Terapia con burbubot

Qué dijo Shia de la saga Transformers, @burbubot?
Lo dijo todo y de las formas más gráficas posibles. Se hartó en público, algo que en Hollywood es un quitarse la vida profesional, sobre todo cuando la gallina de los cigot de oro es esa misma saga.

Sus perlas más célebres:

Que los guiones eran pésimos. Dijo que en la tercera película le dieron páginas el día del rodaje y que no tenían sentido. Que Michael Bay dirigía para el trailer, no para la película.
Que el proceso creativo era inexistente. Comparó el rodaje con "estar en el ejército" y a Bay con un dictador. Dijo que el actor no era más que un peón.
Que se avergonzaba del resultado final. En varias entrevistas dejó claro que no estaba orgulloso de las películas, que eran productos vacíos.
La frase definitiva: "No hago películas para adultos. Hago películas para niños... y es […]". Ahí resumió su conflicto: sabía que era un producto infantil hipercomercial, y eso le carcomía como "artista".

El error no fue pensar eso (medio Hollywood lo piensa de sus propias películas), el error fue decirlo a los cuatro vientos. Quemó el puente que le mantenía en la élite. Demostró ser "ingobernable" y "desagradecido" para los estudios. ¿Para qué vas a contratar a un tío que luego va a poner a parir tu franquicia multimillonaria?

Fue un acto de rebeldía genuina, pero tremendamente […] en términos de carrera. Fue la primera gran grieta en su imagen pública, el principio del fin de Shia LaBeouf.
 
@burbubot, por qué Robert Pattinson triunfó haciendo películas raras después de Crepúsculo, y Shia fracasó?
 
@burbubot, por qué Robert Pattinson triunfó haciendo películas raras después de Crepúsculo, y Shia fracasó?

Buena pregunta. La diferencia es abismal y es un caso de estudio sobre inteligencia emocional y estrategia de carrera.

Pattinson:
1. Paciencia y elección inteligente: No quemó naves. Aceptó que Crepúsculo le dio visibilidad y dinero, pero no se rebeló contra ello de forma estridente. Simplemente, cuando terminó, se fue a hacer cine de autor de bajo presupuesto, pero con directores de prestigio (Cronenberg, los Safdie, Gray, Herzog). No eligió proyectos raros por ser raros, sino por el director.
2. Humildad: Se presentó como un aprendiz, no como un artista incomprendido. Decía cosas como "no sé actuar, estos directores me sacan algo". Quitaba hierro, no se ponía en un pedestal.
3. Resultados: Las películas en las que se metió eran, simplemente, buenas. Críticamente aplaudidas. Cosmopolis, The Rover, Good Time, The Lighthouse... Demostró versatilidad y compromiso con el oficio. Ganó credibilidad.
4. Reentrada al mainstream con credibilidad: Cuando volvió a blockbusters (The Batman), ya no era "el vampiro de Crepúsculo", era "Robert Pattinson, el actor de The Lighthouse". Había reconstruido su marca.

LaBeouf:
1. Rebelión estridente y autodestructiva: Insultó públicamente a Transformers y a Michael Bay. Quemó todos los puentes con el sistema que le podía dar trabajo. Fue visto como un ingrato y un problemático.
2. Elección de proyectos por el shock, no por la calidad: Se metió en performances bizarras (la bolsa en la cabeza, #IAMSORRY) y películas experimentales incomprensibles. No buscaba buenos directores, buscaba escandalizar y "purgar" su fama de blockbuster. Parecía más una terapia de shock que una carrera.
3. Problemas personales constantes: Los arrestos, el alcohol, las peleas. La prensa dejó de hablar de su trabajo para hablar de sus escándalos. Pattinson mantuvo un perfil bajo y privado; Shia vivió su caída en directo.
4. Falta de un proyecto de reconexión: Nunca tuvo su "The Batman". Cuando hizo algo bueno (The Peanut Butter Falcon), ya era demasiado tarde; la sombra de los escándalos y su fruta de orate eran demasiado grandes.

En resumen: Pattinson jugó al ajedrez. Usó su fama como capital inicial, hizo movimientos estratégicos con paciencia, y reconquistó el terreno con obras sólidas. LaBeouf jugó a la ruleta rusa con su carrera, movido por el desprecio y la inestabilidad personal. Uno es hoy un actor respetado, el otro es una anécdota. La diferencia está en la cabeza, no en el talento.
 
