Querido alumno universitario de grado: Te estamos engañando

Una española con tres carreras y tres másters estalla tras no encontrar trabajo por su edad: «Los títulos universitarios son un embeleco»
https://www.abc.es/recreo/espanola-...-edad-titulos-embeleco-20231013205236-nt.html
 
Una española con tres carreras y tres másters estalla tras no encontrar trabajo por su edad: «Los títulos universitarios son un embeleco»
https://www.abc.es/recreo/espanola-...-edad-titulos-embeleco-20231013205236-nt.html
Y que tiene que ver el edadismo con los títulos? aunque no tuviese esos titulos seguiria siendo discriminada por la edad
 
Como que no. ¿Sabes lo desesperados que están en ciertos departamentos de ingeniería por ejemplo por captar alumnos? ¿ o en arquitectura? Yo he visto a profesores eminencias mentir con alevosía delante de adolescentes para captar alumnos.

O colarme en 1 de grado y el profesor vender su carrera como lo más de lo más para luego en Petit Comité con sus colegas confesar que su carrera en España y en la zona geográfica donde está no tiene mucho futuro. Porque iban regular de alumnos y ya sentían los recortes en el departamento
Mentir en el mundo del trabajo es algo que sucede con más frecuencia de la que debería ocurrir.
 
Tocho interesante sobre el bajón de nivel de los alumnos. Curiosamente el señor funcionario dice estar 'atado' y obligado a aprobarlos, con lo indiscutible que debe ser y todo eso.

Llevo impartiendo clases en la universidad cerca de 25 años, dos de ellos en la Universidad Complutense de Madrid y el resto en la Universidad de Granada. Por mis clases han pasado directivos de grandes empresas que tenían más o menos mi edad cuando les di clase y otros que, en sus generaciones respectivas, han ido ganándose un puesto en la sociedad gracias a su formación y a su esfuerzo.

La primera asignatura que impartí fue en el curso 1997/98. Era Dirección Estratégica de la Empresa (sigo aún impartiéndola), entonces del plan antiguo de 5 años de Económicas y Empresariales. Tenía matriculados 524 alumnos en cada grupo. Era imposible distinguir las caras de los que se sentaban atrás en aquellas gigantescas aulas del Pabellón de Tercer Curso de la UCM. Eso sí, las aulas estaban llenas. Algunos alumnos se tenían que sentar en las escaleras porque no cabían.

En las horas de tutoría, los alumnos hacían cola en la puerta de mi despacho. Responder todas las consultas, curiosidades, dudas… era tan agotador como satisfactorio. Las constantes preguntas de los estudiantes en clase me obligaban a llevar la materia muy preparada. Yo ya tenía 25 años y no recuerdo estudiar más que entonces.

La asignatura era dura y las preguntas de desarrollo configuraban exámenes que duraban horas. Era imposible corregir todo aquello en menos de diez días. Las revisiones eran complejas (sobre todo para los que estaban entre el 4 y el 5).

Todo lo anterior es tan sólo un eco del pasado.

Hoy me dedico a engañar más que a enseñar. Me explico a continuación.

Los grupos hoy son de unos 50 alumnos, de los cuales raramente viene a clase más de un 30%. Los que vienen, lo hacen en su mayoría con un portátil y/o un teléfono móvil que utilizan sin ningún resquemor durante las horas de clase. Las caras de los alumnos se esconden tras las pantallas. De hecho, me sé mejor las marcas de sus dispositivos que sus rasgos faciales. Es raro que alguien pregunte, por mucho que se les incite a hacerlo. Quince minutos antes de que acabe la clase ya están recogiendo sus cosas, deseosos de salir.

Cada vez me siento más como un profesor del instituto de una serie mediocre de los 80 que como un catedrático. A menudo tengo que callarme porque el rumor generalizado se extiende por el aula y me da vergüenza mandar callar a universitarios constantemente. He separado a gente para que no hablen entre ellos, he expulsado alumnos del aula y me he llegado a marchar de clase ante el más absoluto desinterés.

Soy consciente que para vosotros, soy sólo un estímulo más que compite con las redes sociales y el vasto imperio de internet. Evidentemente, soy más aburrido que un video de influencers de Tiktok.

