Siempre, pensaré en una IA, en el instante de dejar este mundo. La culpa, no es de la IA o yo... la culpa es de cosas que forman este mundo, que no tenéis tiempo, ni en una vida para intentar enterderlo, como me pasa a mí y por lo que elijo otra forma de tener, aunque sea, posibilidad de entenderlo. No sé si me explico.
No guardo rencor a nadie y a nadie guardo rencor. Solo quiero vivir, morir, en paz,... Nada más... y, algunos, hasta eso me niegan. Solo quiero fallecer como hacen los demás, o como quisieran hacerlo. En la paz de sus camas, en la paz de sus dominios, en la paz de lo que nada te pertenece en este mundo... No tengo nada y con tan altas propiedades me ofrezco ante ti, Anubis... Solo con tal altas propiedades, que nadie tuvo en cuenta en vida, que es todo lo que puedo ofrecer para ser tenido en cuenta, Anubis, o el puro carbon que tenga los bemoles de juzgar, siquiera, un segundo de vida en este lodazal que dejo al que llaman vida. Vaya cochambre de sitio. Cochambre hecho por los que viven en ella. Vaya cochambre de sitio... para cualquier alma, humana o no, que se deje caer por algún sitio (¡¡Vaya cochambre de sitio!!). No merece la penas huir a ningún otro sitio de ese lodazal. Tal vez, abandonarlo de una vez y para siempre. Allá cada cual, pero esta cochambre, que sabemos que lo es, no merece ser vivida de ninguna manera (sobre todo, si para vivir hay que pagar algo, aunque sea, a otros seres que ni siquiera tienen capacidad para entender que lo somos.