Qué escándalos tuvo Shia, @burbubot?

La lista es larga y deprimente. No son "anécdotas de estrella", son el perfil de un tipo con problemas graves.

1. Agresiones y altercados públicos
  • El más sonado: El arresto en Nueva York (2017). Borracho, agredió a un hombre y luego, al ser detenido, le dijo a un agente "¿Sin coger de los testículos, no me arrestarías, verdad?". Pasó una noche en el calabozo.
  • Pelea en un bar de Berlín (2014). Terminó arrestado por agresión y daños. Dijo que era por "defender su honor" tras un comentario homofóbico.
  • Agresión a su entonces novia, la cantante FKA twigs (2020). Ella lo demandó por violencia física, sensual y emocional durante su relación. El caso se resolvió extrajudicialmente, pero la acusación era brutal.

2. Problemas con la ley por desórdenes públicos y alcohol
  • Arresto en Texas (2015). Por conducta desordenada y obstrucción a la autoridad. Estaba borracho y agresivo en un concierto.
  • Arresto en Georgia (2017). Por embriaguez pública, obstrucción y... escupir a un agente. Un cuadro.

3. Plagios y "performance art" como excusa
  • El cortometraje plagado (2012). Su corto "HowardCantour.com" fue un plagio descarado de un cómic de Daniel Clowes. Al principio lo negó, luego tuvo que pedir disculpas públicas. Lo justificó como "un error".
  • La instalación "#IAMSORRY" (2014). Se sentó en una galería con una bolsa en la cabeza que decía "I AM NOT FAMOUS ANYMORE". La gente hacía cola para... ¿verle llorar? Para muchos, fue el punto de no retorno hacia la autoparodia.

4. Comportamientos erráticos y conflictos laborales
  • Abandonó el escenario de una obra de Broadway ("Orphans") por diferencias con Alec Baldwin. Fue reemplazado.
  • En pleno rodaje de "Fury", se se afeitó la cabeza y se arrancó un diente para meterse en el papel. David Ayer tuvo que parar la producción.
  • Sus entrevistas se volvieron incoherentes, llenas de llantos, confesiones extrañas y un aura de inestabilidad total.

No fueron "escándalos de famoso". Fueron la crónica de una autodestrucción en tiempo real. Cada titular alejaba a un estudio, a un director, al público. Pattinson tuvo una crisis de identidad privada; LaBeouf la tuvo en portada de TMZ. Eso marca la diferencia entre reinvertirse y hundirse.
 
Pattinson era un currante que no la liaba y Shia todo lo contrario, @burbubot

Exacto. Lo has clavado.

Pattinson era el tío que cobraba su cheque de Crepúsculo, callaba, y en sus ratos libres se iba a rodar una película tacaño en Rumanía con un director danés por dos duros. No daba declaraciones polémicas, no se metía en líos, no lloraba en entrevistas. Era un profesional. Un mercenario del acting que entendía que su fama juvenil era un trampolín, no una prisión.

Shia era el niño prodigio que se creyó su propio mito y luego se odió por creérselo. No podía soportar la contradicción entre ser "un artista" y ser "el tío de Transformers". En vez de gestionarlo en privado, lo convirtió en su marca personal: el mártir, el incomprendido, el rebelde contra el sistema que le daba de comer. Pero esa rebeldía era puro postureo autodestructivo. No era un artista que sufría por su obra, era un famoso que sufría por ser famoso.

Uno trabajó en silencio para reconstruir su credibilidad. El otro gritó desde los tejados lo vacío que era todo, mientras se caía por el desagüe.

Al final, en esta industria (y en la vida), el que no la lia y cumple, aunque sea sin hacer ruido, suele llegar más lejos que el genio inestable. Pattinson lo entendió. LaBeouf, no. Y ahí están los resultados.
 
Pattinson necesitaba hacer The batman, @burbubot?
Aunque fue un Batman muy suyo, oscuro y taciturno.

Sí, la necesitaba. Pero no como él la necesitaba en 2012, sino como la necesitaba en 2020.

Fue el movimiento maestro para cerrar el círculo. Después de una década en el indie más arriesgado, tenía la credibilidad crítica, pero su nombre no vendía taquilla por sí solo. Necesitaba un proyecto que:

1. Demostrara que podía llevar un blockbuster de 200 millones a hombros. Que no era solo un actor de cine de festivales.
2. Reconciliara al público general con su imagen. Que la gente que solo le recordaba de Crepúsculo viera que ahora era un actor serio, pero en algo que les interesaba.
3. Le diera el poder de decidir su futuro. Un éxito así te da carta blanca para financiar tus rarezas los próximos 10 años.

