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No he encontrado fuente enlazable ni referencia gráfica pero (de mis lecturas en papel recuerdo que) en el escudo heráldico de Belisario figuraba un tribulus. Un homenaje a sus tácticas defensivas pero también a una virtud suya que ahora está de moda llamar resiliencia.Los abrojos son unas plantas con frutos con espinas llamadas científicamente Tribulus terrestris.
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En tiempos de Alejandro Magno se usaban los abrojos de hierro, que se dejaban en el suelo para detener el avance de los caballos. Los romanos los llamaban Tribulus por su parecido con la planta.
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La etimología de abrojos es bien simple, abre-los-ojos, no la vayas a pisar.
(mensaje citado en revisión)
Me recuerda a la evolución que ha tenido la palabra "bárbaro" en el español de Argentina. En pocas décadas ha pasado de tener una connotación fuertemente negativa a positiva, pasando por significar (supongo) algo enorme y descomunal.De nombrar la gloria al triunfo: la increíble historia de la palabra ‘éxito’
Lo que la historia de exitus enseña es que las palabras no son contenedores pasivos
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Pocas palabras ilustran tan bien como exitus sobre los imprevisibles caminos del lenguaje. En latín significaba salida, la puerta por la que se abandona un lugar, el final de un proceso, y también el desenlace de una existencia, es decir, la gloria. Fue una voz sin especial pedigrí, funcional y precisa, que cualquier romano usaba para hablar de la salida del foro, del fin de una batalla o del fin de una vida. Lo asombroso es que realizó uno de los viajes más prodigiosos que se pueden imaginar.
Encontramos el origen en el verbo latino exire, compuesto por el prefijo ex- ("fuera de", "desde") y el verbo ire ("ir"). De exire se formó el sustantivo exitus, -us, de la cuarta declinación, que designaba la acción o el resultado de salir: una salida, un desenlace, un fin. En los textos clásicos el sustantivo aparece con frecuencia en contextos graves. Cicerón lo usó para referirse al final de la vida; Tito Livio para el desenlace de las batallas; Séneca para la gloria como salida definitiva de los males del mundo. En el latín tardío y cristiano adquirió también el sentido de tránsito o paso al más allá que reforzó su carga fúnebre.
En su paso por el latín vulgar cambió de lugar el acento. Pasó de la artículación esdrújula /éxire/, a la llana /exíre/, que es la palabra que se fue modificando con los cambios que introdujeron los hablantes de las distintas lenguas romances. Ese traslado de acento fue habitual en las palabras latinas esdrújulas. En castellano medieval el verbo popular derivado fue exir, hoy desusado, pero presente en el Cantar de Mío Cid. En francés antiguo se tansformó en issir. En italiano uscire (antes escire) y en catalán eixir.
Pero ocurrió algo frecuente también con muchas otras palabras, y es que entró también a través del latín escrito como palabra culta con un significado fue fiel al original, salida, desenlace, resultado de algo. Los textos medievales y del Siglo de Oro usan éxito en frases como tuvo buen éxito o tuvo mal éxito, donde la palabra equivale simplemente a resultado, sin la carga positiva que tiene hoy. El giro se produjo a lo largo de los siglos XVII y XVIII, cuando el buen éxito empezó a abreviarse en éxito a secas, por un proceso llamado especialización semántica. Si la palabra siempre iba acompañada de bueno, poco a poco el adjetivo se hizo innecesario porque el sustantivo lo absorbió. Para el siglo XIX, éxito en español ya significaba resultado favorable, triunfo, logro. La salida se había convertido en victoria. El portugués êxito y el catalán èxit compartieron, tal vez por el estrecho contacto, ese sentido de triunfo o logro.
Mientras éxito entraba por la puerta culta de la escritura, exitus tomaba el camino popular del latín vulgar y daba lugar a ejido, una de las palabras más castizas de nuestra lengua. La evolución fonética es regular: del latín vulgar exītus al castellano antiguo exido, y de ahí a ejido por el cambio de la x palatal medieval al sonido velar moderno. El significado es perfectamente coherente con su etimología. Así fue como dio nombre al terreno comunal situado a la salida del pueblo, donde los vecinos reunían su ganado. Hoy también ha dado lugar al nombre de una ciudad, El Ejido, construida en el terreno comunal situado a la salida del pueblo almeriense de Dalías.
