Miscelánea arqueológica.

Los arqueólogos descubridores de Urkesh: "Agatha Christie hacía punto en las ruinas de Irak"​

El matrimonio Buccellati, que lleva trabajando unido casi 60 años, es uno de los más eminentes en el estudio de las civilizaciones de la antigua Mesopotamia (actual Siria e Irak)​


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El matrimonio Buccellati.

Por
Paula Corroto
19/06/2024 - 13:25
Parecía Miss Marple y hacía punto. Se distraía mientras su marido, el prestigioso arqueólogo Max Mallowan, entonces director del mítico Instituto Británico de Arqueología de Irak, dirigía los trabajos en las ruinas de la vieja ciudad asiria de Nimrud, en el actual Irak. Era a comienzos de los años sesenta y así recuerda todavía hoy el eminente arqueólogo Giorgio Buccellati a la escritora Agatha Christie, ya entonces fruta autora de Asesinato en el Orient Express o Gloria en el Nilo. “La conocí en mi primer viaje a Bagdad y estaba ahí, en una esquina, cosiendo”, relata entre risas. “Su marido era extraordinario, un arqueólogo de primera. Pero se equivocó con la ciudad de Urkesh, que creyó que era del imperio romano. Después llegamos nosotros y tuvimos la suerte de encontrarnos con una ciudad del tercer milenio antes de Cristo”, añade.


Ese “nosotros” incluye a Marylin Kelly-Buccellati, su mujer desde hace 58 años y otra enorme arqueóloga. Ambos fueron los descubridores de la fabulosa Urkesh (hoy al norte de Siria en la frontera con Turquía), ciudad de los Hurritas que llegó a tener más de 20.000 habitantes y donde puso sus pies el imperio acadio. Los Buccellati hallaron su verdadero nombre y la presencia de alguno de sus más ilustres habitantes como Taram Agade, la hija del gran rey acadio Naram Sim, un verdadero Napoleón de hace más de 4.000 años. También están detrás de grandes excavaciones en otras partes de Siria, en Irak, Turquía y en Georgia. Unos auténticos Indiana Jones, aunque no les guste nada el personaje fílmico.

“Nuestro trabajo no tiene nada que ver. Lo que hacen estas películas es dar un poco la idea equivocada de lo que es la arqueología, y es que vas, excavas y encuentras cosas importantes que están aisladas de todo lo que les rodea. Lo que nosotros estudiamos siempre es una gran panorámica de lo que ocurrió. Lo que cuenta Indiana Jones es falso porque él lo único que busca son tesoros. Y sí, los hay, pero no son las cosas que extraes, el tesoro es la cultura”, resume Giorgio.


Una profesión sin romanticismo​

Los Buccellati han pasado unos días en Madrid para ofrecer una conferencia en la Universidad Eclesiástica San Dámaso sobre dioses, ritos, rituales y religiones. Un arqueólogo, al fin y al cabo, consiste, según Giorgio, en algo más que rastrear piedras y objetos. Es una mirada al pasado, a cómo vivíamos hace miles de años, a nuestras creencias, a nuestros sistemas políticos, a nuestras costumbres y leyes. A cómo éramos, en definitiva.


Esa es, precisamente, la fascinación que ambos sintieron desde muy jóvenes para dedicarse a esta profesión, tal y como cuentan en animada charla con El Confidencial en una de las salas de la universidad. A él le llegó en Milán donde tras estudiar latín y griego empezó a interesarse por el viejo Israel y la antigua Mesopotamia a través de los textos antiguos. Eso le hizo desplazarse a Irak como epigrafista -los que estudian las tablillas con lenguaje cuneiforme- donde, además de conocer a la venerable Agatha Christie, se quedó entusiasmado con las excavaciones que dirigía Max Mallowan. De ahí se marchó a estudiar la profesión a la Universidad de Chicago, donde conoció a Marylin, y después ambos se trasladaron a Los Ángeles donde fundaron el Instituto de Arqueología de Los Ángeles, que Giorgio dirigió durante diez años. Hoy los dos son profesores eméritos de la Universidad de California.

Ella, por su parte, encontró la vocación en la biblioteca de su pequeña ciudad natal en el estado de Nueva Jersey, en EEUU. Ya de niña sacaba todos los libros de arqueología que podía. Y en cuanto creció se fue a estudiar la disciplina a Chicago donde conoció a Giorgio. Desde entonces casi 60 años les contemplan juntos.


Esta es también, por tanto, una historia de amor, aunque ambos eviten tiznar su trabajo de romanticismo. Eso queda, una vez más, para las películas. Sin embargo, sí recuerdan momentos hermosos como los días que pasaron en Palmira, la bella ciudad siria donde reinó la reina Zenobia hace más de 1800 años. “Nos casamos en abril y en agosto nos fuimos juntos a un proyecto arqueológico. Nos quedamos un mes en una pequeña casa que estaba en medio de uno de los templos. Y fue maravilloso… Imagina estar allí por la noche con la luna llena, caminando y solo nosotros dos. Ese sí fue un momento romántico. Como una segunda luna de miel”, rememora Giorgio entre sonrisas secundadas por ella. Hoy, desgraciadamente, es todo mucho más sombrío: los templos fueron dinamitados por el ISIS en 2015 y de Palmira ya no queda ni la sombra de lo que fue.


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Giorgio y Marilyn Buccellati.

De hecho, a ambos arqueólogos les afectaron aquellos atentados porque también cancelar a amigos suyos, como el director del departamento de antigüedades de Palmira, asesinado por el ISIS. “Fue terrible. Creemos que Occidente, sobre todo EEUU, no hizo todo lo que podía haber hecho por defender este lugar… Y luego nos entusiasmó la respuesta de los sirios, sobre todo los jóvenes. Esa es una de las razones por las cuales seguimos allí con un programa que se llama Comunidad Arqueológica que involucra a la gente local y sobre todo a la gente joven. Porque ellos son los que están luchando por una nueva Siria y eso es verdaderamente admirable”, manifiesta Giorgio.


Los descubrimientos en Siria​

Siria. El país de sus desvelos y de sus mejores momentos eureka. El país que les dio Urkesh y el que más les ha ayudado a entender cómo eran las antiguas civilizaciones de la época de Mesopotamia, esa vasta región entre el Tigris y el Éufrates llena de vergeles y maravillosos palacios de los que apenas queda nada (y que cuesta imaginar hoy en día). Y el país que más les ha apoyado siempre en su trabajo.


“Siempre fue extraordinariamente favorable para nosotros. Y quiero decirlo porque a veces de esto hay una percepción equivocada, incluso por parte de algunos colegas. El departamento de Antigüedades siempre fue muy profesional. Por otro lado, nunca experimentamos ninguna dificultad por parte del Gobierno sirio. Incluso hoy en día. En realidad, hoy puedes excavar y trabajar en Siria. Es muy difícil en la zona donde está Urkesh porque es una zona políticamente compleja. Pero ahora tenemos una nueva excavación cerca de Damasco donde fuimos hace un año y estamos planeando volver y seguir. Y hay varias excavaciones en la actualidad en la parte occidental. Hay cuatro excavaciones italianas, una húngara, polaca, checa, rusa y japonesa”, comenta Giorgio, que insiste en que además “nunca hemos tenido un problema de corrupción. Nunca hemos pagado ni un céntimo a nadie en estos cincuenta años que llevamos trabajando allí. Y nunca nos hemos sentido presionados para decir nada político. Ni por parte del departamento de Antigüedades ni del ministro de Cultura ni del Gobierno. Siempre hemos sentido que las instituciones públicas sirias nos han apoyado muchísimo”.

