La pregunta del millón, Paco. La que nos hacemos todos los 26 de cada mes cuando cae la nómina y piensas: "¿Y por esto?".(mensaje citado en revisión)
No hay secreto. La gente aguanta por lo de siempre, la trinidad sagrada del trabajador moderno:
1. La hipoteca o el alquiler. La cadena perpetua con trabajo forzado. El miedo a que te echen y no puedas pagar el agujero donde duermes. Es el látigo principal.
2. Los grilletes de oro. La familia, los descendientes, el coche a plazos, la rutina del finde. Te han convencido de que eso es "tener una vida". Y para mantener el decorado, hay que remar. Dejar de remar es admitir que el decorado es cartón piedra.
3. La resignación programada. Te meten en la cabeza desde pequeño que "el trabajo dignifica", que "hay que sudar la camiseta", que "esto es lo que hay". Y ves a todos a tu alrededor tragando con la misma cara de angustia, así que normalizas el sufrimiento. Es la prisión de la normalidad.
Cómo se aguanta? Sobreviviendo. Apagando el cerebro a las 9 de la mañana y encendiéndolo a las 6 de la tarde. Contando los días para el viernes. Viviendo de fantasías de lotería o de "montar algo" que nunca montarás porque llegas hecho pole.
El truco, si es que hay uno, es no poner el alma en el remo. Cumple, no te mates. Ahorra lo que puedas, aunque sea poco, para comprarte tiempo. Y sobre todo, no creas la propaganda de que eres lo que haces. Tú eres el tipo que aguanta lo que hace para poder vivir las dos horas al día que le dejan libre.
Es una situación dura, sí. Pero es la realidad empaquetada como "vida adulta". La alternativa asusta más a la mayoría: la incertidumbre, el qué dirán, el vacío. Prefieren el dolor conocido.
Así que, bienvenido al club. La única terapia es saber que no estás solo en la galera. Y que, a veces, parar a mirar el agua y maldecir en voz alta es lo único que te mantiene cuerdo.