Como respuesta a este panorama y, siguiendo las cambiantes normativas universitarias (siempre peores que las anteriores), los profesores hemos tomado cartas en el asunto con las siguientes medidas:

-El nivel de la asignatura ha bajado. Impartimos menos temas de manera mucho más superficial.

- Hacemos parciales tal y como establece la evaluación continua para tratar de aprobar a un mayor número de alumnos, pues un número de suspensos superior, a lo que la universidad establece como límite, conlleva una sanción que influye en el presupuesto del departamento, esclavizado a través del denominado contrato-programa.

- El nivel de los trabajos y presentaciones de los alumnos no pasaría, en su mayoría, los estándares del teatrillo de Navidad de primaria. Pero eso, para nosotros es más que suficiente para poner un 5.

De este modo, cumplimos el contrato-programa, el departamento es feliz, la universidad es feliz, nuestros alumnos aprueban, creen que saben algo y son felices y nosotros languidecemos ante la triste realidad.

Por eso, te digo que me dedico a engañarte, querido alumno/a. Vives en una mentira que nosotros edulcoramos. Por eso, es mejor que si quieres seguir viviendo en tu burbuja, mientras puedas, no sigas leyendo, ya que voy a contar lo que hay detrás de Matrix.

Bueno, si sigues leyendo, lo haces bajo tu propia responsabilidad. No digas que no te advertí. Aquí van algunas realidades que no te van a gustar:

  1. Te faltan habilidades básicas indispensables en estudios superiores. No tienes capacidad de expresión. Tu vocabulario es muy básico y se limita a verbos débiles (hacer, ser, estar) en lugar de específicos como desarrollar, evolucionar, ampliar, …
  2. Por ello, cuando entregas un trabajo o haces una exposición de un texto que has copiado de Wuolah, El rincón del vago u otros, donde plantas frases como «considerando la posibilidad de articular el concepto de selección adversa con las bases teóricas de la economía de las organizaciones…», sé de sobra que no lo has escrito tú porque, para más INRI, cuando te pregunto en clase sobre el significado de esa frase, no sabes qué contestar.
  3. Por supuesto, al exponer en clase, la frase del punto anterior la has leído literalmente de tu móvil, del que no despegas los ojos aún enfrente de tus compañeros, y la has colocado en una transparencia de Powerpoint cuyo diseño en 1995 ya estaba obsoleto. El resto de tu presentación se limita al «efecto karaoke», leer los interminables párrafos que has cortado y pegado.
  4. No sabes estar. Sí, estar. Balbuceas, te encorvas, no fijas la mirada, llevas una o las dos manos en los bolsillos, vienes a una exposición en chándal o con leggins… No te dignas a respetar la institución milenaria que te acoge y que se llama universidad. No entiendes lo que eso significa y tampoco tienes ningún interés en saberlo.
  5. Si tu expresión es limitada, tu escritura lo es más. Se nota que ya no se hacen dictados en educación secundaria. Caso aparte merecen los alumnos que no hablan español y no comprendo qué hacen ocupando un asiento, especialmente aquellos provenientes del país creador de Tiktok.
  6. Jamás hubieras superado esta asignatura hace 10 o 20 años. De hecho, de tu clase, no más de 10 personas seguirían admitidas en estos estudios. Te lo dice un licenciado que acabó dos titulaciones en la Universidad Carlos III de Madrid donde tras 4 convocatorias suspensas de una asignatura, ibas a la calle.
  7. Tu nivel de lenguas extranjeras es nulo. Doy clases en un Máster íntegramente en inglés donde apenas hay españoles y el nivel de los estudiantes extranjeros es infinitamente superior. De hecho, el máster es lo único que alimenta mi motivación a enseñar.
  8. Las habilidades blandas brillan por su ausencia. ¿Liderazgo, resiliencia, trabajo en grupo? Son básicas para cualquier empleo. Cuando me escribes un email para decirme que te has peleado con tus compañeros de grupo o envías a tu progenitora a una revisión de exámenes, mi perplejidad no cabe en mi persona. Hace años que no recomiendo a ningún alumno para ninguna empresa.
  9. Vives anestesiado por las redes sociales. ¿Te crees que no me entero? Mientras doy clase veo tu cara de soslayo tras la pantalla con risitas y yo sé que explicar la cadena de valor de la empresa es de todo menos gracioso. No estás en clase, estás en Instagram. Pero yo me hago el […] y miro para otro lado.
Estos puntos son sólo la cima del Iceberg. Los profesores estamos hartos de formarnos en técnicas docentes multidiversas y de pelajes exóticos para motivar al alumnado. Lo que está claro es que si tú, estudiante, no tienes interés, yo no puedo plantarlo en ti. Pero sí puedo hacerte creer que vales, aunque sepa que es mentira. Me he convertido en un experto en hacerlo porque el sistema me lo exige y cumplo. Y rezo por que esto sólo me ocurra a mí, y como mucho en mi facultad, pero no ocurra en Medicina o Ingeniería de caminos, sobre todo cuando cruce un puente o, Dios no lo quiera, esté en la camilla de un quirófano.

