Porque, aún siendo minoritaria, es una proporción bastante respetable.
A pesar de la histórica obsesión de los españoles con la limpieza de sangre, que actuó durante siglos como un muro de contención contra elementos raciales no europeos y como un freno contra la contaminación de sangre extraña, esta, a pesar de esos impedimentos y restricciones legales, logró finalmente filtrarse y dejar su huella cual mancha de aceite en un segmento de la población.
Si ves los rostros de periodistas como Andrés Aberasturi o Benjamin Prado, esos no son descendientes de celtíberos ni de visigodos.
Aunque también, por otro lado, si observas los apellidos de la burguesía malagueña decimonónica, casi todos ellos son de origen alemán, inglés e irlandés, principalmente: Hoppe, Scholtz, Prie, Livermore, Roth, Gross, Bryan, Bayss, Plunkect, Werner, Grung, Reissig, Krauel, Nagel, Benthem, Terry, Loring, Bolin, Osborne, etc, etc.
El pasado germano y anglosajón de Málaga es amplio y extenso, a menudo desconocido y hunde sus raíces desde el siglo XVII.
Almodóvar es un morisco.
Iglesias y Picasso son parcialmente judíos, mientras la familia Franco lo era al 100%.
De Lorca se ha especulado con alguna posible herencia etniana, a los que tenía en muy alta estima. Fue masón y profundamente antiespañol.