Gracias. Ciertamente cuadra con el panorama que me encuentro, aunque la maniobra con China supongo que será con vistas a especular y no tan proyectado hacia el mercado asiático que carece de apego por este ingrediente (y concretamente en China son muy cerrados en este aspecto, de ahí que no hagan matcha al nivel de los japoneses, simplemente no les interesa, capacidad tienen más que nadie), si bien me consta un creciente interés por el café.
Fuera de África, el asunto del té ya lo tengo más o menos cartografiado. En toda iberoamérica existen (o existieron; algunas ya perecid) múltiples iniciativas, algunas con unos cuantos años a sus espaldas (caso de Chile, aunque los cambios políticos por allí - para sorpresa de nadie - acabaron con gran parte).
A lo primero: Sí, no y no sé. Ciertamente está más implantado a nivel de calle y es la imagen que tenemos, pero la población es la que es y en España sobreviven más tiendas pequeñas de lo que parecen en un territorio y población más amplios. Consumo de mala calidad, tradición aún más tosca si cabe, pero es algo que está de moda entre las influencias y los ideologizados varios, por lo que sin números reales no me lanzaría a la piscina.
En Portugal tienen plantación en las Azores (Gorreana), terreno privilegiado y propietarios poco cuidadosos (recogida de hoja mecanizada, que es el anticristo en este mundillo aunque suene mejor a oídos neófitos, sumado a temporeros no especializados) sin ganas de aprender ni plantearse nada que viven del impulso que pueda tener.
También no hace mucho está cha camelia, que al menos tuvieron la decencia de asesorarse con unos productores japoneses pero veo que tienen el tema de calidad medio descuidado tras un buen inicio.
En el otro extremo tenemos la franquicia de Tea-Encounter con su tienda en Portugal, pues su dueño (Tiago, con el que hablé unas cuantas veces) es un portugués que se casó con una china y se marchó hace ya unos cuantos años a Inglaterra donde vive, trabaja y tiene la matriz desde hace tiempo. Muy buen trato, muy cordial, sabe lo que tiene entre manos y sólo trata con té chino.
En general no parecen depender demasiado de exportaciones lusoesféricas, si bien el cambio de precios puede haber cambiado algo, es un mercado que no ojeo con asiduidad desde 2022.
Por cierto, que en mis múltiples indagaciones (que como digo fueron intensivas durante unos cuantos años, sin ceder un solo día del año al estudio de este, sin festivos) me encontré que en España se usaba la palabra correcta «cha» en los buenos tiempos, antes de la separación de (la muy alabada por aquel entonces) Portugal.
Cada día prefiero más leer español «viejo» por múltiples razones, y una de ellas es que puedo constatar todo tipo de pérdidas como esta.
Lo que me pregunto, es la razón de ceder el «cha» que es la que clava la palabra china para usar el más anglosajonado «té», investigación filológico-etimológica-política que a lo mejor interesa a
@Taliván Hortográfico (o no). Ahí queda.