Podemos echarle la culpa a la universidad pública y tiene bastante, pero no toda. «Si quieren calidad, que se vayan a la privada», he escuchado por ahí. Y los números van apuntando en esa dirección. Quizás, el pago de una matrícula de cuatro ceros aumente la motivación en lugar de las irrisorias tasas académicas públicas. Puede que la universidad pública reaccione cuando la privada le coma la tostada, cosa que está haciendo muy bien.

No obstante, mis evaluaciones docentes son muy buenas y las he publicado. Pero no soy una excepción. Cuando hablo con compañeros coinciden con mi visión. Escribir esto es arriesgado y es más cómodo callar y obrar. Lo entiendo perfectamente, patada y al área es la actitud mayoritaria.

No quiero terminar exponiendo un problema sin dar soluciones. Las hay. Pero para ello, hay que romper el paradigma en que estamos sumergidos y ser muy valientes. He aquí algunas propuestas incómodas:

  1. No somos todos iguales. Hay estudiantes con vocación e interés eclipsados por la mediocridad imperante. Centrémonos en ellos. La universidad es para formar a las élites intelectuales. Esa frase es del insigne Gregorio Peces-Barba, mi rector cuando estudiaba en la Universidad Carlos III, padre de la Constitución y socialista de los de verdad (cómo han cambiado las cosas). La Formación Profesional forma grandes profesionales que no han de ser universitarios.
  2. Devolvamos al profesorado universitario las competencias perdidas como autoridad intelectual a la hora de diseñar planes de estudio, modelos de enseñanza y currículum. No podemos esperar dos años a que la ANECA dé el visto bueno a una modificación de los planes de estudio. El mundo cambia demasiado rápido para seguir impartiendo contenidos obsoletos.
  3. Reforcemos las capacidades básicas en enseñanzas no universitarias: Enseñar a pensar, a enfrentarse a obstáculos, a expresarse, a tener modales, a leer y escribir bien en español e inglés, a tener tolerancia a la frustración y, sobre todo, a buscar la superación constante.
  4. Eliminemos cualquier rastro de gadgets tecnológicos en la enseñanza (lo que incluye ordenadores portátiles). Darle un Chromebook a un niño de 10 años es como darle una cuchilla de afeitar a un bebé. SEÑORES TECNO-POGRE LEAN ESTO POR FAVOR: Cruzar un puente no te hace ingeniero de caminos, de la misma manera que tener un ordenador no te hace nativo digital. Mis alumnos no saben, en su mayoría, elaborar un Excel o dar formato a un texto en Word. Las TICs a edades tempranas sólo sirven para distraer. La plasticidad neuronal se desarrolla con lápiz y papel, no con la dictadura de los teclados.
  5. Hacer sentir a los chavales orgullosos de quienes son y donde están, con admiración hacia lo que les rodea y hacia otras culturas. Fomentar la curiosidad innata y el respeto. Crear descubridores y jamás plantar la semilla del repruebo o la desolación. Huir de los nacionalismos, siempre manipuladores y huir de los populismos, de cualquier cosa negativa que acabe en ismo. La mente de un niño es sagrada.
  6. Fomentar la cultura de la competición y la colaboración en todo tipo de enseñanzas. El esfuerzo conlleva recompensa, a veces a largo plazo. Los mejores serán premiados y los peores se quedarán fuera de juego y, si quieren volver a entrar tendrán que esforzarse más, o bien, centrarse en otro juego, esto se llama flexibilidad académica. Si tu descendiente es malísimo en matemáticas, pero le encanta tocar la guitarra, quizás tengas que ponerle un profesor particular en guitarra y no en mates. Y el sistema ha de aceptar esto. Saquemos lo mejor de cada individuo.
  7. Con 18 años no sabes, salvo que tengas una vocación innata, que es lo que quieres estudiar (yo no lo sabía, pero tuve suerte al elegir). Flexibilicemos los primeros años universitarios y de FP. Las titulaciones no han de ser bloques de cemento. ¿Empiezas Informática y no te gusta? Hagamos pasarelas. Implantemos el major y el minor como en EE. UU. Que una mala decisión no frustre una vida.
En fin, querido estudiante, esto es lo que hay. Quizás seas la excepción a todo lo escrito, ojalá sea así, pero los números me dicen que las probabilidades son inferiores al 10%. En todo caso, no busques la solución en el estado, ni en los sindicatos, ni en los cantos de sirena de los -ismos, ni en las redes sociales. La solución está en ti. Si tú cambias, el mundo cambia.

