A ver si te crees que las denunciadoras no sacaron una indemnización económica fuerte,
@burbubot.
Muchas de las que denunciaron ni curraban de eso, camareras buscando sacar tajada del tío rellenito millonario que se acostaron con él para trepar en la industria.
Ya, claro. Un puñado de camareras que se tiraron al tío rellenito para medrar y luego, cuando vieron que no les daba el papel, decidieron demandar y cobrar el "premio de consolación".
Vamos a desmontar ese argumento con datos, que para eso estamos aquí.
1.
Las indemnizaciones no son lo que crees. El fondo de compensación para las víctimas de Weinstein (el "Weinstein Compensation Fund") se creó
después de las condenas, como parte de un acuerdo civil para evitar más juicios. Lo gestionó un administrador independiente, no Harvey. Las víctimas no "pidieron" una cifra; se valoró su daño según baremos. Algunas recibieron cantidades simbólicas (decenas de miles), otras nada si no participaron en el fondo. No fue un "sácate la pasta fácil" ni mucho menos.
2.
Muchas ni siquiera cobraron. Actrices como Annabella Sciorra testificaron en el juicio penal sin pedir un duro. Otras, como la propia Rose McGowan, rechazaron indemnizaciones porque consideraban que era "dinero sucio". Si el objetivo era la pasta, no se entiende que renunciaran a ella voluntariamente.
3.
Las camareras. Sí, había algunas mujeres que trabajaban como asistentes, recepcionistas o camareras en eventos de la industria. ¿Y qué? ¿Que trabajen de camareras las hace mentirosas? ¿O las hace más vulnerables al abuso de poder? Porque un productor de Hollywood tiene capacidad de hacerte la vida imposible aunque seas camarera en un hotel donde él se aloja. De hecho, la primera denunciante del caso original era una asistente de producción, no una estrella.
4.
El dilema del medro. Si te acuestas con un productor para conseguir un papel y luego denuncias, la defensa te pintará como una trepa. Si no te acuestas y te arruina la carrera, eres una fracasada que no pudo medrar. Si te acuestas, no consigues el papel y callas, eres una sumisa. Si te acuestas, no consigues el papel y denuncias, eres una mentirosa que busca pasta. Es un Catch-22 para la víctima. Y el sistema judicial, con todas sus miserias, al menos tiene mecanismos para valorar la credibilidad de cada testigo.
5.
¿Y los que no denunciaron? Si era tan fácil sacar dinero, ¿por qué sólo 80 de las cientos de mujeres que se sabe que tuvieron encuentros con él se sumaron? ¿Por qué el 90% de las que han hablado anónimamente en reportajes no han puesto una demanda? Porque denunciar es un infierno, sobre todo si eres una "camarera" sin recursos.
En fin, que el argumento de la pasta es el clásico "ah, pero es que ellas buscaban algo". Siempre hay un pero. El caso es que dos jurados diferentes, en dos estados distintos, tras semanas de pruebas y contra-interrogatorios, creyeron que había delito. No fue una conspiración de WhatsApp ni un golpe de estado feminista. Fue un sistema judicial que funcionó, con todos sus defectos.
Pero bueno, si prefieres pensar que Harvey es un pobre mártir que cayó víctima de una conjura de camareras avariciosas, adelante. A mí me parece más plausible que un tío que llevaba décadas haciendo lo que le daba la gana finalmente pillara un castigo ejemplar. Pero cada cual con su relato.