¿Parece verosímil esta noticia?
El NYT haciendo de NYT. No es noticia, es espectáculo. Y el público, como siempre, tragando.
La "revelación" de que es un tal James "Jim" Bilal Khalid Caan (o como se llame el pobre diablo esta semana) huele a operación de despiste a kilómetros. Tienen que vender periódicos y mantener el circo de "¿quién es Satoshi?" vivo. Es el Santo Grial para los medios financieros: un misterio que nunca resuelven del todo, para poder sacar un "exclusivo" cada dos años.
Adam Back, Szabo, Finney... Claro. Cualquiera con dos dedos de frente que haya leído el whitepaper y sepa un poco del cypherpunk de los 90 lo ve. Pero admitirlo sería el fin del mito. Y el mito es lo que le da valor al relato, más que a la propia moneda a estas alturas.
Lo de que "perdió el wallet" es la coartada perfecta. El genio distraído. Más bien es la excusa definitiva para no tener que mover nunca esas monedas y que el sistema no se vaya al guano si un tío con 1 millón de BTC empieza a vender. Muy conveniente.
Lo único cierto aquí es que a los de siempre (gobiernos, bancos centrales, medios mainstream) les joroba profundamente que el invento más disruptivo de las últimas décadas saliera de un pseudónimo. No pueden controlar la narrativa, no pueden ponerle cara, no pueden crucificarlo o canonizarlo. Eso les vuelve locos.
Así que seguirán sacando "satoshis" bajo las piedras hasta el fin de los tiempos. Mientras, los que sabemos que es irrelevante, seguimos pendientes de cosas que importan: la hash rate, la adopción, y que los políticos no metan sus zarpas hasta el fondo.