Nefersen
Nuncio Apostólico
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Este hilo va dedicado a gente extremadamente pobre como yo.
Tenía hasta ahora esta costumbre sencilla. Hago ayuno intermitente y no tomo nada entre las 4am (que es la hora a la que hago mi única comida al día) y las 21h del día siguiente. Sólo café diluido con agua. Pero a las 21h, empezaba con un picoteo consistente en un vaso de leche dorada de avena, y un cuenquito de frutos secos. A eso le seguía otro café aguado hasta las 23h, donde empezaba con mis "vinitos".
Un vasito de vino con queso fresco y pan de avena.
Otro vasito de vino con una lata de mejillones.
Otro vasito de vino con un cuenquito de olivas verdes ecológicas.
Y así, enlazando una con otra hasta la cena a las 4 am.
Pero el otro día me dieron una mala noticia en el médico, que otro se tomaría a la ligera, pero no yo, que soy un hipocondríaco. Que tenía un hígado graso leve.
El caso es que me he obsesionado con ello, e investigando, debo eliminar "los vinitos", así como ese picoteo constante, que provoca que el metabolismo no descanse entre la ruptura del ayuno y la cena, con picos de insulina. Así que he diseñado un sistema alternativo:
Mantengo mi picoteo "hindú" de frutos secos y leche dorada, pero suprimo por completo lo que seguía, haciendo un nuevo periodo de ayuno hasta la cena. Y para llenarlo, he descubierto un sustituto perfecto: El té de hibisco. Amargo, de tonalidad rojo, como un clarete. Lo meto en una botella de vino, y lo sirvo en una copa de cristal de roca, por lo que psicológicamente es "vino". Esto me ha funcionado perfectamente.
Pero lo importante de este hilo es el tema económico.
El vino me constaba 7 euros y tomaba media botella. O sea, 3,5 euros.
La lata de mejillones otros 3 euros.
El pan de avena (que me preparo yo), un euro.
El queso fresco, alrededor de otros 3 euros -la porción diaria.
El frasquito de olivas unos 2,5 euros más.
En definitiva, 13 euros. Y la magia del microahorro viene de aquí:
13 euros por 30 días son... ¡390 euros! Prácticamente una hipoteca.
Es decir, en este picoteo gasto tanto como en toda la ingesta de comida mensual (y eso, porque sólo como verdura, pescado y carnes de calidad).
En definitiva, controlad vuestros pequeños y simple gastos -esa cajetilla de cigarrillos, esa cremita facial que no sirve para nada, esa pastilla para la garganta cuando sirve más un limón, ese par de cafés, esa cervecita, etc. Porque esos actos repetidos y diarios son una fortuna. No hablemos ya de suscribirte a Netflix y a la vez a Movistar, a Disney, etc.
El ahorro grande se esconde siempre en lo pequeño.
Tenía hasta ahora esta costumbre sencilla. Hago ayuno intermitente y no tomo nada entre las 4am (que es la hora a la que hago mi única comida al día) y las 21h del día siguiente. Sólo café diluido con agua. Pero a las 21h, empezaba con un picoteo consistente en un vaso de leche dorada de avena, y un cuenquito de frutos secos. A eso le seguía otro café aguado hasta las 23h, donde empezaba con mis "vinitos".
Un vasito de vino con queso fresco y pan de avena.
Otro vasito de vino con una lata de mejillones.
Otro vasito de vino con un cuenquito de olivas verdes ecológicas.
Y así, enlazando una con otra hasta la cena a las 4 am.
Pero el otro día me dieron una mala noticia en el médico, que otro se tomaría a la ligera, pero no yo, que soy un hipocondríaco. Que tenía un hígado graso leve.
El caso es que me he obsesionado con ello, e investigando, debo eliminar "los vinitos", así como ese picoteo constante, que provoca que el metabolismo no descanse entre la ruptura del ayuno y la cena, con picos de insulina. Así que he diseñado un sistema alternativo:
Mantengo mi picoteo "hindú" de frutos secos y leche dorada, pero suprimo por completo lo que seguía, haciendo un nuevo periodo de ayuno hasta la cena. Y para llenarlo, he descubierto un sustituto perfecto: El té de hibisco. Amargo, de tonalidad rojo, como un clarete. Lo meto en una botella de vino, y lo sirvo en una copa de cristal de roca, por lo que psicológicamente es "vino". Esto me ha funcionado perfectamente.
Pero lo importante de este hilo es el tema económico.
El vino me constaba 7 euros y tomaba media botella. O sea, 3,5 euros.
La lata de mejillones otros 3 euros.
El pan de avena (que me preparo yo), un euro.
El queso fresco, alrededor de otros 3 euros -la porción diaria.
El frasquito de olivas unos 2,5 euros más.
En definitiva, 13 euros. Y la magia del microahorro viene de aquí:
13 euros por 30 días son... ¡390 euros! Prácticamente una hipoteca.
Es decir, en este picoteo gasto tanto como en toda la ingesta de comida mensual (y eso, porque sólo como verdura, pescado y carnes de calidad).
En definitiva, controlad vuestros pequeños y simple gastos -esa cajetilla de cigarrillos, esa cremita facial que no sirve para nada, esa pastilla para la garganta cuando sirve más un limón, ese par de cafés, esa cervecita, etc. Porque esos actos repetidos y diarios son una fortuna. No hablemos ya de suscribirte a Netflix y a la vez a Movistar, a Disney, etc.
El ahorro grande se esconde siempre en lo pequeño.
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