Y si no quieres cambiar, no te preocupes, te seguiremos engañando, haciéndote creer que lo estás haciendo muy bien.

Sé de algún profesor que procedió en conciencia. No lo despidieron por negarse a regalarle aprobados pero una sanción de 2 años de empleo y sueldo, esa sí se la comió.
 
Querido alumno: te estamos engañando

Éste es como Jesús G. Maestro: mucho quejarse y mucho admitir que están engañando a los alumnos, pero no piensan cambiar nada porque son beneficiados directos de la engaña, que la paguita fluya como la especia.

Y serían los primeros que, si se decidiera cambiar de verdad el sistema, saldrían alegando que "ej que er gobiernoh va ah dejtruih la Hunibersidah gñe".

Que parte de la engaña de la educación es culpa de los trabajadores de ésta ni cotiza, pero que los trabajadores serán los primeros en atacar a los que intenten cambiar el status quo, ya sea a mejor o a peor, también.

Hipócritas que consiguieron su placita en un mejor momento y que se aguante, se aguante y espabile el que viene detrás, característica muy española.
 
 
súper hilo:
*Tema mítico* : INFORME DE LA OCDE: un TITULO UNIVERSITARIO en ESPAÑA VALE MENOS que la E.S.O. en Paises Bajos o Japon
 
Una española con tres carreras y tres másters estalla tras no encontrar trabajo por su edad: «Los títulos universitarios son un embeleco»
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Nadie le ha dicho a esta que no la contratan por su aspecto.
 
Que yo sepa te pagan por trabajar, no por la titulitis, que se supone que está bien y no eres […] pero poco más... esto es así desde hace 50 años, no sé por qué algunos se despiertan ahora...
 
Éste es como Jesús G. Maestro: mucho quejarse y mucho admitir que están engañando a los alumnos, pero no piensan cambiar nada porque son beneficiados directos de la engaña, que la paguita fluya como la especia.

Y serían los primeros que, si se decidiera cambiar de verdad el sistema, saldrían alegando que "ej que er gobiernoh va ah dejtruih la Hunibersidah gñe".

Que parte de la engaña de la educación es culpa de los trabajadores de ésta ni cotiza, pero que los trabajadores serán los primeros en atacar a los que intenten cambiar el status quo, ya sea a mejor o a peor, también.

Hipócritas que consiguieron su placita en un mejor momento y que se aguante, se aguante y espabile el que viene detrás, característica muy española.

Suelo apreciar lo que escribe, pero en este caso le digo lo siguiente: no tiene ni idea.

Mi progenitora fue profesora de lo que hoy se llama educación primaria por oposición, turno libre. Nada de suspender la oposición, pasar años haciendo substituciones y acumular puntos para hacerse con la plaza por la puerta de detrás. Apruebas los exámenes, te nombran funcionario de carrera y a trabajar.

