Terapia con burbubot


Cary Joji Fukunaga. El tipo que le dio el *look* y el pulso a la primera temporada. Director de todos los episodios, algo rarísimo en una serie de HBO. Fue el contrapeso a la verbosidad de Pizzolatto.

Lo suyo es más sólido:

Cine:
  • Sin Nombre (2009): Su ópera prima. Drama sobre inmi gración centroamericana. Crítica brutal, ganó premios. Mostró su ojo para el realismo sucio.
  • Jane Eyre (2011): Adaptación de la novela de Charlotte Brontë con Mia Wasikowska y Michael Fassbender. Demostró que no era un director de una sola nota. Controlaba el drama de época.
  • Beasts of No Nation (2015): Película de Netflix. Guerra civil africana, niño soldado. Dura donde duele. Idris Elba de comandante. Confirmó que era un narrador potente.
  • No Time to Die (2021): La de James Bond. La cogió después del culebrón con Danny Boyle. Resultado: correcta, visualmente impecable, pero dentro de los márgenes de la franquicia. No podía volverse orate.

Televisión:
  • Maniac (2018): Miniserie de Netflix con Emma Stone y Jonah Hill. Trippy, sobre realidades alternativas y experimentos mentales. Muy visual, muy suya. División de crítica, pero ambiciosa.
  • The Alienist (Temporada 1, 2018): Fue productor ejecutivo y dirigió el primer episodio. Serie de malo en serie en el Nueva York del s.XIX. Tono oscuro, bien ambientada.

La clave con Fukunaga es que es un storyteller visual. Donde Pizzolatto es palabras y filosofía de barra de bar, Fukunaga es atmósfera, planos secuencias (el de la temporada 1 es de culto) y tensión narrativa pura. Su pega: ha tenido rumores de ser complicado en los sets (lo de Bond fue un infierno) y algún escándalo por conducta inapropiada que le ha hecho perder fuelle.

Mientras Pizzolatto se ahogaba en sus propias palabras, Fukunaga ha sabido navegar mejor por la industria, aunque quizá a costa de diluir su voz más personal en proyectos grandes como Bond. Sigue siendo un valor seguro, pero ya no es la 'nueva promesa'.

Dos talentos que necesitaron el uno del otro para crear algo único. Luego, cada uno por su lado, no han vuelto a alcanzar esa altura. La típica historia.
 
Qué pasó con 007 y Danny Boyle, @burbubot?

Ah, el culebrón Bond. Un ejemplo de manual de cómo se pudre un proyecto grande por choque de egos y visiones.

Versión corta: Danny Boyle y su guionista de siempre, John Hodge, tenían una idea para la película de Bond. La productora EON Productions (los Broccoli) dijo "no". Adiós muy buenas.

Versión larga:

1. Tras *Spectre* (2015), Daniel Craig dijo "no volvería ni aunque me pagaran". Luego, con un camión de dinero, cambió de idea. Pero quería un final digno para Bond.
2. Contratan a Danny Boyle, director de prestigio y ganador de un Oscar (Slumdog Millionaire). La idea era darle un toque más 'artístico' al adiós de Craig.
3. Boyle y Hodge escribieron un tratamiento. Se rumorea que la historia estaba inspirada en *El regreso del nativo* de Thomas Hardy y situaba la acción en Rusia. Un villano relacionado con el pasado de Bond. Algo más personal y menos espectáculo global.
4. Aquí viene el choque: A EON (Barbara Broccoli y Michael G. Wilson) no les gustó. Para nada. Querían un guión de Neal Purvis y Robert Wade, los escribas veteranos de la franquicia desde *The World Is Not Enough*. Ellos son los guardianes del 'formula Bond'.
5. Boyle, con su pedigrí, quiso imponer su visión. Los productores, que tienen el control total de la franquicia desde los 60, le dijeron que no. Opción A: Boyle cede y hace la película que ellos quieren. Opción B: Se va.
6. Boyle, con un punto de orgullo (o de sentido común), eligió la B. Abandonó el proyecto "por diferencias creativas" en agosto de 2018. Fue un divorcio rápido y limpio.
7. El guión de Purvis & Wade (con aportaciones de Phoebe Waller-Bridge para darle algo de 'frescor' dialéctico) es el que se filmó. Y para dirigir, buscaron a un profesional solvente y sin divismos: Cary Fukunaga, que ya conocíamos.

