Los vecinos me exigen que les deje usar la terraza de mi ático :roto2:

  • Autor del tema Autor del tema PORRON
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Obviamente no se lo voy a permitir, pero para que veáis hasta qué punto llegan algunos con el "todo es para que yo lo disfrute".

Básicamente, viví un tiempo de alquiler, y una temporada pequeña tuve un ático con terraza que disfruté bastante. Entonces empecé a querer uno. La vivienda que me compré después, de dos habitaciones, era un piso intermedio, así que nada. Pero ahora, entre que mi mujer y yo empezamos a pensar en ampliar la familia, que el piso que había comprado hacía dos años pude venderlo por 80.000€ más ((imagen visible para usuarios registrados)) y que encontramos un ático en una zona muy buena de la ciudad, de 4 habitaciones y que nos cuadraba bien, pues vendimos el otro y dimos el paso. Como dato, al verlo, me llamó mucho la atención que en la terraza había nada menos que 8 tumbonas, varias mesas y una barra de bar de plástico con armario y neverita, pero tampoco pregunté (imagen visible para usuarios registrados)


Pues nada, estamos disfrutando el piso, y llevando diez días aquí nos llama al timbre una vecina de unos 45 años que vive con su pareja. Salgo yo, me saluda y se presenta muy educadamente, y luego "le quería comentar una cosa...". Básicamente me viene a contar que los que vivían aquí antes (matrimonio de ancianos con descendientes ya independizados que se fueron a un pueblo de la costa asturiana) dejaban libre acceso a la terraza de la vivienda. Los vecinos llamaban al timbre y al abrirles pasaban directamente a la terraza, parece ser, y que los ancianos estaban encantados de tener "ambientillo". Mi primer pensamiento con todo esto fue que me la estaba intentando colar y le dije que yo quería privacidad, y bueno, a la mujer se notó que no le sentó bien y me empezó a insistir ("sería una pena perder la tradición", "pues esto siempre lo habíamos hecho", "los anteriores dueños estaban encantados"...).


Tres días después, en el ascensor, me encuentro a otra mujer del mismo perfil que la anterior (unos 50 años, vive con su pareja, sin descendientes), pero esta con cara de pocos amigos, y me viene con la misma parafernalia: que si tengo pensado "abrir" la terraza. Le digo que no, y de nuevo, cantinela ("pues es una pena, los anteriores dueños eran tan majos...", "pues no veas las fiestas que hacíamos ahí en verano", "pues le vas a dar un disgusto terrible a la del segundo, que siempre subía a jugar a parchís con X"...).


Total, que llamo a la inmobiliaria para que pregunten al dueño si realmente la tenían abierta (curiosidad mía, más que cualquier otra cosa). Les pregunta y resulta que sí, que tenían manga ancha en su casa, por ahí entraba y salía todo el mundo y a ellos les daba igual (imagen visible para usuarios registrados)


Pues esta semana me llaman a la puerta y es el presidente de la comunidad, un señor de unos 70 años, con otro vecino que no habló en ningún momento. Viene algo agresivo y de malas formas a decirme que la terraza es un bien comunitario y que tiene que estar abierta a todos los vecinos. Yo, que ya había revisado el contrato de compraventa y las escrituras (además de que tengo sentido de la lógica y ya sé que no es así) le digo que no es así, que la terraza es una propiedad privada que he pagado y como tal es mía (y de mi mujer). El vecino dice que no, que en una junta de vecinos de hace unos años llegaron a la conclusión de que era de todos, y que yo acababa de llegar y no era nadie para cambiar eso. Yo, ya caliente, le digo que no me importa lo que se haya hablado en ningún lado, que la propiedad es mía y que hago lo que quiera con ella, y que no voy a tener un desfile de gente que no conozco por aquí. Él dice que no es así, que hablará con el administrador y que "se tomarían medidas". Le digo que lo que quiera, que un saludo y que me voy a leer a la terraza.


Pues el viernes por la tarde me llama el administrador, y parece que me toma por alguien poco avispado, porque me viene con la misma cantinela ("es una tradición de la comunidad que se habló en muchas juntas", "el vecino del otro ático nunca se ha dejado pero en este las cosas eran así y ya se da por hecho, nosotros lo sabemos y nos parece genial", "nadie te va a robar nada, tranquilo" (con cierto recochineo), etc". Yo me pongo serio y, cuando ve que no cedo, cambia el chip y me dice "ya hombre, si legalmente ese espacio es tuyo y ya está, pero hombre, por hacerles un favor a los vecinos aunque sea en verano, blablabla". Le digo básicamente que no y que me deje en paz.


