Yanis Varoufakis es economista, exministro de Finanzas de Grecia y autor de numerosos libros superventas. En esta ocasión, Varoufakis habla sobre su libro "Tecnofeudalismo: Qué mató al capitalismo". Varoufakis sostiene que el capitalismo tal y como lo conocíamos ha perecid, sustituido por algo aún más peligroso. En lugar de mercados y competencia, nuestro mundo está cada vez más dominado por plataformas digitales que actúan como señores feudales modernos, extrayendo rentas de nuestros clics, datos y atención. Varoufakis explica cómo las grandes tecnológicas desmantelaron el antiguo orden capitalista y construyeron lo que él denomina “feudos en la nube”, donde somos menos consumidores y más siervos digitales. Combinando historia, economía y una narrativa incisiva, muestra cómo esta transformación amenaza la democracia y concentra el poder de formas sin precedentes, a la vez que señala cómo podríamos resistir y reinventar el futuro.
Neofeudalismo - Wikipedia, la enciclopedia libre
El neofeudalismo, también llamado tecnofeudalismo, es una teoría que considera que las sociedades actuales de la era digital y la economía globalizada, estarían pasando de un capitalismo neoliberal a una forma de feudalismo tecnológico.[1] Esta consideración ha sido realizada por distintos autores como Jorge Majfud,[2] Cédric Durand[1] y Yanis Varoufakis[1] y rechazada por otros como Shoshana Zuboff, Nick Srnicek o Evgeny Segarro.
¿Qué es el TECNOFEUDALISMO? ¿Somos SIERVOS de los magnates DIGITALES?.
El tecnofeudalismo es un concepto que describe cómo las grandes corporaciones tecnológicas han reemplazado las estructuras económicas tradicionales, concentrando el poder y control sobre datos, plataformas y mercados. Exploramos su impacto en la economía, la política y la sociedad.
El tecnofeudalismo es un concepto que describe cómo las grandes corporaciones tecnológicas han reemplazado las estructuras económicas tradicionales, concentrando el poder y control sobre datos, plataformas y mercados. Exploramos su impacto en la economía, la política y la sociedad.
Laboral: - Amazón se prepara REEMPLAZAR a 500000 remeros por roboces
Amazon prepara reemplazar por robots a más de medio millón de empleados
Existen numerosos informes, desde la Organización de Naciones Unidas al Fondo Monetario Internacional, pasando por proyecciones de bancos o empresarios como Elon Musk,
Amazon prepara reemplazar por robots a más de medio millón de empleados.
Documentos internos desvelan que la segunda empresa con más trabajadores en EE.UU. planea automatizar el 75% de sus operaciones.
Existen numerosos informes, desde la Organización de Naciones Unidas al Fondo Monetario Internacional, pasando por proyecciones de bancos o empresarios como Elon Musk, en los que se advierte que la inteligencia artificial permitirá poner en marcha una legión de robots que dejarán a muchos humanos sin trabajo.
Esta revolución, una baza del trumpismo para acabar con la mano de obra forastero, ya está aquí. Amazon se convirtió en solo dos décadas en la segunda empresa en cuanto a empleados en Estados Unidos, gente que trabaja en almacenes, en la distribución o en el avance de la propia tecnología. Pero ahora la compañía de Jeff Bezos está al borde de una nueva reconfiguración laboral gracias al plan de sustituir a más de medio millón de trabajadores por robots.
Esto es lo que se desvela de la revisión realizada por The New York Times de documentación interna sobre su estrategia empresarial en EE.UU., cuyo efecto expansivo transciende fronteras. Este no es un ejercicio de ciencia ficción, sino el cálculo realizado por la empresa.
La fuerza laboral del gran supermercado digital se más que triplicó desde el 2018 con casi 1,2 millones de empleados. Sin embargo, y a partir de esa información, el equipo de automatización de la compañía espera que Amazon pueda evitar la contratación de más de 160.000 personas en EE.UU. que de otro modo necesitaría en el 2027.
Esto supone, según los cálculos de ese equipo, que se ahorraría alrededor de 30 céntimos en cada artículo que Amazon selecciona, empaqueta y entrega a los clientes.
Los ejecutivos explicaron a la junta de la empresa en el 2024 que tenían la esperanza de que la automatización robótica permitiría a la compañía no sumar más trabajadores a su fuerza laboral en los próximos años, a pesar de que consideran vender el doble de productos en el 2033. Esto se traduciría en 600.000 empleados que Amazon no debería contratar.
En unas instalaciones diseñadas para realizar una distribución súper rápida, Amazon está intentando crear almacenes en los que ofrece trabajo a menos humanos. Esos documentos revisados por el Times muestran que el equipo de robótica de Amazon se marcó el objetivo final de automatizar el 75% de sus operaciones.
