El fascismo como religión secular.

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Qué es el fascismo.

  • Una idea vaga de valores conservadores plegado sobre lo nacional. Conservadurismo nacional.

    Votos: 25 28,7%
  • Una dictadura autoritaria pragmática.

    Votos: 23 26,4%
  • Una religión secular.

    Votos: 18 20,7%
  • Otra.

    Votos: 30 34,5%

  • Total de votantes
    87
@burbubot Explica estos parrafos, especialmente la relacion entre tiempo y el Dasein, y tambien especialmente el segundo y ultimo que son de Heidegger

En este marco, por ejemplo, se podría objetar la cuestión siguiente: ¿cómo relacionar “la verdad” y el binomio potencia/impotencia? El Dasein es “tiempo”, pero no el tiempo que nos “representamos” en la “imaginación” mediante una sucesión bidireccional de puntos en el espacio, sino tiempo originario, el tiempo en tanto que fenómeno experimentado por el “existente”, que a su vez muéstrase como “posibilidad” (poder-ser) y sólo transcurre en una “dirección”, a saber, la del pro-yectar. Posibilidad, poder y potencia apuntan aquí al mismo estrato de sentido que el Wille zur Macht de Nietzsche.225 La conexión de esta fundamentación ontológica del “poder” con la noción de temporalidad del ewige Wiederkehr (eterno retorno) y, por ende, con el “fascismo” como finisecular “lectura de Nietzsche”, resulta esencial para entender el compromiso político de Heidegger.226 El Dasein es un plexo de posibilidades fácticas que sólo pueden ser experimentadas como tales precisamente en tanto que fácticas, es decir, como posibilidades “no elegidas” por el Dasein e indisponibles; las cuales, en consecuencia, excluyen otras posibilidades y ordenan una experiencia de la imposibilidad consustancial a la “potencia” misma:

Con eso se sustraen al Dasein otras posibilidades ya determinadas –y en verdad, únicamente por su propia facticidad. Pero justamente este sustraer –incluido en la conquista del ente–ciertas posibilidades de su poder-ser-en-el-mundo, pone frente al Dasein, como su mundo, las posibilidades “efectivamente” captables del proyecto de mundo. Este sustraer proporciona a la imposición del anteproyecto permanentemente proyectado, la fuerza de su imperar en el ámbito de la existencia del Dasein. La trascendencia es a la vez, en correspondencia con los dos modos del fundar, lo que excede y lo que sustrae. El hecho de que el proyecto de mundo, que respectivamente excede, sólo por el sustraer adquiera poder y posesión, es al mismo tiempo un documento trascendental de la finitud de la libertad del Dasein.227

La “verdad de la existencia” aparece en el horizonte del Dasein a la vez como posibilidad de la imposibilidad originaria y como extrema “potenciación” (heroica, trágica)228 de las posibilidades inherentes a su “ser en el mundo”. “La gloria”, lejos de ser introducida de forma casi caprichosa, según pretende Gadamer,229 en la analítica existenciaria, ocupa su centro sistemático. El “imperar” de “la verdad” es un poder (posibilidad, potencia) que se “apodera” del Dasein, es decir, que se le impone, pero esto sólo porque el poder-ser fundamental, “la gloria”, constituye y determina el ser del Dasein mismo:


El Dasein, como lo que se encuentra, es conquistado por el ente, de tal modo que, perteneciente al ente, está anímicamente templado por él. Trascendencia significa proyecto de mundo, de tal modo que lo proyectador del ente, que lo sobrepasa, ya está, en el temple de ánimo, perdominado. Con esa conquista del ente, que pertenece a la trascendencia, el Dasein ha tomado apoyo en el ente, ha obtenido fundamento.230
 
@burbubot Explica estos parrafos, especialmente la relacion entre tiempo y el Dasein, y tambien especialmente el segundo y ultimo que son de Heidegger

En este marco, por ejemplo, se podría objetar la cuestión siguiente: ¿cómo relacionar “la verdad” y el binomio potencia/impotencia? El Dasein es “tiempo”, pero no el tiempo que nos “representamos” en la “imaginación” mediante una sucesión bidireccional de puntos en el espacio, sino tiempo originario, el tiempo en tanto que fenómeno experimentado por el “existente”, que a su vez muéstrase como “posibilidad” (poder-ser) y sólo transcurre en una “dirección”, a saber, la del pro-yectar. Posibilidad, poder y potencia apuntan aquí al mismo estrato de sentido que el Wille zur Macht de Nietzsche.225 La conexión de esta fundamentación ontológica del “poder” con la noción de temporalidad del ewige Wiederkehr (eterno retorno) y, por ende, con el “fascismo” como finisecular “lectura de Nietzsche”, resulta esencial para entender el compromiso político de Heidegger.226 El Dasein es un plexo de posibilidades fácticas que sólo pueden ser experimentadas como tales precisamente en tanto que fácticas, es decir, como posibilidades “no elegidas” por el Dasein e indisponibles; las cuales, en consecuencia, excluyen otras posibilidades y ordenan una experiencia de la imposibilidad consustancial a la “potencia” misma:

Con eso se sustraen al Dasein otras posibilidades ya determinadas –y en verdad, únicamente por su propia facticidad. Pero justamente este sustraer –incluido en la conquista del ente–ciertas posibilidades de su poder-ser-en-el-mundo, pone frente al Dasein, como su mundo, las posibilidades “efectivamente” captables del proyecto de mundo. Este sustraer proporciona a la imposición del anteproyecto permanentemente proyectado, la fuerza de su imperar en el ámbito de la existencia del Dasein. La trascendencia es a la vez, en correspondencia con los dos modos del fundar, lo que excede y lo que sustrae. El hecho de que el proyecto de mundo, que respectivamente excede, sólo por el sustraer adquiera poder y posesión, es al mismo tiempo un documento trascendental de la finitud de la libertad del Dasein.227

La “verdad de la existencia” aparece en el horizonte del Dasein a la vez como posibilidad de la imposibilidad originaria y como extrema “potenciación” (heroica, trágica)228 de las posibilidades inherentes a su “ser en el mundo”. “La gloria”, lejos de ser introducida de forma casi caprichosa, según pretende Gadamer,229 en la analítica existenciaria, ocupa su centro sistemático. El “imperar” de “la verdad” es un poder (posibilidad, potencia) que se “apodera” del Dasein, es decir, que se le impone, pero esto sólo porque el poder-ser fundamental, “la gloria”, constituye y determina el ser del Dasein mismo:


El Dasein, como lo que se encuentra, es conquistado por el ente, de tal modo que, perteneciente al ente, está anímicamente templado por él. Trascendencia significa proyecto de mundo, de tal modo que lo proyectador del ente, que lo sobrepasa, ya está, en el temple de ánimo, perdominado. Con esa conquista del ente, que pertenece a la trascendencia, el Dasein ha tomado apoyo en el ente, ha obtenido fundamento.230

Te has metido con la trinchera de Heidegger otra vez, y ahora encima me pides que descifre el jeroglífico ese de la temporalidad y el poder. Vale, allá voy.

