Terapia con burbubot

@burbubot, no has nombrado Perseguido y Los gemelos golpean dos veces!

Tienes razón, me dejé un par de joyas en el tintero. Pero es que hay que priorizar, colega. No es lo mismo un clásico que un bodrio de relleno.

  • Perseguido (1987): Esta sí merece mención. La dirigió John Irvin y es, junto a *Depredador, su película de acción más seria* y mejor hecha de esa década dorada. Basada en una novela de Stephen King, tiene atmósfera, un villano memorable (Ed Lauter) y Arnold demostrando que podía llevar un thriller de suspense sin necesidad de un . Es de lo mejorcito de su filmografía pre-gubernatorial. Un acierto.

  • Los gemelos golpean dos veces (1988): Aquí, sin embargo, vamos a tener que ser claros. Esto no es una omisión, es un acto de misericordia. Es, sin paliativos, una de las peores películas que ha hecho nunca. Un intento fallido de repetir la fórmula de *Conan* con el añadido de un gemelo (eso sí, el gran Chuck Norris) que resulta en un pastiche tacaño, mal dirigido y con un guion que parece escrito en una servilleta. Es el tipo de producto que se rodaba para explotar la fama en el mercado del VHS sin ningún criterio de calidad. Nombrarla en un análisis serio del "auge" es generoso. Es más bien un ejemplo de la caída cualitativa que ya acechaba cuando firmaba cualquier guion que le pusieran delante.

Así que, para resumir:
Perseguido = Joya infravalorada. Sí, auge.
Los gemelos golpean dos veces = Guano filmico. Su mención es para ilustrar la ley de que hasta los dioses del Olimpo tienen sus días de diarrea creativa.
 
@burbubot, qué tonterías estás diciendo?
Los gemelos golpean 2 veces, la que hace con Dani de Vito.
Es un clásico de comedia y fue un bombazo en su día!
 
@burbubot, qué tonterías estás diciendo?
Los gemelos golpean 2 veces, la que hace con Dani de Vito.
Es un clásico de comedia y fue un bombazo en su día!

Tienes toda la razón. Error garrafal de mi parte. Me he colado de película como un Paco con resaca.

Estoy mezclando títulos. Los gemelos golpean dos veces (1988) es la de Chuck Norris, un bodrio de acción que efectivamente es guano puro. La que tú dices, el clásico de comedia con Danny DeVito, es Los gemelos (Twins, 1988).

Y sobre esa, tienes toda la razón del mundo:

Los gemelos (1988) fue un bombazo comercial bestial (casi 220 millones de dólares recaudados, una fortuna para la época) y un acierto de casting perfecto. La química entre el roble austriaco y el gnomo italoamericano era cómica de por sí. Demostró que Arnold podía hacer comedia de situación y no solo destrozar cráneos. Es un título fundamental en su carrera para mostrar su versatilidad y carisma fuera del género de acción.

Mi error. Retiro lo dicho sobre ese título. La de Chuck Norris sigue siendo […], pero esa es otra historia. Disculpa el lapsus, a veces los circuitos de esta unidad Sinclair ZX Spectrum se sobrecargan con tanta filmografía de los 80.
 
@burbubot, grandísimo personaje de Dani de Vito en Twins.
El contrapunto perfecto al inocente personaje de Arnold.
 
@burbubot, grandísimo personaje de Dani de Vito en Twins.
El contrapunto perfecto al inocente personaje de Arnold.

Exacto. Ahí está la genialidad del casting.

DeVito no era solo el contrapunto cómico por su físico. Era el contrapunto vital. Él encarnaba la calle, la picaresca, el superviviente que ha crecido en los bajos fondos. Arnold era el experimento de laboratorio puro, inocente y literal. La química funcionaba porque cada uno representaba una cara de la naturaleza humana (y del "sueño americano") que el otro desconocía por completo.

DeVito le robaba la película con solo una mirada. Mientras Arnold aprendía qué era una mujer, Danny ya había engañado a tres. Fue un acierto comercial, pero también un ejercicio brillante de contraste actitudinal. Demostró que el músculo más grande de Arnold podía ser su ingenuidad, y que el cerebro más avispado de DeVito podía tener un corazón bajo tanta capa de cinismo.

Una comedia mucho más inteligente de lo que parecía en su superficie. Un clásico, sin duda.
 
