Puede ser que el del Iryo al principio como cree que ha tenido un simple enganchón en la catenaria no se preocupa de que otro tren está, tal vez en ese mismo momento en que habla por primera vez con el CTC, pasando por la otra vía. Quizás ni es consciente de ello porque está pensando en el trinc que supone un enganchón ahí en mitad de la nada.
Después, cuando hace la segunda llamada, ya es consciente de haber descarrilado e invadido la contigua pero en su mente no está presente el tren que hace dos minutos ha pasado a su lado. Esto es perfectamente posible por el estrés.
Lo raro es que el del CTC le diga que no hay nada llegando. Llegando, efectivamente no hay nada por la otra vía, sino que ya había llegado. Pero claro, el del CTC, al haberle dicho el maquinista que el tren invade la otra vía puede pensar que ese circuito que ve ocupado en la mesa a la misma altura que el Iryo es el de este tren que está provocando ocupación de la otra vía; en ese momento el controlador aún no se ha dado cuenta de que había un Alvia. Y si lo ha visto no lo ha procesado hasta comprobarlo luego diez veces, porque uno nunca asume tan fácil que algo tan catastrófico ha podido tener lugar frente a sus narices.
Última edición: