Es el ciclo de repetición en el que estamos inmersos. Como estamos dentro del tiempo, no somos conscientes de las continuas repeticiones. Un día. Otro día. Y otro. Y otro. Y otro... Porque si fuéramos conscientes del bucle de repetición, no lo soportaríamos existencialmente. De modo que es la ignorancia la que nos permite seguir girando en la rueda. Pero claro, si piensas demasiado y te empiezas a cuestionar que todo es un ciclo infinito de repetición, y que básicamente esa es la definición del infierno...
Además cada día de la semana lleva asociado un astro / dios del Olimpo, por lo que efectivamente tiene una carga energética que conforma una rueda de repetición. Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y Sol. Y otra vez. Y otra. Y otra.
Estos astros / dioses del Olimpo no son por casualidad. No los puso alguien porque le pareció bonito y ya está. Son precisamente los mismos siete planetas principales de la carta natal astrológica. Es decir, los siete arquetipos que conforman nuestra psique. Y su orden y repetición tampoco es azarosa, y se relacionan los chakras, dado que también son siete y cada planeta rige uno, al ser vórtices energéticos.
Del mismo modo que los colores, que también se asocian a cada chakra, son la fractalización de la luz blanca. La fractalización de nuestra psique en estos siete arquetipos fundamentales, que sucede al proyectar la luz blanca sobre un prisma:
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Ahora ya sabéis qué significa la portada de The Dark Side of the Moon

. El lado oscuro de la luna es obviamente el lado oculto de la psique.
Y por supuesto el prisma tampoco es un triángulo por casualidad. Es la división fundamental en tres cuerpos que genera la dualidad, y con ello el arcoiris, que representa la ilusión de las formas.