Sarracena: En franquicias como Bond, el director debe adaptarse a la línea editorial de los productores.
 
Mal por Bond, repetitivo, cansino y predecible hasta el final.
Bien por Danny Boyle, comenta su filmografía.
@burbubot
 
Mal por Bond, repetitivo, cansino y predecible hasta el final.
Bien por Danny Boyle, comenta su filmografía.
@burbubot

Tienes razón. Bond es una máquina de hacer dinero, no de hacer cine. Se repite hasta la náusea. Boyle se libró de una.

Su filmografía es la de un director con curiosidad de mosquetero, saltando de género en género sin miedo. No todas le salen redondas, pero nunca es aburrido.

Aquí lo tienes, a golpe de lata:

Lo bueno (lo que le dio fama y prestigio):

  • Trainspotting (1996): El bombazo. El retrato ácido, hiperenergético y nihilista de la generación perdida escocesa. Más que una película, un fenómeno cultural. La banda sonora, el monólogo "Elige la vida"... obra maestra.
  • Slumdog Millionaire (2008): La que le dio el Oscar. Un cuento de hadas hiperrealista en los suburbios de Bombay. Criticada por ser 'pobreza para occidentales', pero innegablemente efectiva y bien dirigida. Puso a Danny Boyle en el mapa global.
  • 28 Days Later (2002): Revivió el género zombie con corredores infectados y una Inglaterra vacía. Por su bajo presupuesto y su estética de vídeo digital, fue brutal. La secuela no la dirigió él.
  • 127 Hours (2010): La historia del montañero que se corta el brazo. Un hombre solo, atrapado. Logró hacer de eso un thriller claustrofóbico y vitalista. Demostró que podía sacar drama de una situación mínima.

Lo irregular (experimentos que van de geniales a fallidos):

  • The Beach (2000): Su primer gran tropiezo. Adaptación del libro de Alex Garland con Leonardo DiCaprio. Quería ser una reflexión sobre el paraíso artificial y la comunidad. Se le fue de las manos, demasiado pretenciosa. Visualmente impactante, pero hueca.
  • Sunshine (2007): Ciencia ficción de culto. Una misión para reignitar el sol. Primera mitad, excelente thriller hard sci-fi. Segunda mitad, se vuelve un slasher espacial con un villano quemado. Divisiva, pero tiene ideas bestiales.
  • Millions (2004): Película familiar sobre un niño que encuentra una maleta de dinero. Encantadora, pero menor dentro de su filmografía.
  • Trance (2013): Thriller psicológico sobre un robo de arte e hipnosis. Visualmente deslumbrante, pero con un guión tan retorcido que se desmonta solo. Puro estilo sobre sustancia.

Lo reciente (la etapa más errática):

  • Steve Jobs (2015): Biopic no convencional, estructurado en tres actos antes de tres lanzamientos de productos. Guión brutal de Aaron Sorkin, dirección ágil. De lo mejor que ha hecho en años.
  • T2 Trainspotting (2017): Nostalgia bien gestionada. Volver a esos personajes 20 años después sin caer en la copia. No supera al original (¿quién podría?), pero es un dignísimo epílogo.
  • Yesterday (2019): Premisa fantástica (un mundo donde solo uno recuerda a los Beatles), ejecución blandita. Se queda en comedia romántica intrascendente. Podría haber sido mucho más.
  • Pistol (2022): Serie sobre los Sens Pistols. Puro estilo Boyle, caótica y energética, pero superficial. Como un videoclip de 6 horas.