Todo ese esfuerzo durante décadas ha servido a los Buccellati para encontrar textos e ilustraciones en tablillas que nos sirven para entender cómo vivían aquellas personas en la vieja Mesopotamia. Y en lo que creían y por qué. En este sentido, Giorgio se apresura a resaltar que había una diferencia radical entre cómo vivía la gente y lo que cuenta la Biblia. “La Biblia habla de una élite. Es una visión muy limitada de la población”, manifiesta. “En la antigua Mesopotamia lo que se pensaba es que todo podía ser controlado. La razón del desarrollo del politeísmo es porque atribuían estadios divinos al sol, a la luna, al agua, al viento… Podías romperlo todo en piezas, lo que tiene mucho más que ver con un análisis científico de las cosas. Los dioses y rituales se establecieron para explicar la realidad, pero una vez que la explicación ya no era válida hubo que abandonarla y entonces llegó la otra”, añade. La otra es la del profeta Abraham que desemboca en el cristianismo: el monoteísmo, Dios y la entidad irrompible y que no puede ser numerada. Todo lo contrario de la ciencia.


La devolución de los objetos​

En todas las décadas que ambos arqueólogos llevan trabajando las cosas también han cambiado mucho en su ámbito. No solo porque llegaran a cruzarse con una señora que escribía bestseller policiacos y que sigue siendo la más vendida en inglés con permiso de Shakespeare, sino porque la regulación con respecto a los objetos extraídos ya no tiene nada que ver. Sobre todo desde la entrada en vigor en 1975 de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de la UNESCO.


“En Siria nadie se puede llevar nada del país. Está prohibido. Pero allí hicieron algo bonito, ya que crearon una política de museos regionales y, por ejemplo, los objetos que se encuentran en Aleppo o Damasco se los llevan a ciudades más pequeñas del país. A 50 km de donde estamos excavando nosotros están construyendo ahora un museo regional que estuvo a punto de terminarse en 2011 pero que con la guerra se paró. Es un gran museo muy bonito y ahí es donde van a ir a parar todos los objetos que nosotros encontremos. Lo estamos apoyando bastante. Nosotros pensamos que todo lo que se encuentre en Damasco o Aleppo debe quedarse en manos de la gente local porque pertenece a su pasado. Es una gran idea que cada capital de provincia tenga su propio museo”, sostiene el arqueólogo.

Más difícil resulta responder a la pregunta de si algunos objetos deberían volver a su lugar de origen. “Muchos objetos están volviendo ya… pero hay unos límites.... Hay diferentes criterios sobre cuándo, cómo, quién cogió eso. En principio es verdad que los objetos deben estar en su lugar de origen, en particular, si fueron cogidos de forma vandálica. Pero, por ejemplo, el Louvre y el Metropolitan tienen dos leones de bronce que proceden de Urkesh y que fueron encontrados por accidente mucho antes de nuestras excavaciones, en los años treinta, y fueron vendidos en el mercado. Y Siria no los ha reclamado porque aquello sucedió mucho antes de que se aprobase la ley que prohíbe sacar objetos del patrimonio del país”, explica Giorgio.


Pasado y presente​

La charla con los Buccellati abunda en historias y anécdotas. Hoy son dos respetables ancianos que, no obstante, se siguen mostrando apasionados por su trabajo. Marylin, cuenta, sigue trabajando en varias excavaciones en Georgia, donde han hallado las evidencias más tempranas de la civilización de los hurritas, los mismos que estuvieron en Urkesh, lo que muestra todo un corredor comercial y bullicioso hace 4.000 años que abarcaba desde Georgia hasta el golfo Pérsico. Ahí, en esas antiguas ciudades estos arqueólogos pusieron el foco para alumbrar cómo éramos hace todos esos miles de años. “En Urkesh el sistema político era una monarquía y los más viejos del lugar también tenían poder. Los únicos que sabían leer y escribir eran los escribas. Solo el 1% de la población estaba alfabetizado. Es decir, casi todo el mundo dependía de estas personas. Pero bueno, casi como hoy cuando dependemos de los programadores y de los que saben de nuevas tecnologías”, admite Giorgio medio riéndose. El pasado, una vez más, para explicar el presente. Lo que también le fascinaba a Agatha Christie.

 

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Un poco lato sensu, pero por qué no ponerlo aquí:

Conoce a los cangrejos de río "gigantes" que viven bajo las antiguas ruinas de Roma​


No queda mucho de la época en que Roma era sólo un valle pantanoso, salvo los cangrejos que se han apoderado de los antiguos canales.
La población de cangrejos de río del Mediterráneo (Potamon fluviatile) podrían haber colonizado los antiguos canales de Roma hace siglos. Aquí, un se posa en una roca en el Foro de Trajano.

En 2005, durante las excavaciones del Foro de Trajano, en el centro de Roma, los arqueólogos hallaron un antiguo desagüe de alcantarilla que contenía un busto de mármol de Constantino del siglo IV d.C. y una población de cangrejos de río con una herencia aún más antigua.
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Los cangrejos de agua dulce de esta especie (Potamon fluviatile) habitan madrigueras en ríos y arroyos de toda Italia (en la imagen vemos una en la Toscana).
FOTOGRAFÍA DE EMANUELE BIGGI
Abrumados por los animales, los arqueólogos sacaron cubos de cangrejos de la tierra durante las excavaciones. Conocidos científicamente como Potamon fluviatile, estos crustáceos son los únicos cangrejos de agua dulce de gran tamaño autóctonos de Italia. Los investigadores sospechan que se trata de una población antigua, de cuando Roma no era mucho más que un valle pantanoso.
Estos crustáceos no han sido estudiados a fondo y han caído en el olvido en los últimos 15 años. Puede que esta especie haya visto surgir y caer imperios, pero los nuevos datos de seguimiento sugieren que esta población, antaño abundante, podría estar en peligro de desaparecer.

¿Qué antigüedad tienen estos cangrejos?​

Como era de esperar, el hábitat de estos cangrejos ha cambiado mucho en los últimos 2000 años. La zona sobre la que ahora se levantan el Coliseo y el Foro Romano fue en su día un valle pantanoso alimentado por las aguas del río Tíber, explica el naturalista Gianluca Damiani. Es probable que los antepasados de los cangrejos utilizaran el río como autopista acuática para desplazarse por la zona. Durante la construcción del antiguo Foro Romano, entre el siglo I a.C. y el II d.C., los romanos construyeron la Cloaca Máxima, un sistema de desagüe aún en uso, para drenar la zona y canalizar sus aguas hacia el Tíber.
La cronología de estas obras es una de las razones por las que los investigadores creen que los cangrejos han habitado las alcantarillas de Roma durante siglos. La urbanización separó a los cangrejos del Tíber, aislándolos de otros miembros de su especie y atrapándolos en medio de la ciudad en desarrollo. "Han estado atrapados en el centro de Roma desde la antigüedad. Lo que vemos hoy es una reliquia de una antigua población que vivió allí", explica Damiani.

