Pero vamos a ver. Lo lógico sería que en las próximas semanas se haga una auditoría para que (más adelante) se liciten las obras de reforma necesarias para que esas limitaciones temporales de velocidad, (LTV es como las llama ADIF), sean solucionadas en cuanto se pueda. No es de recibo dejar durante muchos meses una cuarta parte de la LAV Madrid-Barcelona a 160 km/h, ni tampoco 18 kilómetros de la LAV Madrid-Valladolid a 60 km/h. Es que vamos, imagínate cuatro años, por decir una fecha, sin reformarse esos tramos críticos. ¡Seriamos el hazmerreir de todo el mundo y con razón!
Seguramente, como el dinero no sobra, o retiran unos cuantos miles de millones de euros de otro ministerio para reformar esos tramos sin crear retrat en la obra pública ferroviaria en curso, o suben a lo bestia los canones de circulación de las empresas ferroviarias, o bien no les quedará más remedio que echar el freno en la licitación de las grandes obras ferroviarias previstas para los próximos años, como las LAV Burgos-Vitoria, la Toledo-Talayuela como parte de la Madrid-Badajoz-Lisboa y la Sevilla-Huelva.
Otras actuaciones como el ramal desde Vigo hasta la frontera portuguesa, como parte de la LAV Vigo-Oporto, como están planificadas para mucho más adelante no creo que sean afectadas por la coyuntura actual.