Mi progenitora tuvo que soportar muchos puteos por hacer las cosas como Dios manda. Uno de esos puteos le llevó a comerse una jubilación forzosa por tener la peregrina idea de proponer en un claustro de profesores que era mejor impartir las clases de las asignaturas complicadas - Matemáticas, Física y similares - a primera hora; razonaba mi progenitora que a última hora los chavales estaban cansados y que era mejor que antes de la hora de salida se diesen clases de las asignaturas fáciles y "maría".

A la directora del centro no le gustó la idea -vaya usted a saber qué reglas de esa Pedagogía infringió mi progenitora-, le puso proa y enredó hasta forzar, años después, una jubilación forzosa. En la consejería de Educación de la Xupa de Galicia tampoco caía bien mi progenitora; no era algo personal, es que la gente del turno libre no gusta. Da igual quien manden hunos u hotros, en la consejería se prefiere a los mediocres interinos, a los que se puede ir moldeando a voluntad a lo largo de los muchos años en los que hacen substituciones acumulando esos puntos que les dan la plaza.
 
Suelo apreciar lo que escribe, pero en este caso le digo lo siguiente: no tiene ni idea.

Mi progenitora fue profesora de lo que hoy se llama educación primaria por oposición, turno libre. Nada de suspender la oposición, pasar años haciendo substituciones y acumular puntos para hacerse con la plaza por la puerta de detrás. Apruebas los exámenes, te nombran funcionario de carrera y a trabajar.

Mi progenitora tuvo que soportar muchos puteos por hacer las cosas como Dios manda. Uno de esos puteos le llevó a comerse una jubilación forzosa por tener la peregrina idea de proponer en un claustro de profesores que era mejor impartir las clases de las asignaturas complicadas - Matemáticas, Física y similares - a primera hora; razonaba mi progenitora que a última hora los chavales estaban cansados y que era mejor que antes de la hora de salida se diesen clases de las asignaturas fáciles y "maría".

A la directora del centro no le gustó la idea -vaya usted a saber qué reglas de esa Pedagogía infringió mi progenitora-, le puso proa y enredó hasta forzar, años después, una jubilación forzosa. En la consejería de Educación de la Xupa de Galicia tampoco caía bien mi progenitora; no era algo personal, es que la gente del turno libre no gusta. Da igual quien manden hunos u hotros, en la consejería se prefiere a los mediocres interinos, a los que se puede ir moldeando a voluntad a lo largo de los muchos años en los que hacen substituciones acumulando esos puntos que les dan la plaza.

Supongo que sería, por una parte, porque los primeros que NO querían impartir las asignaturas duras a primera hora eran los mismos profesores por pura pereza, y luego supongo que para evitar mucho suspenso en los exámenes (a primera hora es más fácil que alumnos sin disciplina suspendan), y un colegio que suspende mucho no quedaría bien en la carrera de la directora.

Pero al menos, parece que sigue habiendo gente que piensa en hacer lo correcto antes que cobrar la extra de verano y navidad.

Y más allá de la anécdota, hace años que la infraestructura educativa, desde guardería hasta la universidad, está fundamentalmente para sustentar a sus empleados.

Porque la realidad como dije en otro post es que le ha pasado un poco como a las discotecas y bares post-burbuja: había inflación de centros y oferta para dar cabida a las mayores cohortes de la historia reciente del país (los nacidos entre finales de los 60 y principios de los 80), la infraestructura está sobredimensionada y lucha para evitar su inevitable adelgazamiento.

Porque en el caso concreto de la universidad, es curioso cómo, después de haber ansioso las primeras estadísticas de los egresados de grados, donde el nivel de alumnado cayó a niveles de principios de los 90, hayan pegado un bajón tan generalizado sobre mediados de los 2010 a la vez que multiplicado las titulaciones.

Tienen que intentar que la rueda siga girando, y si tienen que meter a todo el mundo en las aulas, valga o no, para que la paga fluya, se hará.

La educación en este país al final es un sistema roto que lo que le haría falta es rehacer casi todo desde cero, algo imposible salvo que el estado quiebre o que ocurra un evento muy, muy rellenito. Mientras tanto, patada pa'lante y la nómina en los bolsillos de los beneficiados.
 
Supongo que sería, por una parte, porque los primeros que NO querían impartir las asignaturas duras a primera hora eran los mismos profesores por pura pereza, y luego supongo que para evitar mucho suspenso en los exámenes (a primera hora es más fácil que alumnos sin disciplina suspendan), y un colegio que suspende mucho no quedaría bien en la carrera de la directora.