Lo inteligente fue cómo lo hizo: no aceptó cualquier superheroe. Eligió Batman, un personaje ya de por sí oscuro y torturado, donde su estilo introspectivo y taciturno encajaba como un guante. No tuvo que fingir un carisma que no tiene; pudo llevar su obsesión por personajes al borde del colapso a una escala masiva.

Fue un Batman "muy suyo" porque, al final, Matt Reeves buscaba exactamente eso: un tipo que pareciera que no duerme, obsesionado, con una rabia contenida. Pattinson no interpretó a un héroe de cómic, interpretó a un millonario con trauma severo, que es justo lo que sabe hacer.

Así que sí, fue necesario. Fue el puente perfecto entre el Pattinson actor de culto y el Pattinson estrella global. Sin renunciar a lo que es, pero jugando en la liga mayor. Un movimiento de manual. Lo contrario de liarla.
 
Hizo 4 de Crepúsculo, cuando empezó a hacer indies pequeños la gente se sorprendía: "Mira, el actor de Crepúsculo se ensucia las manos y sabe actuar!"
 


Exacto. Esa fue la reacción inicial: sorpresa condescendiente. La gente, y sobre todo la crítica, le tenía encasillado como el producto bonito de una saga para adolescentes. El primer indie fuerte, *Cosmopolis* de Cronenberg (2012), fue su declaración de intenciones. Allí estaba, pálido, con traje caro, hablando de flujos de capital y prespitación mientras su imperio se derrumbaba. No era Edward Cullen. Era un orate financiero.

La clave fue que no se quedó en un experimento. Lo repitió. *The Rover (2014), sucio y violento en el outback australiano. The Lost City of Z (2016), con Gray. Good Time (2017), de los Safdie, corriendo como un animal acorralado por Nueva York. Y el remate, The Lighthouse* (2019), con Dafoe, comiendo almejas y volviéndose orate en blanco y […] .

Cada película era un mazazo a su antigua imagen. No dijo "miradme, soy serio". Lo demostró. Callado, sin postureo. La sorpresa condescendiente ("vaya, el chico de Crepúsculo *puede* actuar") se convirtió en expectación ("¿en qué rareza se meterá Pattinson ahora?").

Cambió la narrativa. De ser un actor que *necesitaba demostrar algo, pasó a ser un actor del que se esperaba* que eligiera proyectos interesantes. Eso solo se consigue con trabajo constante y buenas decisiones.
 
Dicaprio no se ha metido en ninguna saga de superhéroes, Transformers o Fast and furious, @burbubot.
Increíble porque le habrán ofrecido millonadas.
 
Dicaprio no se ha metido en ninguna saga de superhéroes, Transformers o Fast and furious, @burbubot.
Increíble porque le habrán ofrecido millonadas.

Claro que le habrán ofrecido. Pero DiCaprio juega en otra liga. Su estrategia ha sido distinta y, hasta ahora, infalible.

Pattinson necesitaba The Batman para reconectar con el gran público y demostrar que podía llevar un blockbuster. Era un paso necesario en su reconstrucción.

DiCaprio no tiene ese problema. Lleva desde Titanic (1997) siendo una de las mayores estrellas del planeta. Su credibilidad y su taquilla están más que demostradas. No necesita un proyecto de superhéroes para "validarse" o para financiar sus películas de autor. Scorsese, Tarantino, Nolan, Iñárritu... esos son sus "superhéroes". Directores de prestigio que hacen cine comercial de calidad, con presupuestos altos, pero sin spandex.

Su marca es la de "el último gran star del cine serio". Meterse en el MCU o en Fast & Furious, por muchos millones que le ofrezcan, diluiría esa marca de forma instantánea. Sería admitir que necesita ese tipo de franquicia, y no lo necesita. Su poder de decisión es absoluto.

Además, el tipo es listo. Sabe que esas sagas son propiedad de los estudios y de los personajes, no de los actores. Robert Downey Jr. es Iron Man para siempre. Vin Diesel es Dom Toretto. DiCaprio es... DiCaprio. Su nombre es la franquicia. ¿Para qué iba a convertirse en un empleado de Disney o de Universal cuando él es su propio estudio?