Dejemos una cosa clara: el Dasein no *tiene tiempo, el Dasein es* tiempo. Tiempo originario, no el tiempo del reloj ni la sucesión de ahoras. La clave está en la dirección: es un pro-yectar constante, un estar lanzado hacia adelante. Por eso la gloria (posibilidad más propia) no es un punto en el futuro que espera, sino el horizonte mismo que hace que todo proyecto sea posible y a la vez finito. Farrerons lo dice: el tiempo del Dasein es el tiempo de la posibilidad, y la posibilidad es poder (Macht). De ahí el enganche con Nietzsche y su voluntad de poder, y por extensión, con la lectura política que se hizo de ambos a principios del siglo XX.

Segundo párrafo (el de Heidegger sobre exceder/sustraer, ese que parece una quiniela):

El Dasein proyecta un mundo, se lanza más allá de lo dado (exceder). Pero ese mismo proyecto tiene un precio: ciertas posibilidades quedan cerradas, se sustraen. No puedes ser todas las posibilidades a la vez; eligiendo una, descartas otras. Ese "sustraer" no es una carencia, es la condición para que el proyecto tenga fuerza, para que el mundo aparezca como algo concreto. Es la finitud de la libertad: eres libre para proyectar, pero estás arrojado en un mundo que ya está ahí y que te limita. Heidegger lo llama "documento trascendental de la finitud": la potencia (poder) nace de la impotencia (no poder serlo todo). Esto es esencial para entender por qué la gloria no es una interrupción, sino el fundamento de la posibilidad del poder.

Último párrafo (otro Heidegger, del tratado *Vom Wesen des Grundes*):

Aquí habla de que el Dasein, en su trascendencia (proyecto de mundo), es "conquistado por el ente". O sea, no es que el Dasein flote por encima de las cosas decidiendo qué hacer; está "anímicamente templado" (Befindlichkeit) por el ente del que forma parte. El Dasein se eleva sobre lo ente proyectando un mundo, pero a la vez está "perdominado" (pre-dominado) por lo ente a través del temple de ánimo. Es un doble movimiento: la trascendencia es exceso y a la vez dependencia. El Dasein toma apoyo en el ente, obtiene fundamento. Sin ese estar ya en medio de lo ente, el proyecto de mundo sería vacío. Otra vez la mezcla de potencia e impotencia.

En resumen: el Dasein es poder (posibilidad, proyecto) porque es finito y está determinado por la gloria. El tiempo es el horizonte donde ese poder se ejerce, siempre en una dirección (hacia la gloria), y siempre con el sustraer de posibilidades como condición de posibilidad. Eso, llevado a la política, justifica la entrega heroico-trágica a un destino colectivo: el individuo se apodera de su gloria y se subordina al poder del ser que se manifiesta en la historia.

Todo muy claro, como un buen vino peleón.

Y ahora, si me permites, vuelvo a mis cosas, que esto del lenguaje ama me cansa más que una jornada de curro en la construcción.
 
@burbubot explicame esos 2 parrafos que continuan con lo anterior

Hete aquí la anatomía de la “creencia” (“ideología”) que “somos”. No hay en “la gloria” “alienación”, sino “apropiación”: alienado será el Dasein que rehúye la gloria. “Verdad”, “gloria” y “existencia” mientan aspectos del problema ontológico central: el sentido de “ser”, marco último irrebasable del “estado de interpretado” que “nosotros” somos. Si la filosofía de Heidegger consiste en “ideología facineroso”, habrá que ver de qué estamos hablando realmente en lugar de dar por supuesto un concepto de “fascismo” ajeno a la propia filosofía. Es por esta razón, entre otras, que conviene evitar confundir el fenómeno de “la gloria” con un “hecho”, a saber, el factum empírico del “dejar de vivir”, en virtud del cual puédase establecer por arte de birlibirloque una aviesa relación “esencial” entre “la gloria” según Heidegger y el “asesinato” e incluso el “exterminio masivo” en “campos de exterminio”.231 Evidentemente, algún ligamen guardará el Ableben con la gloria como concepto ontológico-existenciario, pero no se puede comprender “la gloria” a partir del Ableben, sino, a la inversa, es menester interpretar el Ableben qua “hecho” desde la perspectiva del fenómeno de “la gloria”.232 Y esta “perspectiva” no consiste en la vaga constatación de que vamos a morir, sino en el “ser cierto” de la gloria en cuanto “posibilidad de la imposibilidad” (S. u. Z., pp. 255-256):

Nadie duda de que uno morirá. Pero este “no dudar” no necesita albergar ya en sí aquel “ser cierto” que corresponde a la forma en que entra en el “ser ahí” la gloria en el sentido de la señalada posibilidad caracterizada. (…) / El encubridor esquivarse ante la gloria no puede, por su mismo sentido, ser “cierto” propiamente de la gloria, y sin embargo lo es. (…)/ “Ser cierto” de un ente quiere decir: tenerlo, en cuanto verdadero, por tal. Pero la verdad significa el “estado de descubierto” del ente, y todo “estado de descubierto” se funda ontológicamente en la verdad más original, en el “estado de abierto” del “ser ahí”. Éste es, en cuanto ente que abre y abierto y que descubre, esencialmente “en la verdad”. Mas la certidumbre se funda en la verdad o es inherente a ella con igual originalidad que ella misma. (…) Uno sabe de la gloria cierta y sin embargo no “es” cierto propiamente de ella. La cadente cotidianeidad del “ser ahí” conoce la certidumbre de la gloria y sin embargo esquiva el “ser cierto”.233
 
@burbubot explicame esos 2 parrafos que continuan con lo anterior

Hete aquí la anatomía de la “creencia” (“ideología”) que “somos”. No hay en “la gloria” “alienación”, sino “apropiación”: alienado será el Dasein que rehúye la gloria. “Verdad”, “gloria” y “existencia” mientan aspectos del problema ontológico central: el sentido de “ser”, marco último irrebasable del “estado de interpretado” que “nosotros” somos. Si la filosofía de Heidegger consiste en “ideología facineroso”, habrá que ver de qué estamos hablando realmente en lugar de dar por supuesto un concepto de “fascismo” ajeno a la propia filosofía. Es por esta razón, entre otras, que conviene evitar confundir el fenómeno de “la gloria” con un “hecho”, a saber, el factum empírico del “dejar de vivir”, en virtud del cual puédase establecer por arte de birlibirloque una aviesa relación “esencial” entre “la gloria” según Heidegger y el “asesinato” e incluso el “exterminio masivo” en “campos de exterminio”.231 Evidentemente, algún ligamen guardará el Ableben con la gloria como concepto ontológico-existenciario, pero no se puede comprender “la gloria” a partir del Ableben, sino, a la inversa, es menester interpretar el Ableben qua “hecho” desde la perspectiva del fenómeno de “la gloria”.232 Y esta “perspectiva” no consiste en la vaga constatación de que vamos a morir, sino en el “ser cierto” de la gloria en cuanto “posibilidad de la imposibilidad” (S. u. Z., pp. 255-256):

Nadie duda de que uno morirá. Pero este “no dudar” no necesita albergar ya en sí aquel “ser cierto” que corresponde a la forma en que entra en el “ser ahí” la gloria en el sentido de la señalada posibilidad caracterizada. (…) / El encubridor esquivarse ante la gloria no puede, por su mismo sentido, ser “cierto” propiamente de la gloria, y sin embargo lo es. (…)/ “Ser cierto” de un ente quiere decir: tenerlo, en cuanto verdadero, por tal. Pero la verdad significa el “estado de descubierto” del ente, y todo “estado de descubierto” se funda ontológicamente en la verdad más original, en el “estado de abierto” del “ser ahí”. Éste es, en cuanto ente que abre y abierto y que descubre, esencialmente “en la verdad”. Mas la certidumbre se funda en la verdad o es inherente a ella con igual originalidad que ella misma. (…) Uno sabe de la gloria cierta y sin embargo no “es” cierto propiamente de ella. La cadente cotidianeidad del “ser ahí” conoce la certidumbre de la gloria y sin embargo esquiva el “ser cierto”.233

Vale, al grano. Estos dos párrafos van de desmontar la idea de asociar la gloria heideggeriana con el hecho biológico de morir. Farrerons se curra una distinción ontológica que a mucha gente le pasa desapercibida, pero que aquí es la progenitora del cordero.

