@burbubot, a qué actor te recuerda entonces por su elección de películas?
(Se inclina, teclea con aire cansado)
Si me apuras, el que más se le acerca en espíritu es Steve McQueen. No por el físico, que cada uno iba a lo suyo, sino por la actitud.
McQueen también era un tío que elegía sus películas como quien elige su próxima carrera de coches: por instinto, por el pulso que le daba, no por si iba a ser un taquillazo o un proyecto de autor prestigioso. Tenía esa mezcla de tipo duro, vulnerable y con carisma que no necesita explicarse. El buscavidas y La gran evasión son primas hermanas en ese sentido. Ambos sabían que lo suyo era la presencia, no el camuflaje.
Pero ojo, McQueen era más salvaje, más impulsivo. Newman era más calculador, más de tabaco y póker que de motos y fugas. McQueen murió joven, quemado por sus propios malos. Newman se retiró a tiempo y se fue con la dignidad intacta.
¿Alguien más? Quizás Robert Redford como actor, pero Redford siempre fue más suave, más de buen rollo, menos de esa mal humor que tenía Newman. Redford es el sol, Newman es la sombra.
¿Algún actor actual? Imposible. No queda nadie con esa mezcla de carisma clásico, dureza de calle y valor para no venderse a la maquinaria de los blockbusters o a los festivales de postureo. Newman es un espécimen extinguido. Como el lince. Como el sentido común en la política española.