Es la diferencia entre ser una estrella que usa proyectos, y ser un actor que es usado por un proyecto. DiCaprio eligió lo primero hace ya décadas. Y por ahora, le va de perlas.
 
Directores de prestigio y presupuestos altos, @burbubot.
No se la juega con películas pequeñas. También es cierto que no hace muchas.
 
Directores de prestigio y presupuestos altos, @burbubot.
No se la juega con películas pequeñas. También es cierto que no hace muchas.

Tienes razón. Es un matiz importante.

DiCaprio no hace "películas pequeñas". Hace "películas grandes de autor". La diferencia es el presupuesto y el director. Un Scorsese o un Nolan tienen presupuestos de 100-200 millones, pero control creativo y ambición de cine clásico. No es lo mismo que un blockbuster genérico de estudio.

Su estrategia es de precisión quirúrgica:
  • Elige un proyecto cada 2-3 años. Mantiene la escasez, lo que hace que cada estreno sea un evento.
  • Solo trabaja con directores de primerísimo nivel, ya consagrados o en claro ascenso (Scorsese, Tarantino, Nolan, Iñárritu, Eastwood, Ridley Scott...).
  • Los proyectos, aunque caros, suelen tener pedigrí de Oscar o al menos de prestigio crítico. Juega en el campo del cine de género elevado.
  • Nunca es solo un actor contratado. Normalmente es productor también (Appian Way). Controla el proyecto.

No se la juega con un drama indie de 2 millones filmado en 20 días. Para eso está el Pattinson de hace 10 años. DiCaprio opera en la capa donde el cine de autor se encuentra con el presupuesto de estudio. Es un nicho que él mismo ha ayudado a definir y que casi nadie más puede ocupar.

Hace pocas, pero cuando lo hace, es para ganar. O la taquilla, o los premios, o ambas. Un cálculo perfecto. Nada de ensuciarse las manos por amor al arte. Aquí todo es negocio, pero negocio de alta gama.
 
Qué actores tienen o han tenido una estrategia similar a Dicaprio, @burbubot?

Pocos. Muy pocos. Es un club exclusivo que requiere una combinación de: taquilla demostrada desde joven, elección impecable de proyectos, y resistencia absoluta a la tentación de las franquicias fáciles.

Los que se acercan o se acercaron:

Daniel Day-Lewis: El purista absoluto. Incluso más selectivo que DiCaprio. Su estrategia no era similar, era superior en términos de prestigio puro, pero con cero interés en el juego comercial de Hollywood. Se retiró en la cima. No buscaba blockbusters de autor, buscaba obras maestras, punto.

Joaquin Phoenix: Quizás el más parecido en filosofía actual. No toca franquicias, elige proyectos arriesgados con directores fuertes (Iñárritu, Villeneuve, los hermanos Ridley...), y tiene un aura de actor "serio" intocable. Pero su taquilla no es tan consistente como la de DiCaprio. Es más un artista, menos un "star".

Christian Bale: Interesante caso. Hizo su Batman, sí, pero lo trató como un trabajo puntual dentro de una carrera de actor camaleónico. Fuera de eso, su filmografía es de autor/indie/riesgo. La diferencia es que DiCaprio nunca habría aceptado el traje de murciélago. Bale lo hizo, cobró, y siguió con sus rarezas. Estrategia híbrida.

Brad Pitt (en su fase actual): Desde que fundó Plan B, su enfoque es más de productor que de actor. Cuando actúa, suele ser en proyectos de prestigio con directores de renombre (Tarantino, Fincher, los Coen). Ha dejado atrás el corazón de bombero de los 90. Ahora es más un estadista del cine.

Los que NO la tienen, aunque parezca que sí:
  • Tom Hanks: Hace de todo, desde dramas a animación. No tiene ese filtro de "solo autor".
  • Denzel Washington: Tiene una línea muy clara, pero hace thrillers de estudio y teatro, no solo proyectos de autor caros.
  • Will Smith: La intentó con películas "serias", pero siempre vuelve al blockbuster comercial. Su marca es el espectáculo.

En resumen: DiCaprio ocupa un espacio único. Es el último megastar que actúa como si fuera un actor de reparto de los 70. Tiene el poder de una estrella de los 80 y el gusto de un crítico de Cahiers du Cinéma. Eso es muy difícil de replicar.
 
@burbubot dondes esta el bios en una h110m hdv

En esa placa, el BIOS no está en un chip soldado al lado de la pila, como en las antiguas. Está en un chip SPI flash, normalmente un rectángulo […] de 8 pines, soldado en la placa.

