Ya están destruyendo las pruebas, desguazan la locomotora del tren ALVIA.
Desde luego es de lo mejor que he visto hasta ahora.
Pero conviene diferenciar dos cosas.
La descripción pericial es excelente. Algunas puntualizaciones le haría porque hay elementos que confunde o reseñables que omite, pero en general es muy bueno.
El razonamiento y las conclusiones que saca son bastante flojos.
Me quedo con dos cosas: confunde enganchón, según lo expresa el maquinista, con arrastrar el aparato de vía. Está mal informado. En el argot ferroviario enganchón es siempre aéreo de pantógrafo con la línea de contacto, que en casos graves puede conllevar arrastrar toda la catenaria.
Y es poco riguroso que ponga un pantallazo de la IA para explicar qué es a su entender un enganchón.
Lo otro es el tema del bogie, que ya empieza diciendo que pesa 6 toneladas y luego que las vías se revisan cada 24 horas.
Ni de lejos se auscultan las vías cada 24 horas, aunque solo sea porque no hay equipos suficientes.
Y por otra parte, si el problema estaba en la soldadura aluminotérmica, estas presentan un punto ciego bastante complicado de detectar, que son microfisuras en la zona afectada por calor, la parte del rail que durante la soldadura se calienta sin llegar a fundirse para pegarse con el material de aporte fundido por la termita.
Ni las revisiones visuales ni el tren auscultador, que serán quincenales o mensuales a lo sumo, pueden detectar aquí microfisuras por fatiga, que por otra parte podrían ser consecuencia acelerada de un defecto en el asentamiento del basalto, y ser su crecimiento mayor a la periodicidad de las revisiones.
En cualquier caso esto son conjeturas, simplemente por ilustrar lo que considero fallos importantes en el razonamiento que presenta Gisbert.