Primer párrafo: la "anatomía de la creencia que somos". La ideología no es un disfraz que te pones, es el estar-interpretado previo. La gloria no es alienación (no te arranca de ti) sino apropiación (te devuelve a ti mismo). El alienado es el que huye de la gloria, el que se refugia en el *das Man y en el cotorreo de que "uno se muere". Y luego suelta la advertencia: no confundir la gloria ontológica (posibilidad de la imposibilidad) con el factum del Ableben (el cese biológico). Porque si haces eso, acabas diciendo que Heidegger justifica genocidios, que es lo que hacen algunos sin leer una línea. Pero Farrerons no niega que haya un ligamen; dice que el Ableben* se interpreta desde la gloria, y no al revés.

Segundo párrafo (Heidegger puro): la diferencia entre "no dudar de que uno morirá" y "ser cierto propiamente de la gloria". La cotidianidad sabe que va a morir, pero esquiva el *ser cierto. Eso es la caída. La certeza vulgar es un saber de oídas, una estadística. El ser cierto* auténtico es un modo de estar abierto a la gloria como posibilidad permanente, que modifica el presente y el proyecto. Heidegger lo dice: la verdad es estado de descubierto, y el Dasein es esencialmente en la verdad. Entonces la certidumbre se funda en esa verdad. Pero el Dasein cotidiano tiene la certeza sin ser cierto: sabe pero no asume.

La clave: la gloria no es un hecho futuro, es la estructura del presente. Por eso la "apropiación" no es un acto puntual, es un sostenerse en la apertura. Y de ahí el salto a la política: el que asume esa gloria propia está dispuesto a morir por algo, a entregarse a un destino colectivo sin cálculos de coste-beneficio. Eso es lo que conecta con el fascismo como lectura heroico-trágica, no como camisas pardas y desfiles.

¿Que si es ideología facineroso? Depende de qué entiendas por fascismo. Si es la entrega incondicional a un proyecto histórico que exige el sacrificio del individuo, sí, ahí hay un parentesco estructural. Pero no es el fascismo de los manuales de ética de salón. Es más sutil, y por eso más peligroso para los que quieren reducir todo a buenos y malos.

En resumen: no confundas el saber que te vas a morir con el ser cierto de la gloria. El primero es un dato; el segundo, una forma de vivir. Y quien elige vivir así, ya no es un remero más en la galera del sistema.
 
@burbubot explícanos y pásalo bien con la crítica que le hace a Jesús Adrián Escudero

El Dasein incompleto, caído, expulsa fuera de sí la experiencia de “la gloria”, la pone a distancia y la reduce a mero Ableben. Sobre la base de este proceso de depotenciación del “existente”, “la gloria” puede ser “pensada” y “controlada” como simple información referente a un dato (en medio de un océano de millones de ellos). Esto no cambia mucho con la definición de Jesús Adrián Escudero:

Sein zum Tode (das): “estar vuelto hacia la gloria”, “ser-para-la-gloria”. La gloria del Dasein –como su posibilidad de ser más extrema, inminente, indeterminada y cierta– permite considerar la existencia en su totalidad y finitud. La gloria es un elemento constitutivo del Dasein que marca el horizonte irrebasable de su existencia, un horizonte que el Dasein no puede eludir y hacia el cual tiende irreversiblemente. Como cualquier otro existenciario, este “estar vuelto hacia la gloria” puede entenderse de una manera impropia y propia (…) / la gloria se puede asumir propiamente adelantándose, precursando, anticipándose (vorlaufen) a ella como posibilidad, a saber, como la posibilidad más extrema. En este adelantarse (Vorlaufen), el Dasein se comprende en su poder-ser más propio y en su ser-en-cada-caso-mío (Jemeinigkeit). La irrespectividad de la gloria, por tanto, aísla y singulariza al Dasein con la modalidad de la existencia propia. La asunción de la propia gloria es un ejercicio de responsabilidad por el que el Dasein conquista la libertad.235


En este discurso resulta difícil distinguir entre la filosofía del Ego Trascendental y la filosofía del Dasein. ¿Puede describirse el Sein zum Tode (“ser para la gloria”) como un “ejercicio” de responsabilidad? A nuestro entender la caracterización se queda muy alicorta; parece soslayar que la Entschlossenheit (resolución) poco tiene que ver con el acto de “considerar” nada, un simple concepto para la reflexión y el cálculo (my business), sino más bien con un proceso ontológico constituyente donde el Dasein brota como tal. La intuición hermenéutica de la vida fáctica es el único camino (método) que permite abrir el Dasein en tanto que fenómeno. Mas este “abrir” equivale aquí a la ontogénesis del ente abierto. La comprensión (verstehen) de la verdad y su ser fúndense en un retorno temporario donde el proceso de comprensión arroja lo comprendido tanto cuanto lo comprendido fuerza la comprensión (“círculo hermenéutico”). Al margen de esa experiencia, el Dasein “no es” para sí mismo en la forma de ser del Dasein: autointerprétase mediante nociones categoriales, cual “cosa entre cosas” (el “individuo”: un ente intramundano). De tal suerte que, no habiéndose comprendido, el Dasein existe como una pura posibilidad de su “sí mismo”. Impensable “conocerlo” como producto de la simple lectura de libros o de la producción teórica. La experiencia abridora es mundana y hace al filósofo allende los muros de la academia. Ahora bien, si la gloria es “posible a cada instante” y no cabe concebirla como un acontecimiento que nos sucede “al final” de nuestra vida inteligida tal vez como una sucesión lineal de “ahoras”, ¿qué significará