Pues hoy, de nuevo en el ascensor, me encuentro a un nuevo vecino (este parecía bastante normal, vive con su mujer y tiene dos descendientes). Le digo hola, y ni me saluda. Al llegar a su piso, se baja y me dice "hay que ser muy mala persona para hacer lo que tú estás haciendo". Le pregunto que el qué, y me dice que "los chavales se lo pasaban artefacto artefacto peligroso subiendo un rato el fin de semana a jugar ahí arriba con su progenitora" y que "el anterior matrimonio nos tenía tanto cariño que nos hacía hasta la comida muchas veces y nos bajaba el tupper". Yo no supe ni qué contestar.


Así que aquí estoy, en mi terraza, foreando tranquilamente en una comunidad de vecinos que me odia por no dejarles libre paso por mi casa (imagen visible para usuarios registrados) No es que me importe en absoluto, de hecho casi prefiero que no me hablen ni me saluden, todo mucho más tranquilo, pero me llama la atención.
No tienes razón

La terraza es de la comunidad
El acceso a tu casa es privativo

Dos cosas distintas
 
La terraza es de la comunidad y de uso particular.
Eso implica que si hay obra, paga la comunidad, pero que el disfrute es del dueño del piso.

Que les diga a la comunidad que, si encuentran alguna forma de subir a la terraza sin pasar por su piso, que la disfruten. Mientras tanto, uso privado.
 
El post se nutre de hechos reales (vecinos que se arrogan derechos por 'tradición de la comunidad') pero tiene su invención. La ristra de vecinos y administrador que van haciendo la atmósfera cada vez más opresiva hasta convertirse en irrespirable es una licencia creativa. Literatura. Puro cine.

Habrá algún vecino que haga rayajos en la puerta, cosas así, pero por lo general se tragan la bilis y ceden, devolviendo rencor y mala baba. Algún comentario pasivo agresivo. Retiran saludos. Por hacer agujeros en la pared algunos parece que te hacen el vudú con la mirada. Y sí, cada comunidad tiene sus 'tradiciones'; por ejemplo, trasteros ilegales, realizados sin licencia de obra, donde la llamada a un abogado desataría el apocalipsis.

Existen pelis como "La comunidad" que pueden parecer exageradas. Cuando un albañil pica una pared y tiene la mala suerte de encontrar restos óseos emparedados, ¿de quién serán? ¿Son de alguien que pasaba por ahí y le hicieron la del barril de amontillado? ¿Serán de un vecino díscolo que no respetaba la 'tradición'?
Dogville. Otra sobre favores y comunidades.
 
A mí me pasa algo parecido pero con mi dosis de poleo de parking. Somos una comunidad de seis vecinos pero solo hay cuatro rayas de parking, cada una con su dueño de manera legalmente registrada en las escrituras de la casa. El problema se ha agravado con el alcalde del pueblo, que ha eliminado un montón de plazas en el centro del pueblo con peatonalizaciones de calles, colocación de contenedores subterráneos y carriles bici. El alcalde se defiende diciendo que ha construido un mega parking de pago y se queda tan agusto.

Pues los dos que casualmente viven de alquiler en el bloque y no son propietarios aparcan en la plaza, uno usando una dosis de poleo cuyo propietario no vive en la casa al ser su segunda residencia. El propietario de la dosis de poleo ya le ha pillado varias veces cuando viene a pasar el fin de semana o de imprevisto por vacaciones, encontrándose su plaza ocupada por el vecino, que la última vez se le enfrentó y casi llegan a las manos. El otro lo que hace es aparcar en la plaza en un lugar que nos perjudica a los demás porque al salir tenemos que tener cuidado para no darle un golpe.

Estoy seguro que si dejo de usar y tener coche en propiedad, tardarían dos semanas en empezar a aparcar sin mi permiso en mi plaza porque la calle es de todos y tal.

Es increíble la falta de respeto a la propiedad privada de algunos vecinos, y no es envidia, es que no les importa lo más mínimo.

Algún día vamos a tener una desgracia.
 