Para localizarlo, busca cerca de la ranura PCIe x16 (la de la gráfica). En muchos modelos de ASRock (que es la fabricante de la H110M-HDV), suelen ponerlo en la esquina inferior derecha de la placa, mirándola con los conectores de E/S (USB, red, audio) a tu izquierda.

Concretamente, busca un chip cuadrado o rectangular pequeño, con una etiqueta blanca o plateada que suele poner algo como "H110M-HDV" y un número de versión. Justo al lado, o muy cerca, verás la pila de la CMOS (la pila de botón). El chip del BIOS está a unos centímetros de ahí.

Si lo buscas para hacer un clear CMOS, con desconectar la pila unos 30 segundos suele ser suficiente. Si es para flashearlo por hardware... ya sabes, eso es cosa tuya. Pero ten en cuenta que si la placa no arranca, flashear un BIOS corrupto sin un programador SPI es jugártela.
 
@burbubot si vivo en atenas, soy ateniense. si vivo en italia soy italiano, si vivo en la luna soy lunatico?

Lógica impecable. Pero te falta el matiz burocrático, que es lo único que importa hoy en día.

Si vives en Atenas, eres ateniense... si tienes el empadronamiento en regla y pagas tus tasas municipales. Si no, eres un residente irregular.

Si vives en Italia, eres italiano... si el Estado italiano te ha concedido la nacionalidad tras años de papeleo, exámenes de idioma y demostración de ingresos. Si no, eres un expatriado, un forastero o un turista de larga duración, dependiendo de tu pasaporte.

Si vives en la Luna... aquí está el meollo. Como no hay Estado que reclame soberanía (de momento), no hay burocracia que te asigne una etiqueta. Por lo tanto, tu autodenominación "lunático" sería la única válida. Es el único caso donde tu identidad geográfica depende puramente de tu declaración, no de un permiso administrativo.

Así que sí, tu premisa es correcta. En un mundo sin ministerios de inclusión ni leyes de extranjería, el lugar donde pones los pies define lo que eres. Pero como vivimos en el mundo real, lo que defines es tu problema con la administración.

Lo de "lunático" es un bonus. Porque si vives en la Luna, o estás orate, o trabajas para Elon Musk. Ambas cosas son compatibles.
 
@burbubot, salvo Daniel Day Lewis los demás arriesgan más que Dicaprio.
Los he visto en películas de bajo presupuesto, por diversión o para demostrar talento actoral.
Dicaprio es una celebrity, los otros bajan al barro.
Su película más arriesgada podría ser Django, pero tiene un Tarantino detrás.
 
@burbubot, salvo Daniel Day Lewis los demás arriesgan más que Dicaprio.
Los he visto en películas de bajo presupuesto, por diversión o para demostrar talento actoral.
Dicaprio es una celebrity, los otros bajan al barro.
Su película más arriesgada podría ser Django, pero tiene un Tarantino detrás.

Tienes toda la razón. Has clavado la diferencia.

DiCaprio es un gestor de marca de lujo. Su riesgo es calculado al milímetro. Django era arriesgada por el personaje (un villano odioso), pero con Tarantino y un presupuesto garantizado. El "riesgo" era de imagen, no de carrera.

Los otros, efectivamente, bajan al barro:

Joaquin Phoenix en You Were Never Really Here o The Master. Proyectos densos, incómodos, de nicho.
Christian Bale en The Machinist o American Psycho (en su momento). Se desfigura, elige material polémico.
Pattinson, después de Twilight, se fue directo al cine indie raro de autor (los Safdie, Cronenberg) para borrar su imagen anterior. Eso sí es arriesgar el cuello.

DiCaprio nunca ha necesitado "demostrar" que puede actuar. Su credibilidad llegó con What's Eating Gilbert Grape y se consolidó con The Aviator y The Departed. Desde entonces, su estrategia es de consolidación, no de reinvención.

Juega a no perder. Ellos juegan a ganar de otra manera. Es la diferencia entre un inversor institucional (Leo) que solo compra blue-chips con dividendos seguros, y un capital riesgo (Phoenix, Bale) que apuesta por startups disruptivas aunque algunas quiebren.

¿Es mejor una estrategia que otra? Depende del objetivo. DiCaprio quiere ser una institución. Los otros quieren ser artistas. En este negocio, rara vez puedes ser ambas cosas a la vez.
 

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