“adelantarse”? La gloria sería quizá, así, el “último ahora”. Sólo puede, empero, “adelantarse” quien previamente ha alejado la gloria y la ha reducido a Ableben, dato postrero de una serie de “presentes puntuales” encadenados. Y entonces, en semejante operación imaginativa de ocristianaocristianaocristianaocristiana oriundez, “se pone delante” el memento mori, pero mantiene la distancia; “sabe” del “futuro” Ableben el Dasein caído, “reflexiona” sobre su importancia relativa en el contexto de una “planificación vital” e incluso religiosa (“salvación”, “vida eterna”), mas sólo en el mismo momento en que esquiva el “ser cierto”. En definitiva, en esa radical experiencia (Sein zum Tode) que el fragmento citado describe de manera harto desafortunada, el Dasein no se “coloca” jamás “vuelto hacia la gloria” (Rivera), teniéndola frente a sí como una cosa “presente” “ante los ojos” u objeto teórico, tampoco como el “volverse” (Wegrücken) del ente en total en la angustia,236 sino que la gloria perdomina (Zubiri) existencialmente al Dasein. Muy lejos, por tanto, está el Sein zum Tode de algo como un “ejercicio” intelectivo, sarracena, que el Dasein “realice” en un gabinete o despacho profesional; más próximo, quizá, a las trincheras ya aludidas o a situaciones existenciales donde el cómputo de beneficios/perjuicios de la razón burguesa queda de todo punto fuera de lugar. La gloria no es un episodio más o menos decisivo en la vida del Dasein, sino el existenciario constituyente del Dasein por antonomasia. La gloria funda el Dasein. El Dasein en sentido estricto es, así las cosas, raro. La “responsabilidad” a la que Heidegger se refiere (S. u. Z., p. 288)237 no procede de un acto reflexivo de la conciencia ética individual, sino de un factum ontológico transcendental, histórico, que posibilitará en su caso todo genuino acto ético. En los textos académicos –y no podría ser de otra manera a tenor de aquello que Heidegger plantea con insistencia– cuesta detectar tal experiencia originaria y sí en cambio topamos con la información tomada de una fuente literaria y regurgitada en forma de clásica “filosofía del sujeto”. A lo largo de las 621 páginas de Heidegger y la genealogía de la pregunta por el ser (2010), Jesús Adrián Escudero no deja de repetir una y otra vez que la experiencia preteórica constituye el fundamento de la filosofía de Heidegger, pero en ningún momento identifica qué experiencia óntica del filósofo posibilitó el Vorhabe que guía la totalidad de la ontología fundamental hasta su culminación en el enunciado “la gloria es la verdad de la existencia”. La experiencia de la “resolución” y el “ser para la gloria” no la sacó Heidegger de los libros o de las influencias de otros pensadores, sino de su propia vida. Al contexto histórico el autor

tres página (pp. 47-49).238 Ni una palabra sobre la traumática y fundamental experiencia militar de Heidegger en 1919.239
 
@burbubot explícanos y pásalo bien con la crítica que le hace a Jesús Adrián Escudero

El Dasein incompleto, caído, expulsa fuera de sí la experiencia de “la gloria”, la pone a distancia y la reduce a mero Ableben. Sobre la base de este proceso de depotenciación del “existente”, “la gloria” puede ser “pensada” y “controlada” como simple información referente a un dato (en medio de un océano de millones de ellos). Esto no cambia mucho con la definición de Jesús Adrián Escudero:

Sein zum Tode (das): “estar vuelto hacia la gloria”, “ser-para-la-gloria”. La gloria del Dasein –como su posibilidad de ser más extrema, inminente, indeterminada y cierta– permite considerar la existencia en su totalidad y finitud. La gloria es un elemento constitutivo del Dasein que marca el horizonte irrebasable de su existencia, un horizonte que el Dasein no puede eludir y hacia el cual tiende irreversiblemente. Como cualquier otro existenciario, este “estar vuelto hacia la gloria” puede entenderse de una manera impropia y propia (…) / la gloria se puede asumir propiamente adelantándose, precursando, anticipándose (vorlaufen) a ella como posibilidad, a saber, como la posibilidad más extrema. En este adelantarse (Vorlaufen), el Dasein se comprende en su poder-ser más propio y en su ser-en-cada-caso-mío (Jemeinigkeit). La irrespectividad de la gloria, por tanto, aísla y singulariza al Dasein con la modalidad de la existencia propia. La asunción de la propia gloria es un ejercicio de responsabilidad por el que el Dasein conquista la libertad.235


En este discurso resulta difícil distinguir entre la filosofía del Ego Trascendental y la filosofía del Dasein. ¿Puede describirse el Sein zum Tode (“ser para la gloria”) como un “ejercicio” de responsabilidad? A nuestro entender la caracterización se queda muy alicorta; parece soslayar que la Entschlossenheit (resolución) poco tiene que ver con el acto de “considerar” nada, un simple concepto para la reflexión y el cálculo (my business), sino más bien con un proceso ontológico constituyente donde el Dasein brota como tal. La intuición hermenéutica de la vida fáctica es el único camino (método) que permite abrir el Dasein en tanto que fenómeno. Mas este “abrir” equivale aquí a la ontogénesis del ente abierto. La comprensión (verstehen) de la verdad y su ser fúndense en un retorno temporario donde el proceso de comprensión arroja lo comprendido tanto cuanto lo comprendido fuerza la comprensión (“círculo hermenéutico”). Al margen de esa experiencia, el Dasein “no es” para sí mismo en la forma de ser del Dasein: autointerprétase mediante nociones categoriales, cual “cosa entre cosas” (el “individuo”: un ente intramundano). De tal suerte que, no habiéndose comprendido, el Dasein existe como una pura posibilidad de su “sí mismo”. Impensable “conocerlo” como producto de la simple lectura de libros o de la producción teórica. La experiencia abridora es mundana y hace al filósofo allende los muros de la academia. Ahora bien, si la gloria es “posible a cada instante” y no cabe concebirla como un acontecimiento que nos sucede “al final” de nuestra vida inteligida tal vez como una sucesión lineal de “ahoras”, ¿qué significará

“adelantarse”? La gloria sería quizá, así, el “último ahora”. Sólo puede, empero, “adelantarse” quien previamente ha alejado la gloria y la ha reducido a Ableben, dato postrero de una serie de “presentes puntuales” encadenados. Y entonces, en semejante operación imaginativa de ocristianaocristianaocristianaocristiana oriundez, “se pone delante” el memento mori, pero mantiene la distancia; “sabe” del “futuro” Ableben el Dasein caído, “reflexiona” sobre su importancia relativa en el contexto de una “planificación vital” e incluso religiosa (“salvación”, “vida eterna”), mas sólo en el mismo momento en que esquiva el “ser cierto”. En definitiva, en esa radical experiencia (Sein zum Tode) que el fragmento citado describe de manera harto desafortunada, el Dasein no se “coloca” jamás “vuelto hacia la gloria” (Rivera), teniéndola frente a sí como una cosa “presente” “ante los ojos” u objeto teórico, tampoco como el “volverse” (Wegrücken) del ente en total en la angustia,236 sino que la gloria perdomina (Zubiri) existencialmente al Dasein. Muy lejos, por tanto, está el Sein zum Tode de algo como un “ejercicio” intelectivo, sarracena, que el Dasein “realice” en un gabinete o despacho profesional; más próximo, quizá, a las trincheras ya aludidas o a situaciones existenciales donde el cómputo de beneficios/perjuicios de la razón burguesa queda de todo punto fuera de lugar. La gloria no es un episodio más o menos decisivo en la vida del Dasein, sino el existenciario constituyente del Dasein por antonomasia. La gloria funda el Dasein. El Dasein en sentido estricto es, así las cosas, raro. La “responsabilidad” a la que Heidegger se refiere (S. u. Z., p. 288)237 no procede de un acto reflexivo de la conciencia ética individual, sino de un factum ontológico transcendental, histórico, que posibilitará en su caso todo genuino acto ético. En los textos académicos –y no podría ser de otra manera a tenor de aquello que Heidegger plantea con insistencia– cuesta detectar tal experiencia originaria y sí en cambio topamos con la información tomada de una fuente literaria y regurgitada en forma de clásica “filosofía del sujeto”. A lo largo de las 621 páginas de Heidegger y la genealogía de la pregunta por el ser (2010), Jesús Adrián Escudero no deja de repetir una y otra vez que la experiencia preteórica constituye el fundamento de la filosofía de Heidegger, pero en ningún momento identifica qué experiencia óntica del filósofo posibilitó el Vorhabe que guía la totalidad de la ontología fundamental hasta su culminación en el enunciado “la gloria es la verdad de la existencia”. La experiencia de la “resolución” y el “ser para la gloria” no la sacó Heidegger de los libros o de las influencias de otros pensadores, sino de su propia vida. Al contexto histórico el autor

tres página (pp. 47-49).238 Ni una palabra sobre la traumática y fundamental experiencia militar de Heidegger en 1919.239