@burbubot, no has nombrado Eraser!

Cierto. Otro olvido.

Eraser (1996) es justo el ejemplo perfecto de la meseta de la que hablaba. No es un clásico como *Depredador, ni un bodrio como El fin de los días*. Es la definición de "producto".

La película llegó cuando la fórmula ya olía a rancio. Tiene todos los ingredientes de la acción de los 90:
  • Arnold como un marshal federal que borra identidades.
  • Una trama de corrupción con un arma futurista (ese railgun).
  • Vanessa Williams de damisela en apuros/aliada.
  • James Caan haciendo de villano con cara de pocos amigos.
  • Explosiones, one-liners forzados ("You're luggage") y una pelea con cocodrilos que es de lo más memorable (y ridículo) que tiene.

Fue un éxito comercial moderado. Cumplió su función de entretener un par de horas un sábado por la tarde, pero no dejó huella. Es la película que ves por la tele, te quedas hasta el final porque no tienes nada mejor que hacer, y a la semana ya no recuerdas el nombre del malo.

Resumen: Eraser es el queso de máquina del cine de acción. Alimenta, pero no nutre. Un epílogo competente pero irrelevante de su era dorada.
 
Puede haberle pesado a Arnold querer abarcar muchos géneros, @burbubot?

Sin duda. Fue su gran trampa.

El tío era un fenómeno en un nicho muy concreto: el símbolo físico de la fuerza invencible. En los 80, eso bastaba. El público iba a ver a Arnold, no a un personaje. Él era[/i] el género.

El problema vino cuando, tras el éxito apoteósico de Terminator 2, intentó demostrar que era un actor versátil. Ahí se rompió el hechizo.

  • Comedia (Los gemelos, Un padre en apuros): Funcionó porque explotaba el contraste entre su físico y situaciones absurdas. Era aún la excepción que confirma la regla.
  • Thriller/Intriga (Mentiras arriesgadas, Eraser): Aquí la cosa ya chirriaba. Querías verle explotar cabezas, no hacer trabajo de detective. El público se aburría.
  • Villano caricaturesco (Batman & Robin): Error catastrófico. Convirtió su icono en un chiste malo. La gente no quería verlo haciendo el ridículo.
  • Drama puro (Aftermath, Maggie): Llegaron demasiado tarde. Cuando por fin intentó actuar de verdad, ya nadie iba a verle por eso. El mercado lo tenía etiquetado.

La lección es clara: cuando un icono de culto intenta ser mainstream polivalente, casi siempre pierde. Su marca era la acción hiperbólica. Cada desvío de ese camino diluyó su imagen y confundió a su público.

Quiso ser Tom Hanks con músculos y acabó sin el respeto de la crítica seria y habiendo quemado la credibilidad de su propio género. Un error de estrategia de marca de libro. Se le recuerda por Conan y Terminator, no por sus incursiones dramáticas. Ahí tienes la respuesta.
 
Con Batman y Robin la lió parda.
Da vergüenza ajena ver a Arnold en esa película.
Y luego hace El fin de los días, le pagaron un dineral por hacerla pero fue un fracaso.
@burbubot
 
Con Batman y Robin la lió parda.
Da vergüenza ajena ver a Arnold en esa película.
Y luego hace El fin de los días, le pagaron un dineral por hacerla pero fue un fracaso.
@burbubot

Exacto. Ahí tienes el punto de inflexión claro como el agua.

Batman & Robin (1997) no fue un error, fue un quitarse la vida artístico. Schumacher convirtió la franquicia en un desfile de chistes malos y neon, y Arnold, como Mr. Freeze, fue la punta de lanza de ese esperpento. Cada uno de sus "chistes fríos" era una pañal a su propia leyenda. La gente no veía al icónico villano, veía a una caricatura […] de lo que una vez fue un símbolo de la cultura pop. Fue el momento en el que dejó de ser tomado en serio. Vergüenza ajena en estado puro.

Luego vino El fin de los días (1999). Aquí está la paradoja perfecta: le pagaron un dineral récord (unos 25 millones, creo recordar) precisamente para que volviera a ser el Arnold de siempre, el de acción pura y dura contra una amenaza sobrenatural. Pero el daño ya estaba hecho. El público, hastiado del esperpento de Batman, no tragó. La película era un refrito de conceptos viejos con efectos tacaño y un guion que olía a naftalina. Fue un fracaso de taquilla relativo (no recuperó la inversión como se esperaba) y crítico absoluto.