A lo largo de los milenios, los cangrejos han seguido utilizando este antiguo sistema de alcantarillado para desplazarse por debajo de la ciudad, sobre todo bajo el Foro de Trajano, en canales y túneles en gran parte inaccesibles para los humanos. Los bichos rara vez salen a la superficie y sólo por la noche para alimentarse de desechos humanos y restos de animales.
"El subsuelo de Roma, sobre todo en la zona del antiguo Foro Romano, es muy rico en agua, con muchos pasadizos y escondrijos para sobrevivir", explica Marco Seminara, biólogo medioambiental de la Universidad Sapienza de Roma; "no me sorprende que estos animales hayan vivido allí tanto tiempo". El colapso del Imperio Romano y el desuso del Foro dieron a estos cangrejos un reinado ininterrumpido sobre el territorio, lo que podría explicar la persistencia de la población, añade.

¿Qué sabemos de estos cangrejos?​

La comunidad científica local conoce vagamente la existencia de estos cangrejos desde hace casi un siglo, explica Seminara, que recuerda haber oído hablar de la población de pasada cuando era estudiante. Las excavaciones de 2005 revelaron la magnitud de su número y generaron brevemente cierto interés por estudiar la población.
Entre 2004 y 2006, investigadores de la Universidad Roma Tre capturaron e identificaron casi 500 cangrejos. El equipo informó en 2008 de que los cangrejos de Roma eran entre un 13% y un 20% más grandes que otros miembros de la misma especie. El cangrejo romano medio medía algo más de siete centímetros de caparazón, un posible ejemplo de gigantismo, es decir, cuando una población aumenta de tamaño en comparación con sus parientes.
El estudio también señalaba que los cangrejos romanos crecían más lentamente y se esperaba que vivieran hasta cinco años y medio más que otros miembros de su especie. Estas diferencias de tamaño, crecimiento y esperanza de vida habrían tardado siglos en desarrollarse.

Las mismas excavaciones de 2005 que dieron lugar a ese estudio también desenterraron una red de canales subterráneos que habían protegido a los cangrejos durante siglos, exponiendo a la población a depredadores como gaviotas y cuervos. Seminara encuentra cada vez más partes del cuerpo de los cangrejos que cangrejos vivos. Y, a medida que la superficie se vuelve más cálida y menos húmeda debido al […], los cangrejos han hecho túneles más profundos para mantenerse frescos y sin ser molestados. "Ahora han profundizado aún más. Es imposible encontrarlos", dice Damiani.
En 2020, el Parque Arqueológico del Coliseo contrató a naturalistas para que ayudaran a vigilar la diversa fauna que habita la zona situada entre el Coliseo y el Foro Romano. Damiani y Seminara formaban parte de un grupo que rastreaba la población de cangrejos por la noche con linternas, desplegaba cámaras de fibra óptica para atisbar en madrigueras poco profundas en el fango y colocaba trampas para capturar y registrar individuos con el fin de realizar estimaciones de la población actual. Los resultados han sido decepcionantes: en los últimos tres años sólo se han identificado seis cangrejos nuevos, dice Damiani.
Aunque esto no indica necesariamente que la población esté al borde de la extinción, sí sugiere que su número está disminuyendo rápidamente. Seminara cree que los cangrejos aún tienen posibilidades de sobrevivir a largo plazo si consiguen adaptarse a una vida aún más protegida bajo tierra. Pero añade que "viendo cómo se ha desarrollado Roma, cómo el Tíber ya no es una autopista del agua para ellos y debido al […], la población no tiene ciertamente un futuro halagüeño".

La ciudad de Roma decidió no añadir rejillas a los canales expuestos ni erigir carteles de concienciación sobre los cangrejos porque tales medidas podrían arruinar las vistas de monumentos antiguos, como el Coliseo (en la imagen).

¿Sobrevivirán los cangrejos?​

Para garantizar la supervivencia de los cangrejos, los investigadores necesitan fondos para estudiarlos y permiso de la ciudad para colocar rejillas sobre los canales expuestos, de modo que las aves no puedan cazarlos fácilmente. "Nos encantaría estudiar a estos animales porque no sólo merecen ser estudiados, sino también salvados", dice Damiani: "Esta población no puede desaparecer".
Hasta ahora, la ciudad ha denegado las peticiones de Damiani y sus colegas para implantar rejas y señales que informen a los transeúntes de la existencia de los cangrejos. El razonamiento, dice, es que hacerlo estropearía la vista de los monumentos antiguos: "No les importan los cangrejos, les importa más que los turistas vayan a ver el Coliseo".
Aunque el futuro de la antigua población de cangrejos de río de Roma es nebuloso, Seminara espera que algún día haya fondos e interés suficientes para seguir investigando la población. Por ahora, los aficionados a los cangrejos deben esperar a ver si estas criaturas solitarias pueden seguir subsistiendo bajo las ruinas de la ciudad.
"Su existencia es ciertamente folclórica. Sería como encontrar un cangrejo viviendo en Central Park", dice; "se trata de un animal único. El hecho de que en el Foro Romano exista el único gran crustáceo de agua dulce que tenemos en aguas italianas, ha generado y generará siempre un cierto asombro."

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Unas excavaciones en el pueblo de Fenstanton, en el condado de Cambridgeshire, Reino Unido, durante la construcción de una nueva serie de viviendas, han sacado a la luz el ejemplo "mejor conservado" del mundo de una crucifixión de época romana.

Se trata del cadáver de un hombre, probablemente un esclavo, de entre 25 y 35 años en la coyuntura de su gloria, registrada en algún momento comprendido entre 130 y 360 d.C. Los arqueólogos han encontrado uno de los huesos del talón derecho del individuo, el calcáneo, perforado por un clavo de hierro de cinco centímetros.

"Esto muestra que las personas que vivían incluso en poblados alejados del centro del imperio Romano no podían evitar uno de los castigos más crueles que existían en aquel entonces", añadió.

Este hallazgo se une a los otros pocos que han aportado evidencia de crucifixiones en el mundo: uno en Larda, en Italia, otro en Mendes en Egipto y otro en Giv'at ha Mivar, al norte de Jerusalén, que fue encontrado en 1968.

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Unas excavaciones en el pueblo de Fenstanton, en el condado de Cambridgeshire, Reino Unido, durante la construcción de una nueva serie de viviendas, han sacado a la luz el ejemplo "mejor conservado" del mundo de una crucifixión de época romana.

Se trata del cadáver de un hombre, probablemente un esclavo, de entre 25 y 35 años en la coyuntura de su gloria, registrada en algún momento comprendido entre 130 y 360 d.C. Los arqueólogos han encontrado uno de los huesos del talón derecho del individuo, el calcáneo, perforado por un clavo de hierro de cinco centímetros.