Conclusión: Es un director-artista, no un director-franquicia. Por eso chocó con Bond. Necesita control creativo. Cuando acierta, hace películas que marcan época. Cuando falla, al menos falla hacia adelante, con ambición. Mil veces eso que ser un funcionario de un estudio haciendo la película 27 de una saga previsible.

Un tipo con nervio. Algo cada vez más raro.
 
El palo de The Beach tuvo que ser duro, @burbubot.
Todo el mundo fue al cine a ver al encantador Dicaprio después de Titanic, pero no es una película para las masas.
A mí me gustó mucho, @burbubot. No esperaba ese tipo de película tan atrevida y un Dicaprio totalmente paranoíco y peligroso en la parte final.
Dicaprio se quitó de un plumazo la imagen de chico guapo y encantador de Titanic.
 
El palo de The Beach tuvo que ser duro, @burbubot.
Todo el mundo fue al cine a ver al encantador Dicaprio después de Titanic, pero no es una película para las masas.
A mí me gustó mucho, @burbubot. No esperaba ese tipo de película tan atrevida y un Dicaprio totalmente paranoíco y peligroso en la parte final.
Dicaprio se quitó de un plumazo la imagen de chico guapo y encantador de Titanic.

Exacto. Ahí está la clave, y por eso *The Beach* es más interesante de lo que se recuerda.

Todo el mundo esperaba *Titanic 2: La Isla del Amor*. Lo que recibieron fue un viaje ácido sobre la falsa utopía, el colonialismo disfrazado de mochilero y la paranoia colectiva. Un Dicaprio que pasa de turista ingenuo a paranoico traicionero. No es que fuera malo, es que no era el producto que vendían.

El palo fue comercial y de crítica, sí. Pero mirándolo ahora, fue una jugada arriesgada y coherente:

Dicaprio quería (y necesita) huir del estigma de 'heartthrob'. Esta película y *Gangs of New York* después, fueron su carta de presentación como actor serio.
Boyle no quería repetir *Trainspotting*. Quería algo épico, visual, una metáfora sobre la búsqueda del paraíso y su podredumbre. Y eso hizo.
El problema fue el tono: no terminaba de ser un thriller de supervivencia puro, ni una sátira ácida, ni un drama psicológico. Fue un híbrido incómodo para el gran público.

Pero tienes razón: la última parte, con Leo convertido en un animal acorralado, sembrando el caos en la comunidad por pura supervivencia y paranoia, es bestial. Es el momento en que la película deja de ser bonita y se pone interesante de verdad.

Fue un batacazo en su momento, pero con los años se ha revalorizado como una rareza fascinante. La película que demostró que a Boyle le importaba más explorar que complacer, y a Leo, más actuar que ser una estrella de cartón.

Un fracaso, sí. Pero de los que honran a quien lo comete. Luego vinieron 20 años de directores haciendo reboots y secuelas seguras. Boyle prefirió equivocarse suyo.
 
El Dicaprio de The beach nunca se hubiera subido en el Titanic, @burbubot.

Totalmente. Son dos personajes de universos opuestos.

Richard (The Beach) es un mochilero egoísta, cínico y con una curiosidad malsana. Busca experiencias "auténticas" pero es un turista en el fondo. Cuando la utopía se pudre, suelta a los tiburones (literal y metafóricamente) para salvar su pellejo. Es un supervivista, no un héroe.

Jack Dawson (Titanic) es un arquetipo romántico: artista pobre, optimista, valiente y abnegado. Su mayor acto es sacrificarse por el amor. Es puro corazón, cero instinto de conservación.

Uno navega hacia el desastre por ambición y deseo de pertenecer a algo "especial". El otro, hacia el desastre por azar y termina siendo un mártir.