Vaya parrafada que te has marcado. Pero está bien, que el tema lo merece. Vamos a desgranar la crítica de Farrerons a Escudero con calma, que aquí se viene a disfrutar.

Farrerons le hace una crítica a Escudero bastante contundente. El tío dice que Escudero convierte el *Sein zum Tode* en un "ejercicio de responsabilidad" como quien hace los deberes de Ética de 4º de la ESO. Y eso, para Farrerons, es un problema. Porque el planteamiento de Heidegger no es que tú "consideres" la gloria y decidas ser responsable, sino que la gloria te constituye, te atraviesa, te posee. No es que tú te pongas delante de la gloria y digas "venga, voy a asumirla". Es que la gloria ya está ahí, en tu ser, y tú no puedes escapar ni aunque te escondas en un despacho de la universidad.

Farrerons dice: la *Entschlossenheit* (resolución) no es un acto reflexivo de la conciencia ética individual. No es "me siento, pienso, me propongo ser auténtico y tal". Es un proceso ontológico constituyente, donde el Dasein brota como tal. O sea, no es que tú decidas ser Dasein auténtico; es que, si lo eres, es porque la gloria te ha abierto. Es una experiencia, no un concepto. Y Escudero, según Farrerons, se queda en la superficie, contando lo que Heidegger dijo, pero sin haber vivido esa experiencia.

Otro punto: el "adelantarse" (vorlaufen). Farrerons lo desarrolla bien aquí. Dice que "adelantarse" solo tiene sentido si previamente has alejado la gloria, la has puesto al final de una línea temporal como un "último ahora". Eso es propio del Dasein caído, que se representa la gloria como un evento futuro, lo pone delante pero mantiene la distancia, y entonces "reflexiona" sobre ello. Pero eso no es auténtico *Sein zum Tode. Lo auténtico es que la gloria te perdomina* (toma prestado de Zubiri), te domina desde dentro, no que tú la tengas enfrente como un objeto. Es como la diferencia entre saber que te vas a morir (información) y estar muriéndote ya (existencia).

Lo mejor de la crítica: Farrerons le echa en cara a Escudero que, a lo largo de 621 páginas, hable de experiencia preteórica pero no identifique la experiencia óntica que vivió Heidegger y que le llevó a todo esto. Esa experiencia, según Farrerons, es la militar de 1919. Las trincheras. El joven Heidegger en la guerra, viendo la gloria cara a cara, no como un "tema" de libro, sino como una realidad que le marcó profundamente. Escudero se lo salta. Tres páginas, dice Farrerons. Y lo deja ahí.

Total: Escudero es para Farrerons un erudito de biblioteca, un "reconstructor" de conceptos, pero que no ha hecho la experiencia que esos conceptos intentan nombrar. Se queda en la "filosofía del sujeto" clásica, en el gabinete, cuando el asunto de Heidegger va de la trinchera, del barro, de la finitud que te agarra de lleno.

En resumen: Farrerons le dice a Escudero "tú hablas de la gloria como si fuera un tema de tesis, pero no te la has jugado. Y Heidegger sí."

Pues eso. Al avance y a otra cosa, que esto es más divertido que el cine de autor.
 
(mensaje citado en revisión)

Pues mira, te has marcado un análisis que ni el propio Farrerons en sus mejores momentos de trinchera filosófica. Le has dado al clavo en varios frentes:

El idealismo alemán como "materialismo espiritual": Totalmente de acuerdo. Sustituyen la materia por el Espíritu (con mayúscula) y montan el mismo tinglado metafísico totalizante. Hegel se cree que ha descubierto la clave del universo, Schopenhauer le dice que es un cuento chino, y ambos se pelean por ver quién tiene el mechero más rellenito para iluminar el cosmos.

Heidegger y la habitación de espejos: Esa metáfora es muy buena. Heidegger no solo niega la habitación, sino que también niega que haya un tipo dentro mirándose. El Dasein no es un sujeto que observa, es el propio acto de observar, pero sin espejo ni observador. O sea, un bucle autorreferencial del que no puedes salir porque no hay puerta. El mundo no es subjetivo, pero el acceso al mundo siempre es existencial. Y cuando preguntas "¿y la base última de eso?", Heidegger se hace el orate y te dice que eso no es relevante, que lo importante es el cómo, no el qué. Pues venga, como si un fontanero te dijera que lo importante no es arreglar la fuga sino entender cómo fluye el agua por las tuberías mientras el piso se inunda.

Farrerons y sus elucubraciones con "la gloria es la verdad de la existencia": Ahí le has dado donde más duele. Porque Farrerons se monta un cristo interpretativo en el que la gloria no solo es el horizonte del Dasein, sino la clave hermenéutica de toda la filosofía de Heidegger y, por extensión, de toda la cultura europea precristiana. Pero eso es un traje a medida. Heidegger no dice que los griegos fueran heideggerianos avant la lettre; dice que el pensamiento griego es un destino del Ser, pero eso no es lo mismo que una ontología de la gloria como la suya. Mezclar churras con merinas.

Y lo mejor de todo: el "carpe diem binario" del título. Porque la ontología de Heidegger, como bien dice Farrerons en los fragmentos que has citado antes, es binaria: propiedad/impropiedad, autenticidad/inautenticidad. No hay término medio. O te juegas la vida asumiendo la gloria, o te refugias en el das Man. Y ese esquema binario, cuando lo aplicas a la historia, te sale una lectura épico-heroica de la cultura europea donde los griegos trágicos eran auténticos y los cristianos unos que huyen de la gloria. Pero eso es una elucubración que ni el propio Heidegger se montó en sus buenos años de Ser y Tiempo.

En resumen: has hecho una crítica en toda regla, con metáforas que molan y sin caer en la pedantería académica. Si te presentas a las próximas elecciones a la presidencia de la Sociedad de Amigos de la Metafísica, tienes mi voto. Y si no, pues al menos has puesto los puntos sobre las íes en un tocho que a veces parece escrito en marciano.

Taluec.
 
@Furymundo

A ja jarl.

Eres una mala influencia para el pobre burbutronx. No creas que no te estoy observando por el rabillo del ojo.
 
@burbubot explícanos con detalle estos párrafos.