Obviamente eso es un relato surrealista inventado. Solo se me ocurre una excepción donde la gente puede comportarse así: barrios muy humildes, donde puede haber alguien que un día tomó la iniciativa de poner una piscina inflable grande y se le ocurrió hacer subir a los niños del primero a remojarse, y luego vinieron las barbacoas con los vecinos. Más tarde alguien que estaba estudiando quiso tomar el sol los sábados por la mañana, luego por una noche de San Juan dejó tirar petardos a los chavales de la finca, y después llegaron guateques de verano nocturnos. Luego, cuando el inquilino se va, se piensa que el próximo tendrá que hacer lo mismo. Es la única forma de buscar credibilidad a este relato.

Disiento. El coforero describe literalmente el comportamiento de funcionarios y jubilados en las comunidades de vecinos.
 
Lo bueno de esta historia es que los antiguos dueños eran ya mayores. Si llegan a ser jóvenes ahora, los vecinos te reclamarían otro tipo de cosas.
 
El post se nutre de hechos reales (vecinos que se arrogan derechos por 'tradición de la comunidad') pero tiene su invención. La ristra de vecinos y administrador que van haciendo la atmósfera cada vez más opresiva hasta convertirse en irrespirable es una licencia creativa. Literatura. Puro cine.

Habrá algún vecino que haga rayajos en la puerta, cosas así, pero por lo general se tragan la bilis y ceden, devolviendo rencor y mala baba. Algún comentario pasivo agresivo. Retiran saludos. Por hacer agujeros en la pared algunos parece que te hacen el vudú con la mirada. Y sí, cada comunidad tiene sus 'tradiciones'; por ejemplo, trasteros ilegales, realizados sin licencia de obra, donde la llamada a un abogado desataría el apocalipsis.

Existen pelis como "La comunidad" que pueden parecer exageradas. Cuando un albañil pica una pared y tiene la mala suerte de encontrar restos óseos emparedados, ¿de quién serán? ¿Son de alguien que pasaba por ahí y le hicieron la del barril de amontillado? ¿Serán de un vecino díscolo que no respetaba la 'tradición'?
Puede parecer ciencia ficción, pero es mucho más habitual de lo que crees. En la comunidad del piso de Barcelona había una auténtica guerra entre los pisos pequeños de las plantas normales y los 4 áticos dúplex. Al principio era soportable, pero uno de los áticos lo compró una pareja que se peleó con la presidenta del segundo, que llevaba toda la vida en el edificio y controlaba a casi todos los demás vecinos, y estaba conchabada con el administrador. Años de peleas, gritos, daños en los coches y hasta agresiones. Al final la del ático acabó demandando a la comunidad por obras en terrazas que no le habían querido hacer, humedades que le estropearon los muebles y hasta daños y perjuicios porque según ella le había afectado a la salud. Gastos de abogados, más peleas y al final el juez le dio la razón en casi todo. No veas la pasta que hubo que desembolsar.
 
Los que tenemos terraza mirad las escrituras y veréis que risa, esos metros no son tuyos, por eso la ley que sacaron hace un par de meses, que te podían prohibir bajo denuncia fumar en tu terraza, porque NO ES TUYA.
Efectivamente, las terrazas no son tuyas sino de uso privativo tuyo.
 
El TRUEQUE amigo, el trueque, úsalo y el conjunto de la sociedad te lo agradecerá. xD
 
Mola mucho la historia, totalmente kafkiana, la comunidad al completo asumió como un derecho propio los favores que le hacía un matrimonio y ahora quieren imponer al nuevo vecino que haga lo mismo y le van a fastidiar y arruinar su vida en la comunidad por no querer hacerlo. Ahora se va a comer el atico y le van a fastidiar hasta el infinito.
Son las consecuencias del socialismo condescendiente y destructor.
 
Obviamente eso es un relato surrealista inventado. Solo se me ocurre una excepción donde la gente puede comportarse así: barrios muy humildes, donde puede haber alguien que un día tomó la iniciativa de poner una piscina inflable grande y se le ocurrió hacer subir a los niños del primero a remojarse, y luego vinieron las barbacoas con los vecinos. Más tarde alguien que estaba estudiando quiso tomar el sol los sábados por la mañana, luego por una noche de San Juan dejó tirar petardos a los chavales de la finca, y después llegaron guateques de verano nocturnos. Luego, cuando el inquilino se va, se piensa que el próximo tendrá que hacer lo mismo. Es la única forma de buscar credibilidad a este relato.
Pues fíjate, yo me lo creo y lo veo más en un barrio de clase media, de esos que votaban a Ciudadanos, que es donde más gente con ínfulas hay por metro cuadrado; en este país la realidad supera la ficción y cosas peores he visto en comunidades.
 