Pero al menos, parece que sigue habiendo gente que piensa en hacer lo correcto antes que cobrar la extra de verano y navidad.

Y más allá de la anécdota, hace años que la infraestructura educativa, desde guardería hasta la universidad, está fundamentalmente para sustentar a sus empleados.

Porque la realidad como dije en otro post es que le ha pasado un poco como a las discotecas y bares post-burbuja: había inflación de centros y oferta para dar cabida a las mayores cohortes de la historia reciente del país (los nacidos entre finales de los 60 y principios de los 80), la infraestructura está sobredimensionada y lucha para evitar su inevitable adelgazamiento.

Porque en el caso concreto de la universidad, es curioso cómo, después de haber ansioso las primeras estadísticas de los egresados de grados, donde el nivel de alumnado cayó a niveles de principios de los 90, hayan pegado un bajón tan generalizado sobre mediados de los 2010 a la vez que multiplicado las titulaciones.

Tienen que intentar que la rueda siga girando, y si tienen que meter a todo el mundo en las aulas, valga o no, para que la paga fluya, se hará.

La educación en este país al final es un sistema roto que lo que le haría falta es rehacer casi todo desde cero, algo imposible salvo que el estado quiebre o que ocurra un evento muy, muy rellenito. Mientras tanto, patada pa'lante y la nómina en los bolsillos de los beneficiados.
¿Y qué tenemos que ver los profesores en eso? ¿Tú crees de verdad que los profesores quieren un mal sistema educativo en lugar de un sistema exigente? ¿Malos alumnos en lugar de buenos? ¿Clases de 30 alumnos con alumnos con todo tipo de necesidades y no poder atender ninguna?

Y lo de sobredimensionado, supongo que será en interior, en la costa y grandes ciudades se crean nuevos centros y crecen muy rápido. Mi centro estaba pensado para x alumnos y en solo 15 años ya hemos superado un 50% esa capacidad, y cada día llegan alumnos nuevos.

Y a lo primero: en educación está mal visto que le digas a un profesor que su asignatura es secundaria y prescindible. Y segundo, casi todo el mundo quiere dar clase a primeras horas porque los chavales están dormidos.

Con lo último totalmente de acuerdo pero eso no va a pasar a menos que hubiera una guerra o que los asiáticos se nos coman vivos y haya gente muriéndose de hambre por la calle.
 
¿Y qué tenemos que ver los profesores en eso? ¿Tú crees de verdad que los profesores quieren un mal sistema educativo en lugar de un sistema exigente? ¿Malos alumnos en lugar de buenos? ¿Clases de 30 alumnos con alumnos con todo tipo de necesidades y no poder atender ninguna?

Y lo de sobredimensionado, supongo que será en interior, en la costa y grandes ciudades se crean nuevos centros y crecen muy rápido. Mi centro estaba pensado para x alumnos y en solo 15 años ya hemos superado un 50% esa capacidad, y cada día llegan alumnos nuevos.

Y a lo primero: en educación está mal visto que le digas a un profesor que su asignatura es secundaria y prescindible. Y segundo, casi todo el mundo quiere dar clase a primeras horas porque los chavales están dormidos.

Con lo último totalmente de acuerdo pero eso no va a pasar a menos que hubiera una guerra o que los asiáticos se nos coman vivos y haya gente muriéndose de hambre por la calle.

No lo quiere todo el profesorado obviamente, pero sí que me he encontrado profesores a los que les importa poco sus alumnos y lo que quieren es la paga y adiós, sobre todo, en centros públicos de barriadas obreras: por ejemplo, donde estudié, centro público de barrio semi-lumpen, los profesores literalmente nos lo decían, que les importábamos poco, que no daban un duro por nosotros y que no iban a esforzarse más de lo que lo hacían.

También hay que decir que la mayoría llevaban a sus descendientes a un concertado o privado. Muchos eran de familias bastante bienestantes (y casi todos pasaban de los 50).