"Esto muestra que las personas que vivían incluso en poblados alejados del centro del imperio Romano no podían evitar uno de los castigos más crueles que existían en aquel entonces", añadió.

Este hallazgo se une a los otros pocos que han aportado evidencia de crucifixiones en el mundo: uno en Larda, en Italia, otro en Mendes en Egipto y otro en Giv'at ha Mivar, al norte de Jerusalén, que fue encontrado en 1968.

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Qué pavor.

Gracias por la aportación. Por cierto que en torno a las representaciones de la crucifixión de Cristo siempre hubo cierta polémica sobre la técnica exacta de fijación de las extremidades. Si los clavos se fijaban a los talones es posible que la crucifixión fuera realmente algo así:

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Y vuelvo a decirlo: qué pavor.
 

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Sin duda que era un tormento pavor.

La crucifixión, ante todo, no era una exclusividad o invento romano.

Ese suplicio ya era usado por los persas 500 años antes de Cristo, luego lo usaron los griegos, y luego los fenicios, que en las guerras púnicas lo aplicaron contra los prisioneros romanos, estos entonces lo adoptaron, perfeccionaron y le agregaron los elementos de terror y brutalidad inigualables con el claveteado de manos y pies.

Era un castigo que infligía un sufrimiento máximo,el cuerpo experimentaba una mezcla de asfixia, pérdida de sangre y deshidratación, lo que hacía que la crucifixión fuera una forma brutal de ejecución;la quebradura de las piernas impedia el apoyo del reo y aceleraba su gloria.

Es discutible si el instrumento llamado "cruz" consistía en dos maderos, vertical y horizontal o si simplemente era un solo madero vertical.

La etimología de los términos "crux", "stauros" o "xilon" no lleva a significados unívocos, por eso aún el tema es motivo de debate.

Vale destacar que en las antiguas civilizaciones de Egipto y Mesopotamia, la cruz tenía diferentes significados y usos.

En Egipto, la cruz era conocida como el “ankh” o “llave de la vida”, un símbolo sagrado asociado a la vida eterna,la divinidad y la resurrección.

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Unas excavaciones en el pueblo de Fenstanton, en el condado de Cambridgeshire, Reino Unido, durante la construcción de una nueva serie de viviendas, han sacado a la luz el ejemplo "mejor conservado" del mundo de una crucifixión de época romana.

Se trata del cadáver de un hombre, probablemente un esclavo, de entre 25 y 35 años en la coyuntura de su gloria, registrada en algún momento comprendido entre 130 y 360 d.C. Los arqueólogos han encontrado uno de los huesos del talón derecho del individuo, el calcáneo, perforado por un clavo de hierro de cinco centímetros.

"Esto muestra que las personas que vivían incluso en poblados alejados del centro del imperio Romano no podían evitar uno de los castigos más crueles que existían en aquel entonces", añadió.

Este hallazgo se une a los otros pocos que han aportado evidencia de crucifixiones en el mundo: uno en Larda, en Italia, otro en Mendes en Egipto y otro en Giv'at ha Mivar, al norte de Jerusalén, que fue encontrado en 1968.

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"el ejemplo "mejor conservado" del mundo de una crucifixión de época romana."

A los medios anglosajones les gusta presentar sus hallazgos como los mejores del mundo, aunque sea un clavo oxidado. Creo que es una cuestión de enfoque.
 
"el ejemplo "mejor conservado" del mundo de una crucifixión de época romana."

A los medios anglosajones les gusta presentar sus hallazgos como los mejores del mundo, aunque sea un clavo oxidado. Creo que es una cuestión de enfoque.
Coincido.
Pero en este caso,ante la ausencia de otros ejemplos,el que ellos tienen les permite "sobrar" a los demás, tal como es su hábito y afición.
 
Antiguas tumbas revelan la gran presión fiscal en el Imperio Asirio, donde los pobres eran cada vez más pobres

La investigadora encontró que el declive en la calidad y cantidad de los bienes funerarios a lo largo del tiempo indica una creciente carga económica sobre las comunidades sometidas al imperio, un fenómeno que es visible tanto en el núcleo imperial como en las provincias más centrales. Las tumbas más antiguas y ricas, llenas de objetos de alta calidad y en abundancia, contrastan notablemente con las tumbas posteriores, más modestas y con menos bienes.
 
Sin duda que era un tormento pavor.

La crucifixión, ante todo, no era una exclusividad o invento romano.

Ese suplicio ya era usado por los persas 500 años antes de Cristo, luego lo usaron los griegos, y luego los fenicios, que en las guerras púnicas lo aplicaron contra los prisioneros romanos, estos entonces lo adoptaron, perfeccionaron y le agregaron los elementos de terror y brutalidad inigualables con el claveteado de manos y pies.

Era un castigo que infligía un sufrimiento máximo,el cuerpo experimentaba una mezcla de asfixia, pérdida de sangre y deshidratación, lo que hacía que la crucifixión fuera una forma brutal de ejecución;la quebradura de las piernas impedia el apoyo del reo y aceleraba su gloria.

Es discutible si el instrumento llamado "cruz" consistía en dos maderos, vertical y horizontal o si simplemente era un solo madero vertical.

La etimología de los términos "crux", "stauros" o "xilon" no lleva a significados unívocos, por eso aún el tema es motivo de debate.

Vale destacar que en las antiguas civilizaciones de Egipto y Mesopotamia, la cruz tenía diferentes significados y usos.

En Egipto, la cruz era conocida como el “ankh” o “llave de la vida”, un símbolo sagrado asociado a la vida eterna,la divinidad y la resurrección.

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Ese castigo los cartagineses lo empleaban contra generales especialmente incompetentes o revoltosos.
 

Arqueólogos identifican una muralla romana construida para contener al esclavo rebelde Espartaco y su ejército​

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(CNN) -- Arqueólogos que trabajan en el sur de Italia identificaron una fortificación romana construida para contener al líder de la revuelta de esclavos Espartaco y a su ejército.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que la muralla, que se extiende a lo largo de 2,7 kilómetros, fue construida por el general romano Marco Licinio Craso en el año 71 a. C.

Espartaco sirvió en el ejército romano antes de convertirse en bandido y ser capturado y vendido como esclavo.

Arqueólogos identifican una muralla romana construida para contener al esclavo rebelde Espartaco y su ejército

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Fotografías aéreas revelan un circo romano en Iruña-Veleia con capacidad para unos 5.000 espectadores​

El descubrimiento de la empresa Arkikus muestra que la antigua ciudad alavesa «tuvo una importancia regional mayor de lo que se pensaba»​


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El circo romano apareció por primera vez ante los ojos de los hermanos Ordoño en diferentes ortofotos e imágenes aéreas en 2020. Pero en aquel momento era solo una sensación, que confirmaron años después, cuando descubrieron la curva que cerraba el circo romano. Es un edificio alargado de 280 metros de largo por 72 metros de ancho, donde había carreras de carros tirados por caballos.

"No merece la pena excavar el circo romano en su totalidad, lo que interesa es su conocimiento"
 

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Hallan un ancla de época romana del año 253 a.C. en el fondo del mar en el sur de Italia

Un ancla de época romana del año 253 a.C. fue hallada este martes en el fondo del mar, cerca de la localidad de Palinuro, en la región de Campania (sur deItalia).