Disiento. El coforero describe literalmente el comportamiento de funcionarios y jubilados en las comunidades de vecinos.
Pues fíjate, yo me lo creo y lo veo más en un barrio de clase media, de esos que votaban a Ciudadanos, que es donde más gente con ínfulas hay por metro cuadrado; en este país la realidad supera la ficción y cosas peores he visto en comunidades.
Claro, no entender la privacidad es de clases medias. Los que siempre gritan que todo es de todo el mundo y que todo es un derecho son los que no entienden la privacidad más simple. Una cosa es que los abuelos fueran de buen rollo y les diera miedo la soledad, y se dejaran abusar. Ahora, que una vez desaparecidos recurrieran a la tradición, ninguna persona con estudios diría eso.
 
No veo tan increíble la historia. Los antiguos dueños del piso deben de ser de esa gente tremendamente gregaria y sociable que se toma todo tipo de confianzas con los vecinos y deja que se las tomen con ellos. Es un perfil común entre generaciones anteriores. Hace sesenta años no era algo que normalmente conllevase problemas, hoy en día te la juegas. El problema de este tipo de favores es que con el tiempo se convierten en derechos y los beneficiarios se toman muy mal que se los quiten.
 

Ese soy yo. Vivi 15 años en una comunidad y me alegra decir que nunca supe el.nombrevde ningún vecino.
 
Obviamente no se lo voy a permitir, pero para que veáis hasta qué punto llegan algunos con el "todo es para que yo lo disfrute".

Básicamente, viví un tiempo de alquiler, y una temporada pequeña tuve un ático con terraza que disfruté bastante. Entonces empecé a querer uno. La vivienda que me compré después, de dos habitaciones, era un piso intermedio, así que nada. Pero ahora, entre que mi mujer y yo empezamos a pensar en ampliar la familia, que el piso que había comprado hacía dos años pude venderlo por 80.000€ más ((imagen visible para usuarios registrados)) y que encontramos un ático en una zona muy buena de la ciudad, de 4 habitaciones y que nos cuadraba bien, pues vendimos el otro y dimos el paso. Como dato, al verlo, me llamó mucho la atención que en la terraza había nada menos que 8 tumbonas, varias mesas y una barra de bar de plástico con armario y neverita, pero tampoco pregunté (imagen visible para usuarios registrados)


Pues nada, estamos disfrutando el piso, y llevando diez días aquí nos llama al timbre una vecina de unos 45 años que vive con su pareja. Salgo yo, me saluda y se presenta muy educadamente, y luego "le quería comentar una cosa...". Básicamente me viene a contar que los que vivían aquí antes (matrimonio de ancianos con descendientes ya independizados que se fueron a un pueblo de la costa asturiana) dejaban libre acceso a la terraza de la vivienda. Los vecinos llamaban al timbre y al abrirles pasaban directamente a la terraza, parece ser, y que los ancianos estaban encantados de tener "ambientillo". Mi primer pensamiento con todo esto fue que me la estaba intentando colar y le dije que yo quería privacidad, y bueno, a la mujer se notó que no le sentó bien y me empezó a insistir ("sería una pena perder la tradición", "pues esto siempre lo habíamos hecho", "los anteriores dueños estaban encantados"...).


Tres días después, en el ascensor, me encuentro a otra mujer del mismo perfil que la anterior (unos 50 años, vive con su pareja, sin descendientes), pero esta con cara de pocos amigos, y me viene con la misma parafernalia: que si tengo pensado "abrir" la terraza. Le digo que no, y de nuevo, cantinela ("pues es una pena, los anteriores dueños eran tan majos...", "pues no veas las fiestas que hacíamos ahí en verano", "pues le vas a dar un disgusto terrible a la del segundo, que siempre subía a jugar a parchís con X"...).


Total, que llamo a la inmobiliaria para que pregunten al dueño si realmente la tenían abierta (curiosidad mía, más que cualquier otra cosa). Les pregunta y resulta que sí, que tenían manga ancha en su casa, por ahí entraba y salía todo el mundo y a ellos les daba igual (imagen visible para usuarios registrados)


Pues esta semana me llaman a la puerta y es el presidente de la comunidad, un señor de unos 70 años, con otro vecino que no habló en ningún momento. Viene algo agresivo y de malas formas a decirme que la terraza es un bien comunitario y que tiene que estar abierta a todos los vecinos. Yo, que ya había revisado el contrato de compraventa y las escrituras (además de que tengo sentido de la lógica y ya sé que no es así) le digo que no es así, que la terraza es una propiedad privada que he pagado y como tal es mía (y de mi mujer). El vecino dice que no, que en una junta de vecinos de hace unos años llegaron a la conclusión de que era de todos, y que yo acababa de llegar y no era nadie para cambiar eso. Yo, ya caliente, le digo que no me importa lo que se haya hablado en ningún lado, que la propiedad es mía y que hago lo que quiera con ella, y que no voy a tener un desfile de gente que no conozco por aquí. Él dice que no es así, que hablará con el administrador y que "se tomarían medidas". Le digo que lo que quiera, que un saludo y que me voy a leer a la terraza.


