Que el malo de Llanes era un animal, eso nadie lo pone en duda. Pero la Justicia precisamente por eso no debería llevar a ese perfil de hombres agresivos hasta el límite, porque les dejan sin nada que perder a poco que no sepan respirar hondo y aceptar una nueva (y más difícil) manera de vivir. Pensémoslo en frío sin exculpar ni justificar para nada a un malo: Te deja tu mujer, pierdes a tus descendientes, pierdes un buen trabajo (y ya sabemos lo que hay fuera del paraguas público: precariedad…) y pierdes la casa (con lo que significa con los precios de alquiler y compra de hoy día). Pierdes todo prácticamente y pierdes la cabeza.