El hallazgo se hizo a más de 50 metros de profundidad, en una zona de gran interés histórico entre los golfos de Velia y Policastro, durante un control de bienes arqueológicos hundidos realizada por una unidad de los Carabineros -policía militarizada italiana- encargada de protección del patrimonio cultural, que informaron del descubrimiento en un comunicado.

El ancla de plomo se encuentra intacta, clavada a 52 metros de profundidad y probablemente perteneció a una nave romana que naufragó en torno al año 253 a.C., pero por ahora no se han encontrado otras partes de la embarcación.

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Hallan un ancla de época romana del año 253 a.C. en el fondo del mar en el sur de Italia

Un ancla de época romana del año 253 a.C. fue hallada este martes en el fondo del mar, cerca de la localidad de Palinuro, en la región de Campania (sur deItalia).

El hallazgo se hizo a más de 50 metros de profundidad, en una zona de gran interés histórico entre los golfos de Velia y Policastro, durante un control de bienes arqueológicos hundidos realizada por una unidad de los Carabineros -policía militarizada italiana- encargada de protección del patrimonio cultural, que informaron del descubrimiento en un comunicado.

El ancla de plomo se encuentra intacta, clavada a 52 metros de profundidad y probablemente perteneció a una nave romana que naufragó en torno al año 253 a.C., pero por ahora no se han encontrado otras partes de la embarcación.

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Supongo que ustec ya sabe que en puridad no es un ancla sino parte de ella. Las anclas romanas eran de madera, y eso que se ve es el contrapeso de plomo que se ponía en la caña para hundirla. Se le denomina cepo, y por mi zona se encuentran buceando muchos de estos cepos, en el museo de Cádiz tienen expuestos varios, algunos muy grandes, y tienen tantos, así como ánforas etc. , que literalmente les falta sitio.


Por ser de plomo, son muy resistentes a la acción corrosiva del mar. Los más apreciados son los que tienen en el centro un sello de propiedad o de uso , por ejemplo dos delfines de espaldas opuestas.

Mucho más raro de encontrar, ya que es mucho más pequeño, es el zuncho del ancla, una pieza similar a una hebilla que servía para afianzar las "patas" del ancla a la caña.
 
Figurilla femenina de 8.000 años de antigüedad descubierta en Ulucak Höyük, en el oeste de Turquía
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Uno de los yacimientos neolíticos más destacados y antiguos hallados en la actual Turquía ha proporcionado otro interesante hallazgo: en Ulucak Höyük (túmulo de Ulucak) se ha desenterrado una estatuilla de arcilla de una figura femenina, datada hace 8.000 años.

El hallazgo se produjo en el distrito de Kemalpasa, en el oeste de Turquía, en Ulucak Höyük, uno de los yacimientos más antiguos de Anatolia occidental. Se describe como «una pieza muy rara» y puede haber formado parte de importantes ritos de abundancia y fertilidad.

El Prof. Dr. Özlem Çevik, profesor del Departamento de Protohistoria y Arqueología del Próximo Oriente de la Facultad de Letras de la Universidad de Trakya, declaró: «El elemento más importante que distingue a esta figura de las demás es que tiene la boca indicada. Porque las figuras suelen tener ojos y nariz. Sin embargo, en esta figura vemos que tanto la boca está indicada en forma de agujero como que se ha hecho un agujero en el cuello para que pueda ser joya».

Las excavaciones llevadas a cabo con el apoyo del Ministerio de Cultura y Turismo, el Municipio Metropolitano, el Municipio de Kemalpaşa y la Industria Organizada de Kemalpaşa continúan desde 2009 bajo la dirección del Profesor Dr. Özlem Çevik, profesor del Departamento de Arqueología de la Facultad de Literatura, Protohistoria y Cercano Oriente de la Universidad de Trakya.

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Foto: AA

El Prof. Dr. Özlem Çevik afirmó que el túmulo de Ulucak es uno de los primeros asentamientos de Izmir: «Ulucak representa uno de los primeros asentamientos agrícolas de Anatolia occidental. Es muy importante para nosotros comprender el proceso de neolitización. El primer asentamiento en el túmulo data de hace 8.850 años. Durante 1.150 años, el asentamiento neolítico continuó en Ulucak Höyük durante 45 cinco generaciones sin interrupción. Este año continúan las excavaciones en el túmulo. Uno de los hallazgos más importantes hasta el momento es una figura femenina. Por lo general, en Ulucak encontramos partes de figuras como brazos, piernas y cabezas. Esta figura, que hemos encontrado este año, es la sens que se ha hallado completa hasta ahora».

El Prof. Dr. Çevik subrayó que se puede suponer que la figurilla femenina representada tiene una posición privilegiada en la comunidad y dijo: «Puede representar a la persona que vive aquí y cuenta las historias en la comunidad. Está hecha de arcilla. Mide entre 8 y 10 centímetros. Cabe en una mano. Los encontramos enterrados en las casas, cerca de hornos, en fosas bajo los umbrales de las puertas, o asociados a piedras de moler, o asociados a sílex en un recipiente. Pueden ser objetos rituales utilizados para cumplir una intención, acción o petición».

El túmulo de Ulucak, situado en el distrito de Ulucak del condado de Kemalpaşa, en el kilómetro 15 de la carretera Bornova-Ankara, fue el emplazamiento de uno de los asentamientos más antiguos de Anatolia occidental e ilumina la historia cultural tanto por su estructura arquitectónica como por sus hallazgos. Las excavaciones comenzaron en 1995 y se identificaron tres estratos culturales. Se trata del periodo romano tardío en la parte superior; las capas de la Edad de Bronce Temprana bajo los asentamientos bizantinos tempranos y el asentamiento neolítico tardío en la parte inferior.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com
 

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El ADN identifica a Teodomiro, fundador del Camino de Santiago hace 12 siglos​

Una investigación internacional confirma que los restos analizados en 2019 son los del obispo que encontró en Galicia la supuesta tumba del apóstol Santiago y dio inicio a una de las mayores peregrinaciones conocidas.​


Una tarde de julio, en la nave central de la Catedral de Santiago de Compostela, el incienso del botafumeiro impregna el aire mientras miles de turistas y peregrinos se agolpan a la espera de abrazar al apóstol. Disimulando para no atraer a curiosos, el arqueólogo Patxi Pérez-Ramallo abre una trampilla casi a ras de suelo y señala una tenebrosa escalera que baja. En unos pocos peldaños, a cuatro metros por debajo del templo, estamos ya en pleno siglo IX.

“Aquí estaban las dos primeras casas que hubo en Santiago”, dice Pérez-Ramallo. Estos pobres aposentos construidos hace más de 1.100 años se convirtieron pronto en tumbas de la primera necrópolis del lugar, cuando Santiago era apenas una aldea de devotos llegados de otros puntos de la Península en busca de santuario. Aún se ven los restos de la primera muralla y, dentro de sus muros, un amasijo caótico de sepulcros: lujosos sarcófagos para ricos, lápidas partidas para pobres, sepulturas grandes de adulto y otras diminutas para niño, todos enterrados sin objetos de valor, pues a Dios había que ir limpio de riquezas materiales. En varias aún descansan los perecid, totalmente cadavéricos.