Pues el viernes por la tarde me llama el administrador, y parece que me toma por alguien poco avispado, porque me viene con la misma cantinela ("es una tradición de la comunidad que se habló en muchas juntas", "el vecino del otro ático nunca se ha dejado pero en este las cosas eran así y ya se da por hecho, nosotros lo sabemos y nos parece genial", "nadie te va a robar nada, tranquilo" (con cierto recochineo), etc". Yo me pongo serio y, cuando ve que no cedo, cambia el chip y me dice "ya hombre, si legalmente ese espacio es tuyo y ya está, pero hombre, por hacerles un favor a los vecinos aunque sea en verano, blablabla". Le digo básicamente que no y que me deje en paz.


Pues hoy, de nuevo en el ascensor, me encuentro a un nuevo vecino (este parecía bastante normal, vive con su mujer y tiene dos descendientes). Le digo hola, y ni me saluda. Al llegar a su piso, se baja y me dice "hay que ser muy mala persona para hacer lo que tú estás haciendo". Le pregunto que el qué, y me dice que "los chavales se lo pasaban artefacto artefacto peligroso subiendo un rato el fin de semana a jugar ahí arriba con su progenitora" y que "el anterior matrimonio nos tenía tanto cariño que nos hacía hasta la comida muchas veces y nos bajaba el tupper". Yo no supe ni qué contestar.


Así que aquí estoy, en mi terraza, foreando tranquilamente en una comunidad de vecinos que me odia por no dejarles libre paso por mi casa (imagen visible para usuarios registrados) No es que me importe en absoluto, de hecho casi prefiero que no me hablen ni me saluden, todo mucho más tranquilo, pero me llama la atención.
¿Pero quién se va a creer esta historia?
 
No veo tan increíble la historia. Los antiguos dueños del piso deben de ser de esa gente tremendamente gregaria y sociable que se toma todo tipo de confianzas con los vecinos y deja que se las tomen con ellos. Es un perfil común entre generaciones anteriores. Hace sesenta años no era algo que normalmente conllevase problemas, hoy en día te la juegas. El problema de este tipo de favores es que con el tiempo se convierten en derechos y los beneficiarios se toman muy mal que se los quiten.
No veo tan increíble la historia. Los antiguos dueños del piso deben de ser de esa gente tremendamente gregaria y sociable que se toma todo tipo de confianzas con los vecinos y deja que se las tomen con ellos. Es un perfil común entre generaciones anteriores. Hace sesenta años no era algo que normalmente conllevase problemas, hoy en día te la juegas. El problema de este tipo de favores es que con el tiempo se convierten en derechos y los beneficiarios se toman muy mal que se los quiten.
Ahí está la cosa, que confunden un privilegio que tenían con un derecho; hay que tener cara de venirte que con el abuelo anterior era así, efectivamente con ese era así, ahora con este es así y punto.
 
si tanto les gustaba aquello una de dos: 1) haberse ido a vivir todos donde los viejos esos, 2) haber comprado uno de ellos el ático
 
No veo tan increíble la historia. Los antiguos dueños del piso deben de ser de esa gente tremendamente gregaria y sociable que se toma todo tipo de confianzas con los vecinos y deja que se las tomen con ellos. Es un perfil común entre generaciones anteriores. Hace sesenta años no era algo que normalmente conllevase problemas, hoy en día te la juegas. El problema de este tipo de favores es que con el tiempo se convierten en derechos y los beneficiarios se toman muy mal que se los quiten.
Pensaba que a los boomers solo les gustaba trabajar, fumar y ver la tele.
 
Si el edificio está medianamente insonorizado, no tiene muchas zonas comunes y tiene gente nacida tras 1950, lo más común es que haya muy poca relación con los vecinos y cada uno haga su vida. Yo llevo toda la vida viviendo en el mismo edificio y apenas conoceré ya a la mitad de los vecinos.
 

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