No te lo crees ni harto de copas.
Toda la literatura griega está plagada de referencias al aspecto nórdico de los héroes, los dioses, etc., porque los griegos gustaban de adjetivar a todos los personajes y ponerles sobrenombres y epítetos que representaban su presencia. Hasta tal punto llega esta tendencia, que lo realmente difícil es encontrar morenos. En el caso, por ejemplo, de Píndaro, es un auténtico escándalo: no hay ni un personaje que no sea “rubio”, “dorado”, “blanco” “de níveos brazos” y por tanto “semejante a los dioses”.
Aquiles, considerado el mayor guerrero de todos los tiempos habidos y por haber, y poseedor único y exclusivo del
ménon (la cólera sagrada) es descrito en la
Ilíada como rubio, junto con una avasallante proporción de todos los héroes, heroínas, dioses, diosas―y esclavas consideradas apetecibles y dignas del harén para que los guerreros griegos sembrasen el mundo con buenos genes.
Helena, considerada la mujer más bella habida y por haber, y causa indirecta de la Guerra de Troya, era descrita por Estesicoro, Safo (
Libro I de poemas, compilación alejandrina) e Íbico como “la rubia Helena” (
Oda a Polícrates).
El ecritor y pensador italiano Adriano Romualdi dijo, prudente ante los datos constatados:
"DE TODOS LOS DATOS ESTUDIADOS RESULTARÍA ABUSIVO DEDUCIR QUE EN TODAS LAS ÉPOCAS DE LA HISTORIA GRIEGA LOS RUBIOS HAYAN CONSTITUIDO UNA MAYORÍA TAN ABRUMADORA. PERO LO CIERTO ES QUE ERAN NUMEROSOS Y, SOBRE TODO, DABAN EL TONO A LA CLASE DIRIGENTE (LOS INDOEUROPEOS)".
Los griegos, puede que por encima de cualquier otro pueblo indoeuropeo, daban una inmensa importancia al aspecto racial: a la belleza, a la forma física y a la calidad biológica como tarjeta de presentación, lo cual entronca muy estrechamente con ese culto al cuerpo y a las disciplinas deportivas, algo característicamente griego. El ideal de belleza de los griegos, sin ningún tipo de duda, era nórdico (precisamente para distinguirse del pueblo aborigen conquistado): Apolo, Adonis y Paris, tres ídolos masculinos famosos por su belleza, eran descritos como de aspecto nórdico. En cuanto a las mujeres, la más hermosa de todos los tiempos, la legendaria Helena de Esparta (luego Helena de Troya y, aun después, Helena de Esparta de nuevo): blanca, rubia y de ojos azules igual que “Afrodita dorada”, la diosa del amor.
Incluso en el Siglo IV EC, cuando Grecia había decaído, la misma Roma se tambaleaba y se avecinaban genocidios anti-europeos y anti-paganos en todo el imperio, el médico y sofista judío Adamantio describió al griego “auténtico”, en oposición a las masas mestizas que entonces adoptaban el cristianismo:
"DONDE LA RAZA HELÉNICA Y JÓNICA HA SIDO CONSERVADA PURA, VEMOS HOMBRES ALTOS DE UNA CONSTRUCCIÓN ANCHA, BIEN CONSTITUIDOS, DE PIEL CLARA Y RUBIOS; LA CARNE ES FIRME, LAS EXTREMIDADES RECTAS Y BIEN HECHAS. LA CABEZA ES DE TAMAÑO MEDIO Y SE MUEVE FÁCILMENTE; EL CUELLO ES FUERTE, EL CABELLO CLARO Y SUAVE, Y UN POCO RIZADO; LA CARA ES RECTANGULAR, LOS LABIOS FINOS, LA NARIZ RECTA Y LOS OJOS BRILLANTES, INTENSOS Y LLENOS DE LUZ; PUES DE TODAS LAS NACIONES, LOS GRIEGOS SON QUIENES TIENEN LOS OJOS MÁS CLAROS".
(mensaje citado en revisión)