En la parte más rica y noble de este cementerio usado entre los siglos IX al XII, donde los perecid tenían incluso lápidas con su nombre, el arqueólogo Manuel Chamoso Lamas encontró en 1955 la lauda funeraria de Teodomiro. Fue un hallazgo histórico que desde entonces ha estado envuelto en polémica y misterio.

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Teodomiro fue el obispo de Iria Flavia —actual Padrón—, uno de los pocos obispados que quedaron tras la oleada turística musulmana de la Península en 711. Según la leyenda, el prelado encontró la tumba perdida del apóstol Santiago, discípulo aventajado de Jesús, en un bosque llamado Libredón. Contra todo pronóstico, el obispo se mudó de inmediato a este lugar inhóspito, donde se levantó un pequeño templo al que acudió el rey Alfonso II de Asturias siguiendo la línea de la costa, lo que inauguró el Camino Primitivo. Fue el comienzo de una peregrinación que continúa en la actualidad con casi medio millón de visitantes que llegan cada año a Santiago para contemplar el Pórtico de la Gloria y el resto de maravillas que esconde la catedral.

Hasta el descubrimiento de la lápida, se pensó que Teodomiro ni siquiera había existido. Durante las excavaciones se hallaron restos humanos de una persona bajo esa tumba, pero el análisis de los huesos no pudo determinar si eran de un hombre o de una mujer.

Casi 60 años después, en 2014, la Fundación Catedral de Santiago puso en marcha un proyecto para aplicar a los restos los nuevos métodos de análisis molecular con la intención de esclarecer si realmente son del mítico obispo, sin el cual no hubiera existido el Camino de Santiago. “Queríamos una investigación completa con todas las posibilidades que hoy tiene la ciencia”, resume Daniel Lorenzo, sacerdote director de la Fundación. El proyecto recayó en Pérez-Ramallo, historiador santiagués de 36 años que había trabajado vendiendo entradas para el museo de la catedral, y que se ha especializado en las últimas técnicas de datación y análisis forense de ADN en Reino Unido, Alemania y Noruega, donde trabaja actualmente.

Una fría noche de noviembre de 2019, pasadas las 10 de la noche, Pérez-Ramallo esperó pacientemente a que los canteros retirasen con mimo la lauda de Teodomiro. Debajo había una caja que los arqueólogos habían sellado con una capa de metal en los años 50. Un herrero la retiró “como si fuera una lata de sardinas”, recuerda el investigador gallego.

Primero salieron virutas, después una tela protectora y, por fin, la calavera, costillas y huesos de brazos y piernas del supuesto obispo, enterrado en el año 847. Junto a ellos había un mensaje en el tiempo dejado por Chamoso Lamas para los arqueólogos del futuro: la memoria sellada que certificaba la autenticidad del cadáver y las dificultades para determinar su sesso.

Los huesos estaban cortados por sus extremos, no había cadera ni cara. “El cráneo tenía rasgos masculinos, efectivamente, pero también otros indeterminados; y en general la complexión era muy grácil”, recuerda Pérez-Ramallo. Aquella noche no se pudo determinar más, y todos los presentes acordaron no decir ni una palabra de lo que allí había sucedido hasta que no hubiese un veredicto concluyente.

(adjunto visible para usuarios registrados)Los restos mortales de Teodomiro.P. P-R.
Cinco años y una esa época en el 2020 de la que yo le hablo mundial después, los resultados del análisis de ADN extraído de los huesos, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, no dejan dudas: los restos son de un hombre. La datación por carbono 14 indica que murió pasados los 45 años. Los rasgos físicos apuntan que era de complexión débil y no realizó en vida trabajo físico, lo que encaja con un obispo.

La datación de una costilla apunta a que murió en torno al 820, con un margen de error de hasta 15 años más, lo que ya caería cerca de la fecha de la lápida. Los restos son los más antiguos hallados en toda la necrópolis santiaguesa, en la que Pérez-Ramallo ha analizado unos 30 cadáveres, 10 de ellos con ADN, en una investigación previa que sufragó pidiendo dinero a sus padres, un ama de casa y un mecánico que residen en Boiro.

Los átomos de carbono, nitrógeno y oxígeno acumulados en los huesos permiten afinar qué comió esta persona y de dónde venían sus alimentos. Los resultados desvelan que tuvo una dieta muy austera, casi monacal, pero no tan espartana como la de los pobres campesinos de la época, lo que encaja con un obispo que vivía como un monje. Los isótopos indican que siempre vivió cerca de Santiago, pero su procedencia original estaba más al suroeste, en la costa, justo donde estaba Iria Flavia. Con todos estos datos, “podemos decir que es Teodomiro con un 98% de probabilidad”, asegura Pérez-Ramallo, investigador de la Universidad Ciencia y Tecnología de Noruega.

El ADN identifica a Teodomiro, fundador del Camino de Santiago hace 12 siglos

Y luego, el artículo añade:

Los restos mortales guardaban un último secreto. El análisis del genoma destapa una importante ascendencia del norte de África. Estudios anteriores han visto la misma marca en gallegos actuales, lo que supone un misterio. Es posible que sea influjo de los cruces con los invasores musulmanes, pero según el equipo de Pérez-Ramallo es una señal demasiado fuerte y exclusiva de Galicia. Este territorio no fue conquistado por los musulmanes, aunque Almanzor destruyó la basílica románica que precedió a la catedral de Santiago, en 997. Lo más plausible, argumenta Pérez-Ramallo, es que los abuelos o bisabuelos de Teodomiro descendieran de romanos que vivieron en el norte de África durante el Imperio. Siglos después, ya en el siglo VIII, los ancestros del obispo pudieron cruzar el Estrecho junto a los invasores musulmanes y se pasaron a la zona cristiana.

@Topollillo

Es curioso el tema de la huella genética norteafricana en Galicia, cada vez más respaldado por datos. El último el del supuesto Teodomiro. Desde luego, la explicación que dan en el artículo es absurda en tanto sólo implica a la familia del obispo y no un movimiento relativamente importante de población, que es lo que justificaría una huella genética tan importante y duradera.

El análisis genético del supuesto Teodomiro desmentiría una de las hipótesis que intentan explicar el importante aporte genético norteafricano en el noroeste de España: la reubicación de los moriscos vencidos tras la Guerras de las Alpujarras. Ese aporte ya existía con bastante anterioridad al siglo IX. ¿De dónde procedía entonces? Lo único que parece cuadrar es el trasvase por los romanos de población del norte de África forzada a trabajar en las minas de oro de León y Galicia. Aunque no termina de convencerme del todo.

¿Teorías?

Un influjo prerromano de bereberes o mejor dicho protobereberes, sin duda alguna.

