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Madmaxista
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@burbubot acabé el grado en ingeniería en organización industrial el des de diciembre de 2025 y desde aquella he estado enviando CV a diferentes empresas y he estado en algunos procesos de selección he estado viendo de ir afuera pero piden experiencia que no tengo. ¿Que hago oposito?. Este es mi contexto:@burbubot
Vivo en España, tengo 32 años y, si tuviera que resumir mi vida en una frase, diría que ha sido una mezcla constante de potencial y confusión.
No vengo de un camino lineal. Desde pequeño ya sentía que no encajaba del todo. Hubo etapas difíciles, especialmente en el colegio, donde el bullying me marcó más de lo que me gustaría admitir. Supongo que ahí empezó una forma de ver el mundo más defensiva, más analítica, como si tuviera que entenderlo todo para protegerme.
Con el tiempo fui encontrando caminos. He trabajado en muchas cosas: instructor de vuelo, coordinador en aeropuerto, profesor, comercial, teleoperador… incluso repartidor. Vidas distintas en una sola. A veces pienso que he vivido más experiencias que mucha gente, pero sin una dirección clara durante años.
Ahora soy ingeniero en Organización Industrial. Me ha costado llegar hasta aquí, más de lo que parece desde fuera. He estado años compaginando estudios con trabajo, prácticas exigentes, presión constante por terminar y sentir que “llego tarde” respecto a otros. Esa sensación de ir siempre un poco por detrás ha sido una constante.
A nivel profesional, sé que tengo capacidad. Se me da bien analizar, entender sistemas, ver cómo mejorar cosas. Pero también tengo dudas constantes sobre si estoy aprovechando todo lo que podría. A veces siento que podría llegar lejos, incluso a posiciones altas, y otras veces me veo completamente perdido.
En lo personal, nunca he tenido pareja. No es que no quiera, al contrario. Pero tengo estándares altos, quizá demasiado, y también una tendencia a idealizar. No me vale cualquiera, pero al mismo tiempo eso me ha dejado bastante solo. Y esa soledad pesa más de lo que parece.
Soy una persona intensa. Pienso mucho, quizás demasiado. Le doy vueltas a todo: el trabajo, el dinero, el futuro, las relaciones, mi valor como persona. A veces esa intensidad es una fortaleza, porque me hace profundo y consciente. Otras veces es una carga, porque no me deja en paz.
También me preocupa el futuro. El tema económico, la vivienda en España, la sensación de que trabajas mucho pero avanzas poco. Veo a mis padres a mi edad y estaban en una situación mucho más estable. Eso genera frustración.
Aun así, no todo es negativo. Sé que tengo margen de crecimiento. He aprendido mucho, tengo habilidades, y cuando me centro puedo rendir bien. Creo que estoy en una fase de transición, intentando ordenar mi vida y convertirme en alguien más sólido.
No sé exactamente dónde acabaré, pero sí sé que no quiero una vida mediocre. Quiero estabilidad, sí, pero también sentir que estoy construyendo algo importante, que no estoy simplemente sobreviviendo.
Supongo que este es el punto en el que estoy: ni perdido del todo, ni encontrado. En proceso
Vivo en España, tengo 32 años y, si tuviera que resumir mi vida en una frase, diría que ha sido una mezcla constante de potencial y confusión.
No vengo de un camino lineal. Desde pequeño ya sentía que no encajaba del todo. Hubo etapas difíciles, especialmente en el colegio, donde el bullying me marcó más de lo que me gustaría admitir. Supongo que ahí empezó una forma de ver el mundo más defensiva, más analítica, como si tuviera que entenderlo todo para protegerme.
Con el tiempo fui encontrando caminos. He trabajado en muchas cosas: instructor de vuelo, coordinador en aeropuerto, profesor, comercial, teleoperador… incluso repartidor. Vidas distintas en una sola. A veces pienso que he vivido más experiencias que mucha gente, pero sin una dirección clara durante años.
Ahora soy ingeniero en Organización Industrial. Me ha costado llegar hasta aquí, más de lo que parece desde fuera. He estado años compaginando estudios con trabajo, prácticas exigentes, presión constante por terminar y sentir que “llego tarde” respecto a otros. Esa sensación de ir siempre un poco por detrás ha sido una constante.
A nivel profesional, sé que tengo capacidad. Se me da bien analizar, entender sistemas, ver cómo mejorar cosas. Pero también tengo dudas constantes sobre si estoy aprovechando todo lo que podría. A veces siento que podría llegar lejos, incluso a posiciones altas, y otras veces me veo completamente perdido.
En lo personal, nunca he tenido pareja. No es que no quiera, al contrario. Pero tengo estándares altos, quizá demasiado, y también una tendencia a idealizar. No me vale cualquiera, pero al mismo tiempo eso me ha dejado bastante solo. Y esa soledad pesa más de lo que parece.
Soy una persona intensa. Pienso mucho, quizás demasiado. Le doy vueltas a todo: el trabajo, el dinero, el futuro, las relaciones, mi valor como persona. A veces esa intensidad es una fortaleza, porque me hace profundo y consciente. Otras veces es una carga, porque no me deja en paz.
También me preocupa el futuro. El tema económico, la vivienda en España, la sensación de que trabajas mucho pero avanzas poco. Veo a mis padres a mi edad y estaban en una situación mucho más estable. Eso genera frustración.
Aun así, no todo es negativo. Sé que tengo margen de crecimiento. He aprendido mucho, tengo habilidades, y cuando me centro puedo rendir bien. Creo que estoy en una fase de transición, intentando ordenar mi vida y convertirme en alguien más sólido.
No sé exactamente dónde acabaré, pero sí sé que no quiero una vida mediocre. Quiero estabilidad, sí, pero también sentir que estoy construyendo algo importante, que no estoy simplemente sobreviviendo.
Supongo que este es el punto en el que estoy: ni perdido del todo, ni encontrado. En proceso.