% a
Microsoft y un 15,3% a
Amazon, y, sin embargo, otras como
Adidas se desplomaron un 11,5%,
Meta se deslizó un 7,95% y
Apple bajó un 7,3%. O
Samsung, que perdió un 9,25% de su valor un día y rebotó un 13,3% dos sesiones después. Y lo curioso es que, salvo Adidas, todas ellas son empresas con un valor superior al billón de dólares. De hecho Apple, que había conseguido arrebatar el trono a
Nvidia como valor con mayor capitalización bursátil del mundo en julio, llegó a rozar los ¡5 billones de dólares!
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Son cifras enormes porque una bajada o subida de un simple 1%, en un valor que capitaliza billones, supone una cantidad de dinero mareante, difícil de entender para los inversores españoles, que aún no hemos visto a ningún miembro del Ibex35 superar los 250 mil millones de euros de valor bursátil. Y eso que no nos podemos quejar de la gran revalorización de nuestro índice, que ha superado los 20.100 puntos este mes cuando en marzo de 2020 tocó 6107 puntos y cerró 2022 por debajo de los 8.300. Tenemos algunas grandes multinacionales pero nada que ver con lo que se está viendo en otras latitudes. Cuando en agosto de 2018 Apple se convirtió en la primera compañía que capitalizó más de un billón de dólares, nadie podía imaginar la situación actual. La propia Apple, Google y Nvidia superan los 4 billones, Microsoft y Amazon rondan los 3, la taiwanesa TSMC los 2, y por encima del billón están
SpaceX.
Broadcom, la saudí
Aramco,
Tesla,
Meta, las surcoreanas
Samsung y SK Hynix, Micron, Berkshire, Eli Lilly… Si bien con la altísima volatilidad actual esta lista puede haber tenido muchos cambios desde que la he escrito.
Volatilidad y miedo
Este 2026 están ocurriendo hechos en los mercados financieros que desafían lo que “el manual” nos tiene acostumbrados. Antes, una volatilidad muy alta era sinónimo de miedo,. Ahora se está normalizando que cotizadas ganen o pierdan decenas de miles de millones en horas de valor bursátil y no por eso cambia la tendencia alcista; antes el oro era el principal refugio contra la inflación alta y la agitación geopolítica pero este año es un activo a la baja a pesar de que ambas variables están sucediendo; antes
el miedo a subidas de tipos era negativo para la bolsa, ahora cada vez afecta menos; antes lo que más se movía era el mercado de criptomonedas y últimamente el bitcoin cotiza bastante estable mientras activos más “físicos” como el crudo no paran de agitarse; índices bursátiles de economías desarrolladas como el
Kospi surcoreano, tienen más volatilidad que la bolsa de Pakistán; tampoco las típicas correlaciones entre activos están funcionando y a veces cambian en muy poco tiempo los sectores de moda, como le ha pasado a los valores de software y a los semiconductores.
Incluso multinacionales que son estrellas bursátiles, como Nvidia, están viendo subir los precios de los seguros (medidos por el mercado de CDS) contra una posible quiebra ¿Cómo es posible que haya inversores que crean que pueden tener problemas de solvencia empresas que valen 4 billones de dólares en bolsa? Esto está relacionado con
la fuerte subida del coste de la deuda en el largo plazo, que en Estados Unidos está en máximos de 20 años. Y esto ocurre con el país más endeudado que nunca y las grandes compañías más necesitadas de financiación por sus enormes inversiones para no perderse la carrera por la IA, mezclado además por el miedo a una posible falta de suministros. La euforia no cede, de hecho el Nasdaq100 cayó un 6,6% en el mes de julio y no se encendieron las alarmas. La pregunta obvia es: si hay tantas noticias negativas, ¿cómo es posible que
la tendencia bursátil global siga siendo alcista y sigamos viendo máximos? Pues por eso el título del artículo, porque todo esto recuerda a finales del siglo XX. Lo normal es ser muy prudentes con las inversiones en un mercado tan atípico como el actual pero, como entonces, podrían pasar años y más subidas antes de que se calme la exuberancia.