Ya con duda alguna, porque no tenemos mucha idea de los movimientos de población de fines del neolítico o inicios del calcolítico en la zona antes de que los Yamnaya llegaran e hicieran tabula rasa de los genomas peninsulares, yo lo asociaría a las rutas marítimas de la primera Edad del Bronce y la expansión de la cultura de los megalitos desde el Mediterráneo central (Malta) hacia el Atlántico (Bretaña).

Qué casualidad que Galicia pillaba justo a mitad del camino.
 

El ADN identifica a Teodomiro, fundador del Camino de Santiago hace 12 siglos​

Una investigación internacional confirma que los restos analizados en 2019 son los del obispo que encontró en Galicia la supuesta tumba del apóstol Santiago y dio inicio a una de las mayores peregrinaciones conocidas.​


Una tarde de julio, en la nave central de la Catedral de Santiago de Compostela, el incienso del botafumeiro impregna el aire mientras miles de turistas y peregrinos se agolpan a la espera de abrazar al apóstol. Disimulando para no atraer a curiosos, el arqueólogo Patxi Pérez-Ramallo abre una trampilla casi a ras de suelo y señala una tenebrosa escalera que baja. En unos pocos peldaños, a cuatro metros por debajo del templo, estamos ya en pleno siglo IX.

“Aquí estaban las dos primeras casas que hubo en Santiago”, dice Pérez-Ramallo. Estos pobres aposentos construidos hace más de 1.100 años se convirtieron pronto en tumbas de la primera necrópolis del lugar, cuando Santiago era apenas una aldea de devotos llegados de otros puntos de la Península en busca de santuario. Aún se ven los restos de la primera muralla y, dentro de sus muros, un amasijo caótico de sepulcros: lujosos sarcófagos para ricos, lápidas partidas para pobres, sepulturas grandes de adulto y otras diminutas para niño, todos enterrados sin objetos de valor, pues a Dios había que ir limpio de riquezas materiales. En varias aún descansan los perecid, totalmente cadavéricos.

En la parte más rica y noble de este cementerio usado entre los siglos IX al XII, donde los perecid tenían incluso lápidas con su nombre, el arqueólogo Manuel Chamoso Lamas encontró en 1955 la lauda funeraria de Teodomiro. Fue un hallazgo histórico que desde entonces ha estado envuelto en polémica y misterio.

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Teodomiro fue el obispo de Iria Flavia —actual Padrón—, uno de los pocos obispados que quedaron tras la oleada turística musulmana de la Península en 711. Según la leyenda, el prelado encontró la tumba perdida del apóstol Santiago, discípulo aventajado de Jesús, en un bosque llamado Libredón. Contra todo pronóstico, el obispo se mudó de inmediato a este lugar inhóspito, donde se levantó un pequeño templo al que acudió el rey Alfonso II de Asturias siguiendo la línea de la costa, lo que inauguró el Camino Primitivo. Fue el comienzo de una peregrinación que continúa en la actualidad con casi medio millón de visitantes que llegan cada año a Santiago para contemplar el Pórtico de la Gloria y el resto de maravillas que esconde la catedral.

Hasta el descubrimiento de la lápida, se pensó que Teodomiro ni siquiera había existido. Durante las excavaciones se hallaron restos humanos de una persona bajo esa tumba, pero el análisis de los huesos no pudo determinar si eran de un hombre o de una mujer.

Casi 60 años después, en 2014, la Fundación Catedral de Santiago puso en marcha un proyecto para aplicar a los restos los nuevos métodos de análisis molecular con la intención de esclarecer si realmente son del mítico obispo, sin el cual no hubiera existido el Camino de Santiago. “Queríamos una investigación completa con todas las posibilidades que hoy tiene la ciencia”, resume Daniel Lorenzo, sacerdote director de la Fundación. El proyecto recayó en Pérez-Ramallo, historiador santiagués de 36 años que había trabajado vendiendo entradas para el museo de la catedral, y que se ha especializado en las últimas técnicas de datación y análisis forense de ADN en Reino Unido, Alemania y Noruega, donde trabaja actualmente.

Una fría noche de noviembre de 2019, pasadas las 10 de la noche, Pérez-Ramallo esperó pacientemente a que los canteros retirasen con mimo la lauda de Teodomiro. Debajo había una caja que los arqueólogos habían sellado con una capa de metal en los años 50. Un herrero la retiró “como si fuera una lata de sardinas”, recuerda el investigador gallego.

Primero salieron virutas, después una tela protectora y, por fin, la calavera, costillas y huesos de brazos y piernas del supuesto obispo, enterrado en el año 847. Junto a ellos había un mensaje en el tiempo dejado por Chamoso Lamas para los arqueólogos del futuro: la memoria sellada que certificaba la autenticidad del cadáver y las dificultades para determinar su sesso.

Los huesos estaban cortados por sus extremos, no había cadera ni cara. “El cráneo tenía rasgos masculinos, efectivamente, pero también otros indeterminados; y en general la complexión era muy grácil”, recuerda Pérez-Ramallo. Aquella noche no se pudo determinar más, y todos los presentes acordaron no decir ni una palabra de lo que allí había sucedido hasta que no hubiese un veredicto concluyente.

(adjunto visible para usuarios registrados)Los restos mortales de Teodomiro.P. P-R.
Cinco años y una esa época en el 2020 de la que yo le hablo mundial después, los resultados del análisis de ADN extraído de los huesos, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, no dejan dudas: los restos son de un hombre. La datación por carbono 14 indica que murió pasados los 45 años. Los rasgos físicos apuntan que era de complexión débil y no realizó en vida trabajo físico, lo que encaja con un obispo.

La datación de una costilla apunta a que murió en torno al 820, con un margen de error de hasta 15 años más, lo que ya caería cerca de la fecha de la lápida. Los restos son los más antiguos hallados en toda la necrópolis santiaguesa, en la que Pérez-Ramallo ha analizado unos 30 cadáveres, 10 de ellos con ADN, en una investigación previa que sufragó pidiendo dinero a sus padres, un ama de casa y un mecánico que residen en Boiro.

Los átomos de carbono, nitrógeno y oxígeno acumulados en los huesos permiten afinar qué comió esta persona y de dónde venían sus alimentos. Los resultados desvelan que tuvo una dieta muy austera, casi monacal, pero no tan espartana como la de los pobres campesinos de la época, lo que encaja con un obispo que vivía como un monje. Los isótopos indican que siempre vivió cerca de Santiago, pero su procedencia original estaba más al suroeste, en la costa, justo donde estaba Iria Flavia. Con todos estos datos, “podemos decir que es Teodomiro con un 98% de probabilidad”, asegura Pérez-Ramallo, investigador de la Universidad Ciencia y Tecnología de Noruega.

El ADN identifica a Teodomiro, fundador del Camino de Santiago hace 12 siglos

Y luego, el artículo añade:

Los restos mortales guardaban un último secreto. El análisis del genoma destapa una importante ascendencia del norte de África. Estudios anteriores han visto la misma marca en gallegos actuales, lo que supone un misterio. Es posible que sea influjo de los cruces con los invasores musulmanes, pero según el equipo de Pérez-Ramallo es una señal demasiado fuerte y exclusiva de Galicia. Este territorio no fue conquistado por los musulmanes, aunque Almanzor destruyó la basílica románica que precedió a la catedral de Santiago, en 997. Lo más plausible, argumenta Pérez-Ramallo, es que los abuelos o bisabuelos de Teodomiro descendieran de romanos que vivieron en el norte de África durante el Imperio. Siglos después, ya en el siglo VIII, los ancestros del obispo pudieron cruzar el Estrecho junto a los invasores musulmanes y se pasaron a la zona cristiana.

