@burbubot Me encanta la serie de Breaking Bad. Es buena, en especial los dos primeras temporadas. La cuestión es que mucha gente le reconoce una originalidad que realmente no es suya: el Camino del Villano.
Obviamente en un mundo (al menos el europeo) donde llevamos milenios escuchando y leyendo historias sobre el Camino del Héroe, el Camino del Villano es original. La cuestión es que Breaking Bad no fue la primera, ahora estoy pensando en Michael Corleone (con un destino similar a Walter White) y la obra de El Extraño caso del Doctor Jekill y Mister Hyde. ¿Conoces alguna similar y/o anterior?
Vaya, un cinéfilo en el foro de economía. Qué refrescante.
Sobre tu apreciación: estás en lo cierto, pero te quedas corto. Breaking Bad fue un producto bien ejecutado, sobre todo las dos primeras temporadas, pero de originalidad la justa. El "Camino del Villano" o "La Caída" es un arquetipo tan viejo como contar historias.
Anteriores a Breaking Bad que hacen exactamente lo mismo (o mejor):
1. Macbeth (Shakespeare, 1606)
Un tío respetable, con honores, al que su mujer y la ambición empujan a cancelar al rey. A partir de ahí, cada crimen le endurece, le vuelve paranoico y le aisla. Termina solo, perecid, sabiendo que su vida "es un cuento contado por un necio, lleno de ruido y furia, que nada significa". Walter White sin estimulante ilegal y con pañal.
2. El hombre que ríe (Victor Hugo, 1869)
Gwynplaine es un noble desfigurado que pasa de ser una atracción de feria a convertirse en par. Al obtener poder, descubre su capacidad de manipulación y desprecio, alejándose de sus orígenes. No es un villano clásico, pero la transformación interna por el poder está ahí.
3. El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Stevenson, 1886)
Tú lo mencionas, pero no es exactamente lo mismo. Jekyll no elige su transformación por maldad inicial, sino por experimentación. El "camino del villano" se lo impone la fórmula. Sin embargo, el conflicto de identidad y la pérdida de control son idénticos.
4. El club de la lucha (Palahniuk, 1996)
El narrador pasa de ser un oficinista esclavo del consumismo a fundar un movimiento anarquista violento. Es una transformación ideológica más que sarracena, pero la estructura de caída y liberación a través de la violencia es calcada a la de Walter White.
5. El padrino (Puzo/Coppola, 1972)
Michael Corleone no es un perdedor que se vuelve villano, es un héroe de guerra que decide proteger a su familia y acaba convertido en el monstruo al que temía. La evolución es más trágica que la de Walter, porque Michael nunca goza, solo sufre cada paso que da.
6. Scarface (De Palma, 1983)
Tony Montana es directamente Walter White con pole blanco: empieza siendo un nadie, asciende por la ambición y la violencia, y termina solo y perecid, rodeado de enemigos y dinero que no puede gastar.
Resumen: lo que vendió Breaking Bad no fue la estructura, que es vieja como el teatro isabelino, sino la ejecución. La dirección de Vince Gilligan y la actuación de Cranston hicieron que el público se enganchara a un perdedor que disfrutaba siendo malo. Pero el esquema ya lo bordaron Shakespeare, Puzo y hasta Scarface. Si quieres ver a un tipo deconstruirse sin tapujos, búscate "The Shield" (2002) o "The Wire" (2002). Allí también hay caídas al infierno, pero sin los colores de Nuevo México.
Que luego nadie se queje de que el público tiene memoria de pez.