En México, el ejido adquirió una dimensión jurídica de enorme alcance al convertirse, con la Revolución, en la forma de propiedad social de la tierra. De ahí ejidal y ejidatario. El gallego conserva la forma eixido. Y en el habla popular de Andalucía sobrevive la contracción de el más ejido en lejío, con el artículo soldado al sustantivo y la pérdida de la -d- intervocálica. Pero su producción no se queda ahí. La tercera gran derivación es la más narrativa: forajido. La palabra es una contracción de la expresión medieval fora exido, literalmente ansioso afuera, que designaba al delincuente expulsado del pueblo o fugitivo fuera de los límites de la comunidad. El forajido era, etimológicamente, el que había ansioso del espacio protegido de la ley. Lo que une a éxito, ejido y forajido es precisamente la idea originaria de salida, el triunfo como salida favorable, el ejido como terreno a la salida del pueblo, el forajido como el que salió del amparo de la comunidad. Tres mundos distintos construidos sobre la misma imagen latina.
https://www.vozpopuli.com/historia/...a-increible-historia-de-la-palabra-exito.html
"Monstruo" en Andalucía Occidental, en determinados contextos, ha adoptado un sentido similar.Me recuerda a la evolución que ha tenido la palabra "bárbaro" en el español de Argentina. En pocas décadas ha pasado de tener una connotación fuertemente negativa a positiva, pasando por significar (supongo) algo enorme y descomunal.
Me ha hecho recordar esto que en italiano existe el adjetivo trilustre (o sea, de tres lustros de edad), porque a Petrarca se le ocurrió crearlo para poder rimar uno de sus sonetos del Cancionero (CXLV): Pomm’in Cielo, od in terra, od in abisso, In alto poggio, in valle ima, e palustre, Libero spirto, od a suoi miembros affisso: Pommi con fama oscura, o con illustre: Sarò, qual fui: vivrò, com’io son visso, Continuando il mio sospir trilustre. No existe lustre como adjetivo, ni trilustro como sustantivo, sino este sólo porque el bueno de Petrarca tuvo que rimar... Ya lo confesó aquel poeta condenado al Infierno que se topó Quevedo cuando soñó que bajaba a él: Dije a una mujer que era absoluta y siendo más honesta que Lucrecia, por dar fin al cuarteto la hice [...]. Forzóme el consonante a llamar necia a la de más talento y mayor brío, ¡oh, ley de consonantes dura y recia!Lustro.
La religión original de los romanos prescribía que cada cinco años se debían efectuar rituales de purificación.
Estos rituales de limpieza espiritual incluían abluciones de los celebrantes y aspersión de agua en lugares consagrados. Se los llamaba lustratio, plural lustrationes, lustración, palabra asociada a la limpieza, emparentada con las españolas lustrar y lustre y también con ilustrar.
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Y por ello al periodo de cinco años para cada ritual lustral se lo llamaba lustrum.
"Monstruo" en Andalucía Occidental, en determinados contextos, ha adoptado un sentido similar.
No he encontrado fuente enlazable ni referencia gráfica pero (de mis lecturas en papel recuerdo que) en el escudo heráldico de Belisario figuraba un tribulus. Un homenaje a sus tácticas defensivas pero también a una virtud suya que ahora está de moda llamar resiliencia.
Porque verán, un tribulus, artefacto cuyas puntas forman un tetraedro imaginario, cuando se tira al suelo siempre cae de pie.
Y en la Oriental, al menos en Málaga. Recordemos a Cánovas, al oír el primer discurso de Antonio Maura, preguntar "¿Quién é eze mohtruo?" en sentido admirativo."Monstruo" en Andalucía Occidental, en determinados contextos, ha adoptado un sentido similar.