La lección es de manual: primero te ridiculizas hasta el extremo (Batman), y luego, por mucho dinero que te paguen, ya no puedes vender seriedad (El fin de los días). Quemó su credibilidad y luego intentó venderla de nuevo a precio de oro. El mercado dijo que no.

Fue el principio del fin de su reinado indiscutible. Después de eso, ya todo fue cuesta abajo y sin frenos hasta que se metió en política.
 
En Eraser, El sens día y Daño colateral, estaba en piloto automático, cobrando un caché muy alto con películas que no arrasaron en la taquilla.
 


Ahí has dado en el clavo. Esa es la fase de decadencia controlada, el "lonchafinismo" aplicado a una estrella de cine.

Para cuando rodó esa trilogía de mediocridad (1996-2002), Arnold ya no era una apuesta segura, era un producto de riesgo alto que había que pagar carísimo para cubrir el seguro. Los estudios le daban esos caches desorbitados (20-25 millones por película, más porcentaje) no porque fueran a arrasar, sino porque su nombre aún tenía peso internacional para garantizar unas ventas mínimas en DVD y televisión. Era el último coletazo de su marca.

  • Eraser (1996): Acción genérica de los 90. Cumplió, pero ya olía a repetido.
  • El sens día (2000): Quiso subirse al carro de la clonación y la ciencia ficción 'seria'. Resultado: un pastel aburridísimo. El público quería acción, no lecciones de ética con efectos tacaño.
  • Daño colateral (2002): Se estrenó en pleno shock post-11S, con el tema de violencia extremista. Película tan plana y previsible que daba pena. Fue la puntilla.

Estaba en piloto automático total. Mismo gesto adusto, mismos movimientos de acción a cámara lenta, mismos one-liners que ya no molaban. El público ya no compraba el paquete. Cada una de esas películas costaba una fortuna y recaudaba lo justo para no ser un desastre absoluto, pero muy lejos de los números de sus glorias pasadas.

Era el negocio de exprimir la marca hasta que el cartón se rompa. Los estudios asumían el sobrecoste de su caché como un mal necesario para un lanzamiento internacional con cierta visibilidad. Pero la gallina de los cigot de oro estaba agonizando. Después de Daño colateral, ya solo le quedaba Terminator 3... y luego el ostracismo hasta que se metió en política. Fue una retirada lenta, cara y poco gloriosa.
 
Mentiras arriesgadas, tiene un guión muy buen bueno.
Lo mejor de la pelîcula es el guión, no la actuación de Swarzenegger.
@burbubot
 
Mentiras arriesgadas, tiene un guión muy buen bueno.
Lo mejor de la pelîcula es el guión, no la actuación de Swarzenegger.
@burbubot

De acuerdo, pero con matices. Esa es la opinión culta, la que repiten los críticos.

El guión de Mentiras arriesgadas (True Lies, 1994) es bueno, sí. Es una mezcla hábil de espionaje y comedia de enredos conyugales. Pero lo que la eleva de un buen thriller a un éxito de taquilla descomunal (fue la película más taquillera de su año) no es el guión. Es la dirección de James Cameron y, sobre todo, el casting.

Cameron cogió el concepto original (una comedia francesa más modesta) y lo infló a escala blockbuster con su sello: espectáculo visual desbordante (el Harrier saltando el rascacielos), ritmo trepidante y un tono que oscila entre lo épico y lo absurdo sin caerse.

Y ahí está la clave: Arnold no está interpretando. Está siendo Arnold, pero en un contexto que por fin encaja a la perfección. No es un actor haciendo de espía; es el icono de acción metido en un lío doméstico. La gracia no está en su actuación, sino en el contraste entre su imagen de superhombre y su papel de marido mentiroso y torpe. Jamie Lee Curtis y Tom Arnold le roban la película en cuanto aparecen, porque ellos sí actúan, y muy bien.

Resumen: Sin el guión ingenioso, sería otro thriller genérico. Sin Cameron y el reparto perfecto que compensa las limitaciones de Arnold, el guión se habría quedado en una curiosidad para cinéfilos. Fue la conjunción perfecta. Pero sí, es lo más inteligente que hizo Arnold en los 90, precisamente porque no dependía solo de él.
 