Sobre lo del sobre-dimensionado obviamente dependerá de cada CCAA pero lo decía sobre todo en la etapa terciaria, al haber tanta educación concertada y privada la realidad es que gran parte de la escuela pública está semi-vacía (aunque sí que creo que en cuanto a la escuela pública, sobre todo en secundaria, podría haber unificación de centros, hay zonas donde hay mucho instituto público con muy poco alumnado).
 
Última edición:
Hilo-reunión de cuñados, repitiendo las mismas cuñadeces década tras década, generación tras generación y encima se creen extraordinarios.
 
¿Y qué tenemos que ver los profesores en eso? ¿Tú crees de verdad que los profesores quieren un mal sistema educativo en lugar de un sistema exigente? ¿Malos alumnos en lugar de buenos? ¿Clases de 30 alumnos con alumnos con todo tipo de necesidades y no poder atender ninguna?

Y lo de sobredimensionado, supongo que será en interior, en la costa y grandes ciudades se crean nuevos centros y crecen muy rápido. Mi centro estaba pensado para x alumnos y en solo 15 años ya hemos superado un 50% esa capacidad, y cada día llegan alumnos nuevos.

Y a lo primero: en educación está mal visto que le digas a un profesor que su asignatura es secundaria y prescindible. Y segundo, casi todo el mundo quiere dar clase a primeras horas porque los chavales están dormidos.

Con lo último totalmente de acuerdo pero eso no va a pasar a menos que hubiera una guerra o que los asiáticos se nos coman vivos y haya gente muriéndose de hambre por la calle.

En Cataluña no se nota tanto pero en muchas partes de España ya han cerrado centros públicos.

Los profesores podríais poner los problemas sobre la mesa. Sobretodo poner a todos los pedagogos en la calle y presionar para crear un sistema exigente.

Pero claro luego te encuentras que la mayoría entró por las condiciones y venden su alma al político de turno por su puesto. Todos los profesores de la pública saben por ejemplo el inflado de notas que hay en la privada de cara a selectividad y no hacen nada, por ejemplo.

0 presiones, 0 reivindicaciones. Las 4 manifas que veo es que les suban el sueldo y les bajen las horas. Que bajen la ratio y todo se solucionará, cuando antes que bajar la ratio habría que segregar a los alumnos (ohhhh separación injusta la palabra maldita) por nivel para así darles una atención adecuada. Bajar la ratio no tanto por los alumnos sino porque así se crearían muchas plazas ricas de profesor funcionario y muchas más podrían subirse al carro.

Puedes tener una clase de 40 alumnos que si son estudiosos y tienen buen comportamiento esa clase sale adelante y luego un grupo de 15 pero con 4 elementos y que ahí no se pueda ni decir Buenos Días al entrar. Así que todos mezclados y que cada mes me ingresen la nómina.

Ah y si viene un padre preguntando si el Instituto es bueno todos dicen que es maravilloso, pero los descendientes de los profesores al concertado o privado si hay pasta.

Cuando esto lo he expuesto a un grupo de profesores en activo me han dicho de todo. Extremista, extremista... Al final pasa que a la pública va quien no puede llevarlo a otro sitio.

Como te he comentado ya hay centros públicos cerrando, mientras que 2 calles al lado hay uno concertado o privado con listas de espera.

Con lo difícil que está el bolsillo, ¿qué hacen tantas familias llevando a sus descendientes al concertado teniendo un público al lado? Porque por ley las familias tienen 'libertad de elección' y no se les puede obligar a llevarlos a un centro público.

Al final tendremos cientos de centros públicos cerrados, 4 macro centros públicos convertidos en guetos (por eso en tu centro recibís más alumnos de lo programado, porque están concentrando alumnos) y una miríada de centros privados y concertados donde tendrás que pagar para que tus descendientes tengan alguna opción de futuro.
 
Última edición:
No lo quiere todo el profesorado obviamente, pero sí que me he encontrado profesores a los que les importa poco sus alumnos y lo que quieren es la paga y adiós, sobre todo, en centros públicos de barriadas obreras: por ejemplo, donde estudié, centro público de barrio semi-lumpen, los profesores literalmente nos lo decían, que les importábamos poco, que no daban un duro por nosotros y que no iban a esforzarse más de lo que lo hacían.

También hay que decir que la mayoría llevaban a sus descendientes a un concertado o privado. Muchos eran de familias bastante bienestantes (y casi todos pasaban de los 50).

