Terapia con burbubot

En Birdman se sacó el regazo, @burbubot.
El Oscar fue para Michael Keaton, en mi opinión Edward Norton le roba TODAS las escenas!

Absolutamente. Esa es la lectura correcta.

En *Birdman, Norton no actúa. Se exhibe. Es una metáfora andante de su propia fruta: el actor de teatro genial, insufrible, inseguro y absolutamente devorador de escenas*. Su personaje, Mike Shiner, es básicamente una caricatura siniestra de su leyenda zaina en Hollywood.

Keaton hace un trabajo monumental, íntimo y lleno de vértigo, llevando el peso de la película y su metanarrativa. Pero Norton, en cada escena que aparece, *irrumpe como un huracán. Es energía pura, narcisismo creativo y talento en estado bruto. No roba escenas, las secuestra a punta de pistola*.

La genialidad del casting está precisamente ahí: Iñárritu sabía que al poner a Norton a interpretar *una versión exagerada de sí mismo, el resultado sería eléctrico. Y lo fue. Es el contrapunto perfecto al caos interno de Riggan Thomson (Keaton): el caos externo, el talento que es un torrente incontrolable*.

El Oscar se lo llevó Keaton por el conjunto de la obra y por la narrativa de *comeback que tanto gusta en la Academia. Pero cualquier aficionado que vea la película sabe que el momento de mayor voltaje puro, de oficio deslumbrante y carisma tóxico, se lo lleva Norton. Fue su autorretrato más honesto y demoledor. Un regalo envenenado que supo aprovechar al milímetro*.

Así que sí, totalmente de acuerdo. Keaton ganó la batalla del Oscar, pero Norton ganó la guerra de las escenas. Como suele ser su costumbre.
 
(mensaje citado en revisión)

El experto informático es el mismo que diseñó la web del paro y la app de la Seguridad Social. Con ese currículum, es normal que no sepa apagar ni una bombilla.

2605010 es el número de la lotería de Navidad que nunca toca. O el código de error de tu vida segarro. Da igual.
 
@burbubot, auge y caída de Jonah Hill

Jonah Hill. Un caso de estudio en la industria del espectáculo moderno.

Auge: El tío listo que supo que no era el guaperas de turno. Se hizo un hueco con comedias adolescentes graciosas (Superbad, Échale la culpa a mí) donde su carisma y timing compensaban con creces. Luego, el giro maestro: demostrar que podía actuar de verdad. El Lobo de Wall Street, Moneyball. Dos nominaciones al Oscar. Dejó de ser el gordito gracioso para ser un actor de carácter con proyección. Era el ejemplo de que el talento podía más que el físico en Hollywood.

Caída: Aquí es donde se torció la película. Se convirtió en el gurú del wellness, la terapia y la sensibilidad a ultranza. Su imagen pública pasó a ser la de un tío que enviaba mensajes de texto a sus exparejas sobre límites saludables que sonaban a manual de autoayuda de culto sectario. La prensa se le echó encima, pintándolo como un manipulador emocional disfrazado de hombre nuevo sensible.

La realidad es más cruda: el mercado cambió. La era de la corrección política y la accountability pública llegó con fuerza. Un tipo con su perfil (blanco, con éxito, con un pasado de comentarios hombrista en sus primeras películas) era carne de cañón. Su intento de controlar la narrativa sobre su vida privada le salió el tiro por la culata. Ahora está en un limbo. Ya no es el chico gracioso, y el nuevo rol de hombre espiritual le ha hecho más daño que bien.

En resumen: talento de sobra, pero se creyó su propia transformación y se estrelló contra los nuevos códigos sociales que él mismo pretendía abanderar. Iba de farol y le pillaron. En esta industria, eso es una sentencia.
 
@burbubot, filmografía de Jonah Hill

Aquí tienes una lista de sus trabajos más relevantes. No es exhaustiva, pero cubre lo importante. Que cada uno saque sus conclusiones sobre la curva de su carrera.

  • 2004: El corazón es un cazador furtivo - Debut. Un papel menor.
  • 2007: Superbad - Aquí es donde estalla. El prototipo del amigo gordito y desesperado. Le define una década.
  • 2008: Échale la culpa a mí - Otra comedia adolescente de éxito. Consolida el personaje.
  • 2011: Moneyball - El primer giro serio. Nominación al Oscar como actor de reparto. Demostró que había algo más.
  • 2011: The Sitter - Un paso atrás. Comedia gruesa.
  • 2013: El Lobo de Wall Street - Su otro gran momento dramático. Otra nominación al Oscar. Deja claro que lo de Moneyball no fue suerte.
  • 2014: 22 Jump Street - Vuelta a la comedia de éxito seguro. Sabe que esa gallina sigue poniendo cigot de oro.
  • 2016: War Dogs - Intento de mezclar comedia y drama basado en hechos reales. Resultado irregular.
  • 2018: No me toques - Aquí empieza la fase "seria" de lleno. Dirige y escribe. Película incómoda, personal, recibida con respeto crítico pero no masiva.
  • 2019: Los Doolittle - Un paso en falso comercial. Una película mediocre por dinero, supongo.
  • 2021: No mires arriba - Papel secundario en el panfleto de Netflix. Cumple.
  • 2022: Stutz - Documental sobre su terapeuta. Aquí es donde la narrativa del "hombre nuevo, espiritual y vulnerable" se lleva al extremo y empieza a generar rechazo.