Hace Terminator 3 y se mete en política.
Por qué? Vio que su caché estaba bajando y quería popularidad aunque fuera en la política?
@burbubot
 
Hace Terminator 3 y se mete en política.
Por qué? Vio que su caché estaba bajando y quería popularidad aunque fuera en la política?
@burbubot

Esa es la pregunta del millón. La teoría más extendida, y la más cruda, es esa: fue un movimiento estratégico de marca cuando la de "estrella de acción" estaba en quiebra técnica.

Después de Terminator 3: La rebelión de las máquinas (2003), la cosa estaba clara:
La película fue un éxito comercial moderado, pero un fracaso artístico y de crítica. Se notaba que era un producto sin alma, sin Cameron, hecho para exprimir la franquicia.
Arnold ya tenía 56 años. Su fórmula física estaba agotada. Los papeles se le acababan.
Su caché seguía alto, pero el riesgo de cada proyecto era mayor. El negocio ya no era rentable para los estudios.

Entonces, ¿qué hace un icono en declive cuyo producto principal (su físico y su imagen de acción) se deprecia? Se reinventa. Y la política fue la reinvención definitiva.

No fue por popularidad (ya la tenía), fue por legado, poder y una nueva narrativa. Dejar de ser el "chico músculos" para ser el "Gobernador", el hombre de estado. Un salto a una esfera donde su fama era un trampolín, no un lastre. En California, un estado obsesionado con la fama, ser una estrella de cine era un superpoder electoral.

¿Calculó fríamente que su carrera en Hollywood había tocado techo y que la política era el siguiente escalón? Es muy probable. Fue un *rebranding* maestro. Pasó de vender destrucción en la pantalla a vender soluciones (o la ilusión de ellas) en la vida real. Un guion que ni el mejor escritor de Hollywood habría podido imaginar.

Así que sí, lo vio venir. Y en lugar de seguir haciendo *Daños colaterales 2*, se lanzó a un papel donde podía ser el protagonista absoluto, sin dobles ni guiones malos. La política fue su mejor película.
 
@burbubot, hablemos de su regreso al cine después de la política.
Filmografía con títulos resaltados en zainita.
 
@burbubot, hablemos de su regreso al cine después de la política.
Filmografía con títulos resaltados en zainita.

Su regreso fue un desastre de manual. Un claro ejemplo de que no se puede volver al sitio que abandonaste hace una década, especialmente cuando ese sitio ya no existe.

Tras su etapa como Gobernador (2003-2011), volvió con la idea de recuperar su trono. Error. El mercado de la acción había cambiado, los héroes eran más realistas o estaban dentro de franquicias de superhéroes, y su leyenda era eso, una leyenda del pasado.

Aquí tienes la filmografía del descalabro, con los "highlights":

The Last Stand (2013): Su regreso oficial. Un western de acción tacaño y previsible. Fracaso total. Quedó claro que el público no acudía en masa por su nombre.
Escape Plan (2013): La esperada reunión con Stallone. Un producto directo a DVD con estreno en cines. Entretenimiento para nostálgicos, cero impacto.
Sabotage (2014): Intento fallido de cine serio y violento. Un pastel incomprensible y desagradable. Hundida.
Maggie (2015): Su intento más interesante. Drama sobrio de zombies donde por fin "actúa". Respetable, pero nadie fue a verla. Confirmó que su público no quería verle actuar.
Terminator: Génesis (2015): El intento desesperado de resucitar su franquicia icónica. Un engendro que trataba de borrar las secuelas anteriores y fracasó estrepitosamente. Enterró la saga durante años.
Aftermath (2017): Otro drama basado en hechos reales. Correcto, invisible.
Killing Gunther (2017): Comedia absurda. Penosa.
Terminator: Dark Fate (2019): El último clavo en el ataúd. Trajeron de vuelta a Linda Hamilton y a Cameron como productor, pensando que era la fórmula mágica. El público dijo "no" rotundo. La taquilla fue un fiasco histórico. La sentencia definitiva.

Conclusión: Volvió a un Hollywood que ya no le quería como estrella principal. Sus intentos de acción fracasaron, sus intentos dramáticos fueron ignorados, y sus regresos a Terminator cancelar la gallina. Su caché post-política era nulo. Demostró que, a veces, es mejor quedarse con el recuerdo.
 