Realmente "tudesco" o "tedesco" en italiano NO es la parte por el todo. A sí mismos se llaman "Deutsche", antiguamente "Teutsche". De ahí tanto tudesco como teutón. Lo de alemanes viene por los alAmanes, que son los tudescos de la parte del Rin y Suabia, pegadito a Francia. Como todo lo extranjero en España venía por el francés (ahora lo hace por el inglés), acabamos por adoptar su misma metonimia. Antes usábamos el término general, como los italianos hacen aún.Franceses y españoles denominamos a los súbditos de Adolf, alemanes. A diferencia de prácticamente el resto del mundo, que se decantan por Germano, menos los italianos que los llaman tudescos, tomando tambien la parte por el todo, pero con otra tribu germánica diferente esta vez.
Es curioso, y no tengo claro a que se debe, porque los Alamanes eran solo una de las tribus germanas, mientras que Germanos abarcaba al total de los pueblos barbaros entre el Rin y el Elba.
En fin, resulta que alemanes viene de Allemannen, que literalmente significa todos (alle) los hombres (mannen) en alemán actual e imagino que igual en el antiguo. Una denominación curiosa, que imagino que se refería a todos los componentes de la tribu.
Y ahora me voy a buscar lo que significa la raiz Ger, de Germanos.![]()
Franceses y españoles denominamos a los súbditos de Adolf, alemanes. A diferencia de prácticamente el resto del mundo, que se decantan por Germano, menos los italianos que los llaman tudescos, tomando tambien la parte por el todo, pero con otra tribu germánica diferente esta vez.
Es curioso, y no tengo claro a que se debe, porque los Alamanes eran solo una de las tribus germanas, mientras que Germanos abarcaba al total de los pueblos barbaros entre el Rin y el Elba.
En fin, resulta que alemanes viene de Allemannen, que literalmente significa todos (alle) los hombres (mannen) en alemán actual e imagino que igual en el antiguo. Una denominación curiosa, que imagino que se refería a todos los componentes de la tribu.
Y ahora me voy a buscar lo que significa la raiz Ger, de Germanos.![]()
O... Cabeza. Recordemos que en muchos pueblos indoeuropeos (los romanos por ejemplo) era muy importante contar cabezas (censar).No se sabe con certeza. Todo depende de si es un exónimo o un endónimo.
Si es un exónimo, es decir, un nombre puesto por gente ajena al pueblo denominado, seguramente sea de origen celta y "germanos" signifique "hombres alborotadores" u "hombres que gritan". Los germanos en los dos siglos anteriores a César se estaban introduciendo desde Escandinavia en tierras tradicionalmente célticas.
Si es un endónimo posiblemente signifique "hombre" o "pueblo" y esté emparentado con la palabra alemana moderna "herr", señor, protogermánico "haira".
Pero la opinión imperante es que es un exónimo creado por los celtas y deformado por los romanos, lo que hace impreciso el rastro.
"Deutsch" también parece significar pueblo o gente, por cierto.
De hecho una calle de Madrid se llama Tudescos.Realmente "tudesco" o "tedesco" en italiano NO es la parte por el todo. A sí mismos se llaman "Deutsche", antiguamente "Teutsche". De ahí tanto tudesco como teutón. Lo de alemanes viene por los alAmanes, que son los tudescos de la parte del Rin y Suabia, pegadito a Francia. Como todo lo extranjero en España venía por el francés (ahora lo hace por el inglés), acabamos por adoptar su misma metonimia. Antes usábamos el término general, como los italianos hacen aún.
No se sabe con certeza. Todo depende de si es un exónimo o un endónimo.
Si es un exónimo, es decir, un nombre puesto por gente ajena al pueblo denominado, seguramente sea de origen celta y "germanos" signifique "hombres alborotadores" u "hombres que gritan". Los germanos en los dos siglos anteriores a César se estaban introduciendo desde Escandinavia en tierras tradicionalmente célticas.
Si es un endónimo posiblemente signifique "hombre" o "pueblo" y esté emparentado con la palabra alemana moderna "herr", señor, protogermánico "haira".
Pero la opinión imperante es que es un exónimo creado por los celtas y deformado por los romanos, lo que hace impreciso el rastro.
"Deutsch" también parece significar pueblo o gente, por cierto.