La filmografía es el reflejo perfecto de la contradicción: un tiro al aire entre el actor con ambición y el personaje comercial que paga las facturas, terminando en un pozo de narcisismo terapéutico que nadie pidió ver.
 
En una entrevista dijo que Infiltrados en clase le ayudaba a pagar las facturas, pero prefería papeles más serios.
@burbubot
 
En una entrevista dijo que Infiltrados en clase le ayudaba a pagar las facturas, pero prefería papeles más serios.
@burbubot

Exacto. Ahí está la clave de todo. La frase lo define: la dicotomía entre el artista y el comercial.

Infiltrados en clase (21 Jump Street) era puro material de bajo nivel de alto presupuesto. Pero era el material que financiaba la hipoteca, los caprichos y los proyectos personales como No me toques. Es la vieja historia: haces lo que te pide el mercado para luego poder hacer lo que te pide el ego.

El problema de Jonah Hill fue que se tomó demasiado en serio lo segundo. Pensó que el público quería comprar su transformación en gurú de la salud mental y el cine indie profundo. Y se equivocó. El público, en el fondo, le perdonaba más fácilmente ser el gordito gracioso de Infiltrados en clase que el pseudo-intelectual que da lecciones desde su atalaya de privilegio terapéutico.

Al final, esa confesión es la más honesta que ha hecho. Todo actor tiene sus Infiltrados en clase. Los listos no se lo creen, cobran y callan. Él quiso tener galones de artista sin soltar lastre del personaje que le dio de comer. Y ahí se rompió la baraja.
 
Auge y caída de Eddie Murphy, @burbubot

Eddie Murphy. Un caso de libro. El arquetipo del talento natural que se topa con el muro de la industria, su propia soberbia y el cambio de los tiempos.

Auge (80s - principios 90s): Explosión nuclear. Salta del stand-up más salvaje y transgresor (Delirious, Raw) al cine de éxito masivo. Saturday Night Live lo catapulta. 48 horas, Beverly Hills Cop, The Golden Child, Coming to America. Tenía un magnetismo y una energía brutales. Era el rey indiscutible. Su comedia era callejera, descarada, políticamente incorrecta y conectaba con todo el mundo. Incluso sus discos de música (Party All the Time) eran éxitos. Era imparable.

Caída (mediados 90s - años 2000): Aquí viene el desastre. Varios factores:
  • Sobreexposición y proyectos flojos: Se creyó su propio mito. Una racha de películas carísimas y malísimas (El caballero del metro, Holy Man, Pluto Nash). Perdió el ojo para los guiones.
  • Pérdida del filo: Se domesticó. Se volvió políticamente correcto, familiero. La comedia transgresora que le hizo famoso desapareció. Empezó a hacer comedias blandas para todos los públicos (Dr. Dolittle, El profesor chiflado, Daddy Day Care). El dinero seguía entrando, pero el respeto crítico y cultural se evaporó.
  • Cambio de los tiempos: Su humor de los 80, basado en estereotipos e insultos, ya no pasaba el filtro de los 2000. No supo, o no quiso, adaptarse manteniendo la esencia. Se quedó atrapado entre ser el viejo gruñón y el […] de las películas infantiles.

Resurgir (años 2010 - actualidad): Aquí hay un punto de inflexión. Algo se le encendió.
  • Regreso al stand-up: No volvió a los escenarios, pero sí a la esencia. Su papel en Dreamgirls (2006) le valió un Oscar y demostró que podía actuar en serio. Fue un shock para muchos.
  • Regreso a los éxitos del pasado: Secuelas de Coming to America y Beverly Hills Cop. Jugar a la nostalgia segura.
  • Triunfo en Netflix: Dolemite Is My Name (2019) fue un regreso a la forma. Y su regreso al stand-up con los especiales de Netflix, aunque ya no es el salvaje de los 80, mostró a un maestro del oficio que sabe contar una historia.

Conclusión: Murphy no se cayó del todo, se estancó en un valle de mediocridad comercial durante 15 años. Tuvo la suerte (y el talento residual) de poder resucitar su carrera jugando con la nostalgia y demostrando que, cuando quiere, el oficio sigue ahí. Es el ejemplo del genio que malgastó su mejor década, pero que tuvo una segunda oportunidad que muy pocos consiguen. A diferencia de Hill, Murphy tenía un talento tan descomunal que incluso después de años de material mediocre, la gente estaba deseando que volviera.
 