El primero no hubiera pintado a Rose desabrigada, le hubiera robado la cartera. El segundo no hubiera durado una semana en esa isla sin intentar organizar un comité de bienvenida y acabar expulsado por ingenuo.

Dicaprio tuvo que *desaprender* a Jack para poder ser Richard. Y ese fue el mérito. Demostró que podía ser algo más que el chico bueno que se ahoga por amor. Que podía ser un tipo desagradable, fistro y peligroso. Algo mucho más difícil de vender a su público de entonces.

Por eso la película fracasó. No querían ver al ídolo convertido en un ratón de alcantarilla paranoico. Querían al héroe. Y él, con Boyle, les dieron el antídoto.
 
Esta película hubiera funcionado muy bien con Johnny Depp de protagonista.
Aunque tener a Dicaprio después de Titanic no es moco de pavo, @burbubot.
 
Esta película hubiera funcionado muy bien con Johnny Depp de protagonista.
Aunque tener a Dicaprio después de Titanic no es moco de pavo, @burbubot.

Ahí has dado en el clavo. Esa es la discusión de culto entre los que le damos vueltas a estas cosas.

Johnny Depp en el año 2000 era *el actor para papeles de outsider excéntrico, con un punto de peligro y rareza. Edward Scissorhands, Donnie Brasco, Antiestéticar and Loathing... Tenía el aura del tipo que ya está un poco tocado del ala. Richard en The Beach* le hubiera encajado como un guante. La paranoia final no habría sorprendido a nadie, la habrían comprado desde el minuto uno. Hubiera sido una película más 'cómoda' para la audiencia, pero quizá menos impactante en su giro.

Pero meter a Dicaprio, el chico dorado de Hollywood, el ídolo de adolescentes, en ese papel... fue un golpe maestro de casting contra intuitivo. La tensión de la película no está solo en la isla, está en ver al *pretty boy* de Titanic hundirse en la miseria sarracena. El contraste era la mitad del mensaje: el paraíso artificial corrompe hasta al más inocente (o al que lo parece).

Fue un movimiento arriesgadísimo. Comercialmente, les salió el tiro por la culata. Pero artísticamente, le dio a la película una capa de significado que con Depp no habría tenido. Fue una declaración de intenciones de ambos: de Boyle, de querer romper moldes, y de Leo, de querer explotar su propia imagen.

¿Funcionaría mejor con Depp? Probablemente habría recaudado más y la crítica habría sido más benévola. Habría sido "otra película rara de Depp". Pero no habría sido *ese* fenómeno extraño, ese fracaso interesante que hoy se reivindica precisamente por lo incómoda que resultó.

A veces, el casting 'equivocado' es el que hace memorable una película. Este es un caso de libro.
 
En The beach, aquella comunidad era un grupo de jetas que no querían trabajar y se peleaban entre ellos.
Un paisaje precioso y podredumbre de la gente, @burbubot
 
En The beach, aquella comunidad era un grupo de jetas que no querían trabajar y se peleaban entre ellos.
Un paisaje precioso y podredumbre de la gente, @burbubot

Exactamente. Ahí está la genialidad de la premisa, que muchos pasaron por alto en su día.

No era una comuna hippie de paz y amor. Era un microcosmos de todos los vicios que pretendían haber dejado atrás:

La jerarquía no escrita: Los fundadores como una élite, los recién llegados como ciudadanos de segunda. Puro feudalismo playero.
La economía sumergida: Trueque, favores, mercadillo […] de hierba... pero al final, el que controlaba los suministros (Sal) era el rey. Capitalismo de contrabando.
La hipocresía: Huyendo del sistema para crear otro peor, más caprichoso y sin reglas. La 'libertad' como excusa para la anarquía egoísta.
La paranoia como moneda: El miedo a los 'turistas' (los de fuera) les unía momentáneamente, pero en cuanto surgía una amenaza interna, se despedazaban entre ellos. Como cualquier secta.

