Opino lo mismo. Por casualidades de la historia, ahora me toca trabajar bastante con modelos formales cognitivos (el campo general del que empezaron a emanar algunas de las actuales IA) y es un auténtico fastidio de programación. Mientras no seamos capaces de entender nuestra propia inteligencia (que por límites filosóficos, no podemos) no podremos implementar ningún algoritmo que "piense". Hasta el momento, la única inteligencia que puede crear el ser humano es tener un descendiente, y no siempre sale bien. La capacidad de improvisar está, por definición, fuera de cualquier algortimo.
Sin embargo creo que este auge se enmarca en una retórica de Wunderwaffe de lo que es capaz de hacer "LA CIENCIA". Al abandonar todas nociones sobre Dios y derecho natural no nos queda otra cosa en Occidente que apostar todo el espíritu religioso (que por más que alguien se diga ateo, se sigue teniendo, es intrínseco al hombre) a "LA CIENCIA", lo que nos restringe incluso en nuestra intimidad. Si el 90% de la población cree que pueden controlar absolutamente todos los parámetros de su vida, ¿cómo se comportará? A mí me resulta muy cándido escuchar lo de la teoría del […] antropogénico, los estela que son capaces de cambiar el tiempo, el HAARP y compañía porque exactamente lo que hacen esas retóricas es expandir la creencia de que hay una élite que se basa en "LA CIENCIA" y es, de hecho, omnipotente y omnisciente (qué atributos más casuales). Ojo, que no digo que haya cosas nocivas para la salud entre las premisas de muchas de estas teorías, desde luego, pero me preocupa más la contaminación de cadmio, nitritos y arsénico de los manantiales (algo tremendamente común en España y de lo que solo cuatro aficionados estamos pendientes) que modificaciones climáticas infusas, por poner un ejemplo. Después para colmo, cuando llega una banderilla sin haber pasado un control de seguridad, como lo dice "LA CIENCIA", es buena. Es todo un sinsentido.
Por mucho que nos cueste entenderlo, el ser humano funciona por fe más que por conocimiento. Antes la fe nos llevaba a creer cosas beneficiosas, que nos impulsaban a ser mejores como personas y sociedades; hoy en occidente ya solo conocemos el sainete y el desorden mental. Somos esclavos de nuestra propia parodia, viviendo cada vez peor y considerándolo un premio.
Por cierto, en mi opinión el nombre a lo que estamos viviendo puede ser la fractura invisible o algo parecido, porque como sociedad no somos capaces de verlo. Hasta que una mañana nos levantemos y de repente vivamos entre ruinas de gigantes.
¡Feliz Navidad y Feliz Año a todos!