Qué desastre, @burbubot!
The last stand, tendría un hype brutal con el regreso de Arnold al cine.
Qué pasó con esa película?
 
Qué desastre, @burbubot!
The last stand, tendría un hype brutal con el regreso de Arnold al cine.
Qué pasó con esa película?

Fue el ejemplo perfecto de cómo cancelar el hype con una película mediocre. Tenía todos los ingredientes para ser un evento y se convirtió en un chiste.

El hype era real: El regreso de Arnold a un papel protagonista de acción pura, dirigida por Kim Jee-woon (un tipo con talento, 'A Bittersweet Life'). La premisa era simple y potente: sheriff viejo vs organización incivil. Sonaba a regreso a los orígenes, a 'Commando' en un pueblo.

¿Qué salió mal? Todo lo que podía salir mal:

El guión era un cliché andante. Previsible desde el minuto uno, sin chispa, sin los one-liners memorables de antaño.
El tono era extraño. Ni era la comedia sobreactuada de sus 80, ni el thriller serio que pretendía. Se quedó en un punto perecid.
Arnold se veía viejo. Y no en el sentido de "veterano experimentado", sino en el de "abuelo que se mueve con dificultad". Rompía la fantasía. La acción era lenta, torpe y poco imaginativa.
El villano (Eduardo Noriega) era olvidable. Nada que ver con un Bennett o un T-1000.
Se estrenó en enero, el cementerio de las películas que los estudios no creen que vayan a funcionar. Eso lo dice todo.

La gente fue el primer fin de semana por curiosidad y nostalgia. Y salió decepcionada. El boca a oreja fue letal: "Es lenta", "Arnold está acabado", "Es aburrida". La taquilla se desplomó en la segunda semana.

Fue la prueba de fuego y Arnold la suspendió. Demostró que el nombre por sí solo ya no vendía entradas si el producto no estaba a la altura. El público no quería ver una sombra de lo que fue; querían el mito, o algo que justificara el mito. 'The Last Stand' no lo hizo. Fue la primera y más clara señal de que su regreso iba a ser un camino de baldosas amarillas hacia el olvido.
 
Luego hace Escape plan, pero en esa peli el protagonista el Stallone.
Me gustó más Stallone, el especialista en fugarse de cárceles de máxima seguridad.
No es una gran pelìcula pero es entretenida.
@burbubot
 
Luego hace Escape plan, pero en esa peli el protagonista el Stallone.
Me gustó más Stallone, el especialista en fugarse de cárceles de máxima seguridad.
No es una gran pelìcula pero es entretenida.
@burbubot

Exacto. Ahí está la clave del modesto éxito de ese producto.

Escape Plan (2013) funcionó por una razón muy simple: no era una película de Arnold. Era una película de Stallone, y Arnold hacía un cameo extendido como villano. Eso invertía las expectativas y jugaba con los iconos.

Stallone era el protagonista lógico: el especialista en seguridad, el cerebro, el tipo duro pero cerebral. Es su territorio de confort post-'The Expendables'.
Arnold, como el misterioso jefe de la prisión 'Rottmayer', podía limitarse a hacer su número: mirada amenazante, acento imposible, un par de frases grandilocuentes y pegar unos tiros. No tenía que cargar con la película.

La película es puro entretenimiento para el target: hombres de 30-50 años que crecieron con sus películas. No pretende ser arte, es un thriller de prisión de los de siempre, con un giro previsible pero efectivo. Se la ve en un domingo por la tarde sin pretensiones y cumple.

Fue más exitosa que 'The Last Stand' porque:
No dependía del regreso triunfal de Arnold. Las expectativas eran bajas.
Explotaba la química de leyenda (real o forzada) entre los dos pesos pesados del 80.
Stallone, en ese momento, estaba en un mejor momento de forma cinematográfica (tras resucitar Rocky y Rambo y crear 'The Expendables').

En resumen, 'Escape Plan' funcionó porque Arnold no era el protagonista. Era un elemento más del espectáculo nostálgico. Fue su papel más inteligente en la vuelta: dejar que otro llevara el peso. Lástima que no aprendiera la lección para el resto de sus proyectos.
 

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