En primer lugar, ya os avancé que la supuesta esa época en el 2020 de la que yo le hablo es solo eso, supuesta. No hay medidas de control, ni nada de nada. Solo que algunas personas llevan mascara pero es que en mi oficina en Zaragoza hay varios que también. China ya es una dictadura comunista a las claras, no hay que metérsela porque ya la tienen.
Vamos al meollo del asunto. La adopción del eYuan es total, al menos en las ciudades. Los funcionarios públicos (mi hijastro es profesor y mi nuera es militar) cobran en eYuanes. Todo el mundo paga con el móvil. Le compré un chaleco a mi progenitora y le tuve que perdonar las vueltas a la dependienta porque no tenían cambios porque ya nadie paga en metálico. Puedes pagarle a una campesina en la puerta del mercado sin dinero.
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¿Cómo lo han introducido? De una forma sibilina pero muy inteligente, al estilo chino. Manejar efectivo en las cantidades en que lo hacían tenía un alto coste. Han pedido a las empresas que reviertan ese ahorro a la sociedad en forma de cupones.
Es decir, tú compras un cupón de 300 yuanes en la aplicación del KFC y se te transforman en 330 yuanes que puedes usar en el KFC. Así fideliza a los clientes, se les saca el dinero por anticipado y todos contentos.
Hay aplicaciones donde te van ofreciendo cupones de los establecimientos que frecuentas, sean restaurantes, supermercados, etc. El transporte público es como un 30% más barato si lo pagas con el móvil en eyuanes que si lo pagas con la tarjeta ciudadana.
Un equivalente a Ubereats te da un sobre-saldo de hasta un 20%, con lo que el hecho de que un repartidor en moto te traiga una fiesta de comer para dos o tres personas te está costando unos 8 euros.
A la hora de pagar puedes elegir entre ofrecer tu QR o tu cara. Las máquinas de vending normalmente ya no aceptan monedas.
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Si es la de la CocaCola, pos vale, pero cuando es la del papel higiénico en la estación ya no lo veo tan claro.
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En las puertas de embarque entras con reconocimiento facial. Mi cara no la reconocen las aduanas españolas nunca, así que las chinas aún menos. Pero en general el sistema funciona de 10. En nuestra urbanización el sistema para entrar y salir es también teléfono o cara. Salvo que seas español, saludes personalmente al jefe de seguridad el primer día y luego ya entras y sales como te da la gana.
Hay lockers para recoger paquetes en todas partes. Me llaman la atención unos lockers refrigerados en las estaciones de metro. Ya pueden dejarte los sanjacobos en una taquilla sin temor a que se descongelen.
Un montón de tiendas de venta de oro físico. En cada banco hay un mostrador solo para comprar lingotes.
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Los chinos son un pueblo con una cultura de escasez. Por lo cual, aparte de celebrarlo todo comiendo sin tasa, siempre se dedican a acumular. Por eso me resulta curioso que está virando la economía y la sociedad hacia sistemas de compartición y alquiler. La empresa de mi cuñada tiene dos coches, teléfonos, ordenadores, cámaras, etc. Todo está ya en renting. Hay bicis y motos de movility sharing como en España. Y van apareciendo otros rentings más bizarros como no podía ser de otro modo:
los paraguas en las estaciones,
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los power Banks, literalmente en todas partes. Escaneas, te llevas un power bank y cuando lo devuelves te cobra. Me parece un nicho a explotar en Europa.
Y mi preferido, los gatos. Los perros se pusieron de moda cuando yo vivía allí, hace 10-12 años. Ahora están de moda los gatos, que son menos exigentes a la hora de sacarlos a la calle. Hay también cafés para jugar con gatos como en Japón. Vimos varios.
Un gato de raza vale dinero. Un persa o un munchkin te puede costar unos 6.000 ó 7.000 yuanes. La oferta es que si pagas una cantidad fija al mes te suministran el gato, la comida, el servicio veterinario, el arenero, etc. No te preocupas más que de jugar con tu gato. Como si tuvieras el gato en un renting que cubriera todo, incluso el seguro veterinario. Como diseño de negocio es brutal. La vendedora de la empresa se pone en una calle comercial con un como corralito con tres o cuatro gatos y, si te descuidas, te llevas el gato a casa.
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El control es total. Si no llevas teléfono no existes, y una vez que llevas un teléfono encima ya saben todo. El control sobre el eYuan es del 110%. Un amigo de mi suegro hizo unos comentarios en Weibo (el Twitter chino) sobre la falta de puestos de trabajo para los jóvenes y le mandaron un mensaje diciéndole que retirara los mensajes, que ese mes no le pagaban la pensión y que si retiraba todo, quedaría ahí la cosa, pero si no los retiraba voluntariamente, hablarían de otro modo. Lo de siempre en China, vamos. Solo que ahora más sencillo y automatizado. Lo de siempre en China, vamos. Solo que ahora más sencillo y automatizado.