@Topollillo

Es curioso el tema de la huella genética norteafricana en Galicia, cada vez más respaldado por datos. El último el del supuesto Teodomiro. Desde luego, la explicación que dan en el artículo es absurda en tanto sólo implica a la familia del obispo y no un movimiento relativamente importante de población, que es lo que justificaría una huella genética tan importante y duradera.

El análisis genético del supuesto Teodomiro desmentiría una de las hipótesis que intentan explicar el importante aporte genético norteafricano en el noroeste de España: la reubicación de los moriscos vencidos tras la Guerras de las Alpujarras. Ese aporte ya existía con bastante anterioridad al siglo IX. ¿De dónde procedía entonces? Lo único que parece cuadrar es el trasvase por los romanos de población del norte de África forzada a trabajar en las minas de oro de León y Galicia. Aunque no termina de convencerme del todo.

¿Teorías?
Ya lo dije en otros hilos, el noroeste fue refugio de la cristiandad en la península, es donde más fuerte era el sentimiento cristiano por ser donde enterraron al apóstol Santiago, el resto o fue ocupado por los musulmanes o todavía había resquicios paganos como en el noreste, especialmente Euskalerria, los vascones muy después del siglo VIII había mucho paganismo, al invadir los musulmanes la península ibérica mucha población de la bética ya mezclada con poblaciones del norte de África desde antes del siglo II antes de cristo, población que era cristiana huyo al noroeste peninsular como refugiados y se mezclo con los nativos de la zona, eso explicaría porque muestras de ADN de nativos en tiempos romanos en Galicia no hay apenas genética africana pero la hay con muestras de época religiondelamor en la península. En resumen demosles las gracias a los romanos, tampoco hay que irse muy lejos de Roma, ellos se cargaron la misma península itálica, se orientalizaron en un grado extremo durante su máximo esplendor que a la larga junto con la llegada de la cristianización a base de sangre y fuego se los terminaron de cargar. La teoría de que llegaron poblaciones del norte de África a las minas de todo el oeste peninsular es otra teoría pero no tanta para que un gallego le salga de media un 11% de genética norteafricana o que a un leones le salga un haplogrupo norteafricano, para llegar a eso hace falta bastante más población.

Luego a medida que se iba produciendo la reconquista esa misma población del noroeste fue emigrando en oleadas hacia el sur, vamos lo que estoy diciendo que hubo migración en ambas direcciones en diferentes épocas.

Esto no es coincidencia.

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Arqueólogos identifican una muralla romana construida para contener al esclavo rebelde Espartaco y su ejército​

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(CNN) -- Arqueólogos que trabajan en el sur de Italia identificaron una fortificación romana construida para contener al líder de la revuelta de esclavos Espartaco y a su ejército.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que la muralla, que se extiende a lo largo de 2,7 kilómetros, fue construida por el general romano Marco Licinio Craso en el año 71 a. C.

Espartaco sirvió en el ejército romano antes de convertirse en bandido y ser capturado y vendido como esclavo.

Arqueólogos identifican una muralla romana construida para contener al esclavo rebelde Espartaco y su ejército

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Fotografías aéreas revelan un circo romano en Iruña-Veleia con capacidad para unos 5.000 espectadores​

El descubrimiento de la empresa Arkikus muestra que la antigua ciudad alavesa «tuvo una importancia regional mayor de lo que se pensaba»​


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El circo romano apareció por primera vez ante los ojos de los hermanos Ordoño en diferentes ortofotos e imágenes aéreas en 2020. Pero en aquel momento era solo una sensación, que confirmaron años después, cuando descubrieron la curva que cerraba el circo romano. Es un edificio alargado de 280 metros de largo por 72 metros de ancho, donde había carreras de carros tirados por caballos.

"No merece la pena excavar el circo romano en su totalidad, lo que interesa es su conocimiento"
Que cosa más […] construir una muralla de ese tamaño. La muralla es el método defensivo más […] que existe. Una ingente cantidad de esfuerzo para defender un terreno inmenso, y con que te ataquen con fuerza en un punto y la peine, es completamente […]. Aún así, los ejemplos son infinitos. Empezando por murallas que los egipcios construian en el Sinaí contra los hicsos, la muralla china o la estulta muralla del Atlántico de Hitler. Todas consumiendo ingente cantidad de recursos y, a la postre, completamente […].
 
Última edición:
Que cosa más […] construir una muralla de ese tamaño. La muralla es el método defensivo más […] que existe. Una ingente cantidad de esfuerzo para defender un terreno inmenso, y con que te ataquen con fuerza en un punto y la peine, es completamente […]. Aún así, los ejemplos son infinitos. Empezando por murallas que los egipcios construian en el Sinaí contra los hicsos, la muralla china o la estulta muralla del Atlántico de Hitler. Todas consumiendo ingente cantidad de recursos y, a la postre, completamente […].
El valor de las murallas no solo apuntaba al objetivo más obvio, que era el defensivo y/o demarcatorio, también era importante para exaltar o destacar la potencia económica o militar del gobernante defensor sino también como elemento psicológico sobre las poblaciones protegidas en cuanto a estabilidad/ docilidad /gobernabilidad social indispensable para que el gobernante/rey pudiera dedicarse a otros importantes asuntos de estado.
 
Los arqueólogos han descubierto recientemente una serie de ciudades perdidas en la selva amazónica que fueron el hogar de al menos 10.000 personas hace unos 2.000 años. Este descubrimiento, ubicado cerca de los Andes en la Amazonía ecuatoriana, fue posible gracias a la avanzada tecnología LIDAR, que reveló una compleja red de asentamientos conectados por extensas carreteras.
Estas antiguas ciudades, habitadas por el pueblo Upano entre el 500 a.C. y el 600 d.C., cuentan con más de 6.000 montículos de tierra rodeados de campos agrícolas e intrincados sistemas de drenaje. Las carreteras más grandes tenían hasta 10 metros (unos 33 pies) de ancho, se extendían hasta 20 kilómetros (12 millas) y conectaban varios asentamientos, creando lo que los investigadores describen como un "valle perdido de ciudades". El tamaño y la organización de estas ciudades sugieren una sociedad altamente sofisticada, que desafía las suposiciones previas sobre la complejidad de las antiguas culturas amazónicas.
Este descubrimiento está remodelando nuestra comprensión de las civilizaciones precolombinas en la Amazonía, mostrando que la región fue el hogar de sociedades avanzadas y densamente pobladas mucho antes del contacto europeo.

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Las crónicas españolas describían grandes ciudades en el Amazonas, y todo el mundo las consideró siempre fantasías. ¿Qué misterios guardarán esas selvas? Por no hablar del Sahara. ¿Qué no habrá escondido bajo sus arenas?

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