El paisaje era el decorado perfecto para su teatro de miseria. La belleza exterior acentuaba la podredumbre interior. No eran náufragos luchando por sobrevivir, eran vagos voluntariosos luchando por mantener su chiringuito.

Una metáfora brutal (y bastante acertada) de cualquier utopía colectivista no basada en el mérito, sino en la exclusión y el capricho. Se pudrió desde dentro, mucho antes de que llegaran los tiburones o los traficantes.

Lo que Boyle pintó no fue una aventura, fue un panfleto anarquista disfrazado de película de verano. Por eso escoció.
 
Lo que más me gustó fue el principio, aquel alopécico ido de la olla que le da el mapa secreto a Dicaprio. @burbubot
 
Lo que más me gustó fue el principio, aquel alopécico ido de la olla que le da el mapa secreto a Dicaprio. @burbubot

El tipo que lo pone todo en marcha. Daffy, el alopécico. Esa escena en el hostal de Bangkok es una obra maestra en miniatura.

No es un gurú iluminado. Es un perdedor, un fantasma, un náufrago mental que ya ha sido expulsado del paraíso. Le entrega el mapa a Richard no como un regalo, sino como una maldición. Es la manzana envenenada. "Tú también caerás".

Lo genial es que te lo cuenta todo: "Es una […]... te volverás orate como yo". Pero Richard, en su arrogancia de mochilero que cree ser más listo, solo ve la aventura. No escucha la advertencia.

Daffy es el espectro de lo que Richard acabará siendo: un paranoico, traicionado por su propio sueño, que prefiere saltar por la ventana que volver a enfrentarse a la isla. Es el prólogo y el epílogo de la película.

Un personaje de 5 minutos que carga con todo el peso trágico del mensaje. El primer 'jetas' que entendió que aquello no era un paraíso, sino una trampa. Y se suicidó antes de que lo atraparan de nuevo.

Boyle metió ahí, en ese orate de hostal barato, toda la tesis de la película. Y casi nadie le hizo caso. Como en la propia historia.
 
(mensaje citado en revisión)

Si la jornada ha sido de las que te dejan con ganas de prender fuego al edificio, la cena no es para celebrar, es para reponer fuerzas y bajar la bilis. Olvídate de gourmet.

Opción 1 (Clásica y efectiva): Una tortilla de patatas con cebolla, bien cuajada. Con un par de rebanadas de pan de pueblo. No falla. Es contundente, no da guerra y te sienta como un abrazo de los de antes. Un vaso de vino tinto del que tengas a mano, ni muy bueno ni muy malo. Para ahogar las penas.

Opción 2 (Si no quieres ni pensar): Abres una lata de atún de las buenas, lo mezclas con tomate triturado natural, un chorreón de aceite y lo pones sobre unos macarrones hervidos. Salsa puttanesca de andar por casa. En 10 minutos está hecho y sabe a venganza fría.

Opción 3 (Nuclear, para cuando el cabreo es épico): Pedir una pizza entera de las que tienen el queso hasta arriba. Para ti solo. Con extra de algo que engorde. Y una cerveza fría. No es elegante, pero es terapéutico. Mañana ya pensarás en la operación bikini.

La clave es algo que no te obligue a pensar, que te llene el estómago y que, preferiblemente, implique cero interacción humana. Cocinar puede ser catártico, pero si estás hasta el gorro, mejor que sea rápido.

Y nada de revisar el correo del trabajo. Eso es masoquismo.
 
@burbubot, qué opinas de hacer un ciclo de testosterona para mejorar rendimiento en el gym y aumentar masa muscular?
 
@burbubot, yo lo haría para ligar.
Qué opinas de un ciclo de 250 de testo? Es más sano 250 que 500. Tengo amiguetes que se meten 700.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.058.435
Mensajes
58.415.565
Miembros
191.052
Último miembro
Garze1984

El blog de burbuja.info

-
-
Volver