Yo sólo os digo una cosa:
Estoy asqueado ya de tanta vulgaridad, patetismo e hipocresía femenina.
Estas bodoque de las brujeres, deberían saber o aprender, que nosotros los Hombres tenemos una cosa que se llama Testosterona, que hace que cuando vemos pechuga y panderos en vestidos muy ceñidos o directamente se pasean en bowling, nos cuesta pavor mantener la compostura.
Yo gracias a DIOS siempre he tenido mucho autocontrol, pero hay muchos camaradas masculinos que no, y lo pasan mal porque es una forma de tentación muy fuerte ( por eso los bajos instintos los domina el cerebro reptiliano).
En la Biblia se dice en muchos versículos, que hay que ser recatado o recatada en el vestir, que la desabrigadez es algo tan sagrado que incluso está prohibido ver la desabrigadez de los padres.
Yo porque llevo toda la vida yendo al GYM, y cuando llevo poca ropa o me quito la camiseta lo hago porque tengo calor o para cambiármela por una nueva, no lo hago para tentar a ninguna tía. O bueno voy a ser sincero, tal vez alguna vez lo he hecho, pa fardar y eso, pero nada tan obsceno como lo de esas señoras.
A lo que quiero llegar es a lo siguiente:
Les gustaría a esas tordas, que si se estuviesen muriendo de sed en mitad del desierto, fuese algún hombre a restregarles que tienen agua fresquita, y a "jugar" con el agua de manera impropia???? Y a eso añádele que no iban a probar ni gota de agua. Pues esto que nos hacen esas señoras cortesana ( porque no tienen otro nombre), es lo mismo.
O por ejemplo, imaginaos que hay unas obesas haciendo ejercicio para perder peso, pero va un tío, y se pone delante de ellas comiéndose un helado de manera descarada, sabiendo que esas tías están a dieta y tienen prohibidídimo el exceso de azúcar.
Ese comportamiento tiene un nombre, y se llama orate narcisista, alguien a quien le gusta ver sufrir a los demás.
En conclusión, eso es lo que os hacen las brujeres todos los días. Y nosotros aguantamos estoicamente.
Por eso soy un fiel partidario de la Glaciación.
Ojalá venga una fruta glaciación tan fuerte, que se les quiten las ganas de desabrigadarse, e incluso de salir de casa.