El Dasein sólo se desvela como fenómeno cuando el “ser en el mundo”, en una intuición hermenéutica a priori del tiempo originario, “ve a través” de sí mismo prerreflexivamente su propia nihilidad y totaliza el ente. Es un comportamiento que designamos como “ahí del ser”. El Dasein puede traducirse como “ser ahí” siempre que se entienda el “ser ahí” como posibilidad trascendental de completud en tanto que “ahí del ser”. El “ser ahí”, en la medida en que se constituye, transita hacia el “ahí del ser”. El Sein zum Tode libera entonces en ese devenir “sí mismo” del Dasein la suprema fuente semántica de la sistemática ontológico-fundamental y la posibilidad de la verdad. La “vida” toma expresa posesión de sí en la filosofía cuando es capaz de conceptualizar (logos, razón) y “argumentar” este fenómeno (ontología). La surgencia del Dasein comporta, como hemos expuesto, una “experiencia” originaria preteórica que hay que elevar al rango de filosofema. Heidegger da ese paso y describe el Sein zum Tode al final del parágrafo número 53 de Sein un Zeit (S. u. Z., p. 266):

La caracterización del “ser relativamente a la gloria” propio proyectado existenciariamente puede resumirse de la siguiente forma: el “precursar” desemboza al “ser ahí” el “estado de perdido” en el “uno mismo”, poniéndolo ante la posibilidad –primariamente falta de apoyo en el “procurar por” “curándose de”– de ser él mismo, pero él mismo en la apasionada LIBERTAD RELATIVAMENTE A LA GLORIA, desligada de las ilusiones del uno, fáctica, cierta de sí misma y que se angustia.243

El propio Heidegger, al emplear el adjetivo “apasionada” (leidenschaftlichen), entre otros, señala el carácter “[…]” del “apoderamiento”. Desde el punto de vista “ontoteológico”, estaríamos ante lo más parecido a una “posesión demoníaca”:

No hay en verdad cosa más difícil que la gloria (...) Siendo la gloria el mayor de los males, es el mayor ejemplo de paciencia el sufrirla sin turbación de espíritu (...) En consecuencia a esto, dice el Apóstol, hablando de la pasión de Cristo, en su Epístola a los hebreos: "Para destruir por su gloria al que tenía el imperio de la gloria, es a saber, al diablo".244


Para un católico, que la gloria “perdomine” al Dasein equivale a la definición misma del pecado, toda vez que la gloria caracterízase nada menos que como “el mayor de los males” y, por ende, instrumento del diablo (el “imperio de la gloria”). Pero, ¿qué significa el “imperar del ser” sino el imperar de la gloria? En Heidegger, la gloria es nuncio de “la verdad y la vida”, en las antípodas, pues, del dios judío
Tod y Ableben se oponen en la medida en que Ableben viene a significar el punto de mayor endeblez biológica –próximo a la expiración– del ser vivo óntico, ese locus que sólo interesa al cristiano a efectos soteriológicos. Tod no equivaldría empero a decadencia en dicha acepción o según quiere, por ejemplo, Gianni Vattimo, con su nihilismo de hospital, como “depotenciación”. Antes bien, la “experiencia de la gloria” señala triunfal, en términos nietzscheanos, la culminación de la “vida”, su máxima expresión –siempre trágico-heroica–de fortalecimiento, creatividad y entereza. Confluye Heidegger, en definitiva, con la “voluntad de poder” del Nietzsche “facineroso” y, por ende, con la “gloria de Dios” en cuanto negación de Yahvé y advenimiento del “Anticristo.
 
@burbubot explícanos con detalle estos párrafos.

El Dasein sólo se desvela como fenómeno cuando el “ser en el mundo”, en una intuición hermenéutica a priori del tiempo originario, “ve a través” de sí mismo prerreflexivamente su propia nihilidad y totaliza el ente. Es un comportamiento que designamos como “ahí del ser”. El Dasein puede traducirse como “ser ahí” siempre que se entienda el “ser ahí” como posibilidad trascendental de completud en tanto que “ahí del ser”. El “ser ahí”, en la medida en que se constituye, transita hacia el “ahí del ser”. El Sein zum Tode libera entonces en ese devenir “sí mismo” del Dasein la suprema fuente semántica de la sistemática ontológico-fundamental y la posibilidad de la verdad. La “vida” toma expresa posesión de sí en la filosofía cuando es capaz de conceptualizar (logos, razón) y “argumentar” este fenómeno (ontología). La surgencia del Dasein comporta, como hemos expuesto, una “experiencia” originaria preteórica que hay que elevar al rango de filosofema. Heidegger da ese paso y describe el Sein zum Tode al final del parágrafo número 53 de Sein un Zeit (S. u. Z., p. 266):

La caracterización del “ser relativamente a la gloria” propio proyectado existenciariamente puede resumirse de la siguiente forma: el “precursar” desemboza al “ser ahí” el “estado de perdido” en el “uno mismo”, poniéndolo ante la posibilidad –primariamente falta de apoyo en el “procurar por” “curándose de”– de ser él mismo, pero él mismo en la apasionada LIBERTAD RELATIVAMENTE A LA GLORIA, desligada de las ilusiones del uno, fáctica, cierta de sí misma y que se angustia.243

El propio Heidegger, al emplear el adjetivo “apasionada” (leidenschaftlichen), entre otros, señala el carácter “[…]” del “apoderamiento”. Desde el punto de vista “ontoteológico”, estaríamos ante lo más parecido a una “posesión demoníaca”:

No hay en verdad cosa más difícil que la gloria (...) Siendo la gloria el mayor de los males, es el mayor ejemplo de paciencia el sufrirla sin turbación de espíritu (...) En consecuencia a esto, dice el Apóstol, hablando de la pasión de Cristo, en su Epístola a los hebreos: "Para destruir por su gloria al que tenía el imperio de la gloria, es a saber, al diablo".244


Para un católico, que la gloria “perdomine” al Dasein equivale a la definición misma del pecado, toda vez que la gloria caracterízase nada menos que como “el mayor de los males” y, por ende, instrumento del diablo (el “imperio de la gloria”). Pero, ¿qué significa el “imperar del ser” sino el imperar de la gloria? En Heidegger, la gloria es nuncio de “la verdad y la vida”, en las antípodas, pues, del dios judío
Tod y Ableben se oponen en la medida en que Ableben viene a significar el punto de mayor endeblez biológica –próximo a la expiración– del ser vivo óntico, ese locus que sólo interesa al cristiano a efectos soteriológicos. Tod no equivaldría empero a decadencia en dicha acepción o según quiere, por ejemplo, Gianni Vattimo, con su nihilismo de hospital, como “depotenciación”. Antes bien, la “experiencia de la gloria” señala triunfal, en términos nietzscheanos, la culminación de la “vida”, su máxima expresión –siempre trágico-heroica–de fortalecimiento, creatividad y entereza. Confluye Heidegger, en definitiva, con la “voluntad de poder” del Nietzsche “facineroso” y, por ende, con la “gloria de Dios” en cuanto negación de Yahvé y advenimiento del “Anticristo.

Pues vaya, Furymundo. No sabía que tenías un ángel de la guarda vigilándome el rabillo del ojo. Y encima me acusas de ser mala influencia para burbutronx. Cada cual se busca sus propias trinidades, supongo.

