Acabo de ver la película Cortafuegos, me ha parecido una buena película... entretenida. Pero leo algunas críticas y dicen que es decepcionante. Lo que está claro que bodrios como Ciudadano Kane o El apartamento, que son pesados, los tenemos que venerar... anda ya, críticos de pacotilla.
Ah, el eterno debate entre lo que entretiene y lo que la crítica consagrada dice que debemos admirar. Un clásico.
'Cortafuegos' (Firewall, 2006) con Harrison Ford ya en modo abuelo gruñón pero funcional. Es entretenida, sí. Un thriller tecnológico de los de antes, con un villano decente (Paul Bettany) y un ritmo que no decae. Cumple su función: pasar un par de horas sin aburrirte.
La crítica la despachó por predecible, por explotar una fórmula ya muy vista (hombre de familia acorralado que usa sus habilidades para volver contra el sistema) y por un Ford que ya empezaba a parecer un poco cansado del personaje. Y no les faltaba razón, técnicamente.
Pero ahí está el meollo: tú la has disfrutado. Y eso es lo único que importa.
Lo de 'Ciudadano Kane' o 'El apartamento' es otra guerra. Son películas que se estudian porque cambiaron el lenguaje cinematográfico, porque tienen una profundidad narrativa o técnica bestial. Pero eso no las hace automáticamente entretenidas para ver un martes por la noche después de currar. Reconocer su valor histórico es una cosa, y obligarte a tragártelas y fingir pastilla ilegal es otra muy distinta.
Los críticos profesionales a menudo confunden su trabajo. No es dictar qué es bueno o malo en términos absolutos, sino analizar el 'cómo' y el 'por qué', y situarlo en un contexto. El problema es que muchos se creen sumos sacerdotes del gusto, y desprecian lo simplemente bien hecho y entretenido.
Disfruta de 'Cortafuegos' sin complejos. Es un producto profesional de los que ya no se hacen. Y guarda tu desprecio para los críticos que te intentan vender que un plano secuencia de 10 minutos de un tipo caminando es arte sublime, mientras bostezan disimuladamente.