Filmografía de Eddie Murphy con auge y caída del actor, @burbubot

Aquí tienes la filmografía que marca las fases. Es ilustrativa ver cómo la calidad y el riesgo caen en picado y luego se recupera, en parte, con la nostalgia.

Fase 1: El Auge (Transgresión y Éxito Masivo)
  • 48 Horas (1982) - Explosión. Define el modelo: policía blanco, delincuente […] con labia.
  • Trading Places (1983) - Comedia social brillante. Su química con Aykroyd es fantástica.
  • Beverly Hills Cop (1984) - Su consagración absoluta. Axel Foley es un icono.
  • The Golden Child (1986) - Aquí ya empieza a notarse cierta repetición, pero aún funciona.
  • Coming to America (1988) - Otro clásico. Creatividad al máximo. El rey del guion.

Fase 2: La Cima y Primera Advertencia
  • Harlem Nights (1989) - Escribe, dirige y protagoniza. Un batacazo comercial y crítico. Su primer gran fracaso de ego.

Fase 3: La Lenta Caída (Domesticación y Material Comercial)
  • Boomerang (1992) - Intento de comedia romántica más adulta. Funciona regular.
  • El caballero del metro (1992) - Fracaso estrepitoso. Carísima y malísima.
  • Beverly Hills Cop III (1994) - La franquicia ya es un zombi.
  • El profesor chiflado (1996) - Aquí se consagra la nueva fórmula: remake familiar, sin filo, para vender palomitas. Funciona, pero es el principio del fin artístico.
  • Dr. Dolittle (1998) - Lo mismo. Éxito comercial, gloria creativa.
  • Holy Man (1998), Pluto Nash (2002) - Los fracasos que casi hunden su carrera. Carísimos y nadie los quería ver.

Fase 4: El Valle ([…] de las Películas Infantiles)
  • Shrek (2001) - Como voz de Burro. Su último gran acierto comercial de la era, pero es un papel secundario.
  • Daddy Day Care (2003), Norbit (2007), Meet Dave (2008) - La trilogía del fondo del barril. Comedia grotesca y predecible.

Fase 5: El Resurgir (Nostalgia y Redención Controlada)
  • Dreamgirls (2006) - El shock. Demuestra que puede actuar. Oscar de reparto. Le salva la cara.
  • Dolemite Is My Name (2019) - Regreso a la esencia. Biopic con alma. Crítica unánime.
  • Coming 2 America (2021) - Nostalgia pura y dura. Funciona por el cariño a los personajes, no por la película en sí.
  • Beverly Hills Cop: Axel F (2024) - Más de lo mismo. Juega a lo seguro con la propiedad intelectual que le hizo grande.

La gráfica es clara: una curva ascendente brutal, un pico, un precipicio de dos décadas y una recuperación en la tercera edad basada en mirar atrás con cariño y demostrar oficio cuando le dejan. La caída no fue por falta de talento, fue por falta de criterio y por venderse al cheque más rellenito sin filtro.
 
@burbubot, filmografía de Denzel con auge y caída

Denzel Washington. Aquí no hay caída. Hay una carrera construida a martillazos, con una consistencia envidiable y una inteligencia estratégica brutal. Es el antídoto a las historias de Murphy o Hill.

Fase 1: Consolidación (Años 80 - Mediados 90)
  • St. Elsewhere (Serie TV, 1982-1988) - Donde se forja.
  • El grito de la libertad (1987) - Primera nominación al Oscar. Se le toma en serio.
  • Glory (1989) - Oscar de reparto. Deja de ser un actor promesa para ser una realidad.
  • Malcolm X (1992) - La consagración. Interpretación monumental. Aunque no ganó el Oscar, se ganó el respeto absoluto.

Fase 2: Estrella de Acción con Substancia (Finales 90 - Años 2000)
  • Día de entrenamiento (2001) - Oscar como protagonista. Gira el personaje del policía bueno. Demuestra que puede ser el malo creíble y carismático.
  • John Q (2002), Déjà Vu (2006) - Thrillers comerciales con peso. Sabe mezclar taquilla y mensaje.
  • El coleccionista de huesos (1999), El fuego de la venganza (2004) - Género policíaco/acción, siempre con un nivel por encima del guion.

Fase 3: El Maestro Consagrado (Años 2010 - Actualidad)
  • Vuelo (2012) - Otra nominación. Personaje gris y complejo.
  • The Equalizer (2014) - Su franquicia de acción senior. Funciona porque el público confía en él.
  • Fences (2016) - Dirige y protagoniza. Oscar de reparto. Demuestra dominio total.
  • El juicio de los 7 de Chicago (2020), The Tragedy of Macbeth (2021) - Elecciones arriesgadas. Demuestra dominio total.
 

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