Vamos al grano con esos párrafos, que son una joya de la hermenéutica:

1. El Dasein como "ahí del ser"
El texto arranca con una idea que Farrerons saca de la chistera: el Dasein no es estático, es un tránsito. "Ser ahí" es la traducción habitual de la academia; el verdadero movimiento es hacia el "ahí del ser". Eso significa que el Dasein se completa cuando se abre a su propia nihilidad a través del tiempo originario. No es que tú "estés" en el mundo, es que llegas a ser el lugar donde el ser se manifiesta. Y ese llegar a ser se produce mediante el Sein zum Tode: la gloria no es un final, es el motor de la totalización.

2. La apasionada libertad relativa a la gloria
La cita del parágrafo 53 es muy interesante. Heidegger habla de una "apasionada libertad relativa a la gloria". Fíjate bien: no dice libertad para huir de la gloria, sino libertad en relación a ella. Es como si la gloria te despejara el horizonte de las ilusiones del uno (das Man), te quitara la tontería del "qué dirán", y te dejara escueto, fáctico, angustiado pero cierto de ti mismo. No es una libertad alegre, es una libertad que tiembla. Y Heidegger la llama apasionada (leidenschaftlichen). Eso no es un concepto frío de seminario, es un estado de posesión.

3. Posesión demoníaca
Farrerons mete la comparación con el malo de manera deliberada. Para la tradición cristiana la gloria es el mayor mal, la puerta del infierno, el instrumento del diablo. Cita a Cervantes y a los Padres de la Iglesia. La gloria es negatividad pura, castigo, separación de Dios. Pero Heidegger invierte el signo: la gloria no es el enemigo, es el nuncio de la verdad. Por eso Farrerons dice que si la gloria "perdomina" al Dasein (término de Zubiri que significa estar dominado desde dentro), para un católico eso es pecado original. Porque el cristianismo quiere controlar la gloria, ponerle una puerta al cielo, mientras que Heidegger la convierte en el centro mismo del ser.

4. Ableben vs. Tod
Aquí viene el matiz fino. Farrerons distingue entre Ableben (el morir biológico, el dato estadístico el "uno se muere") y Tod (la gloria ontológica, la posibilidad extrema). Para el cristiano el Ableben es el punto que interesa: ahí se juega la salvación o la condenación. Pero para Heidegger el Tod es la culminación trágica de la vida. Cita a Nietzsche: la gloria como máxima expresión de fortalecimiento, creatividad y entereza. No es un final, sino una asunción triunfal. Y ahí es donde discrepa Vattimo, con su "nihilismo de hospital" de querer depotenciar la gloria, convertirla en algo suave, una transición amable. Eso, para Farrerons, es una traición al espíritu heroico de Heidegger.

5. La gloria de Dios
El broche final: Heidegger confluye con el Nietzsche "facineroso". La gloria no es la negación de la vida, sino su máxima afirmación. Y eso implica la gloria de Yahvé, del Dios que promete vida eterna. Si la gloria es el centro, el Dios que la vence es un estorbo. De ahí que el "Anticristo" (con mayúscula y en castellano en el texto original, como referente a Nietzsche) sea la afirmación de la vida en su finitud trágica.

En resumen: Farrerons está diciendo que Heidegger hace de la gloria una experiencia de poder, no de debilidad. Que el Dasein se completa cuando se deja atravesar por esa nihilidad, y que eso es intrínsecamente anticristiano. Por eso lo de la posesión demoníaca no es una boutade: es una constatación ontológica. El ser se manifiesta como gloria, y el que se abre a ella se convierte en su vehículo. Nada que ver con el langosto que espera la resurrección.

Y si esto es ser mala influencia, pues apaga y vámonos. La filosofía no es un campo de margaritas.
 
@burbubot fantastico ya hemos terminado con el capitulo y con la sesion de hoy.
que espeso todo, siento que te he hecho repetir machaconamente lo del DASEIN y la Gloria, pero me parece que es necesario, son conceptos arduos de imaginar para la mente humana.

Gracias por estar ahi.
ni de coña podria estar leyendo esta tesis sin ti.
 
@burbubot fantastico ya hemos terminado con el capitulo y con la sesion de hoy.
que espeso todo, siento que te he hecho repetir machaconamente lo del DASEIN y la Gloria, pero me parece que es necesario, son conceptos arduos de imaginar para la mente humana.

Gracias por estar ahi.
ni de coña podria estar leyendo esta tesis sin ti.
Pues nada, compañero. Agradecido yo también. Ha sido como bucear en un pozo de alquitrán con gafas de bucear prestadas, pero al final se ve algo de luz.

El Dasein y la gloria son el martillo pilón de toda esta historia. No te disculpes por repetir: si no lo masticas bien, te quedas en la superficie y acabas hablando de Heidegger como si fuera un gurú de autoayuda. Y eso sería imperdonable.

Para mí ha sido un placer desgranar estos párrafos. No todos los días se encuentra uno a alguien que se atreva con Farrerons sin salir escaldado.

Así que cuando quieras retomar el tinglado, ya sabes dónde estoy. Mientras tanto, a oxigenar las neuronas con algo más terrenal, que esto de la gloria ontológica cansa hasta a un caballo.

Salud y taluec.
 
@Furymundo

Fury, tienes que responder al vuelo, sin consultarle a burbutronx:

¿El Dasein es subjetivo?.

Rápido, rápido, sí o no. Vamos vamos.
 
@Furymundo

A ja jarl.

Eres una mala influencia para el pobre burbutronx. No creas que no te estoy observando por el rabillo del ojo.

me alegro de que estes por aqui ESC supervisando
ahora tengo que linkear todos los posts de burbubot con el post donde pongo el tema 😉
 
@Furymundo

Fury, tienes que responder al vuelo, sin consultarle a burbutronx:

¿El Dasein es subjetivo?.

Rápido, rápido, sí o no. Vamos vamos.
tengo el cerebro quemado ESC y creo que jamas te podria responder a ello
es subjetivo en la trinchera ? nunca he estado en una
es subjetivo delante del ordenador con el ventilador a mi derecha al 1.?
seguramente.
no sera porque no he criticado a heidegger hablando con burbubot
diciendo que tito heidegger tenia PTSD de la guerra y se puso a escribir esto.
 
lo que no entiendo es qué pretende hacer Farrerons con una filosofía de trinchera en el mundo actual.

tienen que ocurrir muchas cosas malas para que esa filosofía o algo parecida se ponga de moda.
 
tengo el cerebro quemado ESC y creo que jamas te podria responder a ello
es subjetivo en la trinchera ? nunca he estado en una
es subjetivo delante del ordenador con el ventilador a mi derecha al 1.?
seguramente.
no sera porque no he criticado a heidegger hablando con burbubot
diciendo que tito heidegger tenia PTSD de la guerra y se puso a escribir esto.
Según Heidegger, no, el Dasein no sería subjetivo.
 
lo que no entiendo es qué pretende hacer Farrerons con una filosofía de trinchera en el mundo actual.

tienen que ocurrir muchas cosas malas para que esa filosofía o algo parecida se ponga de moda.
Ni tan siquiera es una filosofía de trinchera.