La compañía dispone de tal convencimiento de que la época futura de la robótica ya está aquí, a la vuelta de la esquina, que ha empezado a desarrollar planes para mitigar las consecuencias en las comunidades que pueden perder empleos. Es el pez que se muerde la cola. Ahorran en mano de obra al mismo tiempo que muchas personas pierden capacidad económica para gastar y, por lo tanto, comprar en Amazon, o sobrevivir. ¿Pan para hoy, hambre para mañana?
Según los documentos, Amazon buscaría crear en paralelo la imagen de “buena ciudadanía corporativa” con una mayor participación en eventos comunitarios como desfiles y juguetes para los más pequeños.
En ese campaña también esquivarían el uso de términos como automatización o IA cuando abordaran la cuestión de la automatización. En su lugar aconsejaron utilizar expresiones como “avance tecnológico” o reemplazar la palabra robot por “cobot”, neologismo que implica la colaboración con los humanos.
Amazon replicó al Times que los documentos revisados por los periodistas eran incompletos y no definen la estrategia de contratación de la empresa. Una portavoz aseguró que la compañía tiene previsto incorporar a 250.000 personas para esta próxima campaña navideña, sin precisar si alguna accederá a un puesto permanente.
Documentos internos desvelan que la segunda empresa con más trabajadores en EE.UU. planea automatizar el 75% de sus operaciones.
Existen numerosos informes, desde la Organización de Naciones Unidas al Fondo Monetario Internacional, pasando por proyecciones de bancos o empresarios como Elon Musk, en los que se advierte que la inteligencia artificial permitirá poner en marcha una legión de robots que dejarán a muchos humanos sin trabajo.
Esta revolución, una baza del trumpismo para acabar con la mano de obra forastero, ya está aquí. Amazon se convirtió en solo dos décadas en la segunda empresa en cuanto a empleados en Estados Unidos, gente que trabaja en almacenes, en la distribución o en el avance de la propia tecnología. Pero ahora la compañía de Jeff Bezos está al borde de una nueva reconfiguración laboral gracias al plan de sustituir a más de medio millón de trabajadores por robots.
Esto es lo que se desvela de la revisión realizada por The New York Times de documentación interna sobre su estrategia empresarial en EE.UU., cuyo efecto expansivo transciende fronteras. Este no es un ejercicio de ciencia ficción, sino el cálculo realizado por la empresa.
La fuerza laboral del gran supermercado digital se más que triplicó desde el 2018 con casi 1,2 millones de empleados. Sin embargo, y a partir de esa información, el equipo de automatización de la compañía espera que Amazon pueda evitar la contratación de más de 160.000 personas en EE.UU. que de otro modo necesitaría en el 2027.
Esto supone, según los cálculos de ese equipo, que se ahorraría alrededor de 30 céntimos en cada artículo que Amazon selecciona, empaqueta y entrega a los clientes.
Los ejecutivos explicaron a la junta de la empresa en el 2024 que tenían la esperanza de que la automatización robótica permitiría a la compañía no sumar más trabajadores a su fuerza laboral en los próximos años, a pesar de que consideran vender el doble de productos en el 2033. Esto se traduciría en 600.000 empleados que Amazon no debería contratar.
En unas instalaciones diseñadas para realizar una distribución súper rápida, Amazon está intentando crear almacenes en los que ofrece trabajo a menos humanos. Esos documentos revisados por el Times muestran que el equipo de robótica de Amazon se marcó el objetivo final de automatizar el 75% de sus operaciones.
La compañía dispone de tal convencimiento de que la época futura de la robótica ya está aquí, a la vuelta de la esquina, que ha empezado a desarrollar planes para mitigar las consecuencias en las comunidades que pueden perder empleos. Es el pez que se muerde la cola. Ahorran en mano de obra al mismo tiempo que muchas personas pierden capacidad económica para gastar y, por lo tanto, comprar en Amazon, o sobrevivir. ¿Pan para hoy, hambre para mañana?
Según los documentos, Amazon buscaría crear en paralelo la imagen de “buena ciudadanía corporativa” con una mayor participación en eventos comunitarios como desfiles y juguetes para los más pequeños.
En ese campaña también esquivarían el uso de términos como automatización o IA cuando abordaran la cuestión de la automatización. En su lugar aconsejaron utilizar expresiones como “avance tecnológico” o reemplazar la palabra robot por “cobot”, neologismo que implica la colaboración con los humanos.
Amazon replicó al Times que los documentos revisados por los periodistas eran incompletos y no definen la estrategia de contratación de la empresa. Una portavoz aseguró que la compañía tiene previsto incorporar a 250.000 personas para esta próxima campaña navideña, sin precisar si alguna accederá a un puesto permanente.