Sobre lo del sobre-dimensionado obviamente dependerá de cada CCAA pero lo decía sobre todo en la etapa terciaria, al haber tanta educación concertada y privada la realidad es que gran parte de la escuela pública está semi-vacía (aunque sí que creo que en cuanto a la escuela pública, sobre todo en secundaria, podría haber unificación de centros, hay zonas donde hay mucho instituto público con muy poco alumnado).
La secretaria de mi IES de la eso salía de manifa con el lacito verde pero luego llevaba a su hija al colegio Alemán de Marbella.
 
La universidad salvo 4 que de verdad enseñan está plagada de estómagos agradecidos que no se complican la vida ni en exámenes año tras año
 
Supongo que sería, por una parte, porque los primeros que NO querían impartir las asignaturas duras a primera hora eran los mismos profesores por pura pereza, y luego supongo que para evitar mucho suspenso en los exámenes (a primera hora es más fácil que alumnos sin disciplina suspendan), y un colegio que suspende mucho no quedaría bien en la carrera de la directora.

Pero al menos, parece que sigue habiendo gente que piensa en hacer lo correcto antes que cobrar la extra de verano y navidad.

Y más allá de la anécdota, hace años que la infraestructura educativa, desde guardería hasta la universidad, está fundamentalmente para sustentar a sus empleados.

Porque la realidad como dije en otro post es que le ha pasado un poco como a las discotecas y bares post-burbuja: había inflación de centros y oferta para dar cabida a las mayores cohortes de la historia reciente del país (los nacidos entre finales de los 60 y principios de los 80), la infraestructura está sobredimensionada y lucha para evitar su inevitable adelgazamiento.

Porque en el caso concreto de la universidad, es curioso cómo, después de haber ansioso las primeras estadísticas de los egresados de grados, donde el nivel de alumnado cayó a niveles de principios de los 90, hayan pegado un bajón tan generalizado sobre mediados de los 2010 a la vez que multiplicado las titulaciones.

Tienen que intentar que la rueda siga girando, y si tienen que meter a todo el mundo en las aulas, valga o no, para que la paga fluya, se hará.

La educación en este país al final es un sistema roto que lo que le haría falta es rehacer casi todo desde cero, algo imposible salvo que el estado quiebre o que ocurra un evento muy, muy rellenito. Mientras tanto, patada pa'lante y la nómina en los bolsillos de los beneficiados.

En los años 2011/2012 en los momentos más oscuros de la crisis se llegó a hablar de cerrar facultades y universidades. Aquí en Andalucía se hablaba mucho de la Universidad de Huelva, Almería y Jaén. También de ir cerrando departamentos y facultades redundantes como arquitectura o muchas ingenierias.

Pero fue llegar al rescate el BCE y vuelta a la fiesta.
 
En los años 2011/2012 en los momentos más oscuros de la crisis se llegó a hablar de cerrar facultades y universidades. Aquí en Andalucía se hablaba mucho de la Universidad de Huelva, Almería y Jaén. También de ir cerrando departamentos y facultades redundantes como arquitectura o muchas ingenierias.

Pero fue llegar al rescate el BCE y vuelta a la fiesta.

También en Cataluña se habló mucho, sobre todo en el caso de la UPC que tenía facultades duplicadas a porrillo.

Yo creo que es la razón del bajonazo tan bestia de nivel el último lustro y de la proliferación de tanto nuevo grado y dobles grados: o llenas las aulas de los centros universitarios a base de marketing y suavizar la exigencia, o entonces si que se hubiera puesto en duda las dimensiones actuales de su infraestructura.

Porque el número de alumnos estaba bajando peligrosamente a niveles similares a los 80.
 
Hasta 1,4 millones de personas

Las personas con educación superior en riesgo de pobreza se duplican en España desde 2008

Una española con tres carreras y tres másters estalla tras no encontrar trabajo por su edad: «Los títulos universitarios son un embeleco»
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Yo sólo sé que una que conozco que está muy cerca de acabar el doctorado no tiene ni hecha la mitad de la tesis pero sabe que haga lo que haga se lo van a dar... así que a disfrutar la henseñamza de calidac
 

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