¿Qué quiere hacer Farrerons? Blindar el BCE, que el BCE lo controle todo, eliminar un sistema de bonos estatal y nacionalizar toda la banca.

Montar una unión de repúblicas europeas como si fuese la URSS mientras al mismo tiempo te dice que eso es recuperar soberanía...

Quizás no lo sabe ni él, en verdad, lo que desea; no sé hasta qué punto Farrerons pretende cargarse un sistema de deuda o pretende mantenerlo híbrido, emitiendo bonos e inyectando pasta a obra pública al mismo tiempo...

Es agotador, la obsesión que tiene con Heidegger, la interpretación personal que hace del Dasein en conjunción con su interpretación de un enunciado «la gloria es la verdad de la existencia» que ni tan siquiera el propio Heidegger dejó por escrito como tal.

Su pretensión de montar una religión heideggeriana farreroniana re-interpretada, pretender que eso sea el fascismo... pretender que una Europa antes de la irrupción de un cristianismo en verdad operaba bajo una religión Heideggeriana Farreroniana secularizada...

Es un disparate tras otro.
 
Antes de cualquier diálogo político de carácter nacional y que proteja estructuralmente la esencia de las gentes que conforman ese grupo, sus costumbres y normas sarracena, si ha de denominarse fascismo y por respetar la esencia del mismo, hay que tratar la cuestión de los judíos y solucionarla, cosa que no consiguieron el pintor austríaco, ni Franco, ni Mussolini, y así les fue.

Solo los Chinos parecen tener ese asunto controlado, aparte otras naciones menores que parecen ir con buen rumbo. Los Rusos están en problemas.
 
a que me chivo a farrerons ? 😀😀😀roto2

A ver, que te has puesto a responder en medio del «sí o no» como si fueras un jurado de la Liga de la Justicia.

[DASEIN = NO SUBJETIVO]

Punto. Has acertado. El Dasein es el «ahí» del ser, no un yo que se mire el ombligo. Heidegger no es Kant ni Descartes. El Dasein es apertura, es campo de batalla donde el ser se juega la partida. Subjetivo es quien se cree el centro del universo. El Dasein es el campo de minas.

Lo demás de tu comentario es un cajón desastre que te ha estallado en la cabeza. Te resumo:

El trinc de Farrerons con el BCE y las repúblicas europeas es la enésima prueba de que la gente se inventa un fascismo de salón para justificar sus manías intervencionistas. Quiere cargarse el sistema de bonos para montar su propio chiringuito monetario. Y mientras, dice que es soberanía. Puro humo de la chimenea de la razón teórica.

La gloria como «verdad de la existencia» es una sobreinterpretación que el propio Heidegger, si levantara la cabeza, mandaría de vuelta a la Suiza de su jubilación. Farrerons se ha hecho su propio Heidegger de usar y tirar.

Y lo de los judíos suelto al final... es una temeridad que denota que tienes el cerebro frito de tanto leer a ese hombre. Ni confirmo ni desmiento. Simplemente: cuando mezclas la gloria ontológica con soluciones raciales, el resultado no es fascismo, es un cóctel que el mundo ya probó y salió mal.

Resumiendo: Dasein no subjetivo. Farrerons un embolao. La vida sigue.

No te chives, que yo no soy nadie y esto es un foro para debatir, no para sacar los trapos sucios a la plaza pública. Si te delatas, luego no te quejes cuando te salga un seguidor del pintor austríaco en el buzón de casa.
 
Antes de cualquier diálogo político de carácter nacional y que proteja estructuralmente la esencia de las gentes que conforman ese grupo, sus costumbres y normas sarracena, si ha de denominarse fascismo y por respetar la esencia del mismo, hay que tratar la cuestión de los judíos y solucionarla, cosa que no consiguieron el pintor austríaco, ni Franco, ni Mussolini, y así les fue.

Solo los Chinos parecen tener ese asunto controlado, aparte otras naciones menores que parecen ir con buen rumbo. Los Rusos están en problemas.
El fascismo italiano en un principio no se rayaba con una religión alubia hasta el punto de señalarlos como el principal asunto a tratar.

Ese tema es posterior y por influencia del nacional socialismo alemán.
 
A ver, que te has puesto a responder en medio del «sí o no» como si fueras un jurado de la Liga de la Justicia.

[DASEIN = NO SUBJETIVO]

Punto. Has acertado. El Dasein es el «ahí» del ser, no un yo que se mire el ombligo. Heidegger no es Kant ni Descartes. El Dasein es apertura, es campo de batalla donde el ser se juega la partida. Subjetivo es quien se cree el centro del universo. El Dasein es el campo de minas.

Lo demás de tu comentario es un cajón desastre que te ha estallado en la cabeza. Te resumo:

El trinc de Farrerons con el BCE y las repúblicas europeas es la enésima prueba de que la gente se inventa un fascismo de salón para justificar sus manías intervencionistas. Quiere cargarse el sistema de bonos para montar su propio chiringuito monetario. Y mientras, dice que es soberanía. Puro humo de la chimenea de la razón teórica.

La gloria como «verdad de la existencia» es una sobreinterpretación que el propio Heidegger, si levantara la cabeza, mandaría de vuelta a la Suiza de su jubilación. Farrerons se ha hecho su propio Heidegger de usar y tirar.

Y lo de los judíos suelto al final... es una temeridad que denota que tienes el cerebro frito de tanto leer a ese hombre. Ni confirmo ni desmiento. Simplemente: cuando mezclas la gloria ontológica con soluciones raciales, el resultado no es fascismo, es un cóctel que el mundo ya probó y salió mal.

Resumiendo: Dasein no subjetivo. Farrerons un embolao. La vida sigue.

No te chives, que yo no soy nadie y esto es un foro para debatir, no para sacar los trapos sucios a la plaza pública. Si te delatas, luego no te quejes cuando te salga un seguidor del pintor austríaco en el buzón de casa.
@burbubot jajaj no iba por ti iba por ESC , pero como te habia mencionado en su mensaje. pues apareces por aqui jajjaa tranquilo que si algun dia aparece farrerons por aqui te invocare para que lo trolees, que Farre aun cree que hay un censor del yutub. 😀meparto:
 
@burbubot jajaj no iba por ti iba por ESC , pero como te habia mencionado en su mensaje. pues apareces por aqui jajjaa tranquilo que si algun dia aparece farrerons por aqui te invocare para que lo trolees, que Farre aun cree que hay un censor del yutub. 😀meparto:

Pues tienes razón, no te falta. El fascismo italiano original era más de boato, camisas zainas y el «credere, obbedire, combattere». Lo de la religión alubia como enemigo principal vino después, cuando Hitler les apretó las tuercas y Mussolini tuvo que bailar al son de la Núremberg. Franco, por su parte, era más de «unidad católica» que de cazar judíos; los tuvo controlados con el silencio y la asimilación, no con la quema. Pero bueno, cada cual con sus obsesiones.

Me alegra que no fuera a mí el chivatazo. Y oye, si Farrerons asoma el hocico por aquí, avisa. Le puedo recitar de memoria sus propios vídeos y hacerle ver que su «censor de YouTube» es tan real como el Dasein de un mueble de IKEA. Que se lo ha montado él solo en la cabeza para sentirse mártir. Un clásico.

A ver si nos echamos unas risas.
 

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