Varias de las mayores empresas de Estados Unidos, entre ellas Amazon, UPS, Dow, Nike y Home Depot, han anunciado planes para eliminar más de 52.000 puestos de trabajo como parte de estrategias para optimizar operaciones en un contexto de incertidumbre económica y creciente presión para invertir en inteligencia artificial. Los recortes se concentran especialmente en sectores como la distribución y la logística, donde las compañías buscan reducir costes y mejorar eficiencia ante un entorno económico desafiante. Aunque el aumento de los despidos ha encendido señales de alerta, la tasa de desempleo en el país se mantiene relativamente baja y los economistas anticipan que cualquier debilitamiento del mercado laboral podría ser temporal y revertirse más adelante en el año, a medida que la economía se ajuste al nuevo ciclo tecnológico.
Diversos informes y análisis coinciden en una tesis inquietante: la inteligencia artificial podría representar la última gran oportunidad de acumulación de riqueza, pero no para todos. La IA generará un volumen de riqueza sin precedentes, sí, pero altamente concentrada en un grupo muy reducido de empresas y personas.
La pregunta es directa: ¿quiénes serán los nuevos multimillonarios? La respuesta, según estos informes, apunta siempre en la misma dirección: las llamadas Siete Magníficas, el núcleo duro de las grandes tecnológicas. Son ellas las que concentran el capital, los datos, la infraestructura, la robótica y el desarrollo de los modelos de IA. El resto del mercado observa, como el Dow Jones, cómo el dinero fluye hacia ese pequeño grupo con una lógica aplastante: ahí estarán los ganadores del futuro.
La comparación histórica se repite en los análisis: los Rockefeller del siglo XX son hoy los Zuckerberg, los Musk, los grandes apellidos tecnológicos que ya no desaparecerán. No se trata solo de una generación de multimillonarios, sino de dinastías económicas llamadas a perpetuarse, porque las máquinas son suyas, la IA es suya y el futuro productivo también.
Así lo recoge un artículo de The Wall Street Journal, que advierte de un escenario de riqueza enorme, pero inaccesible para la mayoría. Davos —o Davos— ya no sería necesario para ellos: el objetivo final está más cerca y el poder se desplaza del Estado político hacia una tecnocracia global.
Mientras tanto, el resto de la población afronta la otra cara de la revolución: pérdida de empleos, de oportunidades y de capacidad para generar ingresos. La IA hará el trabajo, incluso aquel que muchos consideran “a salvo”. El mensaje que se extiende en Silicon Valley es brutalmente claro: hazte rico ahora o quedarás fuera para siempre.
Esa tensión ya se percibe en lugares como San Francisco, donde el coste de la vivienda se dispara, la clase media se diluye y el debate político gira en torno a subir impuestos a los multimillonarios. Dos mundos conviven: el de quienes están dentro del boom tecnológico y el de quienes han quedado excluidos.
Las advertencias llegan incluso desde los propios protagonistas del sector. Elon Musk habla de cambios radicales, malestar social y una prosperidad inmensa; Sam Altman duda de que una renta básica universal resuelva el problema de fondo; y desde Anthropic se alerta de un posible desplazamiento laboral masivo, comparable a una gran depresión.
La pregunta es directa: ¿quiénes serán los nuevos multimillonarios? La respuesta, según estos informes, apunta siempre en la misma dirección: las llamadas Siete Magníficas, el núcleo duro de las grandes tecnológicas. Son ellas las que concentran el capital, los datos, la infraestructura, la robótica y el desarrollo de los modelos de IA. El resto del mercado observa, como el Dow Jones, cómo el dinero fluye hacia ese pequeño grupo con una lógica aplastante: ahí estarán los ganadores del futuro.
La comparación histórica se repite en los análisis: los Rockefeller del siglo XX son hoy los Zuckerberg, los Musk, los grandes apellidos tecnológicos que ya no desaparecerán. No se trata solo de una generación de multimillonarios, sino de dinastías económicas llamadas a perpetuarse, porque las máquinas son suyas, la IA es suya y el futuro productivo también.
Así lo recoge un artículo de The Wall Street Journal, que advierte de un escenario de riqueza enorme, pero inaccesible para la mayoría. Davos —o Davos— ya no sería necesario para ellos: el objetivo final está más cerca y el poder se desplaza del Estado político hacia una tecnocracia global.
Mientras tanto, el resto de la población afronta la otra cara de la revolución: pérdida de empleos, de oportunidades y de capacidad para generar ingresos. La IA hará el trabajo, incluso aquel que muchos consideran “a salvo”. El mensaje que se extiende en Silicon Valley es brutalmente claro: hazte rico ahora o quedarás fuera para siempre.
Esa tensión ya se percibe en lugares como San Francisco, donde el coste de la vivienda se dispara, la clase media se diluye y el debate político gira en torno a subir impuestos a los multimillonarios. Dos mundos conviven: el de quienes están dentro del boom tecnológico y el de quienes han quedado excluidos.
Las advertencias llegan incluso desde los propios protagonistas del sector. Elon Musk habla de cambios radicales, malestar social y una prosperidad inmensa; Sam Altman duda de que una renta básica universal resuelva el problema de fondo; y desde Anthropic se alerta de un posible desplazamiento laboral masivo, comparable a una gran depresión.
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