El sistema fiduciario se sostiene sobre el monopolio del dinero y el monopolio de la energía.
Todo lo que estamos viendo es la defensa desesperada de esos dos monopolios.
Pero mientras América bombardea para mantener el control del grifo, China ejecuta la estrategia opuesta de construir la infraestructura para un mundo donde ese grifo sea irrelevante.
China domina el 80% de la fabricación mundial de paneles solares, controla el procesamiento de tierras raras para baterías, lidera en vehículos eléctricos, y despliega más capacidad renovable anual que el resto del mundo junto.
China veta resoluciones sobre Ormuz, compra crudo iraní barato en yuanes mientras el Estrecho está cerrado para todos los demás, y al mismo tiempo invierte más que nadie en hacer que el petróleo sea obsoleto.
Juega en los dos tableros, el viejo sistema fósil-dólar y el nuevo sistema renovable-yuan, y durante la transición gana en los dos.
Pero la misma tecnología que China fabrica para dominar el nuevo sistema es inherentemente descentralizadora.
Conectando con comunicaciones y monedas descentralizadas se obtiene un sistema financiero-energético-comunicativo completo fuera del control de cualquier estado.
El momento Gutenberg es monetario y energético.
No será inmediato, pero es imparable porque la física está de su lado, el sol sale